17. Cayendo en la obscuridad

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            Mathias se metió las manos en los bolsillos mientras entraba al local de comida tailandesa. Era pequeño al ser un local callejero, pero se veía notablemente acogedor. Si estaba allí era sencillamente porque fue él el que perdió en el juego de piedra, papel o tijera. Ahora le tocaba acompañar a Peter en su plan de conquista. O así es como él lo prefirió llamar.
            —Esto debe ser lo único arriesgado que te he visto hacer por una chica. Esa pelinegra realmente te ha pegado fuerte —dijo mientras se sentaba en una de las mesas pegadas a la pared.
            Peter sonrió burlón.
            —Cuando la conozcas entenderás porque es que me gusta.
            —Lo cual es curioso porque, ella no sabe que le gustas. ¿Por qué estás aquí de encubierto?
            Peter fue a contestar, pero se calló al ver a la hermosa pelinegra de cabello rizado entrar al local. Iba con otra chica a la que nunca había visto y le pasó directo sin siquiera verlo. Cosa que agradeció.
Mathias se quedó boquiabierto. Era la primera vez que veía a Peter realmente cautivado por una chica. «¿Debería tomarle una foto y enmarcarla para dársela a los chicos?» pensó mientras alzaba la vista y miraba disimuladamente hacia la mesa donde las chicas se sentaron.
            —Quiero descubrir si realmente va a verse con un chico —fue la respuesta inesperada de Peter.
            Mathias se quedó viéndolo sin estar seguro si reír o simplemente reír aún más fuerte.
            —¿Acabas de escuchar lo que has dicho? —preguntó.
            —Escuché que se reuniría con un ex compañero de escuela. Solo quiero saber si es cierto. Los rumores dicen que fueron pareja.
            —¿Y no era simplemente más sencillo preguntarle?
            —No —fue la tajante respuesta de Peter antes de que girara su rostro para ver a la pelinegra riendo.
            Mathias tomó la tarjeta de comida y negó lentamente.
            —Solo espero que sepas lo que estamos haciendo. Espiar es ilegal.
            —En caso de caer presos, tu compañía puede sacarnos.
****
            —¿Cómo has pasado la noche? —preguntó Leonor Wills en el desayuno.
            Lissie tragó la batida de frutas y sonrió para la mujer.
            —Estuvo mejor de lo que pensé. Me preocupaba que al estar en un cementerio estos decidieran invadir mi mente.
            —Oh, querida, supongo que mi hijo ya le habrá dicho que toda el área está protegida. No debes de preocuparte por los fantasmas que rodean el lugar.
            —Algo me ha dicho —admitió mientras volvía a beber de su batida.
            —Espero que mi hijo te enseñe los lugares de la casa. Estarás una semana con nosotros y no creo que vaya a estar él todo el tiempo a tu lado —dijo.
            —Descuida, ya hoy nos pondremos a ello. Tampoco es que vayamos a ser ese tipo de pareja.
            «Aunque en estos momentos no me molestaría en serlo» pensó con claridad para que el chico a su lado escuchara.
            —Mama, todo a su debido tiempo. Por supuesto que Liss conocerá cada parte de la casa. Eso no será tan rápido. Y por ahora no planeo dejar a mi chica sola, así que… —no terminó de decir nada porque se llevó un pedazo de bacón a la boca.
            —Comprendo hijo y ¿ya han pensado fecha para la boda?
            —No —fue Lissie quien contestó y alzó la vista hacia Leonor—. Y tampoco tengo prisa para escoger. Kyler y yo estamos prometidos, sí, sin embargo es más para hacer esto “oficial” no porque sintamos prisa por casarnos. Si por Kyler fuera estaríamos solo conviviendo.
            Kellan rio por lo bajo con la sinceridad de la chica.
Sabía que eso era una falsa, pero la conexión que su hijo y ella tenían era innegable. Se llevaban bien. Quizás ella no lo quería, pero tampoco su hijo le era indiferente.
