13. Lo que sucedió

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

visibility

321.0

favorite

0

mode_comment

0


            Lissie se cruzó de brazos viendo como Kyler guardaba sus cosas en el auto. Desde que llego al hotel no había sido nada amable con él. Tampoco es que se lo mereciera. Si estaba haciendo eso es precisamente porque él la metió en problemas. Aunque reconocía que era sorprendente ver como no le había fastidiado su llegada y como se había mostrado simplemente dócil con ella.
Nada de burlas, nada de sarcasmo, nada de tocarla desde que había llegado. Por eso no dejaba de observarlo con el entrecejo arrugado. Algo tramaba y ella no sabía de qué se trataría esta vez. Si estaba haciendo eso es por el problema que el mismo la metió. Ahora se veía obligada a pasar una semana en una casa con desconocidos dispuestos a hacerle daño.  
            —Seré considerada y conduciré cuando te canses —dijo dando media vuelta y montándose en el copiloto. Sintió sobre su espalda la mirada de Kyler.
            Ella no sabía quiénes eran ellos todavía. Tampoco sabía porque el interés sobre ella. Kyler le dijo que ella era una clarividente distinta, ¿pero a que se refería? Siempre se ha considerado una clarividente normal. Lo cierto era que tampoco podía saber lo que era normal o no.
Su madre murió demasiado pronto como para ella hacerle esas preguntas. Kyler si que era muy distinto. Podía entrar en sus sueños. Eso es algo que nunca había visto que se pudiera hacer. Tenía muchas preguntas sin respuestas. Eso le fastidiaba. Lo que era peor es que Kyler no se mostraba dispuesto a dar respuestas. Echó el asiento hacia atrás y cerró sus ojos. Sintió el momento exacto en que Kyler comenzó a conducir. Un silencio horrible se instaló en el auto. Dos clarividentes en camino de un viaje sin retorno. Fingiendo ser una pareja cuando apenas y se toleraban.
            Una parte de Lissie sabía que Kyler no era tan malo como aparentaba. Su opinión se debilitaba cuando el interfería dentro de su mente cuando ella dormía. Los sueños son tormentosos, desastrosos y cuando un desconocido los invade. Estos terminan aun peor. Odiaba la debilidad que su cuerpo comenzaba a tener. Odiaba sentirse impotente. Sin que nadie lo supiera, uno de sus temores estaba apareciendo una vez más. Lo peor es que aparece justo de una noche espectacular.
            Al despertar esa mañana, lo hizo al lado de la persona que amaba. Estaba al lado de la persona que siempre había deseado. Al lado de la persona que se acercó a ella cuando apenas conocía el mundo realmente. Junto a Mathias todas sus inseguridades disminuían a grandes estragos. Esa noche ella venció uno de sus miedos más profundos y escondidos. El permitir que la tocara de una forma más privada. Que la besara y fuera guiándola poco a poco hasta su límite.
Era algo que no había forma de explicar. Ellos habían tenido el noviazgo más hermoso del mundo. Una relación donde disfrutaban de la compañía del otro y ella estaba dispuesta a entregarle a Mathias lo más preciado de su ser. No era como las otras chicas. La virginidad para ella era muy importante y siendo clarividente, debía entregarse a alguien con el que estuviera segura. Mathias fue el indicado desde el primer momento. Esa noche demostró que no se había equivocado. Fue un acto de amor. Donde él la tranquilizo cuando ella comenzó a tener recuerdos amargos.
Un recuerdo traumático que la llevó a estar tres años lejos de su hermano y su tío. Obligándola a terminar con Mathias. Cerró sus ojos con fuerza mientras Kyler conducía sin decir ni una sola palabra. En ese instante de silencio deseaba que él fastidiara con alguna cosa. Porque ahora su mente se abrió a recordar lo que ha mantenido oculto durante casi cuatro años. Después de regresar de un misterioso viaje de la secundaria. Su vida cambio, ella se fue dejando todo atrás sin ninguna explicación razonable.
Su hermano solo sabía que ella había terminado con su mejor amigo. Rompiéndole el corazón.
            Todo era mucho más complicado de lo que aparentaba. Las personas piensan que cuando eres clarividente tienes el mundo a tus manos. Estaban muy lejos de la realidad. Todo lo que en sus mentes pensaban, eran solo mentiras. Los clarividentes también son vulnerables, tienen puntos que no pueden usar sus dones. Y cuando eres inexperto, simplemente eres como un pequeño renacuajo en un mundo lleno de sapos adultos.
Un viaje de estudios terminó siendo su peor pesadilla.
            Fue su error haber ocultado durante todo ese tiempo la verdad. Se suponía que esos tres años la harían olvidar y madurar sobre lo que paso. Lo que realmente esperaba de esa huida era lograr superar que fue abusada y torturada durante días.
            Kyler se preocupó al verla estremecerse en el asiento. Su expresión reflejaba miedo a lo desconocido. Terror ante un recuerdo escondido. Tragó en seco al no atreverse a despertarla. Al dejarla en esa parte de su sueño que la estaba lastimando.
«Que ella no te preocupe» pensó Kyler mientras aumentaba la velocidad en el camino desértico.
            Lissie recordaba esas dos semanas de vacaciones estudiantiles. Era la primera vez que iba a un viaje de esos y estaba emocionaba. Sobre todo porque era su ultimo año y pronto entraría a la universidad que deseaba. Todo parecía ir normal y ella no sospechaba lo que en las próximas horas sucederían.
La maestra la había mandado junto a otra estudiante a hablar con uno de los maestros de otro curso. Ella hizo caso sin ninguna queja. Podía oír levemente los pensamientos, pero apenas estaba controlado sus dones de clarividente al máximo.
            Junto a Emilie fue hasta donde el maestro en cuestión. No eran amigas, aunque se hablaban con naturalidad. Estaban riendo cuando fueron interceptadas por dos hombres con sus rostros escondidos bajo una máscara blanca. Emilie se asustó y había comenzado a temblar. Estaban medio a un pasillo donde la única salida era la que los dos sujetos estaban escondiendo.
Lissie todavía no manejaba su don de telequinesis. Sin embargo, lo intento. Realmente lo hizo a pesar de que su mente le gusta jugar con sus recuerdos. No funciono y ellos terminaron abalanzándose sobre las dos jóvenes. Lissie siguió luchando, gritaron pero nadie las escucho. Y si lo hicieron no les hicieron caso. Uno de los hombres pegó la punta de la pistola en su cien. Haciéndola temblar.
—Sé que eres y no me gusta que juegues —dijo el hombre presionando la punta de la pistola. Lissie cerró sus ojos intentando creer que eso era solo una pesadilla.
            Emilie iba a su lado temblando y con los ojos cerrados. Lissie intentó concentrarse. Quizás con suerte alentaría a alguien. La suerte no llegó hasta tiempo después.
            Ella estuvo contando los minutos transcurridos. Fueron dos horas muy largas. El hombre a su lado no dejaba de tocarle el muslo cuando podía. Y eso le estremeció, la aterro. La hizo comprender que las cosas solo empeorarían. Al llegar a la casa le amarraron las manos y las obligaron a caminar.
Lissie sentía la mirada acusatoria de Emilie. La culpaba de lo que estaba pasando. «¿Cómo podía creer que ella misma se auto secuestraria?» Era estúpido. Las dejaron en el sillón y fue entonces que uno de ellos se acercó a ella y le quito la camisa a la fuerza. Rompiéndola en el momento. Ella comenzó a llorar intentando taparse, pero no podía.
            Alzó la mirada sin ver realmente nada. El hombre estiró la mano hasta que le agarró el seno derecho. Lissie gritó y recibió por su parte una bofetada. Luego él repitió el acto apretando su seno con fuerza. Ella comenzó a llorar aún más. De igual forma sentía el llanto de Emilie a su lado. El sonido la hacía agonizar. El hombre la desvistió aun cuando ella intentaba pararlo. Dejándolas completamente desnudas.
            Lissie nunca se había sentido tan expuesta. Tan llena de odio e impotencia.
            Los días siguientes fueron aun peor. Ellos las amarraron a unas camillas ubicadas en la sala. Y durante todo el tiempo las dejaban desnudas. Algunas veces simplemente se acercaban a verlas. Otras veces se sentaban en una silla y comenzaban a masturbarse. Luego llego lo peor. Comenzaron a tocarlas. A explorar cada rincón de sus cuerpos. Dejándolas con una gran marca en sus pechos.
            Ella escuchaba los sonidos de su garganta. Una vez la obligó a tocar su miembro erecto. Masturbándose muy cerca de ella. Lo que más la aterraba era saber que estaba en una cabaña en medio de la nada. Se sintió mediocre como clarividente.
«¿Cómo es que salvaba a muchas personas, pero no su vida?»
«¿Cómo no predijo eso?» No ayudo tampoco que la convirtieran en la favorita.
            Descubrió que ambos chicos comenzaron a excitarse solo con ella. Así que ahora simplemente se centraban en ella y su cuerpo. Comenzaron a bañarla. Aunque eso la expusiera aún más a ellos. Su cuerpo ya estaba marcado. Sus lágrimas se secaron en algún punto y la ira creció en su interior. Le destrozaba el corazón ver que Emilie no recibía el mismo trato.
«¿Y si llegaban a lastimarla?» pensaba Lissie mientras miraba a su compañera. Esta la miraba con rencor y mucho odio. Logró sentirlo en su cuerpo.
            Un día despertó azorada por culpa de una pesadilla. Temblaba y lloraba sintiendo mucho miedo en su cuerpo. Luego miró hacia la cama de Emilie y no la vio. Lo peor llegó a su mente. Y cuando un fantasma traspaso la puerta lo peor se hizo realidad. El fantasma de Emilie entró a la habitación. Sus ojos perdidos se quedaron en ella. Lissie quiso abrazarse a sí misma. Emilie estaba desnuda y cada parte de su cuerpo se veía una cortadura. Supo que la habían descuartizado. Emilie sonrió siniestramente. Mientras se acercaba a ella de forma sigilosa.
            —A ti no van a matarte —dijo con voz suave. Lissie se estremeció.
            —Lo siento tanto —se lamentó.
            —¿No te das cuenta? Yo era solo una maldita prueba. Una ficha en su juego. Ahora les has dado lo que ellos esperan y vienen por más.
            —¿De que estas hablando? Por favor, Emilie, dime lo que sabes. ¿Crees que yo hubiera planeado esto aposta? ¡Mírame!
            Ella negó.
            —No puedo decirlo. Me lo han prohibido.
            —Emilie. No permitas que se salgan con la suya.
            —¿Por qué debería ayudarte? —preguntó acercándose. Lissie se movió en la cama inquieta al sentir a Emilie muy cerca de su oído—. Tú no hiciste nada por ayudarnos.
****
            Lissie despertó sintiendo una gota de sudor caer por su cien. Miró a Kyler que se encontraba mirándola preocupado.
            —¿Ya llegamos de una maldita vez? —preguntó molesta.  
            Era la primera vez que recordaba tan a detalle ese suceso. Ahora simplemente había aprendido a vivir con ello. Una parte de ella se preguntaba si lo había superado por completo. A pesar de haberse entregado a Mathias. Eso no significaba que ella realmente hubiera superado su secuestro. Jamás lo haría realmente.
            Kyler apretó el volante deseando saber que era lo que Lissie había soñado. Lo que fue la hizo despertarse con muy mal humor. Y sus ojos estaban acuosos.
            —Quedan dos horas de camino. ¿Quieres parar en algún lugar para comer?
            Ella negó de inmediato. No quería parar, solo quería estar en su casa con Mathias.
            —Mientras más rápido lleguemos al dichoso lugar será mejor para mí. No quiero estar ni un minuto más en este auto.
            —Tendrás que estar una semana conmigo fingiendo que somos una pareja. ¿Por qué no comenzamos a practicar ahora? —intentó bromear fracasando en el intento.
            —No hay nada que debamos practicar. Ahora párate en el primer restaurante que veas porque pensándolo bien ya me dio hambre. Y tú pagaras la cuenta.
            Kyler no dudo en hacerle caso. La niña estaba molesta y era mejor estar por las buenas. Debían fingir ser una pareja feliz delante de ellos. Se detuvo en un restaurante decente que no parecía estar tan solitario. Al entrar muchos de los que se encontraban allí se les quedaron mirando. Kyler actuó con normalidad y la tomó de su mano.
«Trabajan para ellos» pensó intensamente para que solo ella lo escuchara. Al parecer funciono. Lissie arrugó el entrecejo y tomó su mano.
            —No me gusta estar aquí. Me siento rara —dijo Lissie. Kyler entrelazó sus dedos y la guio hasta una de las mesas finales.
            —Puedes intentar soportarlo. Ellos saben quiénes somos.
            Que Kyler estuviera dándole palabras de aliento le sorprendía. Luego recordó que estaba en un lugar donde debía fingir mucho mejor.
            —¿Cómo puedes saberlo? —preguntó curiosa mientras acariciaba la palma de su mano. Todo acto ellos lo verían.
            —Llevo tiempo estudiando el comportamiento. ¿Cómo reaccionan las personas al ver un clarividente? Descubrí que muchos si saben identificarnos con tan solo vernos.
            Lissie estuvo de acuerdo.
            —Yo no podría ver a las personas como estudio. Nunca me ha interesado analizar los comportamientos. Solo me dejo guiar por la corriente. Vaya sorpresa me estoy llevando. Eres bastante inteligente.
            —¿Desde cuándo un clarividente es bruto? Somos personas con un IQ bastante elevado. —dijo Kyler sintiéndose ofendido. Ella rio con sinceridad.
            —Eso es algo que pongo en duda desde que te conocí.
            Kyler sonrió de lado sin mostrar los dientes. Luego para su sorpresa se estiró en la mesa y la beso.
            Un beso corto y espontaneo. Ella recordó que debían fingir.
«¿Pero era necesario que la besara?» pensó mientras lo veía con sus ojos bien abiertos. Kyler solo se encogió de hombros. Lissie quiso insultarlo.
—Tengo una novia muy divertida —dijo mientras veía el menú.
            —¿Qué desean para cenar? —preguntó el mesero amable. Lissie todavía estaba sorprendida por lo que acababa de pasar. Le hizo una seña a Kyler para que se adelantara.
            Debía prepararse para lo que estaba a punto de enfrentar. ¿Pero quién se preparaba para fingir con toda actuación? Pidió un plato sencillo y que no tardaría más de 15 minutos en hacerse.
            —Si muestras esa cara de aborrecimiento. Nadie nos va a creer.
            —¿Y qué esperas que cara ponga? No puedes simplemente besarme sin decirme nada —se quejó en tono bajo. Admitía que se alegraba de que las personas no tuvieran el sonido agudizado. Kyler respiró hondo.
            —Realmente te gusta ahogarte en un vaso de agua por tu propia cuenta. Estamos actuando. ¿Acaso tú le pides permiso a tu novio para besarlo?
            —Obviamente no —respondió.
            —Exacto —se limitó a decir Kyler El mesero llegó con ambos platos y comenzaron a comer en silencio. Las personas que trabajaban para ellos no habían visto nada raro en la pareja. Por lo que al final los dejaron comer sin observarlos detenidamente. Los habían visto llegar de la mano, besarse y hablar con tranquilidad. Eso era todo lo que necesitaban para decirle a los jefes.
            Al terminar Lissie ya se encontraba más tranquila y decidida de dejar de comportarse tan infantil. Kyler para bien o para mal tenía razón. Fingir ser una pareja iba mucho más allá de estar juntos, abrazarse y tomarse de la mano. Debían besarse para que eso fuera real. La idea no le agradaba, pero no tenía de otra.
Solo esperaba que realmente todo saliera bien y que Mathias no se enterara de esa mentira que ella había dicho. «¿Cómo le explicaría a su novio que debió besarse y fingir ser pareja del hombre que se cuela en sus sueños?» claramente de solo pensarlo la idea sonaba realmente horrible.
            Al salir del restaurante Kyler retiró la mano de su espalda.
            —No quiero que te sientas incomoda a mi lado, Lorens. Yo estoy intentando que esto funcione para los dos.
            Ella negó. Abrió la puerta del auto.
            —Tú estás intentando no embarrarte mucho más en el lodo. Y temes que por mi culpa termines aún más envuelto.
            —Es una lástima que pienses así.
            —Solo móntate en el auto y conduce. Avancemos con esto de una vez.
            Kyler buscaría la forma de hacerle ver que podía confiar en él. Ciertamente no quería terminar más envuelto con ellos y Lissie solo fue su salvación. Ellos buscan que dos clarividentes terminen juntos a toda costa. Y él les dio un rayo de esperanzas, para salvar su pellejo.
            ¿Qué pasaría si ellos descubrieran que no estaban comprometidos? Se le hizo un nudo en la garganta y miró a Lissie. Esperaba que eso funcionara.
De lo contrario, ambos estarían muertos.
 
           

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo