Capítulo 16 - Nuevos caminos

La verdad secreta

visibility

135.0

favorite

0

mode_comment

0


 
—¡Rai! ¡Ahí estás! —dijo Yésika con cierto entusiasmo— ¿Por qué te demoraste?-
—Nada importante. Solo hablaba un poco con Yeik.
No faltaba mucho para que el recreo terminara, por lo que el joven se sentó frente a Yésika mientras ella aprovechaba el pequeño tiempo de descanso para terminar su sándwich, reposada sobre un gran pilar. No obstante, los dichos del chico hicieron que la muchacha volviera a repasar unos pensamientos que rondaban hace ya mucho tiempo por su distraída cabeza.
Luego de bajar un poco la mirada, la chica observó a su última porción de sándwich con un poco de melancolía y comenzó a sacar con los dedos las pequeñas migas que desentonaban con la perfecta forma del alimento:
—Sabes Rai... lo extraño mucho.
Él no contestó. Mantuvo su silencio mientras dirigía sus ojos hacia los de su apenada compañera.
—Bueno... en realidad... extraño cómo era él antes —aclaró Yésika—. Pero últimamente se comporta muy extraño... muy agresivo —ella paró de pellizcar el sándwich y, sin soltarlo, dejó caer sus manos—. Y creo que también sabes lo de Gache. Lo que quiero decir es... que con la única persona con la que cuento eres tú, Rai. Espero me tengas paciencia.
La de cabellos puntiagudos no pudo hacer más que dar un lastimero suspiro de decepción y tender vagamente el emparedado hacia su compañero:
—¿Quieres la última parte?
Él, sin hacer absolutamente ninguna gesticulación, aceptó el ofrecimiento de su compañera y se comió el pequeño pedazo de un solo bocado. Luego se acomodó junto a ella y dejó reposar su espalda junto al mismo pilar:
—¿Y qué te parece la idea, Yésika? Creo que pudiste leer todo lo que te puse en el papel ¿No?
—Oh, cierto, el papel —. Luego de dar un suspiro, intentó poner su mejor cara y volteó su cuerpo hacia él, cruzando las piernas—. Pues, creo que es una gran idea. Ya ni Yeik ni Gache practican magnen conmigo... y necesito entrenar con alguien que los equipare.
—Lo mismo digo —respondió Rai—. Y es por eso que te he pedido a ti que seas mi compañera de entrenamiento ¿Qué dices? ¿Aceptas?
La jovencita comenzó a pensar en lo genial que podía resultar aceptar su propuesta y entrenar con él. No solo podrían formar pareja en las clases, sino que también podría mostrarle su enorme casa y su gran salón de entrenamiento para practicar allí también ¡Y no solo eso! Podría también mostrarle su enorme habitación, su enorme sala de juegos y sus enormes libros de sus enormes estaterías. Incluso podría mostrarle su amplio jardín donde habitaba nada más ni nada menos que su espacio preferido: la pequeña casa del árbol, lugar donde Yésika había pasado los mejores momentos de su vida junto con sus... mejores amigos.
Lo pensó mejor y recordó que también había sido feliz con ellos en aquellos lugares que anteriormente había repasado en su mente. Sobre todo, pensó en el salón de entrenamiento, ya que en ese majestuoso lugar ella se había convertido, gracias a Yeik y a Gache, en la mejor combatiente de magnen.
Rai, adivinando el motivo del repentino silencio de Yésika, habló:
—No es necesario que me contestes ahora, de todas formas. Sé lo que estás pensando.
—Oh, lo siento —respondió apenada, volviendo en sí—. Es solo que me gustaría que todo este problema con ellos se solucionara de una vez por todas.
—No te preocupes —dijo Rai, quien se puso de pie y le extendió la mano para ayudarla. Inmediatamente después, sonó el timbre que indicaba la vuelta a clases—. Piénsalo y luego me avisas.
 
 
 
 
 
Recordatorio: Votttaaaaarrrrr ayuuudaaaa a los escriiitoooreeeesssss wuuuuuuuuuu
 

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo