22. No puedo dejarlo ir

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            Su cuerpo dolía por completo. Algo que nunca le había pasado. Se llevó una mano a su cabeza y el dolor era insoportable. Abrió sus ojos y comenzó a toser. El humo estaba invadiendo todo la habitación y su pecho se comprimía. Parecía que el lugar en el que se originó el fuego estaba cerca. Buscó a Kyler por todo el lugar y lo encontró bajo un bache de sangre.
Corrió hasta él gritando su nombre y tomando su cabeza entre sus manos.
            —Kyler… tienes que soportar —dijo en un susurro. Vio su mano en la herida. Ya no la apretaba con fuerza.
            «¿Qué debo hacer? Yo no puedo curarlo» pensó desesperada.
            Tomó el borde de su vestido y lo rompió. Dobló la tela y la puso en la herida. Con la correa de él la presionó lo más que pudo. Evitando el sangrado. En el sótano no tenía muchas opciones. No había ventanas y solo una puerta. Corrió hasta ella y para su desesperación estaba cerrada. Esas personas bregaban con magia negra. Con eso ellos pretendían tener más habilidades de las que el destino les daba. Y por otro lado estaba ese chico, Hunter. Que lo único que pretendía obtener de ella era un hijo.
            Vio temblar a Kyler y le buscó el pulso.
            Se estaba muriendo y ella no lograba hacer nada.
            Estaba molesta, sentía una gran presión sobre su pecho. Todo, absolutamente todo había salido mal. Ni siquiera estuvo en la reunión lo suficiente. Su única opción era la que ya había tomado hacía unos minutos atrás. Tenía que volver a teletransportarse. Era su única salida a todo eso.
Aun cuando no debía excederse con esa habilidad.
—No puedo dejar que mueras. Yo no puedo hacerlo —murmuró.
«¿A dónde iría? No podía elegir ir fuera de la casa. Como tampoco podía elegir ir hasta la casa de Kyler y mucho menos a su propia casa.
            El tiempo se le agotaba y ella sentía su pulso yéndose entre sus manos.
Negó.
No podía permitir que se muriera. A todo eso ella estaba ignorando el dolor que sentía su cuerpo por el exceso de energía utilizada. No ayudaba tampoco estar en una casa prendida en fuego. Las lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos.
            Nunca se imaginó que estaría viviendo esa experiencia. Nunca creyó que fuera a ser tan reclamada entre los clarividente. Sobre todo porque ellos la abandonaron cuando más los necesito. Cuando supieron que había perdido a su madre. La única persona que le enseñó a cómo controlar su don y a cómo utilizarlo sin ningún exceso. Nadie más se le acercó para brindarle apoyo después de que sus padres murieron.
            Y ahora resulta que ellos siempre la tuvieron en la mira. «¿Cómo es posible que hubiera personas así?» pensó.
Apretó el rostro de Kyler sobre su abdomen. Estaban ambos en un mundo lleno de tanta oscuridad, de tanta injusticia. Obligándolos a tomar las decisiones equivocadas o decisiones forzosas. Utilizando sus dones como escudo de protección. Y en su gran mayoría, utilizando el don para alcanzar el más alto poder que la maldad pueda tener. No era justo.
            Estaba aborrecía de todo lo que había tenido que escuchar. Y todavía faltaba demasiada información como para sentirse satisfecha. Sus manos comenzaron a temblar. Y el humo del fuego comenzaba a hacerle demasiado daño.
            «Piensa, maldita sea Lissie.» Se gritó a sí misma en su mente.
            —Todo saldrá bien, Kyler. Ya estamos terminando.
            Cerró los ojos con fuerza. Y utilizando sus pocas energías, decidió ir a un último lugar.
****
            —¿Puedes repetir lo que me acabas de decir? —preguntó Mathias con frialdad. Stacy le sostuvo la mirada sin dejarse intimidar.
            —¿Qué sentido tiene repetirlo? Ya me has escuchado a la perfección. —respondió de la misma forma.
            Mathias sonrió mostrando su falta de entusiasmo con la situación. Y ella se mordió la lengua.
            Stacy estaba muy sorprendida con lo que estaba pasando. Jamás pensó que Mathias fuera a darse una escapada hasta Londres para ver a Lissie. Y probablemente se hubiera alegrado en otro momento. A pesar de no ser una clarividente, podía leer en su mirada la necesidad que él estaba sintiendo. Las ganas de confesar algo que le estaba aquejando.
