Cap 60

Averno (YAOI)

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Dan frunció el ceño ante la determinación de Edgar, ¿estaba de broma? No podía creer lo que escuchaba y lo peor es que parecía decirlo muy en serio.
 
-Si piensas que voy a aceptar eso debes estar loco...- giró la cabeza en la cama con desgana, no quería ni mirarle.
 
-¿Te estaba pidiendo permiso?- Edgar alzó una ceja ante su impertinencia.- Te llevaré conmigo y estarás a mi lado hasta que muera... no es demasiado en comparación a lo que llevas de vida ¿verdad?- se mofó.
 
-¿Ha?- frunció el ceño todavía más.- ¿Es que crees que soy una nevera que puedes utilizar a tu antojo? Esto era un trato meramente temporal y ya te has pasado lo suficiente de la raya... Tengo mis propios planes, te lo creas o no...
 
-¿Qué planes?- se rió secamente.- ¿Con ese mercenario lisiado? En cualquier momento podría desaparecer...- Dan se giró bruscamente en la cama con una mirada amenazante.
 
-Teníamos un trato...- se arrodilló en la cama en una posición terriblemente dolorosa dispuesto a saltarle encima en cualquier momento a pesar de las esposas que lo sujetaban.
 
-El trato era que yo no le pondría las manos encima, que no lo tocaría... pero en ningún momento dije que no evitaría que muriera accidentalmente... después de todo ahora está bajo mis órdenes y tenemos un frente en el que luchar, en estos momentos es uno de mis soldados al igual que tú. – le dio una larga calada al cigarro para prácticamente terminarlo. - No tienes alternativa, o te quedas por propia voluntad y tu amante vive o te quedas conmigo con un cadáver en tus brazos... el resumen es que vendrás, solo cambia el método.
 
-¡Jodido desgraciado!- se lanzó contra él pero Edgar ni siquiera se movió, las esposas no le permitían alcanzarlo y tan solo se hacía daño a sí mismo. – Enfermo degenerado...- apretó los dientes hasta hacerlos chirriar.
 
-Es parte de mi encanto... y pronto te acostumbrarás a él. - se acercó peligrosamente a su cara como si Dan fuera un perro rabioso. - Estoy aquí solo para aprender a comandar y comer sin contenerme... aunque el bando enemigo está asqueroso. - sonrió de medio lado de una forma un tanto perturbadora. - En cuanto acabe esta guerra me pondré al mando del grupo de mi familia... Estoy seguro de que ya has tratado con la mafia alguna vez en tu larga vida.
 
-¿Mafia? Te estás quedando conmigo... Jamás pondrían a un pez gordo como capitán...- le escupió.
 
-No subestimes nuestro poder de manipulación- dijo muy serio, pero no siguió hablando, dejando el tema en el aire para que la imaginación de Dan volara. Mientras se quedaba pensativo mirando a las sábanas revueltas Edgar aprovechó y apagó el cigarro en su espalda sacándole un grito a Dan tanto de dolor como sorprendido. - Nunca olvides tu lugar.
 
Edgar hundió todo lo que pudo aquella colilla en su espalda con placer y volvió a desesposar a Dan parcialmente para meterlo de nuevo en el oscuro armario.
 
 
 
La oscuridad con el tiempo empezó a ser un estado permanente, Edgar apenas lo sacaba de sus agarres para divertirse un rato y Dan se encontraba demasiado débil como para resistirse, al contrario que las primeras veces donde llegó a conseguir golpearlo en alguna ocasión...
 
No tenía idea de cuánto tiempo llevaba ahí, pero al ver el estado en el que se encontraba su propio cuerpo al estar sin comer... podía deducir que algunas semanas. Tampoco entendía cómo es que seguía medianamente cuerdo, aquella situación de pesadilla tendría que haberlo llevado al límite en todos sus sentidos.... No, sí sabía por qué, Cóndor seguía ahí fuera y deseaba con todas sus fuerzas verlo, asegurarse de que seguía vivo... Escuchó algo fuera y Dan se preparó para otra sesión terrible con Edgar pero en cuanto escuchó un "Joder, que bien viven los oficiales, yo también quiero una tienda así y no la mierda servilleta que tenemos"
 
Dan levantó la cabeza esperanzado y la agitó hasta llegar a golpear la paredes del armario produciendo un débil sonido metálico audible desde fuera.
 
-¿Dan?- escuchó a Carter.- ¿Estás ahí? Si lo estás debo decir que es toda una ironía que estés metido en un armario. - Dan percibió un sonido metálico y luego algo pesado caer al suelo seguido de la luz cegadora del exterior.- ¡Dan...!- alcanzó a ver el cambio de expresiones de Carter de alegría a horror.- Mierda... tío, ¿acaso le echaste sal en lugar de azúcar al café del capitán?- Carter llevaba algo en la mano con lo que habilidosamente logró abrir los grilletes que lo mantenían ahí.
 
-Carter... no sabes cuánto me alegro de verte...- Dan se dejó caer sobre él, no podía ni mantenerse en pie en ese momento.
 
-Nos tenías preocupados... especialmente a Cóndor, lleva poniendo patas arriba todo el lugar desde que le dejaron salir de la enfermería.- decía sonriente mientras cargaba a Dan y lo arrastraba por la tienda.- Llevas desaparecido tres semanas...- miró a su alrededor más serio.- Será mejor que salgamos cuanto antes de aquí.
 
Dan se colgó del cuello de Carter mientras el otro le agarraba del brazo y cintura... ahora que pesaba menos no tendrían grandes dificultades para moverse. Carter logró sacarlo de la tienda sin problemas, en la puerta los esperaban montando guardia Anton y Jasper quienes pusieron exactamente las mismas caras que Carter. Los ayudaron a pasar por el lugar de la forma más discreta posible y volvieron a sus puestos para no levantar sospechas, nadie debía saber que estaban involucrados, el tema ya era bastante serio como para arriesgarse a ser echados o peor, ejecutados.
 
Carter llevó a Dan considerablemente lejos, a la zona más alejada del campamento donde nadie pasaba y lo metió en una de las tiendas rápidamente, girándose para asegurarse de que nadie los observaba. Tumbó a Dan en una de las camas para que descansara y le entregó un paquete con comida.
 
-Será mejor que comas algo, parece que te vayas a descomponer en cualquier momento...- lo miró preocupado en silencio mientras Dan comía.- ¿Qué te ha hecho? Y... ¿por qué?- Dan dejó de devorar su trozo de pan para prestarle atención.
 
-No quieres saberlo... es un asunto que podría traerte problemas.- dio otro mordisco.
 
-¿Más todavía?- dijo con sorna.- Joder Dan.
 
-Digamos que el capitán es mucho peor de lo que parece... sí, más todavía.- Carter tragó saliva.
 
-¿Tanto..? Vale, ya me callo...- era evidente que Dan no quería hablar de eso así que dejó de meter el morro donde no le llamaban.
 
-Oye... ¿y Cóndor?
 
-Eso me estaba preguntando yo... tendría que haber llegado hace rato mientras nosotros te sacábamos de la tienda del capitán... pensé que solo se estaba retrasando un poco pero...-Dan se levantó bruscamente de su sitio pero Carter lo detuvo- ¡Oye, oye! Tienes que recuperarte un poco primero... en ese estado no podrás ni con el viento que te da en la cara.
 
-Entonces mátame, así volveré a mi estado original...- le dijo calmado pero desafiante, no tenían demasiadas opciones.
 
-Pero no creo que...
 
-¡Los grupos tres, ocho, quince y veintidós acudan a recoger sus armas!- escucharon de lejos gritar a un oficial repetidas veces. -¡Los grupos tres, ocho, quince y veintidós acudan a recoger sus armas!
 
-Mierda...- Carter se vio alarmado de verdad.- Cóndor está en uno de esos grupos...

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