23. Dejándola Ir

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            —Iré a darle una visita a tu amigo —dijo Brad con burla. Lissie le lanzó una mala mirada y se llevó el vaso de agua a la boca.
            —Trátalo bien, Brad. Al fin de cuentas si regresó al mundo de los vivos fue por mí y nadie más. No seas malo —lo apuntó con su dedo índice. Brad negó riendo y salió del cuarto.
            Eran aproximadamente las doce del mediodía y aun cuando el doctor se negaba a darle de alta ella tenía que irse obligatoriamente. Ese día era la fiesta de aniversario. Patrocinada principalmente por Rexford Lorens y Edward Brown. Su tío y el padre de Edward respectivamente. Ella sabía que no podía faltar. Aunque esos momentos lo único que deseaba era estar en esa cama del hospital que tan cómoda resultaba. Stacy se acercó hasta ella en la cama y se sentó a su lado.
            Después de su ataque de llanto había logrado calmarse gracias a unos calmantes. El doctor lo adjudico a la situación y ella lo agradeció. Luego de eso había logrado saludar a Brad y aunque este le preguntó que sucedía ella negó con una sonrisa. Lo mejor de Brad es que le daba su espacio como amigo y esperaba a que fuera ella quien le contara las cosas. Luego de Brad irse a ver a Kyler para no dejarlo solo Stacy volvió a preguntarle lo que estaba pasando por su mente.
            ¿Y que era exactamente eso que estaba pasando por su mente? Fue la pregunta que iluminó todos sus sentidos. Ella no comprendía que tanto afectaba ese cambio que surgió en su estómago y en su corazón. ¿Realmente podía gustarle Kyler? ¿Era capaz de querer a otra persona cuando estaba segura de que amaba a Mathias? ¿Era capaz su corazón de sentir tanto por dos personas distintas?
            Quería gritar y gritar. Liberar de su alma todas sus dudas. ¿Qué tanto había cambiado su corazón en ese tiempo? ¿Habría dejado de amar a Mathias?
            La respuesta era no.
            Amaba a Mathias con la misma intensidad de siempre. Siempre lo ha amado. Mathias siempre ha sido una parte importante de su vida. Ocupando una gran parte de su corazón. Ella se enamoró de él casi al instante de conocerlo. Y eso fue aquel día en el funeral de sus padres.
Cuando lo conoció y tuvo ese aleteo que luego descubrió que era amor. Su noviazgo fue corto, pero hermoso e intenso. Él le enseñaba un mundo de dulzura, de amor y respeto. Un mundo del cual ella se vio privada al casi no salir de su casa.
            Mathias fue su primer amor real, su primer novio, su primer amigo de verdad y ahora le adjudicaba ser el primer hombre al que se había entregado por completo. En cuerpo y alma y con todo su ser. Su corazón siempre latía por él.
            Odiaba mentirle.
            Odiaba no ser capaz de decirle lo que estaba pasando por miedo.
            Miedo a lo que él pueda pensar de ella.
            Miedo a que quiera obligarla a no seguir su instinto y corazón.
            Últimamente ambos se estaban aferrando a su relación pasada, para continuar con su relación presente. Tenían mucho que resolver. Como la confianza y el deseo de poder ser capaces de decirse todo como la primera vez. Pero eso estaba siendo muy agotador. Al final todo ese esfuerzo, no sabía hasta donde llegaría. En gran parte la culpa ha sido de ella. Fue ella la que se alejó y fue ella la que enfrió la relación incluso de amistad.
            Ahora estaban luchando para alejar los demonios del pasado. Y algo no estaba funcionando. No estaba bien. Cuanto le dolía su corazón, su alma, su mente y todo su cuerpo. Otra vez sus ojos se aguaron.
            No podía ocultarle lo que había sucedido. Eso estaba claro. Debía decirle toda la verdad. Y en esa verdad estaba incluida sus sentimientos, sus temores. Mathias merecía saber que ella estuvo esa semana solucionando un problema que la involucraba.