Quería preguntar que sucedía, pero eso sería invadir su privacidad y la de su amiga. Sin embargo, sentía que algo no estaba bien con su visita y ese mal presentimiento estaba pudiendo más con ella.
Además, como si eso no fuera suficiente las cosas eran muy distintas. Cuando lo vio en el lobby del hotel prácticamente golpeó a Brad para que entrara de nuevo al elevador. Sabía que él ni siquiera vio a Mathias con la claridad que ella lo hizo. Luego de eso sacó con rapidez su celular y lo llamó.
            —Brad, lamento haberte golpeado. Hay cambio de planes. Mathias Lorrinson está aquí —le dijo escondiéndose detrás de una estatua. Vio a Mathias caminar hasta la recepcionista.
            —Cariño, no estoy para bromas. Acabas de golpearme fuerte.
            —Maldita sea, Brad, estoy viendo a Mathias en la recepción. ¿Qué mierda hace aquí? ¿No se supone que esté trabajando o haciendo algo? ¡No debe de estar aquí! Dios mío, ¿Qué vamos hacer? No podemos llamar a Lissie porque ella estaría en peligro.
            Brad comprendió que su novia no estaba mintiendo. Realmente Mathias Lorrinson estaba en el hotel. Quiso sonreír ante el hecho de que ese hombre al fin se está dando cuenta que debe mover más dedos por su amiga. Que si no hacía nada, a la larga la relación quizás no llegaría demasiado lejos. Por más amor que ambos tuvieran.
            —No puedes dejar que te vea. Busca la forma de esconderte a lo que pensamos en algo.
            —Yo diría que no tenemos prácticamente nada de tiempo. La recepcionista es joven, hermosa y se nota que tiene una debilidad bien grande por los hombres guapos. Está viendo a Mathias como un postre y será capaz de ir contra su trabajo para darle cualquier información.
            —En pocas palabras estamos jodidos.
            —Quiero gritar ante el hecho de que vino por alguna razón detrás de Lissie.
            —El problema está en que ahora mismo Lissie está en algún lugar tratando de protegernos a todos y eso no podemos decírselo.
            —A menos que obviemos la parte de que esta con Kyler.
            —¿Y mentirle a ese grado? Sabes cómo es Mathias, eso no le gustara nada.
            —¡No se me ocurre nada! —chilló.
            —No tenemos ninguna otra opción. Hay que decirle la verdad.
            —¿Y tirar al medio nuestra mejor amiga? No es una opción.
            El chico respiró frustrado.
            —Eso no es lo que quiero decir. Jamás haría algo en su contra. Por algo es mi mejor amiga.
            —Entonces, que es lo que propones.
            —Decirle la verdad y dejarle saber que la razón por la que Lissie lo hizo fue para protegernos a todos. No hizo nada malo en ocultarle las cosas. Al fin de cuentas… él también oculta cosas —murmuró Brad. Stacy lo escuchó a la perfección.
            Ambos llegaron al acuerdo de que estarían juntos cuando lo enfrentaran. Stacy reconocía que estaba nerviosa. Nadie la había preparado para el encuentro con Mathias. Quizás las cosas fueran más fáciles si tan solo Lissie decidiera ver el futuro de todos ellos.
            Cuando Stacy fue acercándose a Mathias supo que él ya sabía que Lissie no estaba registrada allí. Tampoco había forma de que le dijeran una mentira. Para esas alturas ya la recepcionista le habría dicho quienes estaban registrados. Respiró hondo y cuando estuvo lo suficientemente cerca fue que habló.
            —Hola Mathias. Es una sorpresa tenerte aquí —dijo. Stacy tragó en seco cuando vio la mirada de Mathias.
            Era de suponer que el chico no estaría contento. Además, había que reconocer un poco que Mathias no estaba en la misma línea en la que se encontraba Lissie. La diferencia de edad era 6 años. Y mientras Lissie estaba terminando carreras cortas mientras se dedicaba en cuerpo y alma a su don, Mathias ya tenía un trabajo establecido con un padre esperando un heredero. Alejó cada uno de esos pensamientos.
            —Deduzco entonces que me dirás toda la verdad. Empezando principalmente por donde se encuentra Lissie en estos momentos.
            Stacy respiró hondo y condujo a Mathias hasta su habitación. Aun cuando tenía un grado de molestia bastante alto saludo a Brad con la mano. Brad fue quien tomó la palabra porque ella sentía la boca seca. Una parte de ella quería llamar a Lissie en ese instante. Pero si lo hacía, ¿Qué podría hacer Lissie? Jamás le permitirá que utilizara su don de tele-transportación. Siempre la dejaba con gran agotamiento cuando lo usaba solo una vez.
            Brad le contó lo que estaba pasando. Dejando de lado el nombre de Kyler. Eso es algo que solo le corresponde a su amiga decir. Intentaron agravar el asunto de forma que Mathias sintiera un poco más de empatía.
            Él no hacía preguntas. Escuchaba todo con atención. Sin dejar de mirlarles con clara molestia. Al final de todo él pidió que repitiera todo lo anterior y ella no pudo evitar contestar con molestia.
            —Escucha. Yo sé que tienes razones para sentirte molesto y lo entiendo.  Sin embargo, no puedes simplemente mirarnos como si hubiéramos hecho algo malo —replicó. Mathias la miró con una ceja alzada—. Quizás si tú no estuvieras también ocultando cosas ella sería más honesta contigo. Te tomaría en cuenta para sus decisiones arriesgada y no creería que tendría que protegerte demasiado.
            Stacy dio un pequeño grito y se alejó de los dos chicos. Abrió las puertas corredizas y salió al pequeño balcón de la habitación. Donde tenía perfecta vista al mar.
            Brad aprovecho para hablarle con sinceridad y seriedad.
            —Se sobre Isla Moretz y sus constante visitas a tu casa. Y también sé que probablemente te acostaste con ella. Esa información no la sabe Stacy. Lorrinson, no nos conocemos demasiado. Stacy siempre ha sido antes que yo la mejor amiga de Lissie. Sin embargo, Lissie y yo hemos forjado una amistad igual de fuerte que la de mi novia y ella.
            »Ella haría cualquier cosa para evitar que su hermano y tú se preocupen por ella. Y no mentiría si no fuera realmente importante. ¿Por qué ocultarle algo tan simple como que tu ex novia estaba de regreso? Tus razones tendrás, ¿cierto? Por eso ten presente que Lissie también tiene sus razones para ocultarte la verdad.
            Mathias estaba sorprendido de que Brad sepa la verdad sobre Isla e incluso sepa sobre el incidente. El cual todavía estaba trabajando con Peter para resolverlo. Se levantó del sofá y miró hacia el balcón. Stacy lo miraba con sus brazos cruzados.
            —Tienen una relación muy fortalecida y son los mejores amigos que Lissie podría tener sin duda. No tengo la necesidad de seguir aquí escuchando a personas juzgándome por mis problemas.
            —Estas mal entendiendo todo —intentó decir Brad. Mathias negó.
            —Sabes algo que se supone no sepa nadie. Ahora eso suma a mi lista otro problema más. Sigan disfrutando sus vacaciones.
            —¿Eso es todo? ¿Esa es tu forma de lidiar con esta situación? Vaya, al menos nunca estuve equivocado cuando le aconseje a Lissie que realmente se diera el tiempo de conocerte. Que tengas buen viaje, Lorrinson.
Mathias salió de la habitación dejando a la pareja sin nada que decir. Stacy estaba furiosa con la actitud de Mathias y Brad no estaba muy lejos de esa reacción. Guardaba la esperanza de que Mathias sea inteligente y que piense con la cabeza clara. Odiaría ver como esa relación se vería destruida… por segunda vez. Todavía no sabía cómo Lissie actuaria cuando supiera que Mathias podría haber estado con otra. ¿Pero acaso eso importaba realmente en esos momentos? El chico estaba sentido por la mentira que su amiga había formulado. Y ahora que se detenía a pensarlo mejor… no fue muy sutil con las palabras.
            —Estuve a punto de enviarle un mensaje a Lissie para decirle sobre la situación —dijo Stacy una vez Mathias se fue de la habitación. Brad se sentó en el sofá y suspiró.
            —No vamos a interrumpirla en estos momentos. No sabemos cómo esta y lo mejor será esperar a que la busquemos en el hotel el sábado al medio día.
            Stacy se sentó a su lado y Brad la rodeo con sus brazos. Ella colocó su cabeza en su pecho.
            —¿Y si algo pasa y ella no llega? Es raro que lleve casi dos días sin decir nada. Quien sabe y la familia de ese hombre la tenga secuestrada.
            —No vayamos a adelantarnos a conjeturas, Stacy. Deja de hacer que esa mente tuya cree una novela extrema y trágica. La ultima vez que hablamos con Lissie dijo que Kyler la estaba ayudando.
            Ella gruñó y terminó asintiendo. Al final su novio tenía razón. No podía simplemente pensar en lo peor de la situación. Esa debía ser su señal para mantener la calma y seguir disfrutando de vacaciones. El negocio iba de maravilla esos días a pesar de que ella no estaba. Sus dos empleados eran excelentes y le gustaba que pudieran trabajar juntos sin estar ella presente.
            Durante ese día Stacy y Brad estuvieron paseando por la playa sin meterse. Dejando que el aire cálido le cayera sobre sus rostros. Cuando atardecía fueron a la plaza del pueblo. Stacy sonreía mientras veía a los niños bailar en medio de la plaza. Pasaron por uno de los quioscos de la plaza y Stacy se detuvo.
            Un collar de plata llamo su atención.
            —Brad, espera. Quiero ver algo —dijo y soltó su mano para acercarse al quisco.
            Cuando estuvo el collar más cerca lo miró asombrada. Eran pájaros entrelazados. Pero no pájaros cualquiera, parecían más… cuervos. Vio que el collar iba acompañado de una pulsera con un estilo más masculino. Esta también tenía el mismo dije.
            —Lissie cumple años la siguiente semana. ¿Crees que le guste este collar? —le preguntó a Brad señalando el dije. Este se acercó y observó la joya aún más.
            —Les tiene cierto amor a esos pájaros, ciertamente —murmuró él.
            —Si esa joven de quienes hablan le tiene amor a los cuervos significa que es clarividente. ¿Cierto? —dijo la vendedora acercándose hasta ellos dos. Brad la miró con el ceño fruncido.
            —Ciertamente —repitió sin mucha confianza hacia la señora. La mujer le sonrió.
            —Como bien han podido observar. Este es un collar que viene con la pulsera.
            —¿Y nos dirá que tiene una leyenda y que está maldito si no se le entrega a la persona correcta? —preguntó Stacy con sarcasmo.
No le gustaba que los vendedores sean tan insistentes como para vender una joya. Ella era la mejor amiga de una clarividente. Sabía mejor que nadie que la mitad de las leyendas no son ciertas.
            —Vaya… no esperaba que fueran tan supersticiosos. Lo que les quiero decir es que este collar perteneció a una clarividente hace algunos años. Fue encontrado en una carretera cerca de un risco. Si planean regalarle este collar a otra clarividente, tengo entendido que esta podrá ver la muerte de estas personas.
            —Si es que murió. Eso de la muerte es algo que usted ha añadido a la historia. Que el collar haya sido encontrado en la orilla de una carretera no significa nada —aclaró Brad.
            —Aun con su historia, señora. Quiero llevarme el collar y si es posible su pareja también.
            —Si ambos están seguros de su decisión, pues estoy de acuerdo —la vendedora tomo ambas joyas y desapareció por unos minutos. Mientras tanto Stacy miraba dudosa a Brad. ¿Estarían haciendo bien comprando una joya que le perteneció a una clarividente? No era momento para dudar.
            La mujer regresó al poco tiempo con un estuche de terciopelo negro. Pagaron la joya y decidieron que era momento de regresar al hotel. Ya había caído el sol y ambos tenían mucho en lo que pensar.
El resto del viaje no sería igual.
****
            Lissie sintió cuando cayeron al suelo. Agradeció en ese instante haber sido ella quien busco el hotel y eligió la habitación. De lo contrario en esos momentos las cosas serían distintas. Estaba mareada y el pecho le dolía cada vez más. No tenía fuerzas para levantarse y caminar. Notó que ninguno de sus amigos estaba en la habitación. Vio a Kyler a su lado y ese fue el detonante de querer levantarse. Se arrastró hasta él y comprobó que seguía teniendo pulso. Débil, pero seguía vivo.
            Escuchó el ruido de la puerta de la habitación. Sentía la garganta seca y no sentía fuerzas de querer gritar. Con la mano en la mejilla de Kyler fue entonces que habló.
            —¡Stacy! —gritó. Estaba segura de que eso estaba lejos de ser un grito normal, pero esperó que fuera suficiente—. Auxilio.
            Stacy dejó caer la cartera en el sofá. Miró a Brad y él parecía no haber escuchado lo mismo que ella. En cambio, caminó hasta el balcón para disfrutar de la vista. Ella siguió esforzando su oído. Estaba segura de lo que escucho. Caminó por el pequeño pasillo y llegó hasta la puerta del cuarto. Al abrirlo se llevó ambas manos a la boca para ahogar un grito. Corrió hasta donde su amiga.
            —¿Qué paso? —preguntó mientras le colocaba una mano en su frente para comprobar que tenía fiebre muy alta.
            —Esta… herido. Debemos llevarlo a un médico —se estaba esforzando para no tartamudear. Pero sentía perfectamente como su cuerpo se estaba dejando derrumbar.
            Stacy miró a Kyler y se acercó hasta él para comprobar que estaba muy pálido y débil. Había perdido demasiada sangre.
            —¿Cómo lo llevaremos sin que la gente sospeche? Si lo sacamos vera que está herido y llamaran a la policía —Stacy estaba terriblemente asustada. No dejaba de mirar a ambos chicos pensando lo peor. Se encontró con los ojos azules de su amiga.
            —Yo todavía estoy bien como para manipular la vista de las personas. Debemos ser rápidos. Cerca hay un hospital para personas como nosotros. Te… escribiré la dirección.
            —Bien. Bien. Yo iré a buscar a Brad. Después habrá tiempo de que me expliques que ha pasado —dijo la chica pelinegra mientras salía de la habitación.
            —¿Qué te pasa? —preguntó Brad al verla. Ella estaba temblando.
            —¡Stacy y Kyler están aquí! Debemos llevar a Kyler al hospital de inmediato. Ha perdido mucha sangre.
            Brad pensó que ella estaba bromeando. Al entrar al cuarto se encontró con ambos.
            —Es verdad —dijo en un susurro.
            —Brad… no hay tiempo que perder. —dijo Lissie mientras cerraba sus ojos fuertemente.
            Tomó a Kyler que seguía inconsciente mientras Stacy ayudaba a Lissie. Con sus pocas fuerzas ella comenzó a manipular las visiones de las personas para que no los vieran. Una vez lograron llegar al auto ella apuntó la dirección y fue entonces cuando también cayo inconsciente.  
****
            Abrió sus ojos sintiendo un gran picor en ellos. Se incorporó en el suelo y vio a los cuervos volar sobre su cabeza. El dolor de cabeza era aún más palpitante. Caminó despacio procurando no pisar nada filoso.
            —¿Me extrañabas y has decidido venir a hacerme compañía? —preguntó una voz que ella claramente conocía bien. Guardó su sonrisa y se giró para encontrarse a Kyler detrás de ella.
Tenía una camisa de vestir blanca bastante estrujada. Con los primeros tres botones abiertos y las mangas subidas hasta por debajo de los codos. Estaba despeinado y sus ojos estaban oscurecidos.
            —Alguien la está pasando muy mal en su cuerpo —dijo Lissie mientras se acercaba a él—. ¿Por qué aun luchando sigues metido en mi mente?
            Kyler se encogió de hombros.
            —Es más tranquilo. Puedo intentar estar en paz conmigo mismo si mi alma está aquí.
            Lissie se sintió terriblemente mal. Sus lágrimas comenzaron a salir y terminó acercándose. Lo abrazó con fuerza.
            —Si estás metido aquí no podrás luchar por tu vida.
            —¿No crees que quizás mi tiempo ya ha terminado?
            Ella lo miró espantada.
            —¿Cómo puedes decir algo como eso? Todavía eres joven y tu deber es seguir con tu descendencia. No permitir que el estúpido de tu hermano sea el que se quede con tu apellido.
            —No sabía que te aterrara la idea de que yo muriera —dijo en broma. Comenzó a caminar hasta el lago.
            —No me aterra la idea —dijo y luego sopesó sus palabras—. Solo es que… —no consiguió palabras y eso hizo que él aprovechara para hablar.
            —Nadie me espera allá afuera. Él que yo muera será un alivio para mis padres y mi hermano. Sé que mi padre me ama. Sin embargo, él sufre con todo lo que mi madre hace y él realmente cree que no me espera una vida feliz. Sobre los otros dos… ya sabes como son.
            Ella no estaba de acuerdo con nada de lo que estaba diciendo. ¿Así de fácil se estaba rindiendo? Ese no es el chico petulante que conoció hacia unas semanas atrás. Cuando creía que su vida era tranquila y perfecta. Cuando no veía que a su alrededor se formaba una nube de serpientes en su búsqueda.
Kyler ahora se estaba rindiendo porque no creía encontrar una razón para seguir con vida. Porque creía que le haría un favor a su familia.
            Ella negó.
Una parte de su ser se molestó muchísimo con él. Quería golpearlo y reclamarle que fuera tan estúpido como para rendirse. Quería decirle las razones de ella para que entendiera que estaba actuando como un idiota.
 «De echo» pensó ella.
Quizás sí debería decirle al menos una de las razones que estaba pensando.
Se acercó a él que se había alejado hasta el lago. Su lugar favorito el cual estaba en su cabeza.
—Yo… —se detuvo tragando en seco. Él siguió jugando con una piedra en su mano mientras veía a los patos en el lago nadar. Sonrió al ver a los patitos más chiquitos en fila detrás de la mama—. Tú, no me creerás —comenzó diciendo. Seguía sin obtener atención y eso la molesto—. Yo te espero allá afuera —espetó con molestia.
            Sintió sus hombros alejar otra piedra sobre ellos. Fue entonces que Kyler se giró para verla con el ceño fruncido.
            »Yo te esperaría allá afuera —dijo en un susurro—. No tienes ni una idea de cómo quedo mi cuerpo por salvarte. No estoy aquí por gusto, ¿sabes? Yo también me desmaye al no poder más con mi cuerpo. Al no poder sostenerlo por todos mis esfuerzos. He utilizado dones que no sabía que podía tener y todo eso para que tú pudieras llegar a un médico a tiempo.
            »Me transporte dos veces y eso hizo que me enfermara. Es como si hubiera hecho pasar a 20 fantasmas en un solo día.
            —No lo sabía —dijo en voz baja. Lissie sonrió con tristeza.
            —Por supuesto que no lo sabías. Tú te desmayaste estando en el sótano. Ya estabas herido. Yo lo hice una vez llegue al auto. Después de manipular los ojos de las personas para que no nos vieran.
            Kyler lanzó la piedra al lago y se giró para llegar hasta Lissie.
            —¿Por qué me esperarías? Para ti sería más fácil que yo también no existiera. Así no tendrías la preocupación de volver a tener que lidiar con nosotros.
            Ella negó.
            —No lo entiendes —dijo y lo cierto es que ella tampoco lo estaba entendiendo.
            Kyler se acercó a ella y apartó sus rizos de su cara. Tragó en seco cuando vio acercar su rostro demasiado cerca al suyo. Sus ojos se posaron en sus labios. Los cuales se acercaban hasta los de ellos.
            Sintió un aleteo inesperado en su estómago.
            «¿Por qué no se estaba alejando? ¿Por qué no estaba espantada?»
            Escuchó a Kyler reír y acercó su boca cerca de su oído.
            —No es suficiente que esperes por mí. Lo mejor para todos es que no esté.
            Se alejó de ella y sintió un nudo en la garganta.
            Fue entonces cuando despertó.
****
            —¡Lissie! —dijo emocionada Stacy tan pronto ella abrió sus ojos. Lissie sintió sus parpados pesados. Todo su cuerpo estaba entumecido—. Cariño, ¿Cómo te sientes?
            —Como si me hubieran matado —dijo en un murmullo. Stacy la golpeo suavemente en el hombro.
            —No bromees con algo como eso, tonta. El doctor dijo que te repondrás. Te ha mandado mucho descanso y pastillas.  
            Lissie se incorporó en la camilla y se sentó. Al menos podía sentir sus extremidades reaccionar.
            —¿Cuánto tiempo ha pasado? —preguntó Lissie al comprobar que era de día.
            Stacy siguió su mirada y contestó.
            —Es sábado en la mañana. Llevabas inconsciente 1 día.
            Lissie la miró espantada.
            Kyler. Rápido miró a Stacy.
            —¿Cómo esta Kyler? —Lissie vio la mirada de su amiga oscurecerse—. Stacy, te hice una pregunta. ¿Cómo está?
            Su amiga respiró hondo y asintió.
            —Sigue inconsciente. El doctor que los atendió a ambos dijo es un milagro que haya llegado al hospital con vida. Brad resultó ser un donante y gracias a eso el doctor pudo hacer su trabajo. Pero él sigue sin dar señales de vida. Puede que siga así por un largo tiempo.
            —Estaba hablando con él… en mi sueño. Dijo… —cerró sus ojos y negó. Las lagrimas comenzaron a salir sin poder evitarlas.
            —¿Qué fue lo que te dijo? —preguntó Stacy sujetando su mano.
            —¿Puedo ir a verlo? —preguntó a su amiga apretando su mano—. Llévame a verlo. Yo necesito verlo, por favor.
            Stacy la observó dudosa y vio hacia la puerta. No se esperaba que su amiga realmente se hubiera hecho cercana a él.
            —Las cosas que hago por ti —le dijo. Lissie sonrió de lado.
            Stacy ayudó a Lissie a sentarse en la silla de rueda. Con cuidado vio hacia los pasillos y se aseguró que no hubiera ninguna enfermera.
            —Te dejare solo cuatro minutos con él. Tengo que vigilar. Brad está comprando comida. Pasamos la gran parte del tiempo aquí en el hospital.
            —Tengo a los mejores amigos del mundo —dijo mientras sonreía. Stacy asintió. Sintió su lengua arder. Pero no era el momento de decirle lo que paso con Mathias. No quería angustiarla más. Al entrar a la habitación Lissie abrió sus ojos como plato.
            Él estaba demasiado pálido. No lucía como el chico que acababa de ver en sus sueños.
            —Te espero afuera —murmuró Stacy.
            Lissie movió las ruedas de su silla y se acercó a la cama. Sentía su cuerpo entumecido. Ignoró la sensación de molestia y se levantó con cuidado.  Logró llegar a la cama y se sentó procurando no hacer ningún daño. La sensación de temor y molestia se instaló en su pecho. No le gustaba verlo así.
            —Kyler. Se lo que me dijiste en mi sueño y puedo entender porque lo haces. Esto que haces es huir de la realidad.  Pretendes dejarte vencer para no enfrentar lo que está aquí afuera. Sin embargo, no estás pensando en las personas a quienes realmente les importas —tragó saliva y cerró sus ojos. Evitando que las lágrimas se escaparan. Esa presión en su pecho y su estómago no se iba—. Dijiste que no era suficiente. Y no puedo estar más en desacuerdo con eso. Me diste a entender que ya tomaste tu decisión y yo simplemente no entiendo porque me cuesta aceptarla.
            »No quiero hacerlo. No quiero permitirlo —apretó su mano y se acercó más a él—. Yo necesito que regreses… Kyler —dijo en un susurro—. Hay demasiadas cosas que me cuesta entender y solo tú has sido capaz de ayudarme a ver una realidad que no conocía en mi mundo. Te necesito y me gustaría decir que te necesito solo para que me ayudes. Pero no es así —admitió con un tono de voz cada vez más bajo. Como admitiendo esas palabras solo para ella. Tragó saliva.
            »Regresa de ese lugar, Kyler. Te lo pido por lo que más quieras en el mundo. Regresa aquí. Yo… yo prometo que no te dejare solo. Y también prometo hacerte ver que si te hubiera esperado. Aunque fuera la única persona en hacerlo —dijo. Al finalizar sintió el impulso en su estómago. Ese aleteo que tuvo en su sueño y que no dejaba de llegar de nuevo hasta ella.
            Se acercó a su rostro y apartó el cabello que se adhería a su frente por el sudor a causa de la fiebre. Kyler parecía aún más indefenso de lo que había visto cuando entró. Algo en su cabeza bloqueo todos sus pensamientos. Simplemente se dejó llevar por lo que en ese momento su corazón estaba gritando. Deslizó sus dedos por sus ojos, por su mejilla. Tratando de luchar por unas sensaciones que no debían existir y sin embargo estuvo reteniendo.
            No sabía por cuanto tiempo, pero ahora estaban floreciendo. Y fue entonces cuando se decidió y acercó su boca. Presionando sus labios con un suave toque sobre los suyos.
Su corazón dio un aleteo con fuerza y presionó aún más sus ojos. Dejando el calor de su mano traspasara su mejilla.
            Kyler se encontraba mirando el lago vacío cuando pasó. El fuerte choque de electricidad sobre su pecho. Las dulces palabras del ángel que se encontraba vivo. Su calor en su mano derecha. La cual alzó para observar con el ceño fruncido. Sintió su corazón detenerse cuando unos cálidos labios se posaron sobre los suyos.
            «No es real. No es real.» intentó mentirse a sí mismo. Quiso creer que eso no estaba pasando para no sentir la necesidad enfermiza de regresar a la vida. Cuando ese calor pareció irse. Él no pudo más con toda esa energía recorriendo su cuerpo.
            Lissie sintió como su mano izquierda se deslizaba con lentitud hasta su espalda y como sus fríos labios se entreabría un poco para recibir los suyo. Sintió nuevamente el aleteo en su pecho y presionó con aun más fuerzas los suyos. Acariciando su mejilla y dejando los dormidos labios del chico siguieran con ella.
            Se odio a si mismo por estar en ese momento débil y poco consciente como para aprovechar y disfrutar aún más de ese momento. Su mano estaba en su delgada espalda cubierta por la bata de hospital. Sintió un gran vacío sobre su pecho al ya no sentir esa calidez sobre su cuerpo. Su respiración era dificultosa y sentía un fuerte dolor de cabeza. Ella no dejó de acariciar su mejilla cuando lo vio abrir lentamente sus ojos. Y pestañear un poco por la claridad que estaba en su ventana.
            —Estas aquí de nuevo —dijo en voz baja. Él sonrió de lado.
            —Alguien ha hecho algo inesperado hoy —dijo en un murmuro. Su garganta estaba seca y sentía dolor en la herida. Ella rio por lo bajo.
            —Yo no sé qué decir sobre lo que acaba de pasar —admitió ella todavía anonada.
            Había besado a Kyler por voluntad propia y su corazón y cuerpo se habían emocionado de una forma muy inesperada y cálida.
            —Mejor no digamos nada —susurró con dificultad.
            —¿Lo que acaba de pasar es una razón suficiente para regresar? —preguntó con un hilo de voz. Kyler alzó su mano derecha aun cuando su cuerpo dolía. La colocó en su mejilla dándole una leve caricia. Ella sonrió sin mostrar los dientes. Tenía una expresión triste y cansada.
            —No hablemos sobre esto. Tampoco te pediré que vuelvas a besarme ahora que estoy lucido. Solo…
            Ella le dio un corto beso en los labios y murmuró—. ¿Es suficiente para que te quedes conmigo? —lo interrumpió. Él dejó caer su mano a su lado.
            —Por ahora, me es suficiente.
            Lissie estuvo dispuesta a replicar, pero la puerta se abrió estrepitosamente. Stacy entró y dio un brinco al ver a su amiga. Se mordió la lengua sorprendida.
            —Debemos irnos. Brad llegó y no tarda en subir.
            —De acuerdo —contestó ella sin mirarla. Estaba nerviosa. Ahora debía intentar explicarse a sí misma lo que acaba de pasar antes de hablar con Stacy. Miró a Kyler que no dejaba de sonreír.
            —¿Estarás bien? —preguntó.
            —No tengo posibilidades de escapar.
            —No vayas hacerlo de todas formas —dijo acercándose y besando su mejilla. Luego susurró en su oído—. Debes sentirte alagado. Has despertado una parte de mi ser que no sabía que tenía.
            Se alejó de él y con la ayuda de Stacy se subió de nuevo a su silla. Kyler no supo que responder. La miró sorprendido y sintiendo una parte de su corazón más despierta que nunca. Stacy le dio una mirada rápida.
            —Luego tú y yo hablaremos a solas. Brad vendrá pronto para aquí —le dijo y sacó a su amiga de la habitación.
            Durante el camino Stacy siseo.
            —Espero que me digas que es lo que acabo de ver y lo que está pasando.
            Ella asintió despacio.
            —Dame tiempo para encontrar las palabras en mi mente.
            Escuchó a Stacy bufar y luego reír. Una combinación extraña.
            —¿Acaso durante este tiempo Kyler ha comenzado a gustarte? —la pregunta de Stacy la hizo cerrar sus ojos con fuerzas.
            No tenía explicación para lo que estaba sintiendo. Para explicar lo que estaba pasando. Durante ese tiempo se habían acercado de una forma aterradora. Y… él nunca le fue indiferente. No sabía en qué momento fue que comenzó a desear protegerlo. O en qué momento comenzó a importarle de verdad.
Pero esa imagen en el sótano no se iba de su cabeza. El sentimiento de que no podía dejarlo morir fue más fuerte.
            ¿Tenía una conexión o una explicación?
            Abrió sus ojos y una lágrima recorrió por su mejilla.
            —Creo que la respuesta es sí.
            Y comenzó a llorar.

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