Capítulo 14: "Enredados en malestares"

Soy un temerario mi amor ©

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El misterio del hermano de Lili me tenía más que inquieto. Si era tan importante, ¿era seguro hablar en medio de la sala con los otros dos posiblemente a la expectativa?, la verdad es que no estaba del todo seguro de ello. Por el  momento, tan solo observé como Louis se movía por la habitación de una forma elegante, y se sentaba en el sofá que estaba próximo a nosotros.
 
—Te invito a sentarte también, tendrás mucho que asimilar —me advirtió, y con un poco de incomodidad también tomé lugar.
 
—Bien, no tengo motivos para hacer esto más largo de lo que debería, por eso voy a explicarte lo siguiente —inhaló un poco de aire, y al verlo hacer eso me daba la sensación de que parecía que iba a decir algo grave. ¿Tanto suspenso tenía que sobreponerle al asunto? Mi rostro a continuación se deformó en expresiones de amargura, pues no sabía con qué me encontraría.
 
—Ya habla de una maldita vez —le insistí, pues ya estaba harto de tanta espera.
 
—Sí, lo siento —me sonrió y allí se inclinó hacia delante apoyando sus codos sobre sus rodillas, y luego juntó sus manos, las cuales se entrelazaron, más tarde, empezó a hablar—. Yo formo parte de una mafia.
 
—Espera, ¿qué? —le quedé mirando incrédulo, no podía estar hablando enserio.
 
—Hablo enserio Dalton, por eso es mejor que no grites —no había gritado, pero estuve a punto de hacerlo, sin embargo me contuve.
 
—Está bien —me quedé cayado un momento para ver si continuaba con la conversación, y así fue.
 
—Veras… yo soy un espía en esa organización. Aunque claro, tu caso no está ligado a nosotros, pero podría ofrecerte un puesto. Has pasado desapercibido todo este tiempo para mi hermana y para todos los que te conocen, bueno… al menos últimamente; deberías ser más cuidadoso. —dijo mientras se apoyaba sobre una de sus manos y me miró sonriendo. Ahora es cuando podía decir que mi intuición no había fallado; el tipo era peligroso.
 
—No deseo un puesto en esa cosa, podría poner en peligro a Lili, y no quiero eso —respondí sin la menor duda, en verdad no quería verme envuelto en algo tan serio. Aunque el idiota éste ya la ponía en riesgo, y si yo entraba a eso seguramente terminaría involucrándola mucho más.
 
—No necesariamente tiene que ser así, como ves, ella está bien…por ahora —dijo mirando hacia el pasillo donde se encontraba su hermana y el morocho.
 
—¿Qué quieres decir con que por ahora? —ya empezaba a desesperarme, ¿a qué estaba jugando?
 
—Lo siento, lo siento, no quiero angustiarte. Pero bueno, por eso estoy aquí, yo apoyó tú relación con mi hermana, pero a cambio, necesito que me hagas un favor —levantó un dedo en representación de lo que estaba diciendo.
 
—¿Qué clase de favor? ¡Y aún no me respondes lo que te acabo de preguntar! —me exalté un poco y él me hizo señas de que bajara la voz.
 
—¡Tranquilo, todo a su tiempo! Lo que yo necesito es que me ayudes a apartar a mi hermana de Gael, ya que no creo que ella acepte por las buenas, principalmente, porque ese sujeto es su amigo de la infancia —cuando me dijo que era su amigo de la infancia me quedé como si me hubiera atropellado un tráiler o algo por el estilo. ¿Era enserio?, aunque yo nunca los había visto juntos antes más que aquella vez que los conocí a ambos.
 
—¿Y cómo planeas que lo aleje de ella? —le pregunté. Quizás la respuesta era obvia, o un poco angustiosa, pues tenía en mente que quizás planeaba utilizarme de alguna forma.
 
—Es fácil —recalcó cerrando uno de sus ojos—. Sólo tienes que conquistar a mi hermana, y bastara con que le digas que se aleje de él —dijo con seguridad. ¿Qué tan idiota tenía que ser para estar convencido de eso?, nadie podría aseverar que ella me hiciera caso al respecto, y más si hablamos de su amigo de la infancia, además, de alguna manera, con razón me parecían tan cercanos, y eso me hizo suspirar con pesadez—. Tranquilo, mi hermana es más accesible de lo que parece —trató de calmarme con sus palabras. Quizás lo dijo con la idea de saber lo que estaba pensando, pero yo no podía evitar mal interpretarlo, por lo que cuando levanté mi mirada, probablemente se veía el mal humor reflejado en mis ojos—. No me mal entiendas Dalton, quizás yo sea el único que puede ayudarte ahora —seguramente él tenía razón, mis amigos me advirtieron que me denunciarían si hacía algo fuera de lugar, ¿pero a qué se referían exactamente?, no soy un psicópata o algo por el estilo, o al menos eso pienso yo.
 
—Está bien, aunque quiero que sepas que no necesito tu aprobación para ser el novio de tu hermana —le advertí, y quizás buscaba más problemas, pero eso, como dije en un principio, ya no me importaba, quería estar con ella y nada me lo impediría. De repente, escuché que él soltaba una carcajada, lo cual quizás llamó la atención de los allí ausentes por el momento, lo que hizo que yo mirará hacia el pasillo esperando que nadie se asomara.
 
—Eres muy divertido, Dalton, por eso y más, confió en ti —me respondió y sacó algo de entre sus ropas, parecía ser un papel junto a un raro dispositivo—. Úsalo para emergencias —y con cierto desconcierto recibí lo que me daba sin entender su significado.
 
—¿Qué es esto? —le pregunté mientras examinaba lo que me había dado, parecía ser un pequeño localizador, no sé para qué me lo daba si yo no sabía usarlo.
 
—Es un pequeño dispositivo que posee una alarma, con solo presionarlo harás encender el mío, entonces yo iré a buscarte. No hará falta que me digas donde estás, ya que posee un rastreador incorporado, el mismo se activa con solo apretar ese botón —me explicó. ¿Cómo podría tener a mano una tecnología así?, sin embargo, quizás me serviría en algún momento.
 
—¿Qué son estos números? —volví a interrogar, pues no había apuntado nada más ahí, sólo había cuatro números, parecía ser de celulares, pero eran más largos que un simple teléfono, ¿entonces… qué eran? Louis sonrió y me contestó lo siguiente.
 
—Lo sabrás con el tiempo —levanté la mirada de los objetos y le demostré con mis expresiones que ya no me gustaba la forma en que él me estaba contestando, lo cual hizo que él soltará una risa leve y nerviosa.
 
—Parece que no dejan de hablar ni de divertirse —escuché decir a una voz que provenía del otro lado de la habitación, era Gael, estaba apoyado sobre el marco de la puerta corrediza que estaba entre abierta.
 
—No es tu asunto —le repliqué mirándolo de muy mala gana.
 
—No deberías compórtate así, y más cuando mi único motivo era una amistosa visita — ¿se cree que soy estúpido?, sin dudas después de la charla que tuvimos  yo y el hermano de Lili, no me creía nada de ese sujeto. Por lo mismo me quedé en silencio y entre cerré los ojos, pero al poco tiempo, mis facciones se relajaron en cuanto Lili hizo acto de presencia. Ella traía consigo una pequeña cesta de paja envuelta en algunas telas llamativas que incluían sobre éstas una gran cantidad de galletas.
 
—Lamento la tardanza, y por favor, ya no peleen —nos rogó y finalmente acomodó lo que trajo sobre la mesa de té. Y sin darme cuenta, Gael había desaparecido, no me alarme tanto, pues no sabía que tan “peligroso” resultaba ese chico, por eso me quedé simplemente mirando a la puerta del pasillo, y al poco tiempo lo divise regresar a la sala, lo cual me hizo calmarme un poco.
 
—¿Por qué esa cara de alivio? ¿Acaso te gusto? ¿Por eso es que me miras tanto? —preguntó Gael con una sonrisa irónica, y me iba a levantar a golpearlo, pero en un descuido sentí que alguien me ponía una mano en el hombro para hacer que retomará mi lugar; seguro que ya es de imaginarse quien fue. Aunque el mayor misterio (por ahora) era saber en qué momento se sentó a mi lado.
 
—Ya, ya. Dalton sólo está emocionado por el hecho de que pronto serán nuevos amigos —no había mayor mentira que esa, pero si de alguna manera podría deshacerme de él siendo su amigo, creo que estaría dispuesto a hacerlo.

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