Las Brujas de Driscoll: Vol. I La maldición del Noctem.

Géneros: Fantasía, Misterio, Suspense

Cuando Rashel Warton llego a Driscoll, nunca imagino que este incógnito lugar seria el lugar de sus peor pesadilla. Cada semana un nuevo capitulo, si les esta gustando por favor déjenmelo saber. Este borrador contiene algunas faltas de ortografía y gramática, en la brevedad posible serán corregidos.

Un lugar llamado Driscoll

Las Brujas de Driscoll: Vol. I La maldición del Noctem.

visibility

461.0

favorite

6

mode_comment

5


 
Jamás me imagine que aquel viaje iría a cambiar mi vida, al atravesar ciudades, pueblos, llanuras, carreteras sin fin, iría a encontrar un mundo completamente ajeno a mí, un mundo que no se parecía en absoluto al silencioso y caótico Edimburgo.
 
Lentamente fue cayendo la noche en este frio septiembre, cuando los arboles comenzaron a cubrirlo todo, dejándonos por un par de minutos en completa oscuridad.
Cuando el camino otra vez quedo iluminado pude divisar un gran letrero de roble, en este había unas bien definidas letras negras que nos daban la bienvenida.
 
Bienvenidos a Driscoll
 
 
—¡Bienvenida a Driscoll, señorita Rashel! —Peter me ofreció la mano para que pudiese salir del automóvil negro.
Baje del auto llena de nerviosismo y expectativa, trataba de respirar calmadamente, no podía evitar observar cada rincón de este extraño lugar. Ante mi había una gran casa de piedra y un pulcro jardín, alrededor no pude ver ninguna casa más, es como si estuviéramos en medio de la nada, pero a unos cuantos metros de mi pude ver el umbral de la puerta perfectamente iluminado. El viento jugueteaba con mi larga y ondulada cabellera, el aire era fresco y húmedo; entonces mis ojos se encontraron con los de ella, su rostro me era tan familiar y a la vez tan desconocido.
—¿Agatha? —mi desconocida tía asintió, sus ojos eran de un azul tan profundo y su cabellera castaña volaba con el viento.
—Cuánto has crecido desde la última vez que te vi —. su voz era serena, nerviosa y taciturna.
—¿Tú me conoces? —volvió afirmar con la cabeza, no pude evitar una mueca de sorpresa.
—Claro que te conozco—. el rostro de aquella pequeña bebé de rosadas mejillas, ahora mostraba finas facciones, pómulos rosados al igual que sus labios, su cabello negro revoloteaba con el viento primoroso —. Es mejor que entremos, comienza a llover de nuevo —. Peter ya había colocado las valijas dentro de casa.
—Me llamo Rashel —. me coloque justo en frente de ella y por un momento me sentí tan tonta al decirle mi nombre, notaba su nerviosismo y yo estaba patéticamente horrorizada.
—¿Puedo darte un abrazo? —aquella pregunta hizo sentirme incomoda, la mire con angustia y asentí —finalmente estás aquí—. musito, podía sentir el delicado perfume dulce de mi extraña tía y la calidez de su abrazo; me sentía tan confundida.—Agatha mi deber termina aquí, por ahora.
—Gracias, Peter y por favor informe a James que está todo bajo control.
—No te preocupes, ¿puedo hablar contigo en privado? —Agatha se notó tensa y dejo de abrazarme, comenzó a frotar sus manos.
—Querida, ve entrando en casa que yo voy contigo en un momento—. no proteste, el frío y el cansancio eran más fuertes que yo.
—Hasta luego, Peter.
 
