Cap 57

Averno (YAOI)

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Dan se abrió paso entre la multitud que rodeaba la zona como una masa curiosa hambrienta por algo interesante que hacer, cualquier pequeño asunto se convertía en un gran acontecimiento en un lugar tan monótono y aburrido como aquel. Algunos soldados parecían animar lo que estuviera ocurriendo, otros se mantenían indiferentes y unos pocos mostraban preocupación... Dan los apartaba sin parar y siendo empujado de vuelta hasta que la multitud vomitó a Carter de la nada... este chico estaba metido en todo. Parecía agitado, al principio miró a Dan boqueando como un pez sin articular palabra.
-¡Yo...- tomó aire.- Cóndor...!- Dan lo agarró por los hombros.
-¡¿Qué ha pasado?!- lo sacudió exigiendo una respuesta.-Maldita sea... ¡¿Dónde está Cóndor?!
Carter aún no recuperaba el aliento así que señaló entre la multitud y comenzó a caminar repartiendo codazos para que le dejaran pasar. Tras unos minutos que parecieron eternos llegaron a la zona límite que era custodiada por varios mercenarios que vestían igual que Cóndor y fulminaban con la mirada a todos los presentes al igual que les pedían "amablemente" que desaparecieran de la faz de la tierra. No permitían que ninguno de los soldados pasara sin importar las provocaciones o los pequeños enfrentamientos que pudieran ocasionarles aquella masa de músculos.
-Largaos de aquí, no hay nada que pueda interesaros.- les dijo uno de ellos con una mirada de pocos amigos.-Dan se apoyó en Carter para ganar altura ignorando por completo al mercenario para intentar ver algo más allá del uniforme negro de este.
Cóndor se hallaba rodeado de sus compañeros, todos con cara de perro por cierto y ninguno parecía estar disfrutando el momento muy al contrario que los soldados, en comparación eran niños excitados por un viaje escolar. Entre todos los mercenarios sobresalían tres que se miraban entre ellos con el ceño fruncido mientras miraban a Cóndor que se mantenía firme y sumamente serio en su posición. Dan no pudo hacer otra cosa que observar, la situación parecía tensa pero no peligrosa, al menos no lo suficiente como para arriesgarse a ser linchado por al menos un centenar de mercenarios. La mujer que parecía liderar a ese grupo de tres dio un paso adelante mirando a Cóndor como si fuera una mancha en su zapato.
-Te daré una última oportunidad para pensar lo que estás diciendo chico.- se llevó al mentón uno de sus largos dedos con indiferencia.
-Estoy muy seguro de mi decisión y no pienso retractarme.- Cóndor habló muy convencido haciendo llegar su voz a todos los presentes.
-Deberías ir a que te miren la cabeza.- sonó una voz entre el grupo de mercenarios que no paraban de burlarse y reír.
-Silencio.-La mujer sonaba terriblemente autoritaria y los murmullos se apagaron como si fueran velas ante una ráfaga de viento. Miró a Cóndor de nuevo. Nosotros te hemos criado como si fuéramos tu familia, adiestrado y enseñado todo lo que necesitas saber para tener una vida como mercenario... ¿y tú, niño estúpido, quieres dejar todo esto? No conoces nada más y estamos en una zona de guerra... Seguir adelante con tu cabezonería solo te traerá la muerte.- Ahora el silencio también se extendió a buena parte de los soldados, ¿dejar a los mercenarios? ¿Qué diablos hacía Cóndor? Dan le había dado la idea pero este no esperaba que actuara tan deprisa... se alegraba, sí ,pero en la misma medida se sorprendía. Cóndor apretó los puños y le dio una mirada dura a aquella mujer.
-Estoy preparado para ello, después de todo me enseñasteis a estar listo para morir en cualquier momento.- le dio una media sonrisa confiada.
-Sí, eso es cierto.- los hombres a sus espaldas avanzaron para susurrarle algo a la mujer.- Muy bien, aceptaremos tu petición.- Cóndor sonrió ante su victoria.- Pero sabes que salir de este grupo implica pagar un precio y al ser estas circunstancias inusuales tendríamos que subir ese precio...- comenzó a caminar lentamente hacia Cóndor.- Normalmente se paga contrayendo una deuda o guiando carne nueva pero tú no tendrás que hacer nada de eso.-lo observó de arriba abajo sin recato alguno evaluando el individuo que estaba perdiendo.- No podemos dejar ir a alguien en tan buenas condiciones aunque no te lo impediremos, no somos esclavistas... del todo.- sonrió con cierta maldad en sus ojos.- Así que a cambio de tu libertad nos entregarás tu ojo derecho, así no podrás volver a meterte en nuestro camino...- se acercó mucho más a él mirándolo fijamente a los ojos mientras Cóndor empezaba a sudar frío.- A demás, por él pagarán un buen precio en el mercado.- Por un instante Cóndor dudó ante la idea de perder un ojo pero ya había llegado demasiado lejos y su determinación no era tan débil como para intimidarse con aquello así que tomó aire y le plantó cara a aquella vieja bruja.
-Muy bien.- Sin dudar sacó uno de sus cuchillos y apuntó directo a su ojo bajo la exclamación de los soldados presentes... y Dan.
-No seas animal, te lo sacará nuestro especialista... así lo dañarás y no nos servirá.- chasqueó la lengua como si fuera una obviedad.- Sígueme.
Dan vio con el corazón por corbata como Cóndor seguía a aquella odiosa mujer... Cóndor iba a perder un ojo por él, por quedarse a su lado... Cuando volviera Dan sabía que su deber sería apoyarlo, él estaba sacrificando toda su vida por un amor, por pura voluntad y sin obedecer órdenes, seguramente sería la primera vez que hacía algo así... su camino hacia la libertad. Pasó un rato y una parte del público empezó a dispersarse pensando que ya había acabado la diversión mientras Dan le clavaba las uñas en los hombros a Carter por los nervios... hasta que se escucharon una serie de gritos agónicos que erizaban la piel. Dan saltó al identificar la voz de Cóndor que poco a poco se fue convirtiendo en un jadeo lejano, apretó los dientes ante el pensamiento de que aquellos desgraciados ni se habían molestado en sedarlo para la intervención.
Una hora más tarde Cóndor salió de aquel lugar con la ayuda de uno de sus ex-compañeros que al parecer no le guardaba rencor, Dan se levantó de su sitio junto a Carter, que había esperado con él pacientemente y lo recibió con un gran abrazo que terminó en apoyo para que no se cayera.
-Debería descansar, ha perdido bastante sangre... Adiós Cóndor.- se giró impasible y regresó a su parte del campamento.
-No... ni se te ocurra hacer eso aún...- se escuchaba débil y estaba mucho más pálido de lo normal por el agotamiento, Dan lo observó, su rostro quedó parcialmente cubierto por vendas manchadas con su sangre que no durarían demasiado y le hacía parecer moribundo.- Llévame a la tienda del capitán... necesito hablar con él.
Dan no dijo nada, no sabía lo que tenía en mente pero se limitó a obedecer, no tenían tiempo que perder así que con la ayuda de Carter lo arrastraron hasta la otra punta del campamento, donde estaban las tiendas de los oficiales. Llamaron a Jasper que estaba por ahí para que les ayudara avisando a Edgar de su llegada quien no tardó mucho en salir de la comodidad de su carpa.
-¿Qué está pasando aquí?- parecía realmente extrañado ante aquella curiosa visita.
-Capitán... me gustaría que me aceptara como parte de su ejército.- Dan se quedó de piedra ante aquella petición al igual que Carter. Edgar sin embargo se le quedó mirando alternando con la cara incrédula de Dan, sonrió de una manera inquietante.
-Muy bien... bienvenido a mi escuadrón pero llevadlo a la enfermería antes de que se nos muera...
 

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