Cap 53

Averno (YAOI)

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La cara de Dan era un cuadro, no comprendía en absoluto lo que acababa de ocurrir... ¿Acaso no había muerto? Estaba bastante seguro pero la situación no indicaba precisamente eso, había vivido cosas parecidas pero todas debidas a noches bastante locas que terminaban en dolores de cabeza, confusión, posible dolor de trasero y una persona desconocida durmiendo a su lado... pero apenas habían pasado unos minutos, o eso sentía al menos así que era imposible. Se levantó de la cama comprobando que no le dolía nada y salió fuera para mirar desconfiado al cielo, en efecto, el paso del tiempo no se percibía así que no se había quedado dormido... Se rascó la cabeza y decidió dejar de pensar en ello, no tenía sentido torturarse así por algo que realmente no le había afectado de ninguna manera.
 
-¡Tú, el nuevo, ven de una maldita vez a cubrir tu puesto!- le gritó a sus espaldas uno de los soldados que estaban por ahí, parecía muy enfadado y Dan no dijo nada al respecto porque lo comprendía, caminó hasta él con cara arrepentida. El hombre se tomó su tiempo para darle el típico discurso de la formalidad y que eso era el ejército, no una guardería... lo típico.- Espero que esto no se repita.-finalizó el hombre mientras le señalaba una zona donde estaban otro par de soldados y Dan supuso que esa sería su nueva área de trabajo.
 
-No señor, no volverá a repetirse.- se retiró hacia aquel lugar y se alineó con los otros dos que lo observaron con curiosidad y algo de gracia.
 
-¿Primer día y ya buscas que te regañen?- dijo uno al borde de la carcajada mientras se cambiaba el arma de hombro.
 
-Al chico le van las emociones fuertes...- le siguió el otro ya perdiéndose en la risa.
 
-Muy gracioso.- Dan se colocó en medio y recibió el arma que le entregaban.
 
-Oh, lo sentimos pero como comprenderás estar aquí es muy aburrido.- se encogieron de hombros al unísono.
 
-Créeme que lo comprendo, yo soy Dante, encantado.- les sonrió, no parecían malos tipos del todo.
 
-Yo soy Anton y este es Jasper.- señaló al otro que le dio una sonrisa.- Bienvenido a la zona estatua... realmente no hacemos nada así que puedes relajarte.... O eso me gustaría decirte.- Dan lo miró interrogante.- Bueno es que tu puesto ha pasado por tanta gente que da miedo, por si no te lo habían dicho tú te encargarás de la seguridad del capitán Mcdawell y debo decir que es muy exigente... si no haces bien tu trabajo al parecer te mandan a primera línea en solitario lo que significa una muerte segura, no hemos vuelto a ver a ninguno de esos chicos, en serio.- se le oscureció un poco la mirada pero Dan no se preocupó.- Aaaah pero tú no tendrás problemas con eso ¿verdad? Después de todo eres inmortal.
 
-¿Vosotros también lo sabéis?- Dan se cruzó de brazos después de dejar su arma sobre el trozo de roca que tenían cerca.
 
-¿Cómo no íbamos a saberlo?- Jasper intervino.- Eres la comidilla del campamento desde lo que pasó en el comedor... madre mía ese tipo está loco, si llega a ser cualquier otro el que estaba en tu lugar la cosa habría sido muy distinta.- suspiró.- Pero que conste que tú solito alimentas al pueblo con tus espectáculos, joder, no tienes derecho a quejarte.
 
-No me quejo, solo era curiosidad... y por cierto ¿cuándo termina el turno?
 
-Pues como eres un maldito que ha llegado tarde y encima ha pasado un buen rato charlando con los jefes... pues pronto pero mañana ni se te ocurra hacer lo mismo o sufrirás nuestra ira de trabajadores que madrugan.- bromeó.
 
Pasaron como una hora más haciendo guardia y después llegaron sus relevos. Con suerte llegarían al último grupo para comer y esto solo puso de mejor humor a Dan, tanto Anton como Jasper no parecían contentos con compartir mesa con los mercenarios pero Dan se movía hiperactivo buscando a Cóndor con la mirada y no le costó mucho encontrarlo, estaba separado del grupo principal mirando su plato como si fuera el causante de todo el sufrimiento que tenía que cargar. Dan recogió su comida y caminó por todo el lugar hasta donde estaba Cóndor para sentarse a su lado con una radiante sonrisa.
 
-Me dolió en el alma despertarme y ver que no estabas...- dramatizó.- Pero me alegra ver que estás mejor.- Realmente lo estaba, varios de los hematomas más visibles estaban sanando bien y de los cortes podía decirse lo mismo. Se lo quedó mirando un momento para admirarlo, era realmente guapo. Cóndor lo miró y le sonrió con algo de tristeza.
 
-Tenía trabajo acumulado... - desvió un segundo la mirada con una débil sonrisa.- Pero me hubiera gustado despertar contigo.- A Dan casi se le derrite el corazón con aquello, le dieron ganas de besarlo y abrazarlo pero hasta él sabía que eso no era buena idea teniendo en cuenta que estaban rodeados prácticamente por su severo grupo de mercenarios.
 
-Ya habrá otra ocasión.-Sonrió como un estúpido y los dos comieron mientras Dan contaba tonterías para animar a Cóndor un poco, no debía ser fácil estar en su lugar así que hacía todo lo posible para que al menos tuviera un rato divertido fuera de ese ambiente tenebroso que desprendía el resto de sus compañeros.
 
Los mercenarios se fueron dispersando al igual que el resto del personal y Dan no pudo aguantarse más para sacar a Cóndor de ahí, si seguía conteniéndose le daría un ataque o algo. Lo arrastró por todas partes pero Dan tenía que asegurarse de algo primero... así que buscó a Carter, encontrándolo caminando inocentemente hacia algún lado, corrió en su dirección y lo detuvo agarrándolo por los hombros.
 
-¿¡Qué pasa?!- Carter se sobresaltó pero se relajó al ver a Dan... pero se sobresaltó de nuevo al ver la cara seria que le traía.- ¿Q..qué?
 
-Vale, escúchame muy atentamente porque no lo repetiré de nuevo... NO vengas a la tienda, apáñatelas.
 
-¿Por qué no deber...?- apareció Cóndor poco después por la espalda de Dan, lo había dejado atrás con la repentina carrera.- Ah.- Carter se puso rojo como un tomate y asintió comprendiendo lo que trataba de decir.
 
-Así me gusta.- le palmeó la cabeza como si fuera un perro pero Carter salió a paso demasiado ligero mientras echaba humo por la vergüenza. Dan se giró para mirar a Cóndor que seguía mirándolo interrogante.- Ya está todo solucionado, vámonos.
 
Fueron a la tienda por supuesto, por fin tenían tiempo para estar juntos e iban a aprovecharlo. Dan se le tiró al cuello y se dedicó a devorar sus labios hasta que consiguió que Cóndor se sentara en la "cama" se separó un momento de él y le retiró parte de su blanco pelo de la cara para mirarle a sus hermosos ojos grises.
 
-Cóndor...estoy bastante seguro de que estoy enamorado de ti.- lo miró fijamente y pudo observar con precisión como sus ojos se agrandaban y como su piel iba cambiando de tono a un rojizo suave que no tardó en invadir sus mejillas. Cóndor se separó un poco y se tapó la cara avergonzado.- ¿Qué pasa?- sonrió.- ¿No sientes lo mismo?
 
-No es eso... es que escuchártelo decir en voz alta es... Jamás había escuchado algo semejante, no sé cómo reaccionar o qué decir.
 
-Pues si no puedes decirlo puedes besarme.- Dan se moría por dentro y Cóndor no tenía idea de lo increíblemente adorable que se veía en ese momento.
 
Cóndor se acercó todavía algo avergonzado a Dan y lo besó profundamente sorprendiendo a Dan por la pasión de aquello. Sus lenguas danzaron un rato en sus bocas aumentando el calor de sus cuerpos por segundos y en cierto momento Dan tumbó a Cóndor del todo en la cama, comenzaron los tocamientos sobre la ropa pero esta poco a poco iba desapareciendo y quedó desperdigada por la tienda. Dan entonces tomó la delantera de nuevo, trepó por el pecho de Cóndor en busca de su cuello para besarlo mientras con sus manos se ponía a masajear su miembro... una mano se encargaba de él mientras que con la otra no tardó en bajar un poco en busca de su entrada. Cóndor se crispó al notar la invasión pero Dan lo distrajo con más besos y caricias hasta que se relajó un poco, aunque intercambiaron varias miradas que hablaban por si solas... pero esa pequeña discusión no verbal terminó en un suspiro y una pequeña sonrisa por parte de Cóndor lo que le daba luz verde a Dan para continuar. Se alegró de tal manera que después de arrebatarle varios besos increíbles bajó por su pecho y comenzó a lamer su miembro al mismo tiempo que metía uno de sus dedos en su interior comprobando lo apretado que estaba.
 
Tardó un buen rato hasta que consiguió meter tres de sus dedos con cierta facilidad, comprendía que no debía estar demasiado complacido por aquello pero la primera vez siempre dolía así que Dan trataría de aminorar el sufrimiento. Sacó sus dedos mientras escuchaba los jadeos de Cóndor y se colocó entre sus piernas, sujetándolas para que las doblara y fuera más cómodo para los dos... y en cuanto volvió para besarlo empezó a introducirse en su interior lentamente. Cóndor gruñía ante el dolor y aquella extraña sensación de tener a Dan dentro suyo, arañando los brazos y la espalda de Dan dejándole grandes surcos rojos que rápidamente se curaban. Dan se quedó quieto esperando que se acostumbrara un poco pero al ver la cara agitada de Cóndor no pudo aguantar mucho más, comenzó a moverse, despacio al principio ya que no era un bestia pero fue aumentando el nivel hasta que llegó a las embestidas. Dan agarraba el miembro de Cóndor que al recibir la atención de Dan crecía con cada sacudida y tras un rato de descontrol a un ritmo impresionante los dos terminaron corriéndose. Quedaron agotados pero Dan se incorporó para mirar a Cóndor, no parecía tan mal pero se preocupaba de todas formas. Cóndor abrió los ojos tratando de recuperar el aliento y vio a Dan observándolo fijamente pero Cóndor no tenía ganas ni garganta para hablar así que tiró de él y lo besó de nuevo como toda respuesta.
 

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