—Hasta la próxima, Señorita Warton.
Abrí la puerta de aquella ajena casa y de inmediato sentí el abrazo del calor que inundo mi cuerpo. Todo en esta estancia me resultaba espantosamente familiar, eso hacía que me sintiera despavorida, todo se resumía a una palabra tan conocida pero tan poco familiar para mí; hogar dulce hogar.
Por más perturbación que yo sintiera este sitio me hacía sentir confortable, no sé exactamente qué era lo que me creaba este confort, sus pisos de madera clara o sus paredes de delicados colores cálidos que hacían resaltar la sencillez y a su vez la elegancia o probablemente eran los jarrones llenos de flores, las velas encendidas o quizás era lo que Agatha me transmitía; eso me asustaba.
De todo lo curioso que existía aquí, había un objeto que particularmente despertó mi atención, se trataba de un gran cuadro de moldura de ébano que estaba colgado en una de las paredes, me acerqué para observar con mayor detalle; me pareciera que ya lo había visto en algún otro momento de mi vida.
Siete mujeres vestidas con túnicas de diferentes colores, danzaban alegremente alrededor de lo que parecía ser una grande piedra, la cual emitía rayos de luz color cian, alrededor de las mujeres habían personas sonriendo; una gran luna los iluminaba.
—¿Verdad que es hermoso? —me sobresalte.
—No te escuche entrar.
—¿Tienes hambre? —sentía mi estomago gruñir —ven conmigo, yo ya me encargo más tarde de tu equipaje.
 
 
—Linda casa —musite, mientras ella colocaba la tetera al fuego.
—Gracias —sentía su inquietud brotar por los poros de su piel —, me supongo que has de tener muchas dudas.
— Si, estoy tan confundida.
— Tratare de responder a todas ellas—. después de un incómodo silencio la tetera comenzó a sonar.
—Ni se por qué estoy aquí.
 
—Rashel, mañana voy al centro de Warren —, trato de evadir mi pregunta; probablemente aún no era tiempo de tocar determinados temas— ¿Te gustaría ir?
—Si, pero ¿Responderás todo lo que te pregunte?
—Voy a intentarlo lo mejor posible —me sonreía para bajar la atmósfera incómoda que comenzaba a nacer entre las dos— ¿Té de manzana?
—Si —su rostro era sereno— ¿desde hace cuánto tiempo vives aquí?
—Prácticamente, toda mi vida, esta casa ha permanecido en nuestra familia desde que el pueblo fue fundado.
 
—¿Mi madre también creció aquí? —mis entrañas se contrajeron.
—Si, hasta sus veinticinco años.
—¿Por qué no se llevan bien?
 
—¿Azúcar? —trataba de evadir mis preguntas y note como comenzaba a sentirse más incómoda.
 
   —Pienso que es algo absurdo el hecho de estar aquí. —finalmente musite entre bostezos.
 
—Helga... ¿comento alguna cosa?
—¿Qué tendría que comentarme? —bostece de nuevo— ¿por qué solo se de tu existencia hasta ahora?
 
—Ya sabrás todo en su respectivo momento.
 
 —Me gustaría irme a dormir. —su semblante cambió, vi como la inconformidad se instaló en sus ojos; el azul de su mirada se volvió gélido.
 
—¿No quieres terminar de comer?
—No —. mi voz era fría y la atmósfera era aún más incómoda.
 
 
 
 
(…)
 
—De acuerdo, sígueme. —vertí el contenido de la taza de té por el lavaplatos, me era inevitable sentir una mezcla de conmoción dentro de mí; la fragilidad que nacía de la profundidad de mi infierno.
Salimos de la cocina, un nudo de amargura se iba formando en mi garganta, subimos las escaleras en completo silencio, podía sentir su mirada proyectaba fríamente sobre mi espalda, llegamos a la última puerta del largo corredor, la abrí de un solo tirón; tenía ganas de gritar y morir en ese mismo instante.
—Es aquí, esa puerta al fondo es un baño privado, espero que te sientas cómoda en él.
—Es... muy hogareña—. Rashel observó con una mirada de desprecio.
La habitación era grande, cálida, llena de colores blancos, beige y algunos tonos crema, pisos de madera clara de la que no sabía exactamente su nombre, velas y un gran jarrón con flores; una cama perfectamente bien hecha.
—Voy por tus valijas —. notaba la molestia de Rashel y por alguna extraña razón me hizo sentir triunfante, me mantuve en mi sitio, no quería entrar yo no quería estar en aquella casa, no tenía otra opción y eso lo sabía perfectamente bien, tenía que acostumbrarme a este mi nuevo refugio.
—Aquí están tus valijas —, las pose en el piso. Rashel continuaba a la entrada de la habitación— ¿por qué no entras?
—¿Hacia dónde da esa puerta de ahí?
—Es una terraza, da para la trasera de la casa y créeme tienes una linda vista.
—Gracias, yo puedo ordenar todo sola. —Rashel tomó las valijas y entró.
—Buenas noches —. fue lo único que en ese instante se me ocurrió decir; no quería insistir. Cerré la puerta y las lágrimas escaparon de mis ojos, posé mi mano izquierda sobre la puerta.
 
