Cap 46

Averno (YAOI)

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En cuanto rompieron filas, tras una exposición formal de lo que sería de sus vidas de ahí a futuro... Dan volvió a buscar al joven de pelo blanco, pero este se había reunido con su grupo y se alejaba hacia la zona de mercenarios perdiéndose en la multitud de soldados y diferentes oficiales que los rodeaba.
 
-¡Dante!- Carter lo agarró por el hombro, requiriendo su atención y haciéndolo detenerse.- Ya han asignado los turnos, nos toca en la cocina y si no quieres quedarte sin cena deberíamos darnos prisa.-Dan se dejó arrastrar mientras ponía sus ojos en blanco, lo de trabajar para el ejército era una auténtica molestia...
 
Las tiendas de la cocina estaban a reventar de patatas que había que pelar, no sabía el por qué de tantas pero el lado bueno era que si sobraban podían usarlas como parte de la artillería... El jefe de cocina enseguida les dio tarea, como no, pelando aquellas patatas... Dan trabajaba a una velocidad casi explosiva gracias a sus grandes habilidades con los cuchillos pero esto solo se recompensaba con más cubos de malditas patatas. Rumiaba maldiciones sentado junto a Carter, quien trabajaba a con normalidad gracias a su alegre charla con la que entretenía a todos los que estaba alrededor, Dan no comprendía como un chico como él había acabado en un lugar como el ejército nada menos... lo veía perfectamente atendiendo en alguna tienda o a los clientes de una cafetería con una sonrisa, pero bueno, sus razones tendría...
 
Estuvo un rato navegando en sus pensamientos hasta que el sonido de un nuevo cubo lleno de patatas llegó, Dan miró con odio a quien le había traído más trabajo pero al ver que no era el jefe de cocina sino el encantador peliblanco a punto estuvo de iluminársele la cara como un árbol de navidad, se controló bastante bien y consiguió sonreírle pero antes de poder decirle nada el otro habló.
 
-Me llamo Cóndor, un placer.- le ofreció la mano junto a una media sonrisa, Dan se la estrechó realmente feliz por que terminara su aburrimiento.
 
-Yo soy Dante, encantado.- le invitó a sentarse y Cóndor así lo hizo, ahora podía observarlo más de cerca.
 
Era un chico atractivo con unos ojos increíbles y con buen tono muscular trabajado con unas cuantas cicatrices visibles que daban a entender que no era un principiante. El pelo le llagaba al cuello, liso e inmaculado, daban ganas de enredar los dedos en él...por lo demás no había nada extraño, llevaba el uniforme de su grupo de mercenarios, completamente negro y ajustado, provocando mayor contraste entre este y su pelo. La mirada de Dan no pasó inadvertida, Cóndor se cruzó de piernas y brazos y sonrió.
 
-Qué, ¿te gusta lo que ves?- Dan se sobresaltó un poco, avergonzándose por haber sido descubierto pero era de esperarse, volvió a mirarlo a los ojos mientras se mordía el labio.
 
-¿Y si te digo que si?- Dan se aproximó a Cóndor con precaución, pero dejando claras sus intenciones.- ¿Qué dirías?
 
-Te diría que me alagas...- le devolvió una mirada pícara.- Y te invitaría a beber para otra ocasión.- Dan reaccionó como un perro de caza al escuchar sobre alcohol.
 
-¿Has conseguido pasar bebida?- lo miró con intensidad y aún más interesado en su persona.
 
-Las normas no dicen nada sobre que nosotros no podamos traer alcohol... pobres soldaditos...- le guiñó un ojo y se levantó, dejando a Dan con sus patatas.- No debería estar aquí, nos vemos en la cena.- salió de la tienda mientras Carter, que había estado con la oreja en la conversación todo el rato con disimulo le dio un pequeño empujón.
 
-¡Te mueves rápido Dante!- se rió junto a un par de soldados más.- Creo que has batido el récord de conquista del campamento.- se colgó de su cuello amistosamente.
 
-Bah, mariquitas... después son los que lloran en el campo de batalla, no aguantan ni un puñetazo sin llorar y rogar, no saben ni lo que es sufrir... la deshonra de este ejército.-el hombre de mediana edad escupió a un lado, había estado todo el rato con mala cara pero Dan había asumido que la tenía así ya de nacimiento, pero resultó ser un hijo de puta homófobo más, el ser aparentemente un veterano de guerra no le daba derecho a decir aquellas cosas.
 
-Oye...- Tanto Carter como algunos soldados estaban a punto de decirle un par de cositas pero Dan se les adelantó con una seriedad sepulcral que puso la piel de gallina a todos los presentes.
 
-¿Qué sabrás tú del sufrimiento?- Dan se detuvo hasta quedar de pie frente a él, mirándolo desde su posición superior.- ¿En cuántas batallas has participado? ¿dos? ¿tres? Me río de tu ignorancia... Seguro que eras tú el que lloraba en una esquina mientras sus compañeros morían.
 
-Tú, maldito mocoso...- se levantó y lo agarró por la camiseta llegando a rasgársela un poco pero Dan no estaba impresionado.- ¡¿Acaso quieres morir antes de salir a luchar, maricón?!- estaba perdiendo los estribos y Dan se rió un poco ante su amenaza, lo que lo enfadó todavía más. Dan aprovechó su proximidad para darle un contundente cabezazo, rompiéndole la nariz- ¡Agh!- el hombre se llevó una mano a la cara para detener el sangrado mientras Dan se daba la vuelta para retirarse con la cabeza muy alta pero aquel tipo no solo era persistente sino que tenía muy mal perder, agarró uno de los cuchillos de pelar patatas y de un rápido movimiento alcanzó el cuello de Dan, horrorizando a todos los presentes mientras la sangre empapaba el suelo sin detenerse siquiera.- Jajaja ahora no eres tan duro ¿verdad? ¡Muérete hijo de puta!- Estaba fuera de sí pero Dan ni se canteó, se mantuvo de pie y se giró en dirección al tipo, dejando ver a todos como su herida se cerraba.
 
-Para la próxima no tendré tanta paciencia...- Dan salió de allí dignamente, dejando a todos boquiabiertos. Lo que más le fastidiaba era que tendría que solicitar un uniforme nuevo.
 
No tenía por qué esconder su peculiaridad, después de todo si le habían aceptado allí era precisamente por eso, era un soldado codiciado por los ejércitos pero jamás oficialmente. Caminó por ahí, tratando de no llamar la atención pero resultaba imposible siendo que estaba empapado de sangre.
 
-¡Dante!- Carter corría tras él, no parecía asustado sino... ¿emocionado? Dan lo miró extrañado antes de que este lo agarrara por los hombros.- ¡Así que la leyenda era cierta!
 
-¿Qué?- Dan se perdió por completo.
 
-Oh, vamos, "El soldado inmortal" es una de las leyendas más famosas que se cuentan en los cuarteles de los novatos, aunque no sé cuánto será cierto...- lo miró con mucha curiosidad, hambriento de conocimiento.- Estoy ansioso por que me cuentes tu historia Dante... Ah, para pedir uniformes tienes que ir allí.- le señaló la dirección y se despidió alegremente.
 
Vaya, Dan estaba sorprendido, jamás imaginó que tendría alguna especie de fan... no sabía cómo sentirse al respecto así que se limitó a hacer lo que tenía que hacer y prepararse para la cena, tenía ganas de ver a Cóndor.

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