Como también merecía saber que estuvo esa semana con Kyler. El chico que él conocía. Esa persona que se metía en sus sueños para “asustarla” y ahora resultaba ser que movía mucho más que sus tripas.
            Ese beso que le dio a Kyler en esa camilla fue porque lo deseaba y no para manipularlo. Siempre ha seguido a su corazón pase lo que pase y esta vez simplemente este la guio hasta Kyler. Una parte quiere creer que hizo eso solamente para sacarlo de su mundo. No porque realmente quisiera besarlo.
            Esa fue la plana excusa que formuló como teoría cuando se había quedado sola con Stacy la primera vez. Su amiga le terminó golpeando el hombro.
            —Tú no puedes estar diciendo algo tan tonto y estúpido como eso. ¿Jugar con el corazón de un hombre que claramente te confesó que estaba enamorado? Tú no eres ese tipo de persona, Lissie. Te conozco y sé que no eres así.
            —¿Entonces qué me dice de lo que acabo de hacer? —le preguntó ella entre lágrimas. Stacy soltó el aire.
            —Admitir que lo hiciste porque Kyler comienza a gustarte. Mucho más que solo como un buen amigo. Tú no besarías a nadie que no consideraras para algo más.
            Esa última oración hizo que Lissie escondiera su rostro bajo la almohada.
            —Tengo novio. ¿Cómo puedo pensar que quiero algo más con otra persona?
            —Uno puede enamorarse sin proponérselo de otra persona. Tú y Mathias llevaron más años separados que juntos y las dos sabemos que Mathias si tuvo sus amiguitas. Ahora mismo esa relación está más fría que un tempano de hielo.
            Stacy cortó la conversación tan pronto Brad le envió un mensaje diciendo que regresaba a la habitación. Ahora que de nuevo se había ido con Kyler quiso darle apoyo a su amiga.
            —Kyler no parece un chico temible como tú lo pintabas.
            Lissie quiso ocultar su pequeña sonrisa.
            —No es tan malo como yo creía. Creo que puedo llegar a decir que es un poco… dulce cuando quiere.
            Stacy comenzó a reír.
            —Dulce… dulce. Cariño, tu como que vas a terminar cayendo por otra persona.
            Lissie dejó de reír sintiendo su cabeza doler.
            —Admito en voz alta que me gusta Kyler. Bien, ¿Qué hago con esa información? No puedo simplemente decir que otro chico comienza a gustarme. Dios, Stacy tu bien sabes que nunca me ha interesado nadie que no sea Mathias. Sabes que siempre he estado enamorada de él. ¿Por qué justo malditamente ahora que estoy recuperando esa relación me comienza a gustar otra persona? ¿Por qué la vida es tan injusta conmigo? Yo simplemente no sé qué pensar de esto. Ni siquiera quiero pensar.
            Stacy rio y Lissie la observó se forma reprobatoria. «¿Cómo podía burlarse de su momento?»
            —¿Quieres que te diga lo que pienso realmente sobre esto? —preguntó con tono serio. Lissie asintió con rapidez—. Bien… quizás… —se detuvo nuevamente porque no sabía cómo continuar.
            —Te escuchare sin replicar, Stacy. Lo prometo.
            —Quizás debas reconsiderar tu relación con Mathias. Quizás él no sea esa persona con la que compartirás por el resto de tu vida. Haz sido capaz de sentir algo por una segunda persona que no es tu novio. Sé que lo amas, no lo dudo amiga. Pero… simplemente él no sea ese amor verdadero. Y ambas sabemos que amar no es suficiente.
            —¿Qué me estas queriendo decir realmente? —preguntó sospechando la respuesta. Tragó saliva y apretó el vaso.
            —No digo que termines con Mathias y salgas con Kyler. Simplemente creo que debes pensar bien con quien deseas verte de aquí a veinte años. Hemos visto muchas películas y en su mayoría siempre dicen una frase muy cierta…
            —El primer amor no siempre será el último para una persona —su boca ardió cuando dijo las palabras de forma lenta.
            —No es que ese vaya a ser tu caso. Simplemente… piensa bien lo que dicta tu corazón.