            —Vaya… no me lo esperaba —dijo Leonor mientras tomaba la copa llena de agua. «¿En serio está tomando agua en copa?» pensó Lissie.
            —Ella está en lo cierto. Aunque, entiendo que en un futuro si estamos casados nos ayudaran como clarividentes.
            —Deberían pensar en que la boda sea pronto. No se sabe lo que pueda pasar mañana.
            Lissie alzó un poco la vista para encontrar la fría mirada de Leonor Wills sobre ella. No se intimido en lo más mínimo y continúo con su desayuno. Descubrió que el hermano gemelo de Kyler no estaba ahí. Lo cual le hacía preguntarse. «¿Qué estaría haciendo él en el bosque?»
****
            —Kyler —lo llamó Lissie cuando pensó que estaban lo suficientemente alejados de la casa.
            —Puedes preguntar lo que desees. Estamos seguros aquí.
            —¿Tu hermano no estará por aquí? —preguntó viendo hacia alrededor. Lo único que veía eran lapidas y arboles—. Es un cementerio realmente gigante —notó.
            —Te diría que perteneció a nuestros ancestros —Lissie lo miró curiosa—. Pero sería mentira. Realmente no perteneció a mi familia.
            —¿Por qué tus padres terminaron viviendo a mitad del bosque sobre un cementerio? Y por favor no me digas que es porque tu madre es clarividente.
            —No planeaba decirte eso.
            —¿Entonces?
            —Mi bisabuelo encontró este terreno y le llamó la atención. Según sus palabras eran tierras muy sagradas y el cementerio ya llevaba aún más tiempo abandonado. Así que comenzó a construir una pequeña casa. Con el tiempo terminó siendo esta que conoces.
            —¿Me contaras tu historia? Lo que falta en toda esta información que no me permite entender.
            —Llegamos.
            Lissie dejó de verlo y se encontró con un increíble lago. Su agua cristalina no quedaba tapada por los árboles. Tenía una pequeña cascada cayendo y no había cuervos. Observó el cielo y sobre ella cayeron rayos del sol. Sonrió mientras se acercaba a un más al lago y observaba su reflejo. Sus ojeras no estaban tan prominentes. Kyler se sentó en una piedra cercana y la observó. Ella se giró y su corazón quedo paralizado al ver su sonrisa.
            —¿Crees que pueda meterme luego? ¿Puedo hacerlo? —preguntó como si de una niña pequeña se tratase. Eso le arrancó una sonrisa que no pudo ocultar. Ella se acercó a él y se recostó en la misma piedra a su lado—. No veía el sol desde hacía tanto tiempo.
            —Por eso te he traído a este lugar. Para que puedas disfrutar del sol, del lago y de la tranquilidad que se siente aquí. Mi madre odia el lago y mi padre simplemente es un hombre que vive encerrado en su despacho.
            —Y tu hermano por lo visto es un hombre que le gusta caminar temprano por el bosque.
            —También —dijo mientras alzaba la vista para ver un pájaro posado en una de las ramas—. Te contare una historia, pero debes prometer guardar silencio.
            — ¿Al fin me contaras toda la verdad? —pregunto mientras se sentaba en la piedra.
            —Es tu día de suerte.
            Ella asintió y se recostó por completo en la piedra.
            —Solo quiero que seas honesto conmigo, Kyler. Eso es todo. Has estado en mis sueños y sabes como soy realmente. No me gustan las mentiras.
            —Y por eso te confesare todo. Quiero que confíes en mí, para eso primero debo ser sincero.
            —Y por eso es que me has traído a tu lugar favorito de aquí. Para que sea más fácil hablar. Supongo.
            Kyler la miró de reojo. Ella estaba con los ojos cerrados y las manos entrelazadas en su abdomen. Se veía tan relajada.
            —Ya te conté la historia de nuestras madres y el cómo se conocen, ¿cierto?
            Ella abrió un ojo.
            —No planeas que realmente termine contestándote.
            —No me interrumpas.
            —Pues no termines las oraciones así, entonces —se quejó mientras se cruzaba de brazos.
            Kyler rio y Lissie descubrió que se sentía bien escucharlo reír. Al menos él no parecía ser como sus padres. Que cargan con una máscara todo el tiempo. Ella por momentos estaba viendo al verdadero clarividente escondido detrás de su máscara.
            —Según investigue, una vez descubrí como mi madre manejaba las cosas. Supe que estuve durante largo tiempo cegado con su imagen.  Erróneo en lo que creía correcto, erróneo en todo lo que mi madre me enseñó. Mientras más gente como yo conocía, más cuenta me daba de la locura de mi madre.
            »Ella dejó de ser una clarividente aclamada. Aun cuando tenía la habilidad de manipular sueños a su antojo.
            Lissie soltó un sonido de exclamación. Se sentó de inmediato para acomodarse a ver a Kyler.
            —¿Tu madre puede hacer que…? —preguntó.
            —Puede manipular los sueños de las personas. Si tu soñaste que pasaste por al lado de un risco. Ella puede hacer que pienses que caíste por ese risco y sobreviviste.
            —¿Pero cómo es posible? Eso… eso no parece ser algo que pertenezca a nuestro don.
            Kyler sabía que debía ir despacio con Lissie. Y no porque pensara que ella fuera poco inteligente para captar las cosas. Si no porque sabía que Lissie es una chica que perdió a su guía cuando era muy joven todavía.
Al no tener a su madre eso provocó que ella aprendiera todo por su cuenta y que por otro lado también no supiera muchas cosas esenciales.
            —Eso se debe a que los jefes, por así decirlo, no desean correr la voz de que los clarividentes pueden tener una habilidad extra que nada tiene que ver con su don de clarividencia. Sabemos que muchos se preguntan, ¿Por qué si son clarividentes pueden tener la habilidad de telepatía o telequinesis?
            —Siempre he pensado que se debe a que si solo vemos a fantasmas sería algo muy aburrido. Lo cierto es que no creo que hubiera podido decirle este comentario a mi madre si estuviera viva —dijo con una media sonrisa mientras miraba el cielo. Escuchó a Kyler reír por lo bajo.
            —No debes decir algo como eso delante de ningún anciano clarividente.
            —Continúa contándome más. Sobre lo que sabes. Yo realmente se lo que he aprendido sola.
            —Y para haber aprendido todo tu sola, eres muy buena manejando el bloqueo mental. ¿Sabes lo difícil que es intentar entrar a tu mente? Si no fuera que tengo el don de entrar a los sueños de las personas, realmente no hubiera logrado penetrar tu mente.
            Lissie abrió sus ojos como plato y lo señaló.
            —¡Tú también tienes una habilidad! Era de suponer, realmente. Además, eres descarado decir tan francamente que entras a mis sueños.
            —¿Deseas que te mienta? —bromeo mientras se bajaba de la piedra. Lissie hizo lo mismo y caminó hasta su lado.
            —Continua la historia. Confió que ciertamente todo sea verdad. Sabré si me mientes de todas formas.
            —Y eso es porque es una de tus habilidades.
            Ella dejó su mano a medio entrar de la orilla del lago. «¿Qué acaba de decir él?» pensó mientras volvía a levantarse.
            »No debes de sorprenderte. ¿Por qué crees que mi madre estaba tan ansiosa de conocerte? No es por el hecho de que seas hija de una ex mejor amiga que era mejor clarividente. Si no por ese mismo detalle de que tu madre era la mejor clarividente de su generación.
            »Se debía a que tu madre no solo tenía una habilidad especial. Si no varias habilidades que supo mantener ocultas por un largo periodo de tiempo. Ahora, con tu nacimiento, es que la mayoría de los clarividentes que conocieron a tu madre desean poder conocerte.
—Ellos saben que tú heredaste todas sus habilidades y que tienes sin duda alguna nuevas habilidades como la que yo conozco. Sabes reconocer cuando una persona te está mintiendo aun sin conocerlo. Nadie puede mentirte porque ya tú lo sabrías.
            Ella negó estando un poco aturdida.
            —Eso no es posible, Kyler. Tú sabes cuándo miento. ¿Por qué tendría yo esa habilidad tan simple que cualquiera tendría?
            —Te estas subestimando —respondió encarándola. Sus ojos verdes oscuros se posaron en ella. Se veía realmente honesto con cada palabra. Haciéndole sentir que realmente debía seguir escuchando y no sacando conclusiones—. Sé cuándo mi madre me miente porque la conozco. Yo no sé cuándo tú realmente me estas mintiendo.
»Contigo es como caminar sobre una línea fina sin saber cuándo voy a caer. Deduzco la mitad de las veces que me dices la verdad porque tu personalidad no es de mentir. Si no de ser completamente directa. Sin embargo, no es como que tengo una habilidad. Eso solo la tienes tú y provocas miedo a los demás.
            —Sigo sin poder encontrar el punto —dijo sincera.
            —Escucha. Tener el don de saber cuándo te miente es algo que nunca nadie ha tenido. Los clarividente leemos los pensamientos y con eso deducimos lo que es cierto o no. Eso no nos garantiza nada. Tu don es único y es algo que sin darte cuenta has sabido manejar.
            »Siempre has tenido claro lo que sale de mi boca. Cuando es mentira lo dejas en claro y cuando es verdad finges que me crees porque nunca me lo dirías directamente.
            —Vaya, yo no sabía que eso era una habilidad que tenía. Siempre pensé que era normal como clarividente saber cuándo alguien te miente. Por todo esto de leer los pensamientos.
            »A veces me siento tan tonta por no saber casi nada de mi linaje.
            Sintió el brazo de Kyler sobre su hombro. Observó la cascada y se concentró en el agua caer.
            —Tu eres de todo menos tonta. Créeme lo que digo.
            —He terminado cambiado todo el tema de conversación. Continúa hablándome sobre todo eso.
            Kyler sintió un panzazo en el corazón al no poder decirle lo que realmente quería. Al no poder abrazarla para consolarla.
            —Los ancianos saben que a parte de ese don tienes muchos más. Solo ha habido una clarividente especial en mucho tiempo y esa es Adanna Ribbons junto a su pequeña hermana.
            —¿Pero esas chicas no estaban muertas? —preguntó. Lo cierto es que había escuchado una historia hace algún tiempo sobre dos clarividentes muertas.
            —Es mentira. Simplemente las personas disfrutan diciendo cosas que no son ciertas. Aunque poco y nada se saben de esas chicas. El esposo de Adanna es un policía que la protege hasta de su sombra. Adanna no es como que disfrute haciendo el trabajo de clarividente abiertamente. Como tú.
            —Lo mío se debe a que disfruto haciendo lo que hago y me pagan por eso. Quizás ella simplemente no ha tenido la poca suerte que yo si he tenido.
            —Nuevamente nos estamos desviando.
            —Eso es tu culpa —dijo Lissie señalándolo—. Eres tú el que te gusta desviar los temas. ¿Se debe a que viene la peor parte de la historia?
            Kyler estaba disfrutando ver a Lissie tan relajada. Hablando con él como si fueran grandes amigos. Olvidando por largos ratos que son dos personas que no se llevan bien y que ella detesta.
            —¿Quieres entrar al agua? —preguntó al verla mirar la cascada.
            Lissie no lo pensó mucho. Se alzó la camisa dejando ver la parte superior del traje de baño. Color azul turquesa sin ningún tipo de diseño. Kyler tragó en seco. Sabía que Lissie tenía un buen cuerpo. No era delgada, pero tampoco estaba pasada de peso. Tenía pechos medianos y un buen trasero. Sus ojos se quedaron posados en sus pechos cuando ella no estaba viéndolo.
            «¿Cómo sería hacerle el amor mientras acariciaba cada parte de su cuerpo? Cuando sintiera esos dos pechos bajo sus manos» Kyler sacudió su mente para liberar cada pensamiento. Dejó de verla y decidió hacerlo cuando la vio ya dentró del agua.
            «Zona segura» pensó mientras volvía a verla.
            —¿Qué te pasa? —le preguntó—. ¿No has visto a una mujer tan guapa como yo en tu vida? —volvió a preguntar mientras nadaba—. De seguro que no. No dudo que todas tus conquistas hayan sido solo modelos. Apuesto a que mi belleza es mucho más grande que la de todas juntas.
            «Y tú no te imaginas cuanto» pensó mientras la imagen de su cuerpo en bikini regresaba a su mente.
«¿No se supone que estaba en zona segura?» pensó otra vez mientras se quitaba la camisa.
            Lissie sonrió al verlo realmente sin mirarla. Nunca se había sentido incomoda de su cuerpo. Tenía curvas en donde se merecía y para todo lo que comía realmente agradecía su metabolismo rápido. Vio como él nadaba hasta su encuentro.
            —Tienes una autoestima sorprendente.
            Ella no se sintió para nada ofendida.
            —Si tú no te quieres, entonces ¿quién lo hará? —preguntó mientras nadaba hasta la cascada.
            —¿Quieres que termine de contarte toda la verdad o no?
            —Y vuelves a cambiar el tema para luego echarme la culpa.
            —Me declaro culpable entonces —dijo y eso la hizo reír.
            Descubría que pasar tiempo con Kyler no era tan malo. Él la hacía reír y no sentía la incomodidad de un principio. Puede que se deba a que estaba confiando en él y que no tenía ninguna otra opción. No dudaba de que su madre le hiciera daño a ambos. Haberla provocado en el desayuno fue una de sus otras locuras. Una locura de la que no se arrepentía.
            Estaba sacrificándose para mantenerlos vivos a los dos. «¿Por qué no demostrarle a esa mujer que ella es la que tendría la última palabra?» pensó.
Se detuvo cerca de la cascada, viendo el agua caer de forma lenta.
            —Creo que desde el desayuno tu madre me odiara de por vida.
            —Eso es algo que debes tener por seguro. Le dijiste en la cara que no se metiera con nuestros planes de boda.
            —Algo debía hacer por nosotros. No estoy preparada para escucharla hablar sobre una boda falsa.
            —Los clarividentes solo pueden tener una habilidad especial o a veces ninguna —dijo Kyler cambiando el tema de conversación.
            No le apetecía hablar sobre su madre o la mentira que ambos habían dicho. Tampoco estaba preparado para escucharla hablar quizás de su futura boda con Mathias. El famoso Mathias. Su nombre había aparecido en repetidas ocasiones cuando indagaba por los sueños de Lissie. Un amor puro y real.
            Solo una gran mentira o un gran problema sería capaz de romperlo.
            —Pero tú tienes más de uno, ¿cierto?
            Él negó. Con un gesto de mano le hizo saber que le siguiera. Y ella nadó a su lado entrando por la cascada. Tragó aire cuando al otro lado de la cascada vio un gran prado. El sol con la misma intensidad alumbraba el lugar. Pronto notó que en realidad estaban en…
            —Una realidad alterna —murmuró saliendo del lago y tocando el césped verde claro.
            —Mi realidad alterna —dijo Kyler parándose a su lado—. No tengo ninguna segunda habilidad, pero si he mejorado mi don de los sueños. Haciéndolos más…
            —Real —completó la frase Lissie mientras caminaba—. Así que sueñas que tu lugar favorito en vez de quedar en un bosque tenebroso en realidad queda en un hermoso bosque lleno de pájaros y animales.
            —¿Y eso es algo malo? —preguntó mientras se sentaba a la orilla del lago.
            —Por supuesto que no es solo que… —no logró terminar. No encontró las palabras adecuadas. Sintió que se había burlado de él sin quererlo.
            —Tú tienes más de una habilidad, Lissie. Si no la tuvieras podrías tener una vida normal. Serías una clarividente más del montón —soltó Kyler y luego sintió un pinchazo en su pecho. Como si algo le dijera que había dicho las palabras incorrectas. Pero descarto cualquier pensamiento.
            Lissie se sentó a su lado. Jugó con el agua sin contestar.
«¿Cómo era posible que todos supieran tanto sobre ella y sus habilidades?» se preguntó mientras tomaba una piedra que vio a la orilla del agua. Comenzaba a sentirse impotente. Molesta sin razón aparente. Las personas sabían demasiado y ella sabía muy poco. Ahora estaba mintiéndoles a todos sobre su paradero. Todo debido a un hombre que claramente le mintió en un principio, pero que ahora resultaba ser honesto.
            Kyler no se veía como el hombre egoísta y mentiroso que conoció en su hotel. Y que luego ese mismo hombre entró en sus sueños cuando se suponía que ella estaba segura y le amenazaba. Ahora estaba en su casa con su madre loca que tuvo celos de la suya fallecida.
«¿Cómo se supone que debía pensar sobre todo eso? ¿Cómo debía actuar? ¿Qué debía hacer?»
            No tenía de otra que solo confíar en su palabra. En que esta vez el chico es sincero y la ayudara a sobrevivir. Esa molestia que sentía no era culpa de nadie. Ni siquiera de sus padres. Ella como clarividente debió investigar más. Saber más sobre su linaje misterioso. Y no dar por hecho durante toda su vida que todo estaría bien.
            —Sería nadie. Solo una clarividente que no sabe nada sobre su don. Que ironías —murmuró más para así.
            Nadie.
            Solo sería Lissie Lorens, la chica que perdió a sus padres a los 15 años. Su madre le enseñó todo lo que sabía. Claramente había cosas que no pudo decirle en vida. No dudaba de que si su mama estuviera viva le hubiera dicho sobre sus habilidades especiales.
Solo una vez le dijo “sabes descifrar cuando te mienten”. Lo había dicho con tanta naturalidad y luego después de eso simplemente no volvió a mencionar nada. Al poco tiempo fue el accidente que acabo con la vida de sus padres.
            «Quizás y ese día descubrió mi habilidad. ¿Pero porque no dijo nada?» pensó.
            Kyler al escucharla decir eso se molestó consigo mismo. No había querido decir aquellas palabras tan vacías. Había sido un idiota. Lissie era mucho más que cualquier clarividente. No era ninguna más del montón.
            —Siempre serás la hija de Bethzabel Lorens. La mejor clarividente de todos los tiempos. Y algo les dice a todos que serás mucho más que tu mama.
            —Por eso la tuya me quiere ver muerta o en todo caso contigo.
            —En realidad quería verte con mi hermano —confesó Kyler.
            —¿Qué otras cosas tienes oculta? —preguntó con reproche—. Tu hermano no es clarividente. ¿No sería mucho más fácil si estuviera contigo? —Lissie no necesitó que él respondiera.
A Kyler le cambió el rostro sabiendo que esa historia de que su hermano gemelo no es clarividente es mentira. Se cruzó de brazos y no dejó de mirarlo.
            —Eso es una de las tantas cosas que iba a decirte. Tus sospechas son correctas. Tyler Wills también es clarividente. Somos uno de esos pocos gemelos que ambos nacen con el don.
            —Entonces eso significa que tu madre planeo todo esto con tu hermano. ¿Por qué tú interferiste con sus planes? Y lo que es aún peor. ¿Por qué lo hiciste?
            Kyler tenía muchas respuestas para esa simple pregunta.
            «Porque me gustaste aun sin saberlo cuando te vi en el hotel»
            «Porque me puse celoso de que una chica tan guapa como tú estuviera con mi hermano»
            «Porque a pesar de todo no soy tan malo como pueden ser ellos dos juntos»
            «Porque una parte de mi supo que me enamoraría de ti desde un principio.»
            —No lo sé… eso es lo más sincero que puedo decirte. Ciertamente cuando te salvé de una caída segura supe que quería llevarte a mi cama —al ver la cara que la pelirroja puso se detuvo—. Honestidad, pediste honestidad sobre todas las cosas.
            —Hay ciertas cosas que no necesitan ser dichas.
            Ignorando su respuesta Kyler continúo.
            —Tus ojos reflejaban pureza, amabilidad. Una clarividente dispuesta a todo para que los fantasmas tuvieran su final feliz. Una chica que no tenía ningún indicio de ser perturbada con facilidad. No podía permitir que Tyler dañara lo que yo veía en ti.
            —Así que tu madre comenzó a utilizarte, amenazarte para que me trajeras aquí, ¿cierto?
            Él asintió y miró las nubes.
            —Creyó que podía continuar conmigo lo que comenzó con Tyler. Al principio todo iba bien. Comenzó a sospechar y yo comencé de informarle los supuestos progresos. Hasta que me dijo que si no iba contigo esta semana a su casa íbamos a tener problemas. Mi madre pertenece a Ellos. Un grupo de clarividente y familiares que utilizan la magia. Extraen poder de la oscuridad para ser más fuertes, hábiles y algunos de ellos incluso esperan obtener más habilidades especiales. Son personas que buscan ser reconocidos en nuestro mundo y… personas como tú hacen que sus planes se desbaraten.
            —No tiene sentido.
            —Tiene todo el sentido, Lissie. Eres una chica que no ha necesitado tener un pacto con la oscuridad para tener todas tus habilidades. Sabes cuándo mienten, eres más fuerte de que cualquier humano o clarividente, tienes los dones que todos tenemos pero a su vez puedes llegar a manipular tus visiones sin problema alguno.
»Puedes saber cuándo sucederá algo al instante y no solo eso, puedes incluso llegar a transportarte al lugar de tus pensamientos. Sea real o no. Todo eso provoca que Ellos estén interesados y a la misma vez molestos contigo. La envidia es uno de los peores enemigos del hombre.
            —Y ellos están muertos de envidia por mí.
            —El círculo al que pertenece mi madre es peligroso. No sé si es uno de los más peligros. Lo único que puedo decir es que no creo que nadie sensato quiera pertenecer a él. Juegan con lo prohibido como si fuera algo tan cotidiano.
            —Ya no estoy tan segura de mi decisión de haber aceptado esto.
            Se levantó sacudiendo la tierra de la parte trasera de sus muslos. Kyler desvió la vista de su cuerpo. ¿Ella estaba haciendo eso a propósito?
            —Mi madre quiere hacerte su aliada por las buenas. De lo contrario planea buscar la forma de llevarte al círculo.
            —¿Y qué es lo que me harán en ese lugar? De seguro planearan utilizarme como un conejillo de india humano.
            Kyler sonrió de lado ante su comentario. Se tensó cuando comenzó hablar.
            —Por lo que escuché en una conversación entre mi madre y mi hermano hace un tiempo. Planeaban entregarte al hijo del líder.
            Ella sintió un escalofrió recorrerle por toda su espalda y poco tenía que ver con estar empapada fuera del agua. Bajó la vista hasta Kyler y se levantó de inmediato.
            —Si esos eran sus planes entonces… nosotros… tú… ¿Qué me has hecho decirle? —preguntó sintiendo una terrible opresión en el pecho.
Su cabeza comenzó a estallar y sintió cuando todo se transformó en negrura. Cayendo lentamente en la obscuridad.
           

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