Cap 47

Averno (YAOI)

visibility

118.0

favorite

1

mode_comment

0


Tras recibir una mirada no demasiado amigable del personal encargado de los uniformes y que le entregaran un repuesto a regañadientes, Dan salió campante de allí con ganas de cenar de una vez por todas. Primero fue a su tienda para cambiarse y estuvo tentado de escaquearse para dormir pero finalmente desistió para encaminarse hasta donde debían cenar.
 
Llegó al comedor, que consistía en una gran carpa con un montón de mesas amontonadas con una fila para pedir las raciones que separaba las mesas en dos secciones, a los soldados y a los mercenarios. Dan buscó con la mirada a Cóndor pero resultó imposible entre tanta gente a pesar de ser tan fácil de localizar en un principio, así que se puso a la cola para poder cenar mientras revisaba el perímetro como si fuera un radar de submarinos. En cuanto consiguió su parte para comer se dirigió a una de las mesas, desanimado e incluso fastidiado para masticar las malditas patatas que habían estado pelando...
 
Notó las miradas hostiles de algunos soldados sobre su nuca, sin dudas estaban hablando sobre el incidente de hace un par de horas pero dudaba mucho que fueran a enfrentarse a él, ni siquiera todos los presentes podrían hacerle nada... era una batalla perdida desde su mismísimo planteamiento. Se dedicó a comer serio hasta que escuchó a Carter acercarse, dando voces y discutiendo con alguien que se quejaba, cuya voz Dan reconoció casi al instante, se giró en su puesto con las cejas alzadas y vio a Carter entrando en la carpa, tiraba de Cóndor arrastrándolo por todo el lugar hasta la zona de soldados sin que pudiera hacer nada para evitarlo.
 
-¡Suéltame de una vez, no es nuestro turno todavía!- Cóndor parecía a punto de estrellarle el puño a Carter en la cara.
 
-¡Oh, vamos! Así nunca podrás ver a Dante durante la cena, te recuerdo que es un soldado como yo... ¡Mira, ahí está!- señaló a Dan y media carpa se giró en su dirección, Dan se volvió a concentrar en su comida fingiendo que no lo conocía.- ¡Ah! Pero no me ignores ahora... que te he traído a Cóndor.
 
-¿Y tú como sabes mi nombre? Esa es otra, no te conozco y sin embargo has aparecido por ahí buscándome sin más.- Cóndor lo miró con desconfianza mientras se sentaba para dejar de llamar la atención, o al menos intentarlo. Carter hizo lo mismo.
 
-¡Que cruel! Yo también estaba pelando patatas con Dante cuando se presentaron... Me llamo Carter y solo estaba ayudando a un amigo nuevo que no tiene idea de los horarios de la cena y la distribución de grupos.- fingió ofenderse mucho y volvió a sonreír con picardía.- Dante, espero que me recompenses por esto como se debe...- se levantó de nuevo con decisión y los dejó solos para irse con otro grupo que lo recibió con carcajadas y amigables golpes en la espalda.
 
-Tu amigo tiene mucha energía...- Cóndor apoyó sus antebrazos en la mesa y se recostó contra ella con pereza.- Se ha arriesgado mucho al venir a buscarme...
 
-¿Sí?- Dan lo miraba encantado, recostándose un poco también para mantener la confidencialidad.- Es un poco pesado pero es un buen chico.
 
-Bueno... - retiró su mirada.- pero la próxima vez será mejor que no venga o se meterá en problemas. Mi grupo siempre come el último por orden de los altos mandos que nos contrataron precisamente porque somos muy conflictivos... si vuelven a verlo ellos por ahí tú no volverás a hacerlo, puedo asegurártelo.- sonrió como si nada y eso que hablaba totalmente en serio.
 
-¿De verdad sois tan malos como dices?- Dan le sonrió, alzando una ceja.
 
-Los peores...- susurró.- Te quitaremos el almuerzo si te vemos caminar por los alrededores.- le guiñó uno de sus ojos grises y se puso algo más serio de pronto.- Ahora en serio, no me gustaría que nadie muriera por hacer una estupidez... si me necesitáis para algo simplemente decírmelo cuando podáis y ya, si no solo conseguiréis problemas para vosotros y para mí.
 
-Bueno, pues encontrémonos antes de la cena en algún lugar... así no tendré que enfrentarme a los gamberros del campamento para hablar contigo.- Cóndor se rió un poco y asintió.
 
-Está bien, te esperaré detrás del puesto de munición, lo mejor será ser algo más discretos... no creo que a muchos les guste que un soldado y un mercenario anden juntos.- retiró la mirada.- Lo digo más que nada por mi grupo, ya sabes.
 
-No te preocupes, tampoco me apetece meterme en problemas innecesarios...- le dio una media sonrisa.- Aunque dependiendo de la situación no me importaría...- se llevó el tenedor con una patata pinchada a la boca.
 
Cóndor le robó una patata del plato y se la llevó a la boca también hambriento e hizo una mueca.
 
- Buah, están terribles... yo lo habría cocinado mejor sin brazos y con los ojos tapados.
 
-Puedes apostarlo... las piedras saben mejor y no están tan duras.
 
Ambos se rieron juntos, quejándose y hablando de trivialidades mientras anochecía, en ese momento Dan se sentía terriblemente bien junto a Cóndor, se lanzaban miraditas y se palpaba la atracción, como si tuviera seiscientos años menos de los que tenía realmente aunque aparentaba la misma edad de Cóndor así que incluso parecía una escena cotidiana de un par de jóvenes coqueteando sin importarles lo que dijeran los demás.
 
Todo estaba tranquilo hasta que empezó a sonar una estridente sirena por todo el campamento, provocando una reacción inmediata en todos los presentes al escucharla, levantándose de sus sitios muy rígidos. La realidad les daba de morros al escuchar la sirena, estaban allí por una razón y esa no era precisamente encontrar pareja. Cóndor salió corriendo en un parpadeo sin que nadie le dijera nada, era malditamente rápido...
 
-¡Los grupos cuatros, siete y once que vayan a prepararse junto a los mercenarios, es su turno!- Uno de los oficiales se presentó en la carpa del comedor, ya equipado con todo lo necesario y gritando a pleno pulmón que se movieran de una maldita vez.
 
Empezaba la batalla.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo