Cap 49

Averno (YAOI)

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Recogieron a todos los soldados y mercenarios en los camiones, retirando los cadáveres en mejor estado que encontraron para mandarlos de vuelta a su país con su respectiva carta de "muerto en combate" que a Dan siempre le había parecido tan frívola, no importaba la cantidad de honores que les otorgaran, había sido a cambio de su propia vida.
Dan se metió en el último camión que pasó, no tenía ganas de iniciar una conversación seguramente a gritos con alguno de los testigos de su habitual hazaña, se había encontrado con cada caso extremo en su larga vida... Pasó al fondo, observando a los rezagados que subían tras él y no tenían tiempo ni ganas de pensar en los demás, la guerra desgastaba tanto física como mentalmente y Dan podía adivinar por sus caras la clase de traumas psicológicos que arrastrarían con ellos a lo largo de sus miserables vidas, si es que no morían primero allí o se suicidaban...
Antes de que el camión arrancara subió una última persona, Dan miró en su dirección y vio a Cóndor pasar entre todos los soldados hasta llegar a él, se sentó a su lado y se lo quedó mirando con una cara extraña.
-¿Qué?- Dan le sonrió de medio lado.
-Nada.- lo miró de arriba abajo con algo de curiosidad en sus ojos grises, tocó por encima del trozo de tela del uniforme que había terminado dañada por el cuchillo y su mancha de sangre tan obvia que lo empapaba.- ¿No te duele?
-No... pero si diciendo eso voy a tener un trato especial... Auch.- lo miró con picardía pero Cóndor seguía observándolo curioso. Dan sacó un paquete de cigarrillos de uno de sus múltiples bolsillos, alegrándose internamente porque estos no se hubieran mojado. Balanceó uno por sus dedos con agilidad y se lo encendió con una cerilla que guardaba, prendiéndola en una de las barras del camión.
-No deberías fumar...-pero de todas formas Cóndor le quitó uno de sus cigarros y se lo encendió por su cuenta.- ¿Qué eres, alguna especie de experimento fallido de laboratorio?- se cruzó de brazos divertido.
-Ojalá, a demás, seguro que tendría un par de brazos extra o quizás tres ojos...- Dan se rió con ganas.- Realmente no sé lo que soy... simplemente no me muero, digamos que soy inmortal, ¿sí? Así que yo puedo fumar todo lo que quiera.
-Bueno, ya lo has demostrado así que se acabaron las preguntas.- se quedó unos segundos en silencio mirando al suelo, ya había satisfecho a su escasa curiosidad y desde siempre le habían enseñado que no debía cuestionar las cosas.
-¿Crees que ahora puedes ignorarme? Me toca a mí preguntar...- se arrimó a él para molestarlo un poco.- Cuéntame sobre tu vida y no lo digo por decir, me interesa de verdad...- Cóndor lo miró fijamente, los ojos azules de Dan lo analizaban sin piedad. Cóndor no debía hablar del grupo de mercenarios, cualquier clase de filtración podría llevar a un cruel castigo pero en ese momento Cóndor no pensaba en ellos sino en Dante, el primer chico que se había dirigido a él como una persona y no como una herramienta o una molestia, el primero que se había molestado en tener una conversación con él y el primero que había despertado sentimientos diferentes al miedo u odio... Sin dudas estaba actuando imprudentemente pero por una vez su corazón llevaba las riendas.
-Pues... La verdad es que yo no nací en el grupo de los mercenarios, mis padres me vendieron cuando yo era pequeño, el pueblo estaba pasando por muy malos momentos y la gente se estaba muriendo de hambre así que vender a los más jóvenes les pareció una buena idea para salvarse el pellejo.- se encogió de hombros en su sitio, ya no sentía nada por sus antiguos padres, eran un recuerdo tan lejano que ya apenas lo consideraba como propio.- En cuanto tuve edad suficiente para sostener un arma empezaron con mi entrenamiento, uno bastante duro... sé que actualmente hay niños que no lo superan y es por eso que van comprando otros siempre que pueden como si fuéramos ganado.- suspiró.- En cuanto te asignan tu primer trabajo empiezas a vivir como un mercenario más del grupo, no importa tu edad, sexo o nacionalidad, si haces bien tu trabajo vivirás pero si no... bueno, prefiero no averiguarlo.-le salió una risa sin emoción.
-¡Todo el mundo abajo!- gritó Mcdawell desde la lejanía. Los camiones se habían detenido y todo el mundo empezó a moverse, obligando a esos dos también.
-Por aquí...- Dan le susurró a Cóndor y atrapó su mano, alejándolo discretamente de la multitud que de un momento a otro se dispersaría, era su oportunidad de escaquearse.
Recorrieron el campamento bordeándolo hasta llegar a la tienda de Dan, en ese momento era el lugar más privado de toda la zona y el único en el que podrían descansar en paz después de una jornada tan dura. Los dos terminaron tumbados sobre la cutre superficie que los separaba del sucio suelo del campamento, Dan se tiró estirándose y rodó por el lugar hasta quedar totalmente a propósito sobre Cóndor pero este no lo dejó, sin mucho esfuerzo consiguió cambiar las posiciones y eso no les evitó dar un par de vueltas por la tienda desorganizándolo todo de inmediato.
-¿Cuál es el plan?- estaba sobre Dan y su flequillo le hacía cosquillas a Dan en la cara y este cada vez se sentía más tentado de hacer alguna estupidez.
-No hay plan, yo lo hago todo sobre la marcha...-casi le susurró, con una mano le agarró el brazo con una firmeza que podría considerarse hasta amable para que no escapara al mínimo contacto mientras que con la otra mano ascendía más hasta acariciarle el rostro con las puntas de los dedos, Dan se había quedado embelesado desde la primera vez que lo vio y el drama continuaba en su cabeza, lo deseaba y no podía negarlo... Se acercó unos centímetros y al ver que Cóndor no se movía para rechazarlo  Dan continuó hasta rozar sus labios con los suyos... pero antes de poder hacer prácticamente nada la tela de la tienda se abrió y un Carter bañado en barro entró distraído casi saltando del susto al verlos ahí en el suelo.
-¡Me cago en la puta!- soltó maldiciones al casi caerse y se los quedó mirando un segundo mientras Cóndor se apartaba para marcharse con rapidez, reprendiéndose a sí mismo por no haberse percatado de la cercanía de Carter... pero nadie podía culparlo, tenía otras cosas en la cabeza. Dan se incorporó para culpar a Carter con la mirada y este se encogió de hombros para quitársela de encima.- ¿Qué pasa? Oye, ya lo siento por cortaros el rollo pero no esperaba que fueras tan deprisa... wow, en serio eso fue rápido.
-Mejor cállate antes de que te mande de una patada a tu casa...- lo miró de nuevo mientras se levantaba para sentarse en su supuesta cama y suspiró.- ¿Dónde diablos te has metido para acabar así?- lo señaló, estaba hasta el pelo de barro reseco.
-Oh, nuestro camión nos dejó junto a una especie de estanque con poca agua... adivina quién tuvo que tirarse ahí cuando empezaron a dispararnos...- empezó a sacarse parte del uniforme, ahora ambos tendrían que ir a por unos nuevos.- Vaya, vosotros también os lo habéis pasado bien.- señaló su hermosa puñalada y se mofó un tanto como venganza.
-Bueno, esto es menos patético que ir untado de barro.
-Touché.

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