Cap 58

Averno (YAOI)

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Dan se quedó junto a Cóndor y Carter en todo momento y en cuanto llegaron a la enfermería lo primero que recibieron fueron miradas que rozaban el desdén y se dirigían exclusivamente hacia Cóndor. Uno de los médicos que estaban tranquilamente fumando sentados en las camillas vacías se acercó a ellos alzando una ceja.
 
-¿Puedo ayudaros en algo?- le dio una última calada al cigarro antes de soltarlo y aplastarlo con el zapato.
 
-Pues la verdad es que sí, ¿no tendrás unas galletas por ahí, verdad? Me muero de hambre y hemos pensado en pasar a preguntar.- Carter quería darles patadas a todos por aquella actitud tan despreciable.
 
-Muy gracioso mocoso...- levantó el brazo con la evidente intención de golpearlo.-Los nuevos reclutas siempre son unos pequeños hijos de...- Dan detuvo su puño a mitad de camino con mano firme acompañada de una mirada gélida.
 
-Un soldado necesita vuestra ayuda, negársela significaría negligencia médica y militar.- habló con dureza.
 
-Eso no es un soldado.- escupió sus palabras.- Es uno de esos malditos mercenarios capaces de pisotearnos a todos y vendernos por un par de monedas.
 
-¡No lo es!- Carter saltó enseguida, dejando por un momento el lado de Cóndor para enfrentar a aquel hombre.
 
-Carter, quieto...- Dan se acercó con Cóndor que parecía más débil por momentos mientras la sangre empapaba el vendaje y bajaba hasta su barbilla.- Él ya no es un mercenario, nunca más... se unió a nosotros autorizado por el capitán Mcdawell.- Al escuchar ese nombre el médico cambió de cara.
 
-¿El capitán ha...?- se dio media vuelta y espantó a los demás que seguían fumando por ahí para que dejaran espacio para ellos.- Traedme vendajes limpios, desinfectante y el maletín D.- Los demás empezaron a moverse como un auténtico cuerpo médico que se tomaba en serio su trabajo, ocupando el puesto de Dan agarrando a Cóndor y tumbándolo en la camilla.
 
Dan y Carter se quedaron viendo la escena, al ver toda aquella sangre Carter se quedó cerca de la entrada para que le diera el aire. Dan sin embargo observó todo el proceso. Cóndor había perdido una gran cantidad de sangre y la hemorragia continuaba fluida... por lo que no les quedó más remedio que tomar uno de los métodos más toscos para cicatrizar pero que salvaría su vida.... La cauterización.
 
-Muy bien... ya hemos terminado, no debe hacer ningún esfuerzo en las próximas semanas, cambiar sus vendajes como mínimo una vez al día y que le den la ración para heridos en el comedor.- todo esto lo dijo con tono aburrido y monótono mientras limpiaba sus manos en un balde con agua cristalina.
 
Dan se quedó sentado sin decir nada, no pensaba agradecerle por hacer su trabajo a regañadientes. Carter volvió a acercarse mirando desde lejos con un claro "¿Ya se ha acabado?" estampado en la cara y se sentó con Dan sintiendo admiración por Cóndor. Le parecía increíble el sacrificio que había hecho pero terminó tirando del brazo de Dan al ver que pasaba el tiempo y este no se movía lo más mínimo.
 
-Oye Dan, salgamos un rato a dar una vuelta, te vendrá bien... y Cóndor tampoco se irá a ninguna parte.
 
- Tu amigo tiene razón y a demás molestáis aquí.- uno de los ayudantes bordes salió a alguna parte dejando claro su problema con el tabaco sosteniendo un cigarrillo nuevo.
 
-Vale...
 
Carter lo sacó de allí con la esperanza de que se animara pero al mirarlo bien no parecía decaído sino pensativo así que no osó inmiscuirse en lo que quiera que tuviese en la cabeza, tampoco era su asunto. Caminaron por ahí sin rumbo fijo observando a los soldados que se preparaban para ir al frente con una actitud que contrastaba mucho con la suya, con las caras manchadas y la mirada perdida como si hubieran visto el infierno... sin embargo ellos dos parecía que volvían de ver un partido en el bar.
 
Pasaron por la mitad del campamento como si nada hasta llegar donde Anton y Jasper montaban guardia... aunque más que eso era Anton tratando que Jasper no se durmiera, Dan no dudó un segundo en pararse a hablar con ellos contándoles las nuevas noticias a ese par de hombres hambrientos por algo entretenido que hacer o escuchar. Jasper parecía resucitar con cada palabra que salía de su boca pero como ese dúo no estaba hecho para dramas pronto la seria conversación se tornó en una ligera y divertida sobre los rumores o tonterías que habían oído de otros soldados.
 
-El capitán vuelve a llamarte.- escuchó de pronto Dan a sus espaldas, no traía buena cara pero era mucho más fácil contar a los soldados con buena actitud que a los amargados.- Es curioso el  buen trato que tiene hacia ti... pasando del frente a su guardia personal y después nadie sabe lo que haces, dime... ¿es divertido chuparle la polla?-se rió el guardia que le traía el recado.
 
-Será mejor que cuides tus palabras... difamar al capitán o a sus hombres cercanos puede salirte muy caro...- Anton se cruzó de brazos lanzándole un miradita y Jasper se incorporó algo amenazador provocando la huida discreta de aquel estúpido.- Adelante Dan, no te retrasaremos más.
 
Se quedaron hablando con Carter animadamente mientras Dan se ponía en marcha... Apenas había comenzado con su trabajo como alimento de Edgar y ya estaba cansado de eso, se sentía mal y asqueroso pero debía hacerlo por Cóndor. Entró en la tienda sin llamar siquiera, con su usual cara de pocos amigos que solía dirigirle.
 
-Cada vez que te veo tus modales empeoran...- dejó el documento que estaba revisando en su mesa para mirarlo.
 
-No te mereces ni mi educación ni mi respeto.- se acercó a él en dos zancadas.- Terminemos con esto.
 
-Quieto, quieto... creo que ya dejé claro que yo no tengo prisas a la hora de comer y me gusta disfrutar cuando lo hago.- le sonrió con sensualidad tratando de atraparlo en aquella aura extraña que desprendía.- Vamos... ven aquí conmigo.
 
-No pienso hacer eso, yo seguiré el trato y tú harás lo mismo... este tipo de cosas no volverán a repetirse entre nosotros.- Se dio la vuelta para salir de la tienda.- Si piensas incumplir tu palabra me iré- Ahora que lo pensaba... Cóndor no estaba atado a los mercenarios por lo que solo necesitaba que se recuperara para salir de aquel maldito campamento, Edgar ya no tendría con qué amenazarlo así que debía aguantar hasta que se recuperara lo suficiente como para huir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte golpe en la nuca con un objeto contundente que lo mandó derecho a besar el suelo, se dio la vuelta dolorido para ver a Edgar sosteniendo una escopeta del revés apuntándole con la culata.
 
-Me habría gustado que colaboraras de verdad por voluntad propia... pero si me amenazas con marcharte no me dejas otra opción que esto...- le sonrió sin alegría.- ¿Pensabas que dejaría ir a una fuerte inagotable de alimento? Me haces cuestionar tu inteligencia Dante...
 
Arrastró el cuerpo de Dan por la tienda hasta uno de los armarios más grandes que tenía. Dan había pensado que allí guardaría armas o uniformes pero en el interior solo había un espacio vacío con unos grilletes manchados de sangre unidos con unas cadenas muy cortas a la pared metálica del armario. Edgar metió allí a Dan y lo encadenó sin dudar. Anudó un trapo grueso para impedir que pidiera ningún tipo de ayuda y lo miró una última vez antes de cerrar las puertas y dejarlo en la completa oscuridad.

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