Cap 55

Averno (YAOI)

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Dan caminó tratando de mitigar la furia que lo recorría, estaba en un problema de lo más jodido pero en cuanto pensaba en Cóndor creía que cualquier cosa que tuviera que hacer merecería la pena... era un idiota enamorado después de todo.
 
-¡Dante, no pienses que te podrás escapar!- Anton le gritaba desde el banco que acababan de terminar.-Vuelve aquí de una v...- Fue bajando el tono conforme Dan se acercaba y veía la cara que traía.- Oye, ¿qué ocurre?
 
-...- Dan se los quedó mirando un momento meditando si contarles algo o no.- Digamos que me han cambiado de puesto otra vez.- terminó diciendo. Realmente no iba a colaborar voluntariamente de ninguna otra manera y pensaba exigirle a Edgar que le permitiera estar por ahí sin hacer nada, ya que estaba obligado prácticamente a cumplir su maldito capricho... pues Dan aprovecharía para sacar algo bueno por lo menos... estar en el ejército no era un sueño precisamente.- Así que chicos, ha sido un placer pasar este corto tiempo con vosotros, vendré a visitaros no os preocupéis.- Jasper se levantó y lo agarró por el cuello amistoso pero con una pereza encima que no se tenía en pie.
 
-Llévame contigo... Anton me trata como un esclavo.- le susurró sin bajar mucho la voz precisamente.
 
-Lo tienes merecido, haz tu trabajo apropiadamente.- le lanzó su chaqueta para despegarlo de Dan y entonces Anton cambió esa proximidad amigable por una colleja.- Más te vale pasarte por aquí, sabes que esto es aburrido.- le sonrió y le dio una fuerte palmada en la espalda para que avanzara.
 
Dan se despidió con la mano de ellos, eran buenos tipos pero tenía otras cosas en las que centrarse en aquel momento como para malgastarlo estando de pie sin hacer nada. Fue por el campamento viendo a todos los soldados empezar su rutina, algunos entrenaban, otros solo charlaban y ya estaba empezando la cola para pedir el desayuno en la carpa del comedor. Dan miró alrededor en busca de Cóndor pero como era de esperarse no lo encontró, tardó un rato en recordar el hecho de que los mercenarios siempre comían después que los soldados... así que se encaminó a su tienda felizmente con una sonrisa casi olvidando lo que había ocurrido un rato atrás, quería, necesitaba relajarse y nadie iba a impedírselo.
 
Dan abrió la puerta de tela de la tienda con cuidado, asomándose un poquito solo para asegurarse de que no hubiera ningún intruso indeseado pero no vio más que la figura de Cóndor en su cama que seguía igual que cuando se había ido. Dan entró sigiloso y se arrodilló hasta quedar a la altura de Cóndor para verlo dormir, el pelo le tapaba gran parte de la cara y Dan no pudo resistirse a retirárselo y colocárselo detrás de la oreja para contemplar su rostro tranquilo. Pero esto apenas duró unos segundos, Cóndor abrió los ojos en cuanto notó su repentina proximidad y de puro milagro no le dio un puñetazo de reflejo.
 
-Joder Dante... ¿qué diablos haces?- se incorporó y se frotó la cara con las manos.
 
-¿Es que no puedo mirarte?- se levantó y subió a la cama con él para abrazarlo.
 
-No... digo si...digo... aaah.- suspiró ante su propia respuesta tonta.- Solo procura no sorprenderme así o podrías salir a trozos de aquí.
 
-Ah, bueno, una muerte feliz y no me arrepentiría de nada si puedo verte así.- Lo abrazó más fuerte notando el ligero rubor en su piel.
 
-Qué idiota eres...- buscó sus labios para que dejara de decir esas cosas, lo besó y Dan le correspondió más feliz imposible.
 
-Oye Dante... para la próxima tienes que avisarme con más tiempo, esta noche he tenido que dormir en la puñetera camioneta del equipo, hace frío ahí ¿sabes?- Carter entró en la tienda sin llamar ni preguntar ni nada, como siempre. Se quedó de piedra al ver la escena que tenía delante pero al menos no se dio la vuelta para salir corriendo.
 
-Oh, vaya, buenos días.- Dan alzó una ceja por la interrupción pero no le echó a patadas más que nada parque algo de razón tenía.- Carter... lo lamento pero como comprenderás era una situación de emergencia... ¡ugh!- recibió un codazo por parte de Cóndor que sintió hasta en el alma.
 
-Ya déjalo.- Cóndor se lo quitó de encima y se levantó sintiendo en ese preciso momento el dolor de su espalda y trasero, maldijo por lo bajo antes de dirigirse a Carter.- Lo siento, no volverá a ocurrir.
 
-¿Queeeeee? Nooooo- Dan se aferró a su cintura con dramatismo- ¿Es que ya no me quieres? ¡Piensa en nuestros hijos!- Ahí ya se había ganado a pulso el golpe que no tardó en llegar.
 
-Ah, no pasa nada... tampoco hay que ser extremista, solo avisadme con tiempo...- Los humos de Carter habían bajado en picado en cuanto Cóndor se había levantado.
 
-No, si te molesta solo dilo...- Cóndor trató de sonreírle pero era un gesto que se le hacía difícil de hacer de forma consciente.- Esta también es tu tienda después de todo.
 
-No te preocupes...- bajó un instante la mirada pero enseguida se animó de nuevo.- ¡Por cierto Dante! He estado pensando... ¿Te importaría que te llamara Dan?- Se quedo en su sitio todo nervioso y esperanzado observándolo como un niño pequeño.
 
-¿Dan? Mmmm claro, ¿por qué no?- pensó en voz alta.- Es algo que ya había pasado por mi cabeza, así escribo menos ya sabes.
 
-Es una razón totalmente válida para ti ¿no? jajaja.- Cóndor no pudo evitar reírse y lo miró con ternura.- Dan... hum, me gusta.- le sonrió... y Dan agradeció a Carter mentalmente por ello.
 
Después de un rato de cachondeo por el nuevo nombre los tres fueron a desayunar, Cóndor fue inevitablemente llamado por su grupo pero Carter y Dan siguieron dando mal por todo el campamento, incluso fue de propio hasta donde estaban Anton y Jasper para presentárselos a Carter... Y así pasó una buena parte del día, llamaron a un par de grupos para ir al frente y al no aparecer Cóndor por allí dedujeron que también lo habían llamado con su grupo.
 
-Oye, he oído que te han sacado del grupo de del frente para meterte en la guardia personal del capitán demonio... ¿es verdad?- Carter iba despreocupado caminando junto a Dan.
 
-Sí pero ha durado menos de lo que tu aguantas sin hablar.- Dan le revolvió el pelo.
 
-Aaaah maldito.- Trató de peinar lo impeinable pero terminó desistiendo en apenas unos segundos.- ¿Y ahora qué haces entonces?
 
-Vivo el sueño de todos los vagos del mundo... ¡no hago nada!- A punto estuvo de lanzarse para placar a Carter pero uno de los guardias que conocía de vista se acercaba directamente a ellos así que Dan se detuvo en seco y adoptó la misma cara de seriedad que traía el otro.
 
- El capitán Mcdawell te llama.- le echó una mirada altiva a Carter que volvió a Dan.- Ahora.

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