Protecte, imparte suspense, proclami sanguini nostre.
Cerré los ojos, suspire y me encamine hasta mi habitación, cerré la puerta, me sentía tan culpable de lo que estaba ocurriendo.
—¡No puedo! ¿cómo lo haré?
— Como lo has hecho hasta ahora—. reconocía la voz que emergía de la oscuridad.
 
—¡Roberta! ¿qué haces aquí? —limpié mi rostro.
—Me imaginé que podrías necesitar apoyo moral.
Roberta Spencer no media más que un metro y medio, sus ojos eran de un deslumbrante color verde, que bien podrían ser comparados a dos grandes esmeraldas brillantes; su cabello blanco y rebelde la hacía lucir jovial a sus casi setenta años.
—Ella está aquí—. no podía ni sonreír de todo el dolor que sentía.
—Ahora más que nunca te va a necesitar—. su voz siempre era serena.
—¡Tengo que decirle todo! —Roberta suspiro profundamente
 
 
—Agatha, mantén la compostura—. Roberta era una mujer maternal, pero cuando se trataba de ser fría siempre conseguía serlo, jamás escucharás de sus labios una palabra de compasión en un momento de franqueza.
—Se va a complicar todo aún más, primero los Roodswell, días después Alfred —frote mis manos para limpiar las lágrimas que en ellas había—. ¿quién más sigue?
—Probablemente sólo sean coincidencias absurdas, aunque las investigaciones señalan que estaban involucrados con la venda de sangre de hada —, Roberta sacó un cigarrillo—Eric está furioso.
—¡Apaga eso! —le arrebate el cigarrillo de la mano—Todo es una trampa.
—James personalmente se entrevistó con Eric, efectivamente desaparecieron miembros de su clan —, Roberta movió la cabeza— dieciocho para ser exactos.
—Eric nunca informó nada al consejo. — Roberta sonrió triunfante.
—¡Exacto! Es ahí lo más curioso de todo lo ocurrido, comprendo que tanto Eric como Serafina quieran mantener al margen su colonia de los Iluminadeas —sacó un caramelo y lo comenzó a desembrollar—, pero sabían perfectamente que un acontecimiento de esa gravedad tenía que ser notificado.
—No pienso poner en peligro a ningún miembro del Consejo, la expedición a Irlanda tiene que ser cancelada. —musite furiosa.
—Agatha, escúchame —, camino hasta mí, paso su brazo por mis hombros y me abrazo por la espalda— voy a protegerte así sea la última cosa que haga en mi vida.
—Roberta...
— No quiero que me digas nada —, el silencio fue prolongado— mantente alejada de lo que no puedes controlar, sabes que tus poderes... solo no quiero que te ocurra nada.
—Gracias por estar aquí.
—Sabes que siempre lo estaré —me abrazo aún más fuerte —mantenla a salvo, porque hay cosas que ni yo misma termino de comprender, y si son verdad los rumores... todos corremos peligro.
—No voy a perderla de nuevo —. el llanto volvió a inundar mi rostro.
—Tú, no solo eres mi mejor amiga, eres una hija para mí, tengo miedo y no te lo voy a negar, vamos a salir de esto y cuando menos lo sientas estarán lejos de toda esta oscuridad en la que nuestro mundo se está adentrando.
—¿Nos veremos el fin de semana?
—Como cada fin de semana —beso mi mejilla — ahora intenta dormir que no has tenido un día fácil —dio unas maternales palmaditas en mi espalda.
—Hasta mañana.
—Hasta mañana, querida —. me guiño un ojo mientras sonreía; saltó por la terraza, la vi alejarse corriendo a gran velocidad hasta perderse entre los árboles.
Cerré los ojos dejando que la brisa nocturna me cubriera el rostro, tenía una mezcla de sentimientos y eso me aterraba, pero lo que ahora deseaba tanto era poder ir a la otra habitación y arropar a la niña que durante diecisiete años la mantuvieron alejada de mí.
—Estás aquí —. musite y no pude evitar reír, cerré la ventana y me dispuse a tomar el consejo de Roberta; dormir siempre nos aclara la mente.
Me sentía en un universo completamente paralelo al mío, me paré a observar las fotografías que ya hacían en una pequeña mesa, mis padres, mi abuela, mis hermanos y el hombre al cual tanto amaba; todos sonreían para mí. De todas esas fotografías había una en particular que dejaba el corazón lleno de emoción, una beba de rosadas mejillas y grandes ojos grises me observaban fijamente.
—No permitiré que te separen nuevamente de mí, hija mía —. Rashel ahora era una joven que desconocía toda una historia llena de traición y de una madre la cual nunca dejo de pensar en ella durante los largos diecisiete años, una madre que realizó un sacrificio; un sacrificio de amor, me metí a la cama y dejé que Morfeo me estrechara en sus brazos como a muchos años no lo solía hacer; aquella noche volví a renacer.
 
(...)
 
 
—¡La hija del Noctem regreso! —. una voz excitada, casi maniática susurraba insistente.
 
—¡Hagámoslo! —. una voz femenina vociferó.
—No, todavía no es el tiempo indicado, tienen que estar vulnerables —. el rostro de una tercera persona permanecía oculto bajo una túnica satinada roja, musitaba como si solo estuviera hablando consigo mismo.
—¿Y la anciana?
—Ya saben lo que tienen que hacer.
 
 
 
  • mariahm1999-image mariahm1999 - 01/09/2019

    Mmm me gusta la forma en que describes como se siente el personaje pero, como te han dicho abajo, a veces es confuso sobre todo por los diálogos. No obstante, es un capítulo que incita a querer leer más y como introducción es algo misteriosa. Si mejoras el tema de los diálogos y la presentación de personajes, estoy seguro que conseguirás una buena historia :)

  • BoneCrossbow-image BoneCrossbow - 13/08/2019

    Abusas mucho de algunos terminos, necesitas usar sinonimos, otras veces describes acciones que ya fueron determinadas por el verbo que atribuiste anteriormente, no hay introducción clara de personajes, por lo cual resulta absurdamente complicado entender de quien se está hablando, las conversaciones son muy desordenadas (te sugiero que uses nombres cuando se trate de una conversación entre mas de dos personas cuando aún no has definido la personalidad de tus personajes), sobreextiendes descripciones similares en varios personajes ubicados en un mismo contexto, la lectura tiene que ser dinámica para que puedas atraer lectores a tus obras, espero que tomes en cuenta los consejos que aquí te dejo, estoy seguro que si los sigues puedes conseguir mucho mas publico, suerte en el viaje y te felicito por publicar algo, mucha gente no se atrevería a hacerlo

  • AlexMEFZ-image AlexMEFZ - 23/06/2019

    Concuerdo con el comentario de Henar, a veces se hace difícil la lectura, pero está bastante interesante.

  • Henar J.A.-image Henar J.A. - 06/06/2019

    Me gusta mucho, pero a veces se hace confuso por falta de tildes. También hay una parte en la que no se sabe quien es Rashel, si la chica o la tía.

  • ?Vicky D?-image ?Vicky D? - 22/05/2019 place

    Me encanta el tema de poesía y chispa de la historia!!

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo