VII

Memorias Caídas

visibility

127.0

favorite

0

mode_comment

0


-¿Se habrá apagado a mitad de camino? -preguntó Eruca y de repente, la tierra se sacudió. Ese temblor me hizo percatar del estado en el que se hallaba tori. Las gemelas reaccionaron al ver mi cara de preocupación y sin pensarlo dos veces estabilizaron el lugar. Descendí a gran velocidad. Se estaba consumiendo a sí misma al soportar semejante estructura y por tanto tiempo. La tomé en mis brazos y la recosté en el suelo. El lugar por fin se encontraba estabilizado y el silencio gobernó por sobre las acciones. Caleb entró corriendo, pero la noticia de que Victoria estaba inconsciente lo alteró más que antes.
-Estará bien -dije. -se sobrepasó por mi culpa...
-Nos salvaste no solo a nosotros y lo sabes -Ceres se acercó y me abrazó.
-Debo sanarla. Realmente mis plumas no servirán esta vez.
-¿Y qué harás? -dijo Caleb mientras se rascaba la cabeza.
-Esto... -la besé en los labios por unos segundos.
Todos quedaron atónitos, pero aún así, el cuerpo de tori abandonó la apariencia de consumición y volvió a la normalidad. Abrió los ojos.
-Dime que no me besaste... -con voz débil ya se estaba quejando nuevamente. -me traerás problemas más adelante niña...
-Te prefería inconsciente -protesté con sarcasmo. Se incorporó con ayuda de Eruca.
-Me parece que yo también me siento débil y necesito que me sanes -Caleb se acercó a mi con intenciones desesperadas, pero lo único que recibió de mi parte fue una pluma que guardó en su bolsillo.
Los invitados habían abandonado el lugar inmediatamente cuando la amenaza atacó y los pocos que quedaban, se veían rodeados de lágrimas y miedo por sus parientes no lograron salir a tiempo. Los padres de Caleb se encontraban en el jardín de flores, a la lejanía del peligro, pero faltaba Augusto a quien no hallaban por ninguna parte, dejando como último lugar de búsqueda, los restos del derterio.Las gemelas abrieron el hueco nuevamente y elevaron la tierra. En la viscosidad había varios cuerpos. Los separaron uno por uno hasta encontrarse con el cadáver de Augusto. En ese maldito momento un ruido, que no había oído en días se dignó en aparecer... Alair grazneaba parado en una mesa patas arriba. La ira me consumía. Suspiré y dejé que se fuera.
Le limpiaron el rostro y noté que no tenía ojos.
-Fue él.
-¿Qué cosa? -dijeron los entristecidos señores Wilde.
-Él se convirtió en un derterio. Su alma inferior está atrapada en su cuerpo, es por eso que el mío brilla. No puedo mostrarle su camino final porque sus ojos no están.
-¡Sé más clara Scarlet! -las mejillas de Caleb estaban empapadas en lágrimas y la furia corría por sus venas.
-Los ojos son las puertas al alma, esa expresión, es la más verdadera de todas. Sin sus ojos yo no puedo hacer mi trabajo. Pero no está todo perdido, su alma inferior puede ser llevada a... -me detuve con nerviosismo al no poder decirles lo que pasaba.
-Él no se merece el firmamento. -dijo Victoria con un tono helado.
Chasqueé mis dedos y la daga salió de mi bota. Se clavó en el suelo. Un círculo de luz con runas rojas que cambiaban constantemente, similares a las que se les aparecieron a Reginna, estaban alrededor del cuerpo de Augusto. El alma salió del cuerpo y sin decir una palabra, saludó a los padres de Caleb y fue tragado por el suelo. La daga se elevó y la tomé con ambas manos.
-Mis condolencias, pero esto fue culpa de los celos y la envidia. Sumamente humano...
-Pajarito... este no es el mejor momento para esos comentarios -Victoria me tomó del brazo llevándome hacia el balcón. Ese es el principal problema de los humanos, son inmensamente complejos hasta con los sentimientos. Lloran por todo.
-Necesito que llames a Eruca. Dile que estaré en los rosales -sin más que decir, me alejé lentamente hacia allí.
Eruca corría despacio mientras se colocaba los guantes y una vez en el jardín divisó al "ángel" muy alejado de la casa y solitaria en sus pensamientos rodeada de tantas flores... Detuvo su paso al observar que toda la vida que se encontraba a mi alrededor estaba pudriéndose lentamente dejando un enorme circulo que le llegaba casi a unos metros de donde chispitas estaba. La curiosidad le ganó y se adentró en él sin perderme de vista en ningún momento. A medida que se acercaba diferenciaba la expresión de tristeza en mi rostro. El mismo comportamiento de aquella vez... en la que había perdido el control, pero algo era diferente ya que la daga se había clavado por sí sola en mi pecho. Peleaba contra la locura, tapaba mis iodos y cantaba una melodía desconocida o eso creía.
-¿Estás bien? -Eruca dudaba si seguir avanzando o no - ¿qué sucedió contigo?
-Aléjate... ¿o quieres morir? -el tono de mi voz era agresivo de a momentos -polulando de allí hacia acá -repetía una y otra vez la melodía.
Chispitas tragó saliva y suspiró preparándose para asumir el riesgo de acercarse. Se agachó un poco y de a pasos silenciosos caminó hasta llegar a mí, que proseguía tarareando sin percatarme de su presencia.Ya se encontraba a mi lado sentada sin apartarme la mirada.
-Polulando de allí hacia acá -Eruca no tenía de otra más que distraerme con esa canción hasta que repentinamente saltó sobre mi tomándome de ambos brazos para quitarme las manos de mis oídos y seguir cantando dicha melodía.
Ella no lograba entender por qué permanecía cantando sin parar incluso cuando mis manos estuviesen evitando escuchar la letra. Sin duda alguna, me encontraba peleando conmigo misma en una guerra que decidiría quien tendría el control: nosotras o la daga.Las palabras de dicha melodía que ambas entonábamos por fin dio efecto y cesaron todo tipo de movimientos violentos por mi parte. Quedé inmóvil en el suelo, calmada con los ojos cerrados.
-¡Tú tienes que explicar varias cosas! -Se dejó caer a mi lado -podrías empezar si quieres.
-Piénsalo como el blanco y el negro... si estoy de blanco me puedes sonreír y jugar en paz, pero si soy negro puedo arrebatarte todo con solo una vocal... pero si soy blanca, no puedo devolverte ni siquiera un segundo de tu vida que el negro ha tomado.
-Ya has dicho eso antes. Habla con palabras que pueda entender, no soy Victoria. Comenzaré a creer que de verdad eres la parca, molesta, a las cinco de la mañana, en plena primavera. -gesticulaba con las manos de un lado a otro - ¿Regresamos?
-¿Qué pasará si preguntan por el lugar?
-Les diremos que tropecé cuando intentaba ponerme un guante y lo quemé todo sin querer -ambas nos incorporamos y emprendimos la vuelta a la mansión.
-Gracias.
-Todavía no me lo devolviste, así que responderás a tres preguntas para saldar tu deuda conmigo.
-Pregunta. Tenemos un largo trayecto para volver...
-¿De verdad no te podrían dar esos ataques de locura más cerca? -Dijo con ironía -muy bien, ¿Cuántos años tienes realmente?
-Tengo diecisiete, mi edad sigue corriendo normalmente sin ningún tipo de alteración del espacio-tiempo sobre mí, no importa si estoy en el sigo XX o en el V, el tiempo de las cosas, animales o personas no puede ser alterado. Pero si podemos alterar los sucesos del pasado como en mi caso. Debe haber una que otra leyenda o cosa sobre mí por allí en alguna parte. El pasado solo puede ser cambiado por seres que no han completado su misión en el mundo, pero solo ellos lo notarían ya que los demás no se percatarían de algo que jamás sucedió o de algo que fue modificado ya que creerían desde siempre que fue así.  Muy pocos suelen percatarse de esas cosas porque estuvieron presentes en la vida de dicha persona o formaron parte importante de ese cambio. Sería como una oportunidad extra para por fin ser feliz, pero es limitada ya que el tiempo no se repite más de la edad que posee uno. ¿Cómo pretendes cambiar algo que no has llegado a ser?
-Eso último no lo comprendo bien, explícate mejor por favor.
-Mmh... Un ejemplo: he vivido seis años desde que nací y ya he reencarnado cinco veces, nuevamente sucede y ya no podré hacerlo más porque excedería la cantidad de años que posee mi existencia y el tiempo no perdona a nadie. Si se sobrepasa esa cantidad, la persona es absorbida por su mayor temor y deja de existir como lo que fue, lo que es y pudo haber sido.
-Eso fue un poco intenso y cruel. Entonces mis conocimientos también cambiarían como resultado de la reencarnación de otro al ejecutar sus acciones, pero ¿por qué caen en cualquier parte de la historia, no podrías hacerlo en el mismo tiempo?
-¿Escuchaste la teoría de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio a la vez?
-Si...
-Es lo mismo, pero con el tiempo. ¿Cómo pretendes existir en el mismo lugar donde tu familia o probablemente los recuerdos de lo que una vez fuiste, de tus acciones mal hechas que te persiguen en el mismo sitio donde una vez, fuiste infeliz, te esperan de nuevo? No tiene mucho sentido.
-Siguiente pregunta.¿Por qué continúas cayendo siendo que debiste haberte dado cuenta de tu error en todas esas veces?
-No me he percatado de lo que hice mal, estoy parada al lado tuyo. A veces saber cosas es bueno, pero el tonto es mucho más feliz. No sé por qué sigue sucediendo puesto que quise cambiar mi vida diecisiete veces... Además poseo esta maldición que selló mi destino... es por eso que necesito ir a Tarjaman para solucionarlo todo de una vez por todas.
-No creo que lo que debas cambiar sea tu destino, sino más bien tus decisiones, las que influyen en él. Ultima pregunta ¿Por qué sabes tanto si supuestamente no puedes recordar nada?
-Nunca dije que no podía recordar nada, simplemente que no podía recordar qué había vivido o quien fui. Esa pregunta me la hicieron el primer día que me encontaron... vives en las nubes. Mi alrededor, las personas, animales y ese tipo de cosas se van desvaneciendo con los días dejando vacía mi memoria, pero mi subconsciente recuerda sensaciones y conocimientos adquiridos en algún momento.
-Respóndeme una última pregunta y ya.
-Eran tres. A cambio, tú me responderás solo una cosa.
-Hecho. ¿A dónde diablos van tus alas cuando no las usas?
-Eso... es difícil de responder. No lo sé del todo, pero creo que se "guardan" en la mente porque cuando las deseo simplemente aparecen y ya, esa debería ser una pregunta para Victoria, ella debe de saber. -muy cierto, nunca me lo había preguntado. Ja, soy genial, estoy llena de sorpresas. -Mi turno. -recordé lo importante.
-Adelante. -asintió.
-¿Podrías contarme lo que te sucedió antes de terminar aquí? Caleb me dijo que tú llegaste después que las gemelas y que si quería realmente saber lo que pasó debía preguntarte a ti.
Jamás olvidaré la expresión de su rostro, la alegría que manifestaban sus ojos, desapareció inmediatamente con la llegada de sus recuerdos ocultos.
-Lo que ocurrió... -se quitó su collar cuyo dije era un anillo. Lo admiró atentamente mientras este se balanceaba de lado a lado. -En su tiempo fue una historia de amor, pero ahora son las cenizas de un romance.
 

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo