21. En peligro real

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            —Isla, lo que hiciste fue algo insólito. No puedo simplemente creer que hayas caído tan bajo —Mathias no quiso acercarse más de lo necesario. Ya si solo tenía un poco de confianza hacia ella, eso desapareció el día en que despertó desnudo en su casa después de haber estado con ella.
            La mujer intentó acercarse.
            —¡Tienes que entenderme, Mathias! ¡Tenía que hacerlo para que entendieras que yo merezco ser feliz y que merezco que firme el maldito divorcio!
            —¿Y creíste que drogándome ibas a resolver tu maldito problema? ¡Dios, Isla, le he sido infiel a mi novia de forma inconsciente por tu culpa! ¿Cómo mierdas pretende que la mire a la cara sin sentirme mal conmigo mismo? Me doy asco por haber sido un estúpido, por haber confiado y haber caído tan bajo. Una maldita parte de mi sabía que tus intenciones no eran buenas. Que tu llegada de nuevo a mi vida sería solo para joderla.
            Isla esperó pacientemente a que terminara. Cuando Mathias se calló ella volvió a intentar acercarse.
            —No tienes que decirle nada a tu noviecita. Además, lo que yo sé no te conviene decírselo. Mi hiciste el amor, Mathias. Mientras me tocabas, el único nombre que tus labios pronunciaban era el mío. ¿Para qué le dirás a esa niña una verdad tan dolorosa? ¡Mejor admite que nunca me superaste y que me deseas! Admite que deseas mi cuerpo bajo el tuyo como ese día. Esta es solo una señal de que debes sucumbir a tus deseos —dijo mientras se quitaba el abrigo quedando solo en ropa interior. Tenía un conjunto de encaje negro diminuto. Se acercó a Mathias con paso decidido—. Christian está revolcándose en su cama con mis fotos en sus manos. No supera que la mujer a la que creyó segura en sus brazos ahora esta con otro. Vamos, Mathias, hazme tuya de nuevo —dijo mientras rompía la distancia.
            Se había pegado a él como lapa. Como pudo se quitó su chaqueta y se la puso.
            —Vístete y ten un poco de dignidad hacia tu cuerpo. No eres una zorra para que te estés ofreciendo como una. Amo a Lissie y te aseguro que aun estando drogado jamás habré dicho tu nombre. Entiéndelo de una vez Isla. Yo no te deseo ni como mujer, ni como otra cosa. Lo nuestro terminó hace muchos años.
            Isla comenzó a negar.
            —Tu estas equivocado —dijo lanzándose hacia él y besándolo con fuerza he urgencia. Mathias la apartó.
            —Descubriré lo que de verdad paso esa noche, Isla. Y por tu bien espero que solo haya sido un espectáculo de fotos. Porque te juro que no te gustara el resultado final.
            Ella volvió a acercarse, pero Mathias fue más rápido. Tomó el abrigo de ella que estaba en el suelo y volvió a tomar su chaqueta para colocarle su abrigo. La sacó de su casa a la fuerza. Cuando hubo cerrado la puerta pegó su frente en esta.
            En esos momentos esta muy consiente que la relación con Lissie estaba en una línea muy fina que le daba miedo. La confianza era lo que estaban recuperando y encima se estaban conociendo de nuevo. Lissie había cambiado y había tardado en darse cuenta.
No lo dudo dos veces y llamó a su agencia de viajes predilecta. Pidiendo un boleto para Londres, Inglaterra. Se encontraría con ella y le diría la verdad. No podía dejar escapar más el tiempo. Ya había pasado mucho y ella no es que sea una mujer que lidia con las cosas fácilmente. Fue hasta su cuarto y comenzó a armar la maleta. Esperando que las cosas al menos funcionaran. Tenía a Peter moviendo cielo, mar y tierra para ver lo que sucedió esa noche y este ya tenía los resultados, según sus palabras.
****
            Lissie brincó en el asiento y se dio cuenta que se había quedado dormida. Lauren y Tyler se encontraban observándola detenidamente. Ella sintió que un fuerte brazo la rodeaba por los hombros y la tenían cómoda en su pecho.
            —Y yo que pensé que habías dormido lo suficiente —dijo Kyler en un murmullo. Aun sabiendo que su madre y su hermano estaban escuchando con atención.
            —Tú te fuiste del cuarto muy rápido. Estaba preocupada de que fueras a cometer una locura —él rio mientras acariciaba desprevenidamente el hombro descubierto de la chica.
            —Aquí la que es propensa a actuar sin utilizar mucho la cabeza es otra.
            Lissie fue a contestar pero escucho el chasquido de lengua de los otros dos acompañantes. Disfrutaba verlos rabiar.
            »¿Qué tal tu sueño? —preguntó mientras ella se acomodaba en el asiento. Alejándose de su tacto.
            —Soñé con unicornios. ¿Crees que pudieras regalarme uno? —Kyler comenzó a reír.
            —Quizás y pueda contactar con mi amigo, su esposa es un hada. 
            —Vaya… eso sí que es interesante de escuchar —dijo ella y recibió el sonido desaprobatorio de Lauren.
            —¿Podrían al menos hablar de un tema más importante? La situación lo amerita.
            Lissie alzó una ceja.
            —¿Y aburrirnos mientras nos preguntamos si vamos a vivir o no? Paso de hablar sobre algo como eso. Pero en confianza usted y Tyler pueden hablar sobre ello si lo desean. Kyler y yo tenemos mejores cosas de las que hablar.
            Kyler había notado que desde hacía unos días Lissie era mucho más directa con su madre. No le temía y tampoco la miraba fingiendo aprecio. Esa faceta de que se muestre tal cual es la que le gustaba. Solo una persona había sido capaz de hacerla temblar de miedo… y había sido él. Eso quedo en el pasado.
            La limosina frenó de cantazo y supieron que ya habían llegado a su destino. Kyler entrelazó sus manos con las de ella brindándole aún más fuerza. Lissie sonrió, él fingía darle fuerzas a ella. Pero la realidad es que era ella quien le estaba dando fuerzas a él. No mintió para quedar bien con él. Eran ciertas sus palabras. Quería de verdad asegurarse de que estaría bien. De que no se sacrificaría ni por ella y mucho menos por nadie. La ayudó a bajar de la limosina y ella se sorprendió de encontrarse en una casa tan deslumbrante.
            —Ahora no dudo del porque son tan poderosos —pensó en voz alta. Recibió una mirada amenazante de Lauren. La cual ignoro a la perfección.
            Caminaron hasta la entrada principal y ella observó los jardines. Al menos esas personas tenían un buen gusto por la decoración. No eran como Lauren que decidió criar a sus hijos clarividentes en medio de un cementerio. Al abrir las puertas fueron recibidos por el mayordomo y la criada. La Sra. Wills ya parecía estar más que acostumbrada a ese lugar. Sujetó el brazo de su esposo y sonrió ante la servidumbre. Lo mismo sucedía con Tyler, notó Lissie.
            Miró a Kyler que justo en ese momento estaba viendo hacia el pasillo derecho de la casa. Totalmente… llamativo.
            —Los señores los esperan en la sala de conferencias —dijo la criada. Lissie sintió su mirada y se la devolvió. La joven de inmediato alejó la vista.
            Fueron conducidos hasta la sala y Lissie no dejaba de sentir la mirada de la madre de Kyler. Era como si ella estuviera recordándole su ayuda. ¿No se suponía que fuera ella la que estuviera dando miradas amenazantes? Se detuvo al ver a las personas dentro de la habitación.
            Su mente estaba… dormida. Era increíble estar en una habitación donde son ellos los que controlan sus mentes y no ella esforzándose más de la cuenta. No sonrió ante ese hecho. Sintió la mano de Kyler en su espalda.
            «Hasta ahora vas bien»
            «Odio ver que ellos saben quién soy.» contestó.
            «Ellos creen saber quién eres.»
            —Buenas noches, familia Wills. Siempre es un gusto tenerlos en nuestro hogar. Gracias por venir a la reunión del círculo. —anuncio uno de los hombres. El hombre se giró a verla. Algo en su mirada le hizo saber a Lissie que ese hombre era el líder del circulo Ellos—. Usted debe de ser, Lissie Lorens. Eres… idéntica a tu madre —dijo el hombre.
            —Eso me dicen todo el tiempo —respondió. Todos la miraron y ella se encogió de hombros—. Me siento en desventaja ante ustedes.
            Todos rieron y ella alzó una ceja. Sabía reconocer una risa nerviosa en cualquier sitio. Eso la hizo sentir más confianza en sí misma. Mantuvo su mirada hacia el hombre del que estaba segura que era el líder. Pensó que si se centraba solo en él, ya estaría en ventaja. Pero mientras más tiempo pasaba en esa habitación ante la vista de todos, menos ventaja sentía. Pasó su mano por el brazo de Kyler y lo pegó hasta ella.
            —¿Quién es usted? Deduzco que eres el líder de todos ellos —dijo señalando con la cabeza al resto. Vio de reojo a Lauren ponerse aún más nerviosa.
            —Tienes el carácter de tu madre. Por lo que puedo observar.
            Ante su sorpresa Lissie le sonrió.
            —Eso también me lo han dicho. ¿Podría contestar usted a mi pregunta, señor? Y de viaje también contesta a la siguiente que haré. Usted parecía conocer a mi madre. ¿De dónde la conocía? Sé que amigos no eran, lo recordaría si así fuera.
            —Eso es algo… irrelevante, cielo. Yo no contesto a ninguna pregunta —dijo con frialdad.
            —De acuerdo, eso significa que no estoy en obligación de contestarle a ninguna de las suyas. —espetó Lissie ante las miradas azoradas de todos.
            «Lissie, no debes hacer enojar al líder tan pronto. ¿Lo sabes, ¿verdad?» le habló Kyler en su mente para suavizar las cosas. Lissie hizo muy poco caso.  
            —Señor, permítame disculparme por su comportamiento. Es nueva y evidentemente no sabe cómo comportarse ante personas tan importantes como usted —dijo Lauren mirando a Lissie de forma amenazante.
            —¿Qué? Yo soy mas importante que todos ustedes juntos. No intentes hacerme sentir menos, Sra. Wills. Porque no lo estas logrando.
            «No estoy seguro que decirte ahora»
            «Mejor no decir nada, chico tonto. Lo tengo controlado»
            —No tienes que intentar alegar por mí, Sra. Wills. El señor estoy segura de que me disculpara. Después de todo solo soy una chica de 21 años que perdió a su madre cuando más la necesitaba, ¿No? —Le sostuvo la mirada a la madre de Kyler.
            —Estoy intrigado por saber hasta dónde llegara esto —declaró el hombre del que todavía desconocía su nombre.
            Lissie sentía una extraña energía positiva que le hacía no tener ningún miedo en ese lugar. Sentía como si estuvieran cuidándola y eso le daba esperanzas.
            »Vayamos hasta el comedor. Es momento de la cena —anuncio el hombre.
            «Este hombre debe tener complejo de rey» pensó Lissie adrede.
            Vio como los hombros del sujeto se levantaron. Sonrió, no tenía un plan salvo mantenerlos con vida a todos. Ellos son personas importantes para Kyler y ahora que ella sabía que él estaba enamorado. Sentía que es algo que se lo debía.
            El comedor era un lugar realmente impresionante. Más grande que su casa y apartamento juntos. Más grande que cualquier casa que hubiera estado. Vio que los asientos tenían un papel con los nombres de cada uno. Tragó saliva con alivio al ver que ella estaría junto a Kyler. Lo más que le llamó la atención fue que estaría justo al lado del líder. ¿Debería sorprenderse por eso? Al fin de cuentas esa cena era debido a ella.
            Todos se ubicaron y Lissie volvió a recibir la atención del hombre.
            —¿Cómo van esos planes de bodas? —preguntó el hombre mientras esperaba que los sirvientes terminaran de servir las comidas.
            —¿Usted me contestara mis preguntas también? Porque no considero justo el trato de ser solo yo la que responda. Ya lo dije antes. Por otro lado, tengo mucha curiosidad por este club. Si es que le puedo llamar así, ¿le puedo llamar así? —preguntó mientras le miraba.
            «Lissie, ¿seguirás mi consejo?»
            «Tranquilo. Estoy obteniendo justo las reacciones que espero de ellos. ¿Confías tú en mí?» preguntó mientras por debajo de la mesa buscaba su mano. Él la atrapó y mentalmente soltó un suspiro.
            «Sabes que si lo hago. Tengo la sensación de que nos quieres matar a todos»
            Ella comprendió que no estaba molesto.
            «Lo único que te pido es que confíes en mí.»
            —Mi nombre es Albert Craberr. Como bien has visto soy el líder de esta organización. Nos hacemos llamar ellos. Así las personas no sospechan nunca sobre quienes se está hablando. Se todo sobre ti, Lorens. Absolutamente todo.
            —Eso no lo creo, Sr. Craberr. Usted conoce justo lo que yo quiero que sepas. Los planes de bodas van excelentes. Van tan buenos que estamos pensando viajar a Las Vegas para casarnos y no tener que invitar a nadie.
            Todos se observaron escandalizados. Realmente nadie se esperaba sus reacciones.
            —Mientras más te veo, más me recuerdas a tu madre. Éramos jóvenes cuando nos conocimos. Un pelirroja despampanante. Físicamente eres muy idéntica a ella.
            Lissie alzó una ceja y se llevó el vaso de agua hasta la boca. Sabía que las conversaciones que estaban teniendo el resto, eran solo por el mero hecho de que ella estaba hablando con el líder. Lauren no dejaba de lanzarle miradas nerviosas. Por un lado, estaba haciendo eso también por ella. Saber que esa mujer estaba dispuesta a entregar su cuerpo a ese hombre solo para salvar a su hijo. Tan mal corazón no tenía.
            Mientras el agua calmaba su sequedad, pensó en que había una persona que no estaba en esa cena. Una persona que también le interesaba conocer. Fue entonces cuando sus ojos se iluminaron. Y con una sonrisa volvió a mirar al hombre de cabello marrón canoso. Sus ojos oscuros se posaron nuevamente en ella.
            —¿Su hijo se encuentra enfermo? No lo veo por aquí y tenía curiosidad por conocerlo.
            Supo que había llegado a un tema muy delicado. Todos guardaron silencio y comenzaron a comer con rapidez. Como si con ese gesto fueran a salvarse de la bomba que estaría a punto de estallar. Ella no tuvo miedo y le sostuvo la mirada.
            «Sé que me estas escuchando y me alegro por ello. ¿Creíste que sería fácil manipularme? Porque te has equivocado. Sé porque me buscan. Como también se porque me querías tú. ¿No se supone que en esta cena conociera al que sería mi esposo? Porque no lo veo. Oh, y espero que sepas comprender que ahora en este instante vamos a estar mano a mano. Tú dices conocerme, pero no lo suficiente como para haber advertido que no sería fácil de convencer en nada»
            —La cena esta excelente —dijo Lauren intentando calmar un poco el ambiente.
            «Nina inteligente. Cada vez creo más que eres como ella. Tu dulce madre. Ella era amable con todos. Brindando siempre una mano ayuda. Tú estás haciendo justo lo mismo que ella. ¿Quieres evitar que mi amada Lauren evite entregarse a mí? Tu tendrás que dar algo a cambio.»
            «No esperaba menos de usted. Y sé lo que me pedirás, pero mi respuesta es un rotundo no. Pensaba que eras más inteligente, Sr. Craberr. Al final… es usted el que perderá mucho más de lo que yo puedo perder.»
            Debía reconocer que había sonado dura, tajante e invencible. La sensación que corría por su cuerpo era emocionante. El hombre oscureció sus ojos y le provoco un poco de escalofríos. Ahora se estaba mostrando un poco mas él. Estaba intimidándolo, porque se estaba dando cuenta que sabia mucho mas de lo que esperaba. Lissie se preguntó hasta cuando lograría puyarlo.
****
            El chico de cabello castaño claro había estado viendo todo desde la puerta. Mientras todos se centraban en el gran espectáculo de esa noche. La chica de rizos rojos que no paraba de dejarle ver a su padre, que ella tenía más poder. ¿Esa era la chica que tenían para él? Era increíble. Sintió la cercanía de su madre. Esa pobre mujer que tenía que soportar que su marido estuviera interesado en otras mujeres.
            Sabía, por su mismo padre, que las únicas dos mujeres que le habían interesado eran Bethzabel y Lauren. Para aquel tiempo eran mejores amigas y su principal interés siempre fue la pelirroja. Luego ambas chicas tuvieron sus problemas y terminaron separadas. Su padre le contó que él luchó mucho por conquistar el corazón de su adorada Beth.
Su decepción fue grande cuando solo pudo robarle un beso. Un mísero beso, según sus palabras. Luego su atención fue puesta en Lauren. La cual no tenía ningún interés en él. Siempre interesada en Kellan. Que en la actualidad es su esposo.
Ironías de la vida.
            Su madre para su padre solo fue un conducto para hacer un hijo. Y eso fue justo lo que salió, un hijo. Hasta ahora no conocía a nadie más que no tuviera un hermano gemelo y mentiría si dijera que eso no lo hace sentir formidable.
            —¿Qué sientes, madre, de que padre traiga a sus amores a la casa? —preguntó sin dejar de mirar hacia la mesa.
            Sintió cuando la mujer se estremeció y sonrió.
            —Supongo que no debo de sentir nada —fue su corta respuesta.
            —Supones bien, madre. Al fin de cuentas tu solo fuiste y siempre serás solo un objeto para él.
            La mujer apretó ambas manos. ¿Por qué era tan cruel con ella? ¡Es el ser que le dio la vida! La miró de reojo y alzó una ceja.
            —¿Sorprendida? ¿Te duelen mis palabras? Lo lamento madre, pero yo simplemente digo la verdad. No deberías culparme por ello.
            —Te dejare solo —dijo la mujer en un susurro y desapareció. Centró su atención en la chica y sonrió.
            Se escondió en el pasillo cuando vio que cada uno comenzó a salir. A su padre no le gustaba que se acercara a las reuniones a no ser que se requiriera su presencia. Hasta ahora han sido pocas las veces que esas personas lo han visto. Podía recordar la última vez, cuando escuchó decirle a Lauren Wills que ella sabía a la perfección lo que tenía que hacer para salvar a su hijo.
            Tonto el tipo ese que sabiendo que la chica estaba prohibida para él decidió enamorarla. ¡Ahora supuestamente se casarían! Él más que nadie sabía que eso no iba a suceder. Escuchó en ese momento cuando Lauren le dijo que jamás le sería infiel a su marido. Que se quitara esas ideas locas de la cabeza. Si la vieja era lista, haría justo lo que su padre decía.
            Observó cuando todos entraron a la sala de reuniones. Se cruzó de brazos y esperó escondido detrás de una planta. Su sorpresa fue grande cuando vio a la chica pelirroja salir. Sola. Comenzó a caminar hacia su lado derecho. Seguro iba para el baño a llorar y lamentarse de lo triste que es su vida.
            —Esperaba encontrarme con usted de forma más… formal. ¿La acompaño al baño?
            Lissie se giró al escuchar la voz de un hombre que no conocía. Tragó en seco y observó al sujeto que se encontraba metido en un traje caro. Su cabello era castaño oscuro y tenía ojos de un color café muy claro. Ella no tuvo que hacer muchas conjeturas… era el hijo de Albert Craberr.
            La escrudiñó con su mirada. La chica era hermosa. Su padre no había mentido. Sus ojos azules expresaban todos sus sentimientos. Moldear a esa chica a su gusto sería una tarea demasiado difícil.
            —No hablo con desconocidos. Y no necesito que nadie me acompañe a ningún sitio —espetó ella mientras se giraba.
            Si creía que la mirada de Albert era oscura. La de su hijo era mucho peor. La miró de una forma que no le gustó nada. Como si realmente pensara que ella era algo que podía venderse y que de seguro ya él la tenía comprada.
            —Es de muy mala educación comportarse así de descortés con uno de los dueños de la casa.
            —Vaya… discúlpame su majestad. Pero yo no sabía que eras tan siquiera el dueño de la casa —respondió con desdén. Se cruzó de brazos y se giró para tenerlo de frente—. Además, no hablo con desconocidos de los que no se ni su nombre —aclaró ella como si realmente eso fuera cierto.
            «¿Qué complejo tenían padre e hijo de reyes?» pensó ella muy para sí misma. Estaba en una casa llena de clarividentes muy experimentados. Según Kyler ella era buena manteniendo su mente alejada de intrusos. «¿Pero ¿qué tan buena era realmente?» Sintió el aire frio y se obligó a no abrazarse a sí misma.
            —Perdona mi error, mi nombre es Hunter Craberr y supongo que ya sabes de quien soy hijo.
            Ella soltó una carcajada que lo obligó a tensar la mandíbula.
            —Usted y su padre me tienen sorprendida. Muy sorprendida. ¿Por qué siempre dicen que yo debo suponer las cosas? ¿Y si no supongo nada? Ahora si me disculpas, debo vaciar mi vejiga y quizás también el estómago —dijo y se dio media vuelta para dejarlo solo.
            Últimamente estaba tomando decisiones no muy sensatas y esa era justo una de ella. Se detuvo a mitad del camino y se giró. Lo vio cruzado de brazos. Ella juraría que él estaba pensando en las mil y unas formas de matarla allí mismo sin que nadie se diera cuenta.
            »Quizás puedas guiarme y de viaje me cuentas si capture tu corazón. Tengo entendido que tú y yo se supone que fuéramos a casarnos.
            Hunter caminó con paso decidido hasta la chica. «¿Cómo se atrevía a ser tan altanera en su propia casa?» había pensado cuando la vio dar un giró para dejarlo con la palabra en la boca. Sonrió negando sin poder creerlo. Si antes él pensaba que era poco probable moldearla a su forma. Ahora estaba muy seguro de que no sería capaz de poner a esa chica sumisa.
            «No debes perder la compostura, Hunter. Un hijo de esa chica, sería un hijo poderoso.» pensó.
            —Supongo que puedo perdonar tal descaro en mi propia casa —dijo acercándose hasta ella.
            Lissie rechazó su brazo. La escuchó bufar y mirar hacia delante. Como si pretendiera ignorarlo.
            —Ciertamente, Craberr Jr., dudo mucho que seas una persona honesta —Hunter estaba sorprendido con su honestidad con las palabras. Ella realmente pensaba que moriría esa noche y estaba dando su última batalla—. Por lo que no me fiare de ti mucho.
            —Si me permites contestar a su pregunta. Si has capturado mi corazón. Estoy intrigado por conocerte, señorita Lorens. Eres una chica que es capaz de hacer todo por su familia.
            —En eso tienes la razón.
            —Y supongo que esta pantomima que has montado también es por ello.
            Lissie sintió su corazón pararse, pero supo fingir bien su incomodidad. Esa conversación estaba tomando un rumbo desconocido. Uno que no le gustaba nada.
            —No sé lo que llamas pantomima, señor Craberr Jr. Y no me gusta el tono que estas utilizando conmigo. ¿Queda claro?
            Ella dio un brinco cuando al girar a la derecha él le tomó el brazo y la hizo girar hacia la otra dirección. Se lo apretaba con demasiada fuerza impidiéndole defenderse. Admitía que era una debilucha. Además, podía utilizar su don. Pero ese chico también lo tenía e iban a llamar la atención.
            —No eres para nada un caballero. Hablas como uno, pero te comportas como un animal —espetó ella intentando zafarse.
            Hunter la ignoró y abrió una de las puertas. Empujándola hasta dentro, cuando estuvo dentro cerró con pestillo detrás de él. Lissie sintió una oleada de nervios y terror recorrerle todo su cuerpo. Un recuerdo fugaz de su secuestro la invadió. «Eso no volvería a pasar» pensó ella.
            Lo vio reír, al parecer tuvo un pensamiento muy gracioso para él. Ella se giró y vio la gran cama con sabanas grises y los pocos colores de la habitación.
            »¿Esto es una especie de secuestro? Porque les aseguro que me parece anticuado. ¿Tu papi aparecerá por esa puerta? —preguntó con desdén. Él dio un paso hacia ella y eso la hizo retroceder.
            —Mi padre no sabe que ando rondando la casa. Se supone que espere en mi habitación por su llamado.
            —Y deduzco que el niño no pudo soportar no ser convocado, ¿cierto?
            —No juegues conmigo y hablemos con la verdad, señorita.
            —¡Deja de comportarte como un caballero! —gritó ella y él se abalanzo hacia ella. Tomándolo desprevenido alzó sus manos y gritó en su mente aléjate. Él dio una sacudida hacia atrás—. No te atrevas a acercarte a mí.
            —No debiste hacer eso. Harás exactamente lo que yo te diga. ¿Te queda claro?
            Lissie no dijo nada. Apretó ambas manos en puños y quiso con todas sus fuerzas atacarlo. ¿Y si llamaba en pensamientos a Kyler? Estaba muy lejos, de la habitación. No podría llamarlo.
            —¿Cómo haré para que seas una chica sumisa conmigo? —le preguntó al aire.
            —Tendrás que contratar a brujos profesionales y poderosos para que me hagan sumisa. Tú y yo no seremos nada. ¿Entiendes? Estoy con Kyler y créeme, no pienso dejarlo solo para que tú, vengas a querer pasarte de listo —ella quiso un premio porque su voz había sonado muy estable para el miedo que tenía. Tropezó con el borde de la cama. Hunter comenzó a reír y ella apretó los dientes.
            —Mi padre cree en todo lo que le dicen. El circulo está compuesto por gente idiota que creen todo y son tan ineptos para buscar información. Lo que me deja a mí haciendo todo el trabajo sucio.
            Ella tuvo miedo.
            —Deberías ir al grano, comienzo aburrirme y tu padre no estará feliz de mi tardanza.
            Él miró hacia la puerta y luego a ella.
            —Créeme que cuando sepa que estás conmigo estará más que feliz.
            —Eso lo dudo… —dijo no muy segura.
            —Fuiste muy buena ocultando información. Me siento maravillado con todo lo que puedes hacer. Eso de que nadie supiera la verdad… fue excelente. Supiste que los adultos no buscarían ese tipo de cosas. Que no se amargarían con ese trabajo. Supiste que ellos confiaban en todo lo que Lauren Wills decía y vaya que fue muy cierto. Solo que tu… Srta. Lorens, no supiste ver, ni prevenir mi llegada.
            »Yo escarbe hasta el lodo más profundo y al final moviendo los hilos di con la verdad —sintió en ese instante su corazón detenerse. Su cerebro comenzó a querer estallar en plena guerra y las ganas de vomitar estaban aún más presentes—. Tú y Kyler solo tienen una relación de negocios. Tu verdadero novio se llama Mathias Lorrinson y no es un clarividente. Ni siquiera tiene el cabello negro.
»¿Realmente pensaste que podías mantener esta información oculta? Debo decir nuevamente que supiste hacerlo muy bien. Aunque al otro lado de la esquina siempre habrá alguien que lo haga mejor que tú. Y yo… yo tengo experiencia en esto. Tú, solo has aprendido todo sola, una lástima.
            Ella sintió que su corazón se detendría en algún momento. Su cabeza no daba tregua. No podía hacerle saber a Kyler que estaba en problemas. Que ambos lo estaban. Había sido una estúpida, una completa estúpida. ¿De verdad creyó que lograría mantener eso bajo control? Quizás si le hubiera pedido ayuda a Kyler. Ya no había que seguir lamentándose. Ese chico lo descubrió y no había vuelta atrás. Debió suponer que esas personas tendrían a alguien joven y astuto que no se tragaría un noviazgo de la nada.
            Pensó que Kyler y ella lo habían hecho bien. Se diría que hasta son amigos y que habían logrado buscar la forma de aparentar ser novios. Hunter tenía razón con lo que dijo: al otro lado de la esquina siempre habría alguien que lo hiciera mejor. Sin embargo, ¿eso qué más da? Al otro lado de la esquina siempre estaba la persona que superaría su propio error.
            —Para yo haber aprendido todo sola, tampoco lo hago nada mal. ¿Y qué harás con esa información? ¿Amenazarme? ¿Correr hasta tu padre para contársela? Dime, que harás.
            Hunter se acercó lo suficiente a ella como para tocar su mejilla.
            —Hare justo lo que deseo. La vida de tu novio legitimo está en mis manos ahora.
            —Le tocas un pelo a Mathias y te juro que te castro —amenazó mientras le sostenía la mirada. De un manotazo alejó su mano de su mejilla.
            Hunter siendo más rápido le sujetó ambas manos y la obligó a mirarlo.
            —Quiero un hijo… Lissie. Un hijo tuyo y mío. Un niño poderoso. Con tus habilidades y con las mías. Sera un niño privilegiado.
            Ella quiso reír.
            —¿Todo esto es por un hijo? ¿Estas son las mismas razones de tu padre?
            —¿Qué pensaste que era… por ti? Por favor, Lissie no es que podríamos hacer mucho contigo realmente. Y lamento mi forma de decirlo. En cambio, un hijo es otra cosa. Un niño que podremos utilizar como nuestra mejor arma.
            Ella lo miró espantada. ¿Cómo era capaz de hablar de esa forma de un niño? ¡Los hijos no son objetos, no son armas! No. Jamás aceptaría cumplir con eso. Esta fuera de todas sus opciones. Jamás le haría ese tipo de daño a ese bebe. Miró a los ojos a Hunter. Él… él estaba demente.
            —Yo… un hijo no se hace de la noche a la mañana. No llegara de un día para otro —dijo. Necesitaba ganar tiempo. Lo que significaba que debía comportarse como la sumisa que él esperaba. Relajó su cuerpo y dejó que volviera a tocar su rostro.
            —¿Crees que no lo sé? Por eso cuando estuve investigando a tu novio también accedí a tu historial médico —Lissie quiso vomitar—. Eres una chica muy fértil y hoy estamos de suerte. Hay un 97% de posibilidades de que quedes embarazada esta noche. Si haces justo lo que te pido no le hace daño a tu novio. Te permitiré incluso estar con el después del nacimiento del niño. Mi padre es el anticuado que desea que nos casemos. Fuiste gemela, las posibilidades en nuestro caso son más altas por ti.
            Ella asintió. Debía ser fuerte, tenía que hacerlo. Necesitaba buscar un plan b. Escucho un fuerte estruendo fuera de la habitación, pero ella lo ignoró.
            Hunter llevó una mano hasta su cintura y la otra sujetó su mentón. Con sus ojos recorrió cada una de sus facciones del rostro.
            —Eres hermosa… será una lástima dejarte ir. Ahora relájate ante mi cuerpo. Preferiblemente piensa en Mathias si te hace bien.
            Ella se negó a pensar en Mathias. Eso le haría daño. Suficientemente mal se sentía sabiendo que le oculto su verdadera estadía. Cuando lo sepa se enojará.
            Una semana con otro hombre, una semana fingiendo ser la novia de otro y ahora tenía más cosas que añadir. «Tuviste una visión de ti en la fiesta.» pensó ella. El destino cambia con cada decisión que se toma. Eso ella lo sabía.
            Dio un brinco cuando Hunter puso su mano en su pecho. Cerró sus ojos con fuerza. «Piensa un plan b, piénsalo.» Hunter le estaba recorriendo su cuerpo con las manos.
Entonces fue que lo vio. La lámpara al lado de la cama sobre la mesa de noche. Una idea fugaz se pasó en su mente. Creyó escuchar caos fuera, no hizo caso.
            Llevó su mano hasta la mejilla de Hunter, sorprendiéndolo.
            —No me gusta estar parada.
            Él asintió y ella supo que su deseo por un niño era demasiado. Él también sería sumiso ha de ser necesario. Todo por su vientre. Se giró y se acostó en la cama. Lo suficientemente cerca de la lámpara.
            Observó la lámpara mientras dejaba a Hunter tocar sus muslos alzar el traje besarla. Cerró sus ojos con aun más fuerza.
Estaba teniendo flashback de esa semana en la que fue secuestrada. Esos hombres también la tocaron, la besaron. Y aunque no cometieron el acto de violación, simplemente abusaron demasiado.
El aire comenzaba a faltarle a sus pulmones. No se paralizaría. Ella era fuerte, decidida y ahora era segura de sí misma. Tenía un don que podía usar. Tenía más confianza. No dejaría que nadie abusara de nuevo.
Las manos de Hunter se sentían como las manos de esos hombres. Dio un brinco cuando Hunter acaricio su entrepierna.
            —Relájate… sino esto no funcionara. Piensa en él, será más fácil para los dos —dijo mientras se acercaba a ella y la besaba con fuerza mientras presionaba su entrepierna. Ella sintió en su muslo su miembro erecto. Al menos uno de los dos si estaba excitado, muy excitado. Respiró hondo cuando su boca se deslizó hasta su cuello. Cerró sus ojos decidida.
            «¡Ahora!»
            La lámpara se estrelló con increíble fuerza sobre la cabeza de Hunter. Su respiración subía y bajaba mientras ella presionaba con una de sus manos su estómago y con la otra su pecho. Se quitó de encima a Hunter y se aterró al ver que comenzaba a sangrar. No le importo. No era momento de ser buena. Buscó entre sus pantalones la llave, pero no encontró nada. Por debajo de la puerta comenzó a entrar humo y eso la hizo girar frenéticamente para ver la puerta.
            «¿Humo?» pensó. Entonces recordó el estruendo.
            Intento abrir la puerta, pero no funcionaba. Estaba temblando y le aterraba que Hunter despertara.
            —¡Auxilio! Estoy encerrada aquí —gritó mientras golpeaba la puerta. Se giró para seguir viendo al chico inconsciente.
            «Kyler… por favor escúchame. Tienes que hacerlo. Dime que me estas escuchando» pidió en sus pensamientos.
            El silencio se instaló. Corrió hasta la ventana y vio que el lado izquierdo estaba incendiado y que no dudaba de que el fuego tomara toda la casa.
            Lissie se llevó ambas manos a la cabeza. Eso no podía estar pasando. No podía.
            «¡Maldita sea, Kyler contesta!» gritó ella en sus pensamientos. Vio que el cuerpo de Hunter se removió. Se estaba quedando sin tiempo.
            «Estoy… en el sótano. No puedo… escapar» escuchó al fin el pensamiento de Kyler. Eso la hizo mirar la puerta completamente paralizada.
            Si Kyler estaba en el sótano y ella en la habitación… no podrían rescatarse mutuamente.
            «Me hirieron. Estoy desangrándome. Lissie, por tu hermano, por tus amigos y por tu novio… tienes que salir de esta casa. No sé dónde estás y ellos te están buscando como loco. Debes largarte de aquí» le escuchó decir.
            «El hijo de Craberr me tenía encerrada. No iba a descansar hasta que quedara embarazada. Iba a obligarme a tener sexo con él. Kyler… él sabía sobre Mathias. Sabía que mentíamos.» No escuchó respuestas. Sus pensamientos se quedaron en blanco y supo que Kyler se había desmayado.
Ella negó… eso no podía pasar.
            Podía escapar. Podía irse y tomar un taxi para llegar hasta su casa. Podía ir a contarles la verdad a su hermano y a su novio. Podía hacer todo eso… pero no debía.
            No lo abandonaría.
            No lo haría.
            Lissie cerró sus ojos con fuerzas. Y utilizando todas sus energías pensó en una de sus habilidades. La teletransportación.
            «Llévame hasta donde se encuentra Kyler Wills.» pensó.
            Su cuerpo se estremeció.

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