            —¿Estuviste con Brad viendo películas cursis? Estas diciendo muchas cosas de ese estilo —se quejó mientras terminaba de cambiarse.
            Su plan era ver a Mathias antes de la fiesta.
            —Oye, no critiques mis gustos movileros.
            —¿Y esa palabra? —se burló.
            —Ya tenemos todo. Vayamos para que te despidas de Kyler.
            Eso la hizo sentir un malestar en su estómago.
            —No me gustaría dejarlo solo aquí.
            Stacy escondió una sonrisilla y miró a su amiga.
            —Se queda con Brad. Eso no es estar solo.
            Cualquiera diría que ella prefería a Kyler por encima de Mathias. Sin embargo, no es que ella haya tomado ya un bando. Si no que simplemente se quiere guiar por los hechos y su corazón también. Mathias se supone que a estas alturas sea completamente sincero con su amiga. Pero no lo fue. Él simplemente le oculto una verdad muy grande. Ayudo al a su ex en el trabajo y tuvo sexo con ella. Y él muy descarado tuvo el arrebato de molestarse cuando supo que Lissie había mentido. Al menos ella estaba salvándolo a todos y no estaba intimando con ningún ex. Agradecía que Brad se lo hubiera dicho.
            No dijo eso en voz alta y tampoco lo pensó. Nunca olvidaba que su mejor amiga es una clarividente. Caminaron por el pasillo sin pronunciar palabra. Lissie saludaba a cada fantasma pequeño que pasaba por su lado. Incluso llegó a ver a un perro blanco completo. Brad se quedaría con Kyler y eso le alegraba un poco.
Él sospechaba que algo pasaba y sus sospechas fueron aún más grandes cuando la vio sonreír y agradecerle mucho por la decisión. Sabía que una vez ella estuviera mejor le diría la verdad. O si no le sonsacaría de formas muy íntima la verdad a su novia. Al llegar a la habitación encontraron a Brad contándole una anécdota a Kyler. Este le escuchaba sin disimular su sonrisa.
            Lissie se llevó una mano a su estómago nerviosa. No le gustaba sentir ese aleteo. Ella estaba enamorada de Mathias y no quería sentir ningún aleteo por nadie que no fuera él. Ahora comenzaba su corazón y la razón le estaban jugando una mala pasada. Brad se molestó cuando ambas chicas lo interrumpieron.
            —Estaba por contar la mejor parte —se quejó el muchacho levantándose del sillón. Stacy alzó una ceja y Lissie estuvo a punto de estalla en risas. Ciertamente estaba ignorando la mirada de Kyler.
            —No seas llorón y ve a guardar mis cosas al auto, Brad.
            —Tú… —dijo señalando a Lissie. Ella se cruzó de brazos y sonrió.
            —Que.
            —Me deberás un favor —dijo se giró para mirar a Kyler—. Ya luego terminare de contarte la historia. Ahora me toca llevar las maletas de su majestad Lorens al auto.
            —Descuida —fue la corta respuesta amable de Kyler.
            Lissie lo golpeo en el hombro cuando paso por su lado y él solo rio.
            —Yo te acompañaré amor. Luego vengo por ti —dijo señalándola. Miró a Kyler y le sonrió—. Tú y yo ya tendremos tiempo de conocernos mejor. Sé que has sido un idiota pero eso no importa mucho.
            Stacy se fue y eso la dejó a ella llena de nervios. Se acercó a Kyler y fue entonces que se animó a verlo. Él sonrió como siempre lo hacía. Sin que nada hubiera cambiado realmente entre ellos.
            —Al doctor no le agrada la idea de que me vaya. Pero si falto a esa fiesta mi tío se enfadará demasiado —dijo mientras se sentaba a su lado frente a él. Con una distancia prudente para ambos. Más para ella claro.
            —No creo que vaya a pasar algo fuera de lo normal en esa fiesta. No se siente el ambiente así.
            —¿Tú crees? —preguntó ella mirándolo dudosa—. Porque todavía tengo muy presente aquella visión que tuve en tu casa.
            —¿De verdad? Yo me entretengo mucho en ellas. Las personas suelen pensar aun cuando saben que los escuchan. Es entretenido. O al menos lo era —dijo con nostalgia.
            — ¿Por qué dices que era…?
            Él se perdió en su mirada. Si confesaba lo que él solía hacer como juego, ¿ella lo odiaría? Al fin de cuentas ella siempre ha sabido que nunca ha sido un verdadero santo.
            —Solía decirle a las personas en cuestión lo que sus esposos o esposas o familiares decían en sus pensamientos. Sé que por mi culpa ha habido peleas familiares. Pero… yo simplemente lo veía como un juego.
            Lissie comenzó a reír. Era de esperarse, él siempre ha sido así.
            —Tú sí que eras todo un caso, chico tonto que eras capaz de arruinar fiestas. ¿Ya no lo disfrutas tanto?
            Él negó y se acomodó en la cama.
            —Deje de hacerlo cuando me di cuenta que estaba siendo inmaduro. Sigo escuchando los pensamientos, claro está, pero ya no le digo a nadie lo que esas personas piensan. Se llama madurar.
            Lissie rio y negó despacio.
            —Al menos aprendiste la lesión. Espero que no les hayas leído los pensamientos a mis amigos.
            Kyler negó.
            —Se respetar eso, aunque no lo creas. Son tus mejores amigos y ellos te aman. Si están haciendo esto por mí es debido a ti. Puedes decirle a Brad que no es necesario quedarse aquí. Estaré bien.
            Ella volvió a negar.
            —Brad no aceptara irse. Además, me relaja saber que no estarás solo. Volviste por mí, no mientas al respecto. No voy a abandonarte.
            Kyler intentó sonreír, pero simplemente no tenía ganas de fingir como se estaba sintiendo en esos momentos. Por una vez quería ser real con ella. Antes simplemente fue un idiota que la aterrorizo, luego fue un idiota que se enamoró, luego fue un idiota que comenzó a fingir que todo estaba bien e ignoro todo lo que estaba mal. Ahora, ahora simplemente él quería dejarle ver como estaba sintiéndose en realidad.
            Solo. Dolido. Destrozado.
            Nada de eso era culpa de ella. Conociendo a Lissie, ella se adjudicaría todo eso. Tomó su mano y él la escondió bajo la otra.
            —No hagas esto. No quiero que finjas que me besaste porque realmente lo deseaste. Jugaste tu última carta sobre la mesa y funcionó. Porque en ese lugar donde estaba seguro mi corazón estalló cuando te sintió cerca. Y simplemente morí cuando sentí tus labios sobre los míos. Sé que sabías que eso iba a ser suficiente para yo regresar. Lo jugaste bien. No me di cuenta.
            Lissie sentía como si estuvieran estrujando su corazón. Debió suponer que Kyler pensaría algo así. Se sintió tan estúpida.
            —No sigas con eso… —pidió.
            Kyler simplemente no se iba a detener.
            —Yo no quiero que te sientas culpable. No quiero que sientas que tienes un deber conmigo simplemente porque me obligaste a regresar aquí. No pienses que me abandonas. Yo te perdono, ¿sabes? Me diste la mejor razón para regresar, aunque fuera mentira…
            Ella no estaba dispuesta a escucharlo más.
            —¡Es que no fue mentira! —gritó ella soltando su mano y levantándose de la cama—. No te bese para que regresaras. Te bese… —tragó saliva y lo miró profundamente—. Lo hice porque me gustas. ¡Me gustas, joder! Y eso es malditamente horrible. Porque me hace querer arrancar este corazón ingenuo de mi pecho para que no sienta que comienza a querer de una forma distinta y escalofriante a otra persona.
            Comenzó a caminar por la habitación sin parar de hablar. Sin darle tiempo a responder. Ni siquiera fue capaz de ver su reacción.
            »¿Tienes idea de cómo me he sentido toda la mañana? No paro de preguntarme como paso esto, cuando sucedió. Durante estos años siempre mi corazón ha sido fiel a una persona. Y nunca fui capaz de ver a nadie de otra forma. Tampoco fui capaz de sentir nada.
—No tienes que seguir hablando —pidió en un susurró. Lissie lo ignoro.
—Y llegaste tú a cambiarlo todo sin darme cuenta. Es gracioso, ¿Sabes? Porque hace una semana pensaba que estaba demasiado feliz de estar con Mathias. Ahora siento esta confusión en mi corazón que no me deja pensar. No sé si mi error ha sido aferrarme a un amor del pasado y creer que era capaz de recuperarlo. No sé cuál fue mi error.
—Tu relación con él estaba fría. De seguro estas creyendo que necesitabas creer que te gustaba otra persona como para darte cuenta de que realmente solo amas a Mathias. Lissie, no te hagas este daño. No intentes evitar mi dolor —intentó convencerla de lo contrario. Porque sus palabras lo estaban matando.
—Estas tan equivocado. Sigues siendo el villano que conocí.
Fue ahí que sus miradas se cruzaron y Kyler fue capaz de darse cuenta de que ella no estaba mintiendo.
»Te convertiste en el villano de mi vida, para pasar a ser alguien importante. Esta semana ha sido reveladora. Y tú simplemente comenzaste a mostrarme tu verdadera mascara y… ¡y te odie por eso! Odie que fueras bueno y luego comencé a quererte. Porque estabas demostrándome con acciones que estabas ahí para protegerme desde un principio. Dios… no paro de hablar sin parar.
            Negó mientras contenía las ganas de llorar.
            —Al principio realmente te odiaba. Luego me agradabas, me gustaba pasar tiempo contigo. Me estaba acostumbrando a tener esas conversaciones en la mañana. En donde me contabas cosas de nuestro linaje y me ensenabas a cazar y sobrevivir en un bosque. Me gustaba cuando nos sentábamos en el cementerio y hablábamos de todo un poco. Nos estábamos conociéndonos y nos complementábamos sin darnos cuenta. Ahora se que fueron esos momentos en los que poco a poco te fuiste adentrando en mí.
            »Odio sentir este aleteo en mi estómago —dijo señalándose el abdomen—. Porque es un claro recordatorio de que mi relación con Mathias no estaba siendo como yo pensaba. Y no supe ver que estábamos mal sin darnos cuenta. Probablemente solo pensé que las cosas volverían a ser como antes porque nos amábamos. Ahora sé que, aunque dos personas se amen no es suficiente para lograr sobrevivir una relación. Y la confianza en ambos estaba marchita desde antes que yo viniera contigo —admitió con sus ojos llenos de lágrimas. Se acercó a él que la miraba sin palabras—. Estos sentimientos que están surgiendo, complica las cosas. Porque deseo besarte, deseo conocerte y deseo estar contigo sin obligaciones o falsedad. Y eso no suena nada bien. Porque hay algo aquí —dijo y colocó una mano sobre el pecho de él. Justo en el corazón y lo miró a los ojos—. Hay algo aquí que me dice que si le doy una oportunidad a esto puede que termine gustándome más y más y llegará el punto en el que no querré parar lo que siento. ¿Por qué llegaste a cambiarlo todo?
            Esa fue su última pregunta antes de comenzar a llorar. Cambio su vida en el momento que terminaron en ese hotel aquel día lluvioso. Ahora no sabía cómo resolver ese lio que se llama “mal de amores”. No podía detenerlas y ahora simplemente no quería detenerlas.
            Kyler rio dejando salir también sus lágrimas. ¿Cómo responder ante senda confesión? Cerró sus ojos sintiéndose terriblemente mal. Le dolía demasiado la cabeza. Algo que para los clarividentes significaba, dormir.
            —Yo… estoy terriblemente arrepentido de haberte metido en este lio. De haberte mentido desde un principio. Quizás no hubieras estado en peligro debido a mí —fue lo único que dijo.
            —¿Debido a ti? ¡Era tu hermano el que terminaría dejándome saber lo que estaba pasando! Yo iba a estar metida en ese lio aun si tú no te acercabas. ¿No lo ves? Y quizás hubiera muerto ese día en la mansión. O simplemente hubiera terminado siendo abusada sexualmente por Hunter con el fin de obtener un embarazado de un niño clarividente —confesó. Y luego se llevó su mano derecha a la boca. Sorprendida ante tal arrebato. La mirada de Kyler se endureció.
            —¿Eso era lo que ellos querían? ¿¡Un bebe!? —preguntó mientras sujetaba su mano sin hacerle daño.
            Lissie asintió.
            —Me encontré con Hunter Craberr. Utilizo la fuerza bruta y me llevó supongo que a la habitación que instaló para oblígame a tener sexo hasta el cansancio. Kyler… él lo sabía todo. Absolutamente todo. Supo que yo estaba en una relación con Mathias y hasta sabía los días en que estaba fértil. El fin de ellos era obtener un bebe con mis habilidades y las de él juntas.
            —Después de que te fuiste y paso un par de horas supe que algo había pasado. Oí a mi madre gritar y suplicar que la perdonaran. Fue mi propio hermano quien me golpeo y me llevó hasta el sótano. Luego Albert Creberr apareció y dijo que el trabajo estaba completado. Me dijo que tú estabas con su hijo teniendo tu mejor noche y que yo tendría la mía. Mi hermano y otro chico me golpearon y Albert… me apuñaló esas dos veces.
            »Tarde mucho en escucharte. Yo… lamento tanto no haber podido ir a salvarte —dijo en un susurro. Lissie sintió su dolor, podía verlo en sus ojos.
            —No soy el tipo de mujer que espere ser salvada por un príncipe azul.
—No quiero ser tu príncipe azul.
—Nunca lo has sido —sonrió un poco y acaricio su mejilla—. Siempre has sido el mejor villano.
            —No sé cómo terminó habiendo un incendio en la casa. Todo estaba bien cuando me llevaron al sótano.
            Lissie se volvió acercar hasta él y terminó sentándose a su lado. Colocando su cabeza en su pecho sin lastimarlo. Sintió el corazón de Kyler latir con suma fuerza.
            —Hay una forma de averiguarlo. Pero no quiero que sea ahora.
            Kyler la rodeo con sus brazos apretándola sobre su pecho. Ella se acomodó sintiéndose extrañamente bien.
            —Yo tampoco quiero saber cómo están ellos. ¿Hunter, te vio utilizando tu poder?
            Ella negó.
            —Yo simplemente deje que creyera que me entregaría a él. Tuve que soportar que me tocara y besara el cuello. Fue asqueroso. Pero utilice mi don y una lámpara voló golpeándolo fuertemente en la cabeza. Cuando me fui creo que estaba reaccionando, pero no sé con exactitud.
            —Eso ya no importa. Todo quedara en el pasado —guardó silencio al sentir la presencia de Brad y Stacy cerca. La abrazo aún más—. Debes irte, tus amigos ya están cerca.
            Para su sorpresa y con pesar se alejó un poco de él.
            —¿Qué será de nosotros, ahora? —preguntó sintiendo un nudo en su garganta.
            Kyler se encogió de hombros sabiendo la respuesta.
            —Seremos lo que tú desees que seamos. Puedo aceptar cualquier cosa, Lissie. Puedo soportar ser un mejor amigo, un hermano, un conocido, un desconocido. Puedo soportar cualquiera de eso. Excepto ser el plato de segunda mesa. Si llegaras a terminar con Mathias y la razón no soy yo… no me pidas que lo intentemos.
            Ella asintió entendiéndolo por completo.
            —Me parecen bien lo que dices.
            —Yo te amo y al menos mi corazón aletea sabiendo que al menos te gusto. Puedo vivir con eso toda mi existencia —ella sonrió secando sus lágrimas.
            —¿Cuándo te enamoraste? —preguntó.
            Kyler se acomodó un poco en la cama y acerco su rostro al suyo. Secando sus lagrimas con sus manos.
            —¿Es importante para ti? —Liss asintió—. Supe el día que llegamos a mi casa, que estaba perdidamente enamorado de ti. Pero desde antes ya me importabas demasiado.
            —Gracias por decírmelo.
—De nada.
—Yo voy a aclarar mis sentimientos. Porque no quiero lastimarlo a ninguno de los dos. Lo principal sería decirle la verdad a Mathias.
            Kyler arrugo la frente, su cabeza solo le exigía que se acostara a descansar.
            —¿Le dirás todo? —ella asintió y se acercó a él.
            —Y ahora debo añadir otra cosa a la lista.
            —¿Por qué deberás añadir otra cosa para decirle?
            Ella sonrió con una sonrisa que mostraba su decisión. Dejarse llevar por su corazón la hacía cometer imprudencias. Pero no daría un paso atrás.
            —Yo voy a besarte… Kyler. Y espero que sepas darme un beso bien dado.
            Él la miro sorprendido. No tuvo tiempo de responder porque ella ya había presionado su boca sobre la de él.
A Kyler le costó seguirle el ritmo que deseaba. Pero pronto la tuvo sobre él mientras rodeaba su cintura. Ignoró por completo el dolor que sentía sobre su herida. Cerró sus ojos dejándose llevar.
            Dejando que sus sentimientos recorrieran cada parte de su mente y corazón. El aleteo en su estómago estaba cada vez más fuerte mientras rodeaba su nuca con sus manos. Kyler jugaba con sus labios. Dejando que su lengua buscara la suya.
Estaba siendo el beso más intenso de su vida y ella simplemente se vio en una nube alejada del mundo. Su mano recorrió su cuello y se posó en su mejilla. Kyler la envolvía con su boca a la perfección mientras ella dejaba caer una mano sobre su pecho.
            Su respiración comenzó a desaparecer. Se sentía desfallecer. Kyler estaba disfrutando de ese beso, de esa intensidad con la que Lissie le correspondía. Si eso no era un deseo real, entonces ella había sabido actuar muy bien ante él. Él no era estúpido, Lissie no lo amaba. Al menos no de la forma en la que ella amaba a Mathias.
¿Pero de verdad podía comparar ambas relaciones? Recién se estaban conociendo. Tenía que ser realista.
Ese beso le estaba dejando en claro solo una cosa. Realmente le gustaba, no fue una mentira esa confesión. Ella tenía sentimientos encontrados por él. Y eso hacía que su corazón tuviera un grado de esperanza. Por una relación que ansiaba con todas sus fuerzas. Nunca creyó tan siquiera que ella fuera capaz de sentir algo más que atracción. Ahora todo era increíblemente distinto. Muy distinto a lo que siempre pensó e imagino.
            Estaba viviendo un momento que siempre soñó. Donde se imaginaba a Lissie ante él besándola. Ella en sus brazos dejando que sus bocas se unieran en una sola. Una parte de él se había despertado ante ese beso. Solo demostraba una vez más que Lissie era la única capaz de hacerlo desear tanto con un solo beso.
La quería, la deseaba y solo quería hacerla feliz.
Simplemente esas tres cosas.
Kyler se alejó abruptamente y ella lo miró confundida. «¿Había hecho algo malo?»
            «Has hecho muchas cosas mal» le recordó su mente. Ella se levantó de la cama y se llevó una mano hasta su boca.
            —Tus amigos están en el pasillo. Me parece que no hubiera sido agradable para ti que ellos te vieran besándome.
            Ella asintió.
            —Ahora has hecho que esto sea aun peor —dijo en un susurro.
            —¿Te arrepientes? —preguntó directo. Solo tenían dos minutos.
            Lissie negó de inmediato viéndolo.
            —Ese es justo el problema. Que no me arrepiento. Y tú no tienes idea de lo mucho que mi corazón a aleteado. No sé lo que me pasa contigo. Supongo que cuando al fin admites algo, todo parece mas sencillo.
            —Acércate rápido a mí —ella dudó. Terminó haciéndole caso. Cuando estuvo lo suficientemente cerca Kyler sujeto su rostro y lo acercó al de él—. Esto que te está pasando se llama… atracción. Te gusto, lo has admitido. Tu corazón, tu cuerpo y tu mente se están acercando a mí como un imán. Amas a Mathias, lo amas con intensidad y esto sé que va a dolerte mucho cuando vayas en el auto hasta el pueblo. Pero escúchame bien —ella lo miraba con intensidad. Sintiendo sus ojos otra vez llorosos—. No te cierres ante tu corazón o tu mente. Eso es algo que yo haría, no tú. Esta tarde, tú has pasado a otro nivel en mi corazón. Volviéndote en alguien intocable y deseable al mismo tiempo.
            »No dejare que vuelvas a verte en esta situación de incertidumbre. Donde tu corazón y la razón juegan un gran papel en el amor.
            —Terminaras alejándote por tu cuenta —comprendió Lissie—. Te iras tan pronto yo de la espalda. Y no dejaras decirme.
            Kyler sonrió con tristeza.
            —Me llevare un último recuerdo en mi corazón —dijo mientras volvía a besarla.
            Un corto, pero profundo beso donde Lissie supo que ya todo se había ido a la mierda. Sintió las lágrimas escocer sus ojos. Respiró hondo para reprimirlas.
            «Te amo, Lissie Lorens. A veces es mejor alejarse de esa persona que te hace daño y a quien haces daño.»
            Ella fue a replicar, pero la puerta se abrió. Brad y Stacy entraron con una sonrisa.
            —Bueno, nuevo amigo, voy a terminar con mi relato —dijo Brad a Kyler riendo. Este último asintió fingiendo que nada había pasado entre él y Lissie. Que todo seguía como al principio. Se giró hasta Lissie y sonrió. Algo en su mirada le hizo ver a Lissie que él sabía que había llorado y que esperaría—. Ve el lado positivo de esta noche. Al menos Stacy estará contigo —eso le arrancó una risa y le golpeo el hombro.
            —No estará la persona que siempre tumba la copa de vino en el peor momento.
            —Estará Stacy para ese momento —dijo Brad. Stacy comenzó a reír y decir que ella no haría nada.
            «Adiós, Kyler» fueron sus pensamientos antes de despedirse con un beso fugaz en la mejilla e irse.
            Durante el pasillo no dijo nada. Tampoco era conveniente ya que Kyler la estaría escuchado. Cuando llegó al auto y Stacy comenzó a conducir ella se llevó una mano al pecho y comenzó a llorar en silencio.
            —Tranquila Lissie, él estará bien —intento animarla Stacy. No se esperaba que ella realmente sintiera cosas muy fuertes por él. Su amiga negó lentamente.
            —No lo estará —dijo entrecortadamente—. Me ha dejado ir para que yo no tenga que decidir entre Mathias o él. Me dejó y se va a ir tan pronto yo de la espalda.
            Stacy quedó
            —¿Por qué haría algo como eso después de tu confesión? ¡Sera idiota! —se quejó.
            —Porque me ama lo suficiente para no lastimarme. Porque se ama lo suficiente como para no lastimarse.
            —Amiga… eso es…
            —Lo sé, Stacy. Créeme que lo sé —dijo cerrando sus ojos y presionando su cabeza en el cristal con fuerza.
            Le dijo que le gustaba y él terminó por decidir marcharse de su vida.
            ¿La vida es justa?
Ahora se encontraría con Mathias y esperaba lograr resolver las cosas. Tenía que de verdad pensar con la cabeza fría.
            Lissie no sentía fuerzas para soportar otra decepción tan grande ese día. Y lo peor es que todavía faltaba la fiesta. La famosa fiesta a la que ya no le quedaban ganas para asistir.
            —Descansa amiga —escuchó a Stacy murmurar. Por primera vez hizo caso y cerró sus ojos para dejarse ir.
            Antes sus sueños eran un lugar feliz. Luego llegó Kyler para amenazarla en ese lugar. Ahora… ahora se había acostumbrado a conversar con él en ese lugar y ya no estaría.
Sus sueños habían dejado de ser lo mismo. Comenzó a llorar en silencio.

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