11. Aceptando la opción

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            Lissie tomó su cuaderno de dibujos y dejó que su mente fluyera de forma lenta. Pronto el cementerio de sus sueños se vio reflejado en el papel. Con la misma tonalidad de colores oscuros. Siendo el violeta el que más se reflejaba. Los cuervos se habían convertido en los mejores aliados. Dibujo todo lo que su mente le estaba diciendo. Una gran casa en medio de ese bosque. Por alguna extraña razón pensó en la serie de Riverdale. Eso la hizo sonreír. No se percató que uno de esos dibujos le estaba enviando una señal.
            Cerró el cuaderno sin echarle un vistazo detenido a los dibujos y caminó hasta la cama para volverse a acostar. «¿Qué estaba haciendo?» pensó mientras miraba el techo de su habitación. Sentía que su pecho se comprimía. No se arrepentía de haber obligado a esa mujer a irse del país para así alejarla de los suyos. Era lo mejor que pudo haber hecho a pesar de decirle a Mathias que no permitiera que ella se acercara.
            No iba a permitir que ninguna estúpida jugara con su hermano. Antes no estaba tan pendiente de las cosas que hacía Esteban y eso debía de cambiar. Tenía que reconocer que estaría un poco más pendiente de las chicas que se acerquen a él.
            Salió de su cuarto y bajó las escaleras para ir hasta la cocina. Antes de cruzar el pasillo se encontró con su hermano observando la foto que estaba en la sala. Su familia completa, antes del accidente.
            —Mis recuerdos con ellos están cada vez más dispersos —comenzó diciendo mientras se acercaba.
            —Nuestra mente a veces se empeña en olvidar lo que no debe.
            —¿Crees que mama o papa estarían feliz con mis decisiones? —preguntó.
            Su hermano le pasó una mano por los hombros y la acercó hasta él dándole un beso en la cabeza.
            —Ellos estarían muy orgullosos de todo lo que has logrado.
            Ella asintió y ladeo la cabeza. Lo miró por leves minutos.
            —Perdón por todo lo que te dije antes.
            Su hermano negó restándole importancia.
            —Sé que te puse en una situación difícil. Desde el comienzo fue así.
            —Eso ya no importa. Sigo sin querer privarlos de la privacidad. De todas formas, esa persona no merece ni que hablen de ella.
            —Te aseguro que no seré el causante de tus preocupaciones —dijo su hermano completamente sincero. Ella asintió—. Estoy muy arrepentido de haberme desquitado contigo mi enojo.
            —Estamos a mano, ¿te parece?
            —¿Tienes hambre? Creo que nos espera una buena comida en esta casa.
            Ambos sonrieron.
****
            —Hoy ha sucedido algo curioso —comenzó diciendo Mathias mientras se acostaba a su lado. Lissie respiró hondo sabiendo ya lo que él le diría. Estaba preparada para esa conversación.
            —¿En serio? Estoy ansiosa por escuchar que te paso.
            —Isabel ha renunciado. No ha pedido nada a cambio y ha desaparecido.
            Lissie se mordió la lengua.
            —¿Cómo lo sabes?  
            Mathias se sentó a su lado y simplemente se quedó observándola.
«Mierda» pensó Lissie.
Mathias la conocía demasiado bien como para saber que ella tenía algo que ver. Él enarco una ceja y ella se acomodó en la cama cruzándose de brazos disimuladamente.
            —Alguien me comentó que ella se fue a encontrar con una clarividente —¡que rápido volaban las noticias en ese pueblo! Debió haber prevenido esa conversación antes. ¡Ya no le daban a nadie privacidad!
            «Oh, niña tonta, tú eres la que escucha pensamientos de otras personas, no te queje» pensó.
            —Porque mejor no vas directo al grano.
            —¿Qué sucedió en ese encuentro?
            —¿Quieres la verdad? Miré su pasado y vi su futuro.
            Mathias se sorprendió al escucharla. Lissie no suele ser tan directa.
            »No me gustó nada lo que vi. Así que acepté su propuesta de reunirnos. Ella pensó que al ser “amiga” de Esteban yo no iba a meterme con sus cosas. Claramente la sorprendí. Le dije absolutamente todo lo que ella no quería escuchar y le di una opción. La aceptó y ahora ya no volverá.
            »Su pasado es horrible. Ella tomó sus decisiones. Mintió para entrar a tu compañía. Te iba a utilizar de la misma forma que lo hizo con mi hermano. No me arrepiento de haberme convertido en la mala de la historia. Después de todo fue lo mejor.
            —Esteban no lo sabe todavía.
            —No es algo que planee decirle. Tampoco es algo que fuera a contarte a ti.
            —A él no le gustara que lo ocultes.
            —Estamos en una etapa que no me importa si tengo que mantener a Esteban vigilado. Como te dije, no me arrepiento de haber sacado a esa mujer de sus vidas.
            Mathias sonrió y entonces la tomó por la cintura sin que ella lo esperara y la acercó a su cuerpo.
            —Entonces admites que también lo hiciste por celos —susurró contra su boca. Ella empezó a reír.
            —Puede que eso haya influido bastante. Tengo que proteger a mí chico que no se da cuenta de que las mujeres quieren comérselo.
            —Eres una exagerada, Lissie. ¿Desde cuándo soy tu chico?
            —¿Exagerada? No es mi culpa que tú no te des cuenta de las miradas que recibes todo el tiempo. ¿Debo amarrarte con una correa? Además, estamos juntos de cierta forma. No como novios, pero no podemos simplemente actuar como si no fuéramos nada. Es complicado si lo venimos a ver.
            Mathias sonrió y Lissie admiró el par de hoyuelos que se formaban en sus mejillas. Estaba increíblemente enamorada de esa sonrisa. ¿Cómo es que había sido tan tonta como para alejarse? Supo la respuesta, pero no hizo caso. Debía dejar el pasado atrás.
            —Ahora eres payasa. Es cierto que tenemos una relación complicada. Lo vamos a superar. ¿Qué se supone que hare contigo?
            —¿Besarme, amarme, abrazarme? Tengo una lista larga —Mathias negó riendo y le dio un corto beso en los labios. Se levantó de la cama y se quitó la chaqueta.
            —Hoy los chicos vienen. Supongo que Esteban no esta tan furioso conmigo.
            —Esteban sabe que tú no tuviste nada que ver.
            —De todas formas siento que he sido un amigo de mierda.
            —¿Ahora comprendes que hice bien en alejarla de ustedes? Sus planes, eran horribles.
            Él le dio una mirada rápida y sonrió de lado no tan convencido.
            —Energías agotadas —dijo ignorando el tema.
            —Es algo con lo que tengo que lidiar todo el tiempo. Estaré bien —dijo ella acercándose a él y besando su mejilla—. Iré por algo de comer y luego me iré a mi estudio.
            —No quiero que te vayas —contestó él tomándola por la cintura y pegando su frente a la de ella. Lissie sintió una marejada de cosquillas en todo su cuerpo.
            Negó con una sonrisa.
            —Tampoco es que vaya a quedarme en una reunión de chicos.
            —Puedo decirles que se vayan —sugirió él sin soltarla.
            —Mathias, no me quedare. Además, mi hermano me matara.
            La rodeó y la apretó. Suspiró sobre su hombro.   
            —¿Estarás bien? Ya van varias noches que duermes sin mí y sé que él sigue ahí.
            —Puedo lidiar con otra más, de verdad —contestó.
            Mathias respiró hondo. Lissie pegó ambas manos en su mejilla y atrajo su boca hasta la de ella. No le diría que durante esas noches en su casa Kyler continúa visitándola en sueños. Tampoco le diría que tuvo un problema con un ente y que por casualidad Kyler estuvo allí para salvarla.
            —Te veo mañana entonces.
            —No lo digas como si fuera una tortura.
            —¿Crees que no es una tortura? Dios, Lissie, no te he tenido así durante casi seis años. No deseo que te vayas de mi lado nunca.
            —Si has sobrevivido durante todo este tiempo. No veo porque desesperarse. Hasta mañana —contestó ella volviéndolo a besar. Se alejó de él tomando sus cosas.
****
            Lissie llegó a su estudio y su corazón se cayó al suelo al encontrarse a Kyler pegado a la pared con sus ojos cerrados.
«Otra vez ahí. ¿Qué estaba haciendo? ¿Ha que estaba jugando?» pensó sintiéndose muy frustrada.
            —No puedo atenderte —dijo en voz alta.  
            —Lamento decirte cariño que no tienes mucha opción —espetó no muy amable.
            —No puedes venir a mi lugar de trabajo para hablarme así, ¿Qué quieres?
            —Hablar contigo y esta vez hablo en serio.
            Lissie no muy contenta caminó y abrió la puerta de su estudio. Con un movimiento de mano le indicó a Kyler que entrara. Este lo hizo sin pensárselo mucho.
            Lo cierto es que estaba siendo muy estúpida con todo eso. No podía permitir que Kyler se aprovechara de esa forma. Que usara sus miedos para acercarse. Aunque ya se estaba sintiendo agotada.
            —Este lugar siempre se ha sentido bastante cómodo —menciono él.
            —No me digas —respondió ella con sarcasmo.
            Kyler se giró y se sentó en el sillón.
            —Tengo un problema y tú me ayudaras.
            —¿Disculpa? —preguntó ella con sus ojos bien abiertos—. Esa no es una forma de pedir las cosas, para empezar.
            —Escucha, Lorens, la situación es muy seria, ellos nos ven como un juego.
            —Ahora estás hablando en plural —puntualizó ella dejando sus cosas en la encimera de la cocina y caminando hasta la sala donde él estaba—. De que me estás hablando.
            Kyler la miró directamente a los ojos y ella vio como sus ojos verdes estaban mostrando por primera vez miedo. Kyler estaba asustado de algo y había ido hasta su casa por ayuda.
Porque de alguna forma ella también estaba involucrada. Intentó indagar más en su mente, pero Kyler mantenía un gran muro protector. Justo como ella lo hacía con él.
            —Por estúpido me confié y ahora las cosas están muy mal. Tienes que ayudarme. Si ellos descubren que mentí, me van a matar.
            Ella comenzaba a sentirse perdida.
            —Metiste la pata y ahora no sabes cómo resolver tu problema. ¿Pero qué mierda tengo yo que ver en todo esto? ¿Porque dices que si no te ayudo entonces te matarían?
            Él se levantó del sillón y se sentó en la mesa. Esa que quedaba frente al sillón donde estaba sentada. Dejándolo muy cerca de ella.
            —Yo les dije que eras mi prometida, Lissie. Si no lo hacía te iban a matar sin contemplaciones. Odian cuando un clarividente obtiene más poder del que deberían tener. Y tú… siempre te he dicho que tú eres especial.
            Sus ojos querían salirse de sus cuencas. La respiración comenzó a ser irregular. «¿Qué mierda él había dicho?» No quería repetir sus palabras porque se clavaron en su interior. Kyler la había metido en su fango. ¿Prometidos? ¡Ni siquiera se llevaban bien! Lo observó con sus ojos llameantes.
            —¿¡Pero que mierda has hecho, Kyler!? ¿¡Cómo se te ocurre decirles algo como eso!?
            —Lo hice para protegerte, ¿no me escuchaste?
            —¿Por qué me protegerías, eh? ¿Por qué lo harías? No somos amigos. Te cuelas en mis sueños y me das visitas que terminan siendo un desastre. ¿Por qué mierda dices que me protegías?
            Él puso ambas manos en su rostro obligándola a verlo. Lissie sentía sus ojos picar. No lloraría ante él. Detestaba sentirse tan mal. Detestaba saber todo lo que estaba pasando. Odiaba absolutamente todo. Intentó forcejear, pero él era mucho más fuerte.
            —Solo será una semana, Lissie. Una semana en la que fingiremos que somos una pareja que se casara. Les dije todo lo que conocía de ti. Ellos estaban convencidos de nuestra relación. Ahora dudan y por eso quieren que vayamos juntos. Tienes que ayudarme para poder salvarte.
            —Claro —espetó fastidiada—. Porque te metiste solo en el lodo. Hiciste las cosas tu solo y ahora por obligación quieres meterme contigo. Me das asco, Kyler.
            Él dejo caer ambas manos de su rostro.
            —No tienes muchas opciones. Sabes que pueden matarte a ti o matar a tu familia. ¿Quieres que algo le pase a tu querido amigo, novio o lo que sea?
            Ella negó de inmediato pensando en Mathias. No le importaba si algo le pasaba a ella, pero no se perdonaría si algo le pasaba a Mathias.
            »Ayúdame.
            —¿Cuándo sería el día en que partiríamos? —preguntó con un gran nudo en su garganta.
            —Este sábado —contestó Kyler. Ella cerró sus ojos con fuerzas. Sintiendo como pronto comenzaría a llorar. Se sujeto el pelo en una coleta para calmarse.
            —Te odio por todo esto.
            —Lo tengo muy presente —espetó. No estaba satisfecho con el rumbo de la situación. Tampoco es como si hubiera otra opción.
            —Jamás haría algo que perjudicara a mi familia. ¿Ellos son también clarividentes?
            —Algunos si, otros no. Ya te lo dije, es una organización.
            —Entonces andan viendo bastante la vida de las personas que amo.
            —Y han visto que has cambiado bastantes cosas en el curso. Eso les fastidia.
            —Me da igual lo que vean. No dejare que se metan con los míos.
            —Estoy de tu lado —soltó Kyler para su sorpresa.
            —Mientes —contestó levantándose—. Tú estás del lado que te conviene en el momento. No confió en ti y es algo que quiero dejarte muy en claro.
            Kyler también se levantó y se acercó hasta Liss.
            —Te veré aquí en el estudio, Lissie. Quiero que sepas que realmente lo hago por el bien tuyo y de los tuyos.
            Ella asintió sin creerle. Cuando se quedó en la oscuridad de su estudio comenzó a llorar. Cuando una luz aparecía, la oscuridad volvía hasta ella. Haciéndola temblar. No quería pensar en lo que pasaría después. Sabía que debía buscar la forma de desaparecer una semana, sin que nadie sospechara. «¿Cómo lo haría?» «Eres clarividente, Lissie. Puedes encontrar la forma» con ese pensamiento fue a sentarse en su sofá habitual y cerró sus ojos.
Una sensación de pérdida se instaló en su pecho y eso la hizo sentirse aún peor.
****
            Mathias negó riendo mientras escuchaba a Peter hablar muy entretenidamente sobre una guapa pelinegra que lo estaba volviendo loco. Eso es bastante sorprendente, sobre todo si tenían en cuanta que Peter es el mujeriego. Por esa misma razón es que los tres se quedaron escuchándolo mientras el relataba su último suceso. Ella no quería dirigirle la palabra.
            —Una chica inteligente, Peter —dijo Edward mientras se levantaba del suelo para ir a sacar una cerveza de la nevera.
            —Odio que me ignore.
            —Deberías empezar a preguntarte porque es que no te quiere hablar —sugirió Mathias mientras le daba un trago a su cerveza.
            Peter pareció cansarse de sus burlas y cambio de tema. Esteban se sentó al lado de Mathias y eso lo tomó por sorpresa. No es que estuvieran molestos por lo que sucedió. Aun así, se sentían incomodos con la situación.
            —Alguien me dijo que Isabel renuncio, ¿es eso cierto? —preguntó con normalidad.
            Mathias odiaba sentirse así. Como si lo hubiera traicionado de alguna forma sin saberlo. Jamás haría nada que lastimara a Esteban, es su mejor amigo. El código de amigos siempre ha sido muy fuerte entre ellos.
            —Es verdad, renuncio esta tarde. Dijo que ya no podía más y simplemente se fue.
            Esteban dejó de verlo y centró su vista en el otro par que estaban haciendo una competencia de vencidas. En las cuatro paredes de sus casas ellos simplemente eran cuatro amigos que querían pasar un buen rato. Sin pensar en las dificultades de sus vidas.
Peter tenía que lidiar con una herencia destinada a él desde mucho antes de nacer. A pesar de tener una vida de ligues, era un hombre responsable y leal. Edward tenía que lidiar con un padre estricto y un hermano irresponsable. Obligándolo la mayor parte del tiempo a hacer el trabajo que le corresponde a su hermano mayor.
Por otro lado, estaba Esteban. En su empresa lo único que mencionan es a su hermana clarividente. No creen que el éxito de este sea por su mérito. A pesar de que ellos sabían que Lissie no ha ayudado en nada a su hermano. Cada uno ha tenido que pasar por experiencias fuertes para darse cuenta del dolor que han tenido en sus vidas.
            Mathias vio como el rostro de su amigo se descompensaba poco a poco por la noticia.
            —Se descubrieron cosas bastante feas. Ella nos engañó a todos, jamás fue la mujer que fingió ser. Su interés por mí tampoco fue genuino. Al menos no del todo.
            —No deja de doler.
            —Ha sido lo mejor que pudo pasar. Créeme.
            —Deje que hiciera tantas cosas. Me metí en esa relación sabiendo que terminaría mal. Una parte de mi creía que lograría conquistarla. Luego veía las miradas que te hacía sin ningún descaro y eso me lastimo.
            —Nunca te mereció.
            —Eres la segunda persona que me lo dice hoy.
            —Ya luego llegara esa chica que realmente vale la pena.
            —Mi padre volvió a mencionarme la fiesta. ¿Qué mierda sucederá en esa fiesta para que vayamos todos? —preguntó Edward en voz alta.
            —Supongo que anunciaran el matrimonio de alguien. De otra forma no entiendo porque tanta cosa con eso —respondió Peter.
            —De todas formas ¿quién se casaría? No harían tanto show por una boda de cualquier desconocido. Encima pidieron que fuera Lissie, eso deja en claro que es alguien muy importante y que nuestra clarividente tiene que estar —contestó Esteban.
            Los chicos decidieron volver a cambiar de tema.
****
            Lissie entró a la cafetería y sonrió al ver a su mejor amiga esperándola. Al llegar saludo a Stacy.
            —Me sorprendió que me llamaras. ¿No que ibas a desayunar con Mathias? —preguntó ella con una sonrisa pícara.
            —Los planes cambiaron un poco. Parece que cuatro personas se olvidaron que todavía estamos en día de semana.
            —Esos hombres, siempre juntos. Son tan lindos —dijo ella con una sonrisa soñadora.
            —¿Cómo nosotras? —bromeo Lissie. Stacy comenzó a reír.
            —Anda que muero de curiosidad por saber qué pasa.
            Lissie respiro hondo. Sabía que no tenía de otra. Kyler había sido bastante claro. «¿Cómo reaccionaría su mejor amiga?» Sabía que pondría el grito en el cielo. Brad también lo pondría. Por eso había decidido que para poder hacerlo creíble, necesitaba a alguien que fuera bueno mintiendo y Stacy había tomado clases de actuación. No iba a mentir, estaba muy asustada. No sabía cómo su amiga reaccionaria. Pidió una avena y dos tostadas al mesero y miró a su mejor amiga.
            —¿Quieres que lo adorne o quieres que sea directa?
            —¿Es en serio? Quiero que seas directa.
            —Necesito que mientas y digas que nos vamos una semana de vacaciones solo nosotras, lejos de chicos. —Stacy se atraganto con el agua.
            —¿Qué? ¿Por qué quieres que diga algo así? ¿Qué pasa?
            Lissie se sujeto el pelo.
            —Kyler fue anoche a mi estudio. Me dijo que habían unas personas, clarividentes, que querían matarme —los ojos de su amiga se abrieron demasiado grandes. Eso la alerto—. Kyler les dijo que no podían matarme porque era mi prometido. Les dijo que estábamos juntos y que era algo que no queríamos que nadie supiera. Al parecer esas personas lo creyeron un poco porque, no me mataron. Ahora quieren que pase una semana con Kyler en el lugar donde viven para ellos confirmar que Kyler no está mintiendo.
            —Fingir que son pareja. ¿Está loco?
            —Sí, yo estoy aterrada, sinceramente.
            —¿Por qué le dijiste a Kyler que si fingirías? —preguntó confusa. Volvió a tomar agua.
            —Amenazó con hacerle daño a mí familia. Yo no puedo permitir que los lastime. Jamás me lo perdonaría.
            —¿No había forma de detenerlo?
            Ella negó y comenzó a comer su desayuno.
            —Las personas a las que les mintió, son personas peligrosas para los clarividentes.
            —No se escucha como nada bueno. ¿Qué vas hacer, que vamos hacer?
            —Por lo pronto le diremos que nos vamos juntas. Solo Brad puede saber la verdad. Los dos tendrán que desaparecer esa semana. Luego, si todo sale bien, regresare con ustedes y juntos vamos hasta mi casa. Así ellos verán que no mentimos.
            —Todo suena tan normal que asusta.
            —Créeme que a mi también me asusta. No sé qué es lo que nos espera a Kyler o a mí. Detesto saber que me metió en su lodo sin consultármelo.
            —Tampoco es que hubieras querido meterte a su lodo por voluntad —bromeo su amiga. ¿Qué pasara si las cosas se salen de control?
            —Yo prefiero no pensar en eso. Me asusta imaginar que algo podría terminar muy mal.
            —Entonces, por si las dudas, deberías vencer tu miedo y permitirle a Mathias traspasar esa barrera.
            Bajo el tenedor con lentitud.
            —¿Estas insinuando que debería llegar a home con Mathias?
            Stacy asintió sin ninguna vergüenza.
            —No sabes que pasara, ¿Y si mueres? Mejor prevenir que lamentar.
            —Ahora estás loca.
            —Cuentas conmigo, Lissie. Sabes que siempre te apoyare. Aunque algunas locuras son muy riesgosas.
            —Gracias por confiar en mí.
            El desayuno pasó ameno. Luego de dejar a Stacy en su casa, Lissie se dirigió hasta el cementerio. Observó el lugar con temor, abrazándose a sí misma. Amaba el cementerio, pero no dejaba de sentir miedo y respeto.
            «Las personas como tú nunca nos ayudan»
            «Deberías regresar al mundo de los vivos, niñita»
            «Otra vez esa que nos ignora cada vez que viene aquí»
            «Debería dejar de hablar con la tumba, nunca la escucha»
            Lissie cerró sus ojos y llegó hasta la tumba de sus padres. Odiaba escuchar los pensamientos de todos esos fantasmas que decidían quedarse estancados en el cementerio. ¿No tenían nada mejor que hacer?
            Llegó hasta la tumba de sus padres y se sentó a un lado para tocarla.
            —El sábado emprenderé un viaje hacia la misma oscuridad. Mentiría si digo que no tengo miedo. La realidad es que estoy muy asustada papa. No quiero hacer nada de esto por obligación. Esa persona decidió que era divertido meternos en el lodo juntos. No quisiera ir pero no tengo opción.
»Solo espero que nada malo pase. Que las negativas de Stacy no se hagan realidad. Porque siento que voy a morir debido a esto.
            Lissie no continúo hablando porque un trueno cayó haciéndola brincar del susto. Poco a poco la lluvia fue cayendo. Miró la tumba de sus padres y se despidió. Los fantasmas tenían razón. No había posibilidad de que sus padres les estuvieran escuchando. Sin embargo ella adoraba sentir esa cercanía. 
            Respiró hondo pensando en lo que debía hacer. Tenía miedo, pero no podía simplemente huir de este.
****
            Mathias miró la ventana y observó la lluvia caer sin compasión. Pensó en Lissie, sabía que ella no la estaría pasando bien.
            —Sr. Lorrinson, alguien le espera ¿le indicó que pase?
            —Por supuesto, Betzy.
            Al girarse se sorprendió al ver a la persona que le esperaba.

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