Reloj de arena

Memorias Caídas

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Tanta calma... todo es puro, limpio, brillante. La felicidad de pequeñas luces me rodea, no importa hacia donde mire ¿Qué es este lugar? Bajo mis pies hay niebla muy densa y blanca que no acaba. Plantas, rocas, alguien, no existe. Solo niebla y luces como luciérnagas sin fin. Levanté la vista y el cielo era de un azul completamente profundo con millones de estrellas pintadas en élSe reflejaron en mis ojos, me sentía fascinada al verlas. Escucho voces a mi espalda que me obligan a voltearme y a centímetros de mi rostro una anciana pálida de arrugar prominentes, con sus ojos bien abiertos como platos habló:
-Tarjaman podrá ser tu respuesta o tu destrucción. -se hizo hacia atrás, no se sentían pisadas, estaba flotando sobre el blanco suelo.
-¿Tarjaman? ¿Cómo voy a casa? -me invadió el miedo.
-¿Volver a casa? Pronto lo veremos -se echó a reír desaforadamente -No cometas el error de los ignorantes y podrás regresar. -se regodeó en su voz gruesa a carcajadas.
Quise huir pero no podía mover mis piernas, sentía que algo me jalaba hacia abajo. Observé con mayor atención para saber qué era lo que me impedía avanzar. Brazos que salían del suelo me tiraban y comencé a gritar y a llorar. Unos recuerdos se asomaron en mi mente cuando la mujer se burlaba de mí al querer regresar con ellas.
-Ayúdeme -le imploré a la anciana que me miraba fríamente y se limitaba a sonreír. Me absorbió, y entendí que estaba cayendo en el vacío. Comprendí en ese momento que sobre lo que estaba parada no era niebla, sino una nube y que lo que se reflejaba en mis ojos no eran más que almas en ese azul profundo del firmamento.
Esperé al pasto como colchón. En el aire, divisé tres figuras negras desde el borde del cúmulo: dos estaban juntas extendiendo sus manos como si quisieran que yo regresara y la tercera solo me saludaba sin preocupación alguna.
Mientras intentaba ver con mejor claridad sus rostros recordé el vacío que me rodeaba y la desesperación se apodero de mi cuerpo. No pude abrir las alas. Cerré los ojos con fuerza esperando el impacto...
Abrí los ojos dejando salir un suspiro que despojó mi aliento. Miré hacia todos lados, no sabía dónde estaba. Era la enfermería de la fortaleza. Vi a tori sentada en un sillón, a la esquina de la cama en la que me encontraba acostada y al lado de la ventana. Tenía los pies sobre el respaldar de esta. Parecía muy cómoda hojeando un libro. Ambas en la misma habitación, nadie más. Al parecer no se había percatado de que ya había despertado o eso aparentaba...
-Tuviste una pesadilla. No conozco a nadie que no tenga una, en especial en esta casa. -dijo sin apartar la vista del libro -Ahora, parece que debemos hablar -lo cerró con ambas manos y el sonido de las hojas chocando generó un sonido que tensionó el ambiente.
-¿Dónde...
-Los demás están patrullando como de costumbre. ¿Qué te ocurrió ayer? Y no intentes evadir las preguntas de ahora en más. Hemos salvado tu vida en dos ocaciones, me parece un signo de confianza más que suficiente para que empieces a hablar. ¿Qué eres con exactitud? -la mirada de Victoria reclamaba respuestas.
-¿No quedó claro la primera vez que nos vimos? Soy la Parca o así es como me han nombrado desde siempre -murmuré con ironía -Cuando estoy en peligro, -Abrí la camisa ensangrentada y mostré mi pecho -la daga se clava justo en el centro y me convierto en una con ella... pero esta vez no sé que sucedió. Jamás hemos atacado a nadie que no fuera necesario. Las veía, las reconocía y sabía que estábamos juntas... incluso así, yo... deseaba verlas morir.
-Háblame sobre lo que tu amoroso padre mencionó. ¿Realmente no ibas a ayudarnos?
-No, digo... lo hacía por diversión, pensé más de una vez en irme. Yo no sabía que él era mi padre. No tiene sentido... esto es una completa mierda.
Me senté en la cama y me aparté el cabello de la cara -Lo que te ocurrió en el pasado a ti y lo que sucede ahora al parecer no tiene culpable en este mundo.
-¿A qué te refieres? ¿quién te contó mi historia?
-Ahora no importa. Lo que tengo para decir es demasiado... -miré hacia la ventana. La vista era preciosa, pero luego diferencié en el vidrio mi reflejo que guardaba algunos recuerdos tormentosos que me obligaron a apartar la mirada -el único motivo por el cual continúo cayendo en este asqueroso mundo es porque no he concluido mi misión en él... todos estamos por alguna razón aquí... y yo tengo miedo de terminar la mía.
-¿Cuál es?
-No recuerdo. Cada vez que lo intento me causa miedo.
- El poder de las palabras, que usaste en el bar aquel día, puede cambiarlo todo... ¿por qué no lo usas para acabar con Azar?
-Porque no es muy específico con el resultado y siempre se inclinará hacia su curso natural. Puedo pedir cosas buenas que alteren la realidad del sujeto, pero terminará como ha de haber concluido en su inicio.Las cosas ocurren por una razón en específico, nadie puede cambiarlo, ni siquiera yo. El resultado será definido por las decisiones tomadas, jamás por la avaricia y el poder... ni tampoco el azar. Pero sí puedo quitar la vida cuando lo desee, es contradictorio, ya que el resultado de toda vida siempre será la muerte y no puedo ir asesinando a todo el mundo porque tengan miedo a algo diferente que los obliga a continuar creyendo en una cosa creada por ellos mismo.
-Dejame ver si entendí. Eres capaz de acabar con la existencia de todo lo que conocemos con una sola palabra, pero no puedes alterar la vida de las personas porque tienen una misión que cumplir en este mundo, entonces si no termina su cometido al morir, renacerá en otra vida.No es tan difícil.
-Correcto. Solo podrán hacerlo si se arrepienten de sus pecados quienes estén en el infierno; y los que se encuentren sobre las nubes, personas que hayan sacrificado sus sueños y esperanzas, su misión durante la vida, permanecerán en el cielo estrellado el tiempo que deseen esperando a quienes aman o renacer nuevamente como una persona diferente en un lugar y familia diferente.
-¿Si esas personas que renacen se vuelven malas?
-Las personas no son malas, sus decisiones lo son. Todos queremos ser felices sin importar la situación que nos haya tocado. Al renacer no tienes recuerdos de tu vida anterior, muy pocos los poseen porque extrañan y se arrepienten de la decisión que tomaron... Eres alguien completamente nuevo que puede tomar malas decisiones. Azar solo puede crear caos con ellas, te distrae y tortura de lo que estabas destinado a ser, pero el resultado siempre será el mismo.
- Él es real.
-Tan real como tú quieras. Es un dios creado por el hombre, puede ser borrado en cualquier segundo y él lo sabe. Usa el miedo y el caos para imponerse. ¿Ahora dejarás que los demás entren y dejen de espiar por la ranura de la puerta?
-Muy bien, lo siento si te mentí. Cuando Azar convirtió a Caleb en piedra, ¿por qué reaccionaste de esa manera?
-No entiendo cómo pudiste vernos si estaban congelados en el tiempo.
-Controlo la materia. Puedo sentir hacia donde se desplaza cada partícula de lo que sea, incluso sin siquiera poder verla. Ahora dime por qué.
-Ya te he dicho que no lo sé.
Victoria de alguna forma conocía la respuesta a su propia pregunta y para ahorrarse el tener que aguantar una escena en la que la culpa y la vergüenza me carcomían gritó:
-¡Muy bien, ya pueden pasar! Después de todo ya sé el resto de la historia -giró en dirección a la puerta.
A la habitación ingresaron las gemelas, Caleb y Eruca. Ninguno podría no saber lo que ocurría, después de todo debían protegerme y no querían hacerlo a ciegas.Tenía los ojos brillosos. Los cerré tomando una bocanada de aire y me levanté de la cama. Enfrenté sus miradas en un silencio pasajero:
-Prométanme que no me dejaran sola porque siento que estoy repitiendo los mismos errores y esta es mi última oportunidad para todo -mis ojos estaban llenos de furia y tristeza al mismo tiempo. Me sujeté la cabeza con ambas manos tratando de retener la poca cordura que me quedaba -¿Tarjamán, reconocen ese nombre? -Suspiré y levanté la vista tras calmarme -creo que algo me espera allí por segunda vez.
-Nos hablaste de ese lugar mientras comíamos cerca del Monte Vesubio -dijeron las gemelas al unísono.
-Azar mencionó algo de esa biblioteca cuando nos atacó -dijo Victoria extrañada. -Antes de quedar inconsciente habló de ese lugar y que pronto caería.
-Estas en lo correcto. Azar dijo que la biblioteca se hundiría por el error de los ignorantes ¿Crees que debemos ir, sabiendo que es una trampa? Sería demasiado valiente y estúpido de nuestra parte -habló Caleb. Se apoyó en el marco de la puerta -pero eso lo vuelve divertido a todo - dio la vuelta y salió de la habitación.
-Antes de hacer algo... necesito ayuda con otra cosa -Aclaré la garganta y miré a Victoria -no sé en qué lugar estoy realmente. Necesito saber que ha pasado desde aproximadamente el siglo XV me gustaría estar al tanto de lo ocurrido -jugué con mi cabello esperando una respuesta.
-¿Quieres una clase de historia? -Victoria se encogió de hombros -Está bien. Eruca, tú te encargas de eso y más te vale que respondas a todas sus preguntas sino les diré a las gemelas que te pateen todo lo que quieran ¿entendido? -salió del cuarto para ir de inmediato a ver el radar que se encontraba dos habitaciones más adelante.
-Si no queda de otra... -se dio la vuelta al escuchar carcajadas que provenían de las gemelas - ¡Ustedes tráiganme los libros que encuentren en la biblioteca!
De repente ambas se quedaron inmóviles y Eruca no entendía si fue a causa de sus gritos o de Victoria que llegó alterada a la puerta. Se escuchaban fuertes ruidos de roca desde fuera, parecía que el suelo se partía, sentí que debía girar hacia la ventana y cuando lo hice vi en el cielo una gran nube negra a la distancia. Lentamente lo cubría, sin dejar ver el sol.
-Cambio de planes, chispitas vienes con nosotras, Scarlet te quedas con Caleb. Manténganse alerta y no dejen que ningún Derterio entre a la casa. Tú sabes defenderte, si necesitas matar, hazlo -tori salió con las demás dejándome sola en la habitación.
Me quedé observando desde el pasillo sin entender lo que sucedía. Caminé en dirección opuesta intentando mantener un rostro de indiferencia, queriendo pretender estar lo más calmada posible, pero me fue imposible y sin pensarlo corrí para alcanzarlas. Antes de llegar a la puerta de la entrada, Caleb, apareció de la nada y me detuvo con ambos brazos. Extendí mi mano a la lejanía, pero no sirvió de nada y en cuanto reaccioné a lo que ocurría, volteé para verlo. Ambas miradas se encontraron por un momento hasta que las preguntas ocuparon toda la sala.
-¿Qué son los Derterios? Ya podemos comenzar a estudiar tranquilos, no hay nadie que interrumpa -me solté lentamente apartando sus brazos de mí -te espero en la biblioteca.
¿Por qué estaba tan nerviosa?
-¿Acaso nunca sonríes? Pareces una roca -dio un paso atrás al ser empujado. Tenía razón, jamás lo hacía, ya que no había un motivo para realizar semejamte hazaña -Está bien, vamos de una vez a darte una lección de historia -fue detrás de mí.
Estaba sentada esperando al niño rico que había ido por un libro. Miraba la mesa y jugaba con mis manos matando el aburrimiento lo mejor que podía.
Caleb era bastante alto, tenía unos ojos de color avellana que poseían una mirada muy pacífica y curiosa, su cabello era oscuro como la noche y siempre era muy cerrado con sus cosas, pero esta vez, algo lo cambió de un día para el otro. Se escuchó un ruido que me puso alerta y me hizo dar un mini salto en la silla, no más que un golpe de un libro que caía sobre la mesa. Caleb se sorprendió al ver otro tipo de expresión en mi rostro hasta que di un suspiro y todo volvió a estar tranquilo nuevamente.
 

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