24. Nuestro Fin

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            —No puedo creer lo que mis ojos están viendo —dijo Esteban mientras se levantaba de la silla e iba hasta donde su hermana para estrecharla en sus brazos—. Han sido muchos días sin verte. ¡Y ni un mensaje para mí! Me siento muy decepcionado.
            —No seas payaso, Esteban. Bien claro te dije que no me iba a comunicar con nadie. Era un viaje de mujeres. ¿Comprendes lo que digo? M-u-j-e-r-e-s. Hasta te lo deletree.
            —Si que llamaste a Mathias una vez. ¿No que no te ibas a comunicar con nadie? —preguntó en broma. Ella negó y comenzó a reír.
            Abrazó a su hermano con más fuerza. Sintiendo la culpa en su ser. Otra vez lo pondría en una encrucijada entre su mejor amigo y ella. En el fondo sabía que quizás ella sería la que terminara alejada de él. Decidió dejar de pensar en eso y disfrutar de la corta compañía de su hermano. Se separó y le sonrió.
            —Espero que estés listo para esta noche. No pienso soportar las historias del tío Rexford sola. —dijo Lissie.
            —Siempre estoy listo para esas fiestas aburridas de la alta sociedad. Aunque no estoy seguro de que tú lo estés. ¿Te encuentras bien? —preguntó tomando su rostro y viendo sus ojos—. Tienes unas ojeras espantosas y tus ojos están rojos. Has llorado mucho al parecer. ¿Paso algo con Mathias o durante el camino?
            Lissie maldijo por lo bajo. ¿Cómo era posible de que su hermano sospechara tan rápido? Negó para tranquilizarlo.
            —Todo está perfecto, Esteban. Solo ha sido un viaje largo y exhaustivo. No he tenido el descanso debido y hoy será un día aún más largo. Después de la fiesta seguro que lograre dormir lo suficiente. Y mañana estaré como nueva —dijo alzando los hombros.
            Esteban la observó dudoso. No le creía ni una sola palabra. Algo había pasado y ella no se lo diría. Fue a contestar, pero la puerta del despacho se abrió entrando Edward por ella y dejándole en claro que tendría que continuar la conversación con su hermana en otro momento. Apuntó a su amigo.
            —¿No sabes tocar la puerta o decirle a la secretaria que te anuncie? Estaba teniendo una conversación importante con mi hermana.
            Edward hizo poco caso a lo que dijo su amigo y se acercó a Lissie para abrazarla.
            —Me alegro de que hayas vuelto de ese viaje. No es lo mismo sin nuestra chica clarividente. Nos aburrimos demasiado sin tus quejas.
            Ella rio con sinceridad. Al menos tenía un rayo de luz en esa mañana tan mala.
            —Vaya, no sabía que me extrañarían tanto. Quizás deba desaparecer más a menudo. —bromeo ella. Luego volvió a mirar a su amigo—. ¿Cómo estás, Edward? Me entere de que tu padre te relevó la presidencia pero que tú lo rechazaste. ¿Siguiendo mi consejo?
            —Lo seguí casi al pie de la letra. No es el momento para ser presidente. Sin embargo, pienso tomar la presidencia dentro de dos meses. Nada de esto hubiera sido real sin ti. Cuando hay que decir la verdad, hay que decirla. Gracias por ver en mi futuro.
            Eso hizo sentir estupendamente a Lissie.
            —Aaww, eso ha sido muy lindo —dijo abrazándolo—. Lo mejor para los amigos de mi hermano. Es que ustedes no se pueden quejar de mí. Lo mejor también de todo esto es que tu hermano ya no es un impedimento. No hará el daño que pensaba, el bueno para nada ese.
            —En eso tienes toda la razón —dijo Edward. Miro a su amigo y enarco una ceja—. Esteban, debemos irnos o se nos hará tarde. A menos que prefieras quedarte a pasar más tiempo con Lissie. Lo cual entenderé. No la ves desde hace una semana.
            Lissie negó.
            —No cancelen nada por mí. De todas formas yo tengo que ver a otra persona antes de la fiesta. ¿Mathias se encuentra trabajando o en su casa? —preguntó. Esteban alzó ambas cejas y sonrió. Ella se cruzó de brazos mirándolo seria. Su hermano era un payaso.
            —¿Y si no te quiero decir?
            Ella entonces se acercó estirando ambas manos para tocarlo.
            —Tendré que terminar forzando algo que se llama mente. Y no lo deseas.
            Edward comenzó a reír.
            —Hasta donde sé, Mathias se encuentra en su casa. No se reportó a trabajar hoy.
            —¿Se encuentra bien? —preguntó preocupada.
—Está perfectamente. Simplemente decidió tomar uno de sus días libres —ellos no sabían la situación de Mathias. El único que sabía todo era Peter y él no estaba allí para decirle a Lissie la verdad.
—Bien. Entonces me marchare para que ustedes también puedan irse. Solo pase para saludar a mi hermano y a decirle lo mucho que lo extrañe —dijo caminando hasta él para despedirse. Su hermano la retuvo en sus brazos.
            —Y yo te extrañé a ti, hermanita. Nos vemos en la noche. ¿Iras con Mathias o prefieres que pase por ti? —preguntó.
            —No te preocupes. Iré a la fiesta con Stacy. Brad no podrá asistir debido a que está acompañando a un amigo suyo en el hospital. Tuvo un accidente.
            —Espero que se recupere pronto su amigo. Nos veremos en la fiesta, entonces —dijo besando su mejilla.
            Lissie se despidió de Edward también y salió de la oficina de su hermano sintiendo un sabor agridulce en la boca. Estaba con los nervios de punta y comenzaba a cuestionar su decisión. Su decisión era la correcta. Siempre una persona debía ir con la verdad. Aunque esta doliera y lastimara hasta lo más profundo del alma. Ya mintió respecto a su paradero esa semana. No iba a añadir otra cosa a la lista.
            Ahora sabía que tenía a muchas personas vigilando su nuca. Simplemente por tener habilidades que no le corresponden a un clarividente. Como si fuera su culpa haber nacido así, se reprochó mientras se montaba en el auto de Stacy. Quien dio un brinco al verla entrar.
            —¡Menudo susto! —dijo la chica llevando una mano a su pecho de forma dramática—. Pudiste ser un delincuente.
            Lissie sonrió negando. Stacy algunas veces era una exagerada en potencia.
            —Para eso están los seguros, amiga. Ahora vamos a su casa y luego podrás marcharte para tu restaurante —dijo mientras cerraba la puerta del auto.
            —¿Por qué debería irme? Lo mejor sería que me quede y esperara los resultados. ¿Qué pasa si todo termina mal y no tienes como regresar a la casa? Yo me quedo.
            Lissie respiró hondo.
            —Descuida. Voy a estar bien. Si las cosas terminan mal tomare un taxi y listo. Tu debes ir a desempacar y revisar el negocio —le recordó para que no insistiera más.
            Stacy estuvo todo el camino sopesando sus opciones. No quería irse y dejar a su amiga. Además, debía prevenirla. Todavía no le había dicho la verdad y si se enfrentaba a Mathias, lo haría desprotegida. Cuando llegaron se desabrochó el cinturón. Se giró y busco en el asiento trasero su cartera. Era lo único que rescato de ese viaje. Su maleta y sus cosas se quedaron en la casa de los padres de Kyler. Y ahora dudaba mucho lograr recuperarlo. Al menos lo más importante siempre estuvo en sus manos.
            —Liss, debo confesarte algo antes de que te vayas —dijo Stacy soltando todo el aire contenido.
            —¿Qué sucede?
            —El día en que llegaste al hotel, esa misma mañana Mathias también lo había echo —confesó.
Lissie se paralizo, sintió que todo el aire se fue de sus pulmones y se puso pálida
            —¿Por qué no me lo dijiste antes?
            —No lo considere correcto. Eso no es todo… mejor te lo muestro yo misma —dijo. Tomó las manos de su amiga y las puso en su frente. Lissie cerró sus ojos viendo sus recuerdos pasados. Las lágrimas comenzaron a bajar por su rostro. Stacy le estaba mostrando todo. 
            —Te deseo toda la suerte del mundo. Y recuerda mis palabras. Se que esto no será fácil para ti.
            —Soy fuerte, siempre lo he sido. Gracias por todo y por decirme. Realmente no estoy molesta contigo, ni con él. Aunque me decepciona que no haya insistido más.
            Lissie se bajó del auto y cerró la puerta.
            —Te quiero mejor amiga.
            —Y yo a ti.
            Mientras más se acercaba al edificio, su estómago se revolcaba. Lo que había visto en los recuerdos de Stacy la había echo entender y comprender demasiadas cosas. Ya tenía 21 años, no podía ser miedosa o inmadura. Enfrentaría esa situación y ya había tomado la decisión. Era muy triste darse cuenta de la realidad. Saludo al recepcionista y entró al elevador que la llevaría al piso de Mathias. Su corazón latía con fuerza ante la idea de ese rencuentro. Todo estaba tan caótico en su cabeza.
            Llegó hasta la puerta del apartamento de Mathias. Cerró sus ojos con fuerzas y presionó con ambas manos su estómago. Sentía su cuerpo doler y su cabeza era caso aparte. No había hecho caso al doctor y ahora estaba enfrentando las consecuencias. Tuvo un estremecimiento por todo su cuerpo. Clara advertencia de que debía estar más fuerte que nunca.
            Alejó cada mal pensamiento de su mente y tocó el timbre. Sintiendo su corazón detenerse.
****
            Mathias presionó el puente de su nariz. Tenía migraña y su estómago no estaba reteniendo ningún alimento. El doctor le mandó descanso y eso es justo lo menos que deseaba hacer.
            —Me siento tan miserable —dijo mientras subía ambas piernas en el sofá y cerraba sus ojos.
            —No comiences otra vez con esa mierda. Ya hemos hablado de esto —le espetó Peter algo enfadado y no era para menos.
            En esos momentos Mathias quería simplemente arrancarle su cabeza y tirársela a los perros. Lo había dejado bastante claro. Últimamente lo único que estaba cometiendo era error tras error. El estrés que los problemas le habían provocado y esa fiesta de mierda lo habían dejado simplemente indispuesto. Se llevó una mano hasta la cabeza para responder.
            »Hoy ha llegado Lissie de donde sea que haya estado. Ya estuvo con Esteban. ¿Piensas verla antes de la fiesta? Sabes lo que pienso del tema.
            Mathias abrió sus ojos.
            —No estoy seguro de querer verla o escucharla —susurró sorprendiéndose a sí mismo—. Creo que se debe a que no estoy preparado para decirle lo que hice.
            —¿Y piensas usar eso de excusa? Mathias, tienes 28 años, no eres un niño al que deba estar correteando. Según las palabras de su amiga Stacy, ella estaba protegiéndonos. ¿No crees que eso sea suficiente como para querer darle una oportunidad de escuchar?
            —El problema no es ese. El problema está en que hice algo horrible y me tocara decirlo. Porque no me gusta esconder mentiras y ella no se merece eso.
            —No sabemos si de verdad tuviste relaciones con Isla —dijo Peter. Mientras se sentaba en el sofá de color negro en su habitación—. Quizás ella solo te utilizó para tomar esas fotos.
            —No tenemos pruebas de esa teoría, Peter. Así que solo me queda pensar lo peor. Me gustaría creer que eso es lo único estúpido que hice en esta semana —murmuró.
            —¿Hiciste algo más? —preguntó Peter sorprendiéndose.
            —No —mintió Mathias con descaro. Apretó el celular en su mano—. Debo colgar, Peter. Están tocando el timbre.
            —Si ves que es Isla no vayas a ser un buen samaritano y abrirle. La última vez que lo hiciste ella llegó desnuda a tu casa.
            Se arrepintió de haberle contado eso a Peter. El muy idiota no paraba de reírse en medio de la situación en la que estaba.
            —Adiós —dijo Mathias con una media sonrisa.
            —Habla con Lissie. Lo necesitas. —fueron las únicas palabras de Peter antes de colgar.
            Mathias apretó el puente de su nariz y caminó hasta la puerta. Se asomó para ver y tragó en seco.
            Lissie estaba tocando el timbre.
            No mentía cuando decía que no estaba preparado. Tenía la cabeza estallándole y su corazón latiendo a mil por hora. ¿Cómo hablaría con ella? ¿Cómo le diría la verdad? ¿Estaría él preparado para escucharla decir en donde estuvo? ¿Y si no le gustaba escuchar lo que ella decía?
            Tardó en abrir la puerta y Lissie volvió a tocar su timbre.
            Él no podía dejarla allí afuera. No podía fingir que no estaba. Recordó cada una de las cosas que sucedieron esa semana. Sintiendo su pecho latir con fuerza. Abrió la puerta y ella lo recibió con una mirada nerviosa. Ignorando sus pensamientos negativos se acercó a ella y la atrajo a su cuerpo. Besándola.
            Lissie se quedó sorprendida ante ese recibimiento. Esperó uno más frio. Cerró sus ojos rodeando su cuello. Besándolo con intensidad.
            Era extraño.
            Sentía mucho deseo, mucho amor. Muchas ganas de estar con la persona que había extrañado. Pero ahora no se sentía igual. Realmente estaba abriendo sus ojos.
            Se alejó de Mathias sintiéndose demasiado mal.
            —Yo me alegro mucho verte —dijo mientras recuperaba el aliento. Mathias acaricio su mejilla.
            —Eres tan hermosa. Pero esos ojos azules no suelen ser tan rojos.
            —Y esa mirada verde no suele ser tan distante —dijo. Quería recordar cada una de sus facciones. Porque no creía que pudiera volver a verlo de la misma forma.
            —Vamos a la sala. Son las tres de la tarde y a las siete es la fiesta. ¿Con quién iras? —preguntó. Mathias no estaba buscando el momento indicado de decirle a ella todo lo que sabe. Quería esperar antes a que fuera ella quien le dijera la verdad.
            Lissie asintió y caminó hasta la sala.
            —Iré con Stacy, Brad no podrá ir —comenzó diciendo Lissie. Obviando la parte de Kyler. Se sentó en el sofá y vio a Mathias caminar hasta la cocina. ¿Qué les estaba pasando en ese momento?
            Lo conocía, algo lo estaba torturando y sabía exactamente que era. Aunque no parecía que Mathias quisiera decirle y eso le dolía. Le estaba doliendo darse cuenta de la verdad, de su realidad.
Mathias regresó a los pocos minutos con dos vasos llenos de soda. Ella le sonrió y vio el lugar. Sentía una vibra distinta en su casa y eso la hizo fruncir un poco el ceño. Algo no andaba bien.
            —¿Qué tal las vacaciones con Stacy? —preguntó él poco sutil. Deseaba pasar el trago amargo de una vez y para ello necesitaba ser directo.
            La pregunta la tomó desprevenida. «¿Tan frías estaban las cosas entre ellos sin que se diera cuenta?» Era como haber retrocedido mil pasos atrás. Cuando todavía estaban siendo sigilosos una vez reconciliados. Lissie se removió en el sofá incomoda y respiró hondo.
            Había sido estúpida al creer que todo surgiría mas ameno. Menos duro para ambos.
            —De eso quiero justamente hablar —comenzó diciendo dando un sorbo a la soda. Por el tono de su voz Mathias reconoció que ella estaba al tanto. No supo como sentirse ante ese echo. «¿Qué tanto sabía con exactitud?»
            —¿No las disfrutaste? Pensé que estando con Stacy la pasarías bien. Ella es una chica muy extrovertida.
            Lissie sonrió bajando el rostro.
            —Ella es muy extrovertida, es verdad. Pero ambos sabemos que yo no estuve con ella de vacaciones esta semana —dijo con una media sonrisa segura—. Mentí sobre eso y lo sabes. Se que te sentirás mejor si digo las cosas yo. No estuve con ella esta semana de vacaciones, y le oculté esto a todos. Es verdad que lo hice para protegerlos. Estaba amenazada y no sabía como lidiar con eso.
            Esperó pacientemente alguna reacción de Mathias. Tenía sus ojos oscurecidos y asintió por obligación. Las cosas no estaban saliendo como esperaba, de nuevo. Ahogó un suspiro.
            —Stacy te dijo que fui a buscarte al hotel.
Lissie asintió. Una parte de ella en realidad sentía que eso probablemente la hubiera emocionado como una estúpida. Aunque ahora sabía que la razón por la que fue a buscarla era porque se sentía culpable ante el hecho de que pudo haberla engañado.
Para ella era tan sencillo saber la verdad con solo indagar en el pasado. Sin embargo, ese pensamiento de proteger la privacidad de ellos era aun mas fuerte.
«¿Qué sentido tenía ser clarividente si simplemente no podía ver el futuro de las personas que amaba?» pensó mientras se acomodaba en el asiento. Las cosas estaban fuera de control. El ambiente estaba demasiado tenso, espeso y su corazón sentía que todos los pasos que habían dado juntos hacia delante ya retrocedieron.
La confianza estaba en una línea muy delgada antes de marcharse. Él le oculto cosas y ella hizo lo mismo. Ambos no confiaban el uno en el otro.
 
—Fui a buscarte al hotel. Necesitaba verte y hablar contigo. Y me encontré con la sorpresa de que nunca estuviste ahí. Me sentí tan mal y ese dolor fue peor que el que llevaba sintiendo durante todo este tiempo —confesó y Lissie sintió sus ojos aguarse—. ¿Qué tienes para decir Lissie? Porque esta vez no hay forma de que puedas disfrazar una mentira con otra.
Lissie forzó una sonrisa seca. No iba a permitir que la hiciera sentir culpable cuando él también fallo. Tenía claro que ese reencuentro sería tenso, fuerte y doloroso. Todo eso era antes de que viera los recuerdos de su amiga. Ahora las cosas seguían en ese orden, pero con distinta perspectiva. Lissie dejó salir el aire.
            —Lo admito, no disfrazare una mentira con otra mentira. Pero… tu tampoco debes hacerlo. Me dirás que fuiste al hotel a conquistarme o me dirás la verdad. Porque se también esa historia y no veo ningún interés en ti en querer decirla. Así que ambos estábamos fallando, Mathias. Y no me sentiré nada culpable cuando sé que tú también has ocultado cosas. 
            Se levantó del sofá sintiendo la necesidad de buscar aire. Una parte de ella se sentía bien al saber que Stacy y Brad ocultaron la parte mas importante. No estaba molesta con sus amigos por haberle dicho a Mathias todo. Los entendía, ella los había puesto en esa situación incómoda.
            »Lo entiendo, ¿sabes? Puedo entender este problema con madurez. Tú conoces a la Lissie dulce, cariñosa, llena de sueños y sonrisas. Una Lissie llena de vida, de amor y dulzura. Tristemente esa Lissie dejo de existir hace años.
            Mathias tenso la mandíbula. En esos momentos realmente no quería tenerla cerca y mucho menos quería enfrentarla.
            Dios, ella lo sabía todo. ¿Cómo se supone que enfrente eso?
            —No te culpo por sentir poca confianza en mí. Lo cierto es que algo que nunca ha cambiado en mí es el odio que le tengo a las mentiras. Jamás disfrazaría verdades con mentiras o mentiras con más mentiras. Lo que sucedió fue para protegerlos. Porque no conocía la situación. No sabía cómo eran esas personas. Y di todas mis energías para que ellos no supieran sobre ustedes. De verdad me dolía demasiado mentirles.
            Mathias la miraba con sus brazos cruzados. Quiso preguntarle demasiadas cosas. Su pecho subía y bajaba y parecía estar batallando con un dolor de cabeza. Su rechazo le estaba doliendo.
            —¿Por qué no confiaste en mí?
            —¿Tu confiaste en mí? —preguntó. Mathias retrocedió—. Eso me imaginé Explicarte todo esto duele. Porque parece que una parte de ti no tiene interés por saber la verdad. Como si solo buscaras una excusa para escapar. Yo… necesito ir al baño —dijo sin esperar su aprobación.
            Dentro del baño cerró la puerta con pestillo. Todo estaba siendo demasiado difícil y darse cuenta de la verdad le estaba doliendo demasiado. No creía ser capaz de seguir con la situación, de seguir enfrentándolo. Se agachó en el inodoro y expulsó todo lo que estaba en su estómago. Estaba mareada y agotada. Sentía que iba a sufrir un colapso en cualquier momento.
            Bajó el inodoro y se sentó en el borde de la bañera. Se llevó una mano hasta la frete y quiso llorar. No podía… simplemente no podía hacerlo.
            Su mente quedó expuesta a la debilidad de la situación. Se levantó y caminó hasta el lavado. Abrió la pluma y se enjuagó la boca. Echándose agua por el rostro y el cuello. ¿Por qué era tan difícil llegar al punto que le estaba haciendo daño? ¿Por qué él se lo estaba empeorando?
            De verdad sentía como si a Mathias le importara poco saber la verdad. Como si le costara entenderlo. Las cosas estaban tan mal y ni siquiera le había dicho la parte de que ella realmente sentía algo por Kyler. Se intentó tranquilizar y cerró sus ojos con fuerza.
Su primer error.
            Imágenes y conversaciones comenzaron a parecer. Mathias cenando con una chica de su edad y muy hermosa. Ella lo miraba como gata en celo y sonreía como si fuera una maravilla. Luego vio a Mathias en la cama… desnudo y con ella mujer abrazándolo. Luego vio su conversación. Parecía ser su empleado. Lissie no estaba entendiendo nada. Se deslizó por la puerta del baño apretando su cabeza.
            —Acompáñame al cuarto. Dijiste que eres bueno tomando fotografías, necesito que hagas exactamente eso y quiero destacar que esas imágenes tienen que parecer naturales. ¿Crees que puedas hacerlo? —preguntó y el hombre asintió. Vio que estaba en un apartamento que no le pertenecía al Sr. Moretz y cuando entró al cuarto entendió a la perfección que es lo que planeaba hacer la mujer del Sr. Moretz—. Todo esto debe quedar entre nosotros. Eres el único amigo que tengo en esa estúpida casa.
            —Cuenta con mi silencio, Isla —dijo y no mentía en ningún sentido.
            Tragó en seco cuando la vio desvestirse quedándose completamente desnuda. Isla era una mujer muy guapa. Pensar que el Sr. Moretz realmente le era infiel le desagradaba. Porque ella no merecía tal desprecio. Sin decir nada más espero que ella se acomodara en la cama del hombre del que desconocía su identidad y comenzó a tomar las fotos. Unas tras otras sin detenerse. Mientras Isla hacía todo el trabajo de acomodarse entre Mathias y hacer ver que realmente son una pareja que recién tuvieron sexo.
            Lissie se preguntó porque esa mujer jugó de esa forma con Mathias. «¿Por qué hacerle creer que habían estado juntos?» pensó. Lissie entendió que probablemente Mathias creyera que si estuvieron juntos. Pero… ¿Por qué no decirle nada? Eso era lo que verdaderamente le molestaba un poco. Se pasó la mano por el cabello.
            Otro recuerdo llegó con nitidez interrumpiendo sus pensamientos. Más fuerte he intenso.
            —Los hombres como tú me recuerdan a los cachorritos bajo la lluvia.
            Mathias alzó la mirada de su trago y se encontró a una chica de cabello castaño claro y ojos miel. Ella sonrió y señaló su silla.
            »Voy a sentarme y no podrás quejarte. ¿De acuerdo? —dijo con una sonrisa. Efectivamente Mathias no tuvo tiempo de negarse. La joven sacó la silla y se sentó frente a él—. Mal de amores es lo que llamo yo a tu condición. ¿Problemas con la novia?
            Mathias rio ante su atrevimiento. Se enderezó en la silla y se animó a mirarla.
            —Un poco de ambas cosas. No somos novios oficiales. Habíamos quedado en que estábamos en esa etapa de conocernos. Pero… de verdad se sentía como una relación muy formal. Y acabo de descubrir que ella no está en el lugar que se supone que estuviera.
—Siempre he creído que las segundas oportunidades son estúpidas e innecesarias. Si somos sinceros, siempre traen problemas. Así que técnicamente eres un hombre soltero que está conociendo a alguien, de nuevo. ¿Correcto?
—Eres un poco metiche —la chica rio—. Si lo vemos de esa forma que dices, estas en lo cierto. Me molesta que use la excusa de que nos protege para desaparecer una semana lejos de todo. No sé qué pensar de eso. Y para rematar ahora resulta que me acosté con mi exnovia y ni siquiera soy capaz de recordarlo. Vaya mierda —dijo tomándose todo el trago y pidiendo otro. La joven lo miró sorprendida.
            —Eso si suena como una mierda. Pareces vivir en una telenovela deprimente. No te preocupes por nada de eso. Confía en mí —dijo ella con una radiante sonrisa.
            Comenzaron a conversar como si se conocieran de toda la vida. Ella le conto su propia historia para que él no sintiera que era la única mierda en ese lugar.  
            Lissie observaba todo sintiéndose terriblemente mal. Dejando que sus ojos botaran lagrimas inexistente.
****
            Mathias comenzó a quitar cada uno de los bonetes de su camisa a cuadros azul y blanco. La chica del restaurante lo besaba mientras bajaba sus manos y las metía por el borde de su camisa. Tocando su abdomen formado. Y dejando que el frio de sus manos lo embargaran.
            —Estas congelada.
            —¿Y me culpas por eso? —preguntó acercando sus labios a su oreja—. Fue tu culpa que termináramos entripados de pie a cabeza.
            Mathias sonrió.
            —Ahora resulta que fui el de la idea de salir en medio de una tormenta.
            La chica de cabello castaño volvió a reír.
            —Creo que entre todas las locuras que he hecho esta semana, esta puede ser la peor. Y admitiré que eso me gusta —murmuró acercando su boca a la suya.
Mathias no respondió y le quitó la camisa dejándola caer al suelo. Ella sonrió y se alejó un poco llevando sus manos por su espalda. Quitándose la prenda.
            —¡Para! ¡No quiero seguir viendo! —pidió Lissie en su mente.
Esa visión no quiso hacer caso. Y Lissie vio el recuerdo sin poder alzar sus brazos para tapar sus ojos. Viendo como Mathias le hacía el amor a esa chica. Y se mostraba con ella tal cual era. Lo que no hizo aquella noche con ella.
¿En serio esa visión la llevaría hasta el final?
            Abrió sus ojos con lentitud sintiendo su rostro empampado por las lágrimas de las visiones. Se tapó el rostro con ambas manos y comenzó a llorar en silencio.
            Eso solo empeoraba todo. Si tan solo alguien la hubiera preparado. 
            —Lissie, ¿todo está bien? Llevas mucho tiempo en el baño —tocó la puerta preocupado.
            Lissie acercó de nuevo hasta la pluma y la abrió.
            —Estoy bien. Solo fue algo que me cayó mal —dijo y se limpió el rostro. No podía dejarlo ver sus lágrimas. Se limpió con una toalla y sacó su celular.
            «Stacy:
            Por favor, ven por mí.»
Ese fue su corto mensaje antes de abrir la puerta y encontrarse con un preocupado Mathias en el exterior.
            —¿Qué sucede? —preguntó acercando a ella.
            —Tenemos una conversación que terminar. Lamento mi tardanza —espetó. Mathias no pasó desapercibido su cambio en el tono de voz. Ya no sonaba como la Lissie que quería hacerle comprender todo.
            —De acuerdo.
            Al llegar al sofá, Lissie lo miró fijamente. Buscando en sus ojos alguna pisca de arrepentimiento.
            Lissie dejó de intentar darle vueltas al asunto. Termino por explicarle todo. Les hizo poco caso a sus reacciones. Sabía que a medida que hablaba él endurecía su rostro. Y cuando le dijo el nombre de Kyler eso simplemente empeoró las cosas. No le contó todo lo que hizo con Kyler. Simplemente le hizo ver que Kyler fue un gran apoyo en esos días y le salvo muchas veces el pellejo.
            Llegando al transcurso final de la historia. Lissie endureció la mirada y apretó el vaso con la soda a medio acabar. Las visiones que tuvo fueron reveladoras. Haciendo que todo cambiara.
—Tengo algo que añadir. Sin embargo, en vista de que realmente no piensas decir nada sobre nada tendré que ayudarte a refrescar tu memoria.
Mathias no tuvo tiempo a reaccionar cuando Lissie había comentado a hablar—. Antes de venir a acá estaba muerta de miedo por decir todo. Ahora se que he sido una estúpida. ¿Cuándo me hablarías de Isla? Si te hace sentir mejor ella te engañó en todo. Realmente no tuvieron sexo juntos. Simplemente te hizo creer lo contrario para que regresaras con ella. Yo hubiera preferido que fuera así —dijo bajando considerablemente el tono de voz.
Mathias estaba atónito. Se levantó e intentó acercarse a ella. Lissie lo empujó alejándose de él.
            —Mientras yo pensaba en la forma en que te confesaría que me besé con Kyler. Tú… —dijo señalándolo—. Tú te acostabas con una completa desconocida. La trajiste a tu casa, le dijiste cosas que ni de chiste me hubieras confesado a mí. Y como si eso no fuera suficiente, la metiste a tu cama. La cama en la que compartimos mi primera vez antes de irme. ¡Mierda, mil veces mierda! —dijo ella volviéndolo a señalar. Mathias odio la mirada que estaba recibiendo. Aun cuando no fue capaz de asimilar lo que ella había confesado—. Yo estaba terriblemente mal por lo que hice. Y sin embargo tú no pareces estarlo. ¡Lo vi en tus ojos! ¡No pensabas decirme! No sé si es que pensaste que ya estaba lo suficientemente mal nuestra relación como para añadir esa mierda. Pero ¡mierda!
            »Aun si no estábamos de forma oficial en la relación no tenías que hacerlo.
            —Lissie, mi vida, todo tiene una explicación.
            —No quiero escuchar tu explicación. ¡No quiero escuchar nada! No quería ser yo la que dijera estas palabras. ¡No quería!
            —¡Lissie! No lo hagas. Por favor te lo suplico. No lo hagas. Cariño yo… no se…
            Ella volvió alejarlo. Esta vez uso sus pensamientos para hacerlo. Creando una barrera invisible entre él y ella.
            —Si nada bueno tienes que decir mejor es quedarse callado. Vi esa escena en mi cabeza. No pude apartarla. Tuve que ver todo desde la distancia. La besaste, la trajiste aquí y le hiciste el amor. Y una parte de ti le gustó tanto que no se arrepintió. Porque esa misma parte quería realmente seguir con esa chica.
            —Tú besaste a Kyler. ¡Y te crees con el derecho de reclamarme! —dijo en un siseo.
            Lissie sintió ganas de vomitar. Deseaba largarse de allí.
            —¿Ahora querrás discutir cuál de los dos hizo algo peor? Esto no es una competencia de quien falló más. De quien es el culpable. Los dos somos culpables de nuestros actos y de nuestras decisiones.
»Sin embargo yo he sido lo suficientemente valiente como para admitirlo aquí. Diciéndote la verdad y estaba muy dispuesta a luchar por esto. La realidad es muy distinta. Yo estaba dispuesta a dejar de lado mis sentimientos recientes por Kyler. Estaba dispuesta a arrancarlos de mí.
            —Dios, Lissie escúchame. No tengo justificación y te digo la verdad cuando digo que iba a decírtela. No iba a ser ahora, maldita sea. No después de todo esto. Yo no estaba preparado. Han sido días horribles pensando que Isla se había salido con la suya. Y luego paso eso otro y Dios, ¿qué debo hacer para que me creas, para que me perdones? No me importa si besaste a Kyler. Se que me amas y eso es suficiente para mí. No quiero terminar contigo. Te amo, mierda. Te amo demasiado.
            —No —susurró mientras se alejaba—. Es difícil cuando amas tanto a una persona pero no eres capaz de encontrar una razón fuerte para quedarte. Amar puede que para muchos sea suficiente. Pero en una relación amar no es suficiente.
            —Lissie… —ella lo detuvo.
            —Nos hemos estado engañando una y otra vez desde que regresamos —dijo en un susurro—. Me ha costado ver y entender que esta relación no iba a funcionar como deseaba. Nosotros hemos sido muy estúpidos al creer que podíamos aferrarnos a nuestra relación pasada. Y debo admitir que realmente me hubiera gustado demasiado ser tu otra mitad. Pero… no soy, aunque me duela admitirlo.
            —Lissie, ¡podemos resolverlo! —dijo Mathias tomando su rostro en sus manos y dándole cortos besos en los labios—. Por favor…
            —Siento que mi corazón está ardiendo como fuego.
—No lo hagas. No otra vez. Lo resolveremos.
—No se puede resolver algo que estaba muerto desde hace años. Las cartas fueron echadas y ninguna estuvo a nuestro favor. Duele tanto admitirlo y ver esta realidad. Nos aferramos en el pasado e intentamos de hacer esta relación perfecta. Porque juntos estábamos bien. Sin embargo, realmente estábamos equivocados.
Lo rodeo por la cintura y pegó su cabeza en su pecho. Sintiendo sus latidos. Sintiendo su dolor.
»Merecemos ser felices, los dos hemos pasado por tanto. Y aunque esa felicidad no sea nosotros dos juntos. Jamás cambiara nuestra relación de amistad. Quizás nuestro error fue haber pasado esa raya. Las cosas serían muy distintas si solo nos hubiéramos quedado como mejores amigos.
—Lissie…
—No estábamos listos para intentarlo. Ninguno de los dos estaba preparado para enfrentarse de nuevo a esta relación y ese fue nuestro error. Se que duele —dijo tomando el rostro de Mathias en sus manos—. Detesto esto porque siento que de alguna forma también es mi culpa, pero sé que esta vez es diferente —cerró los ojos aspirando el olor del perfume de Mathias.
            »Duele decir estas palabras. Porque realmente cuando entre aquí estaba dispuesta a dejar de lado mis nuevos sentimientos. Ahora se que no es correcto renunciar a lo nuevo, a lo que nos llena de vida y vitalidad. Esa chica hizo que una parte en ti despertara. Y lo entiendo, porque Kyler hizo lo mismo conmigo. Eso me hizo ver que no importara cuanto lucháramos. O cuanto nos esforzáramos por hacer de nuestra relación estable, no iba a pasar.
            »Porque lo que no pasó en su momento. Ya no hay forma de hacerlo funcionar en otro tiempo. Es nuestro fin como pareja, más no como amigos. Aunque duela admitirlo, hay que avanzar.
            Lissie cerró sus ojos con fuerzas. Le dio beso fugaz en la mejilla de Mathias y se fue. Ignoró los gritos de Mathias diciéndole que estaba equivocada. Que todavía podía funcionar. Que no podía ser el final de los dos. No paró de llorar cuando llegó al elevador.
            —¡Mierda! —gritó.
            Cuando las puertas se abrieron Lissie se encontró con la mirada confusa de Peter. Ella se abalanzó sobre él y comenzó a llorar sobre su pecho. Las puertas volvieron a cerrarse y Peter la envolvió entre sus brazos.
            —¿Qué pasa, linda? Nunca te he visto llorar así —dijo Peter. No podía creer que la situación de Isla hubiera terminado tan mal.
            —Ahora si es el final y aunque sé que es lo correcto, no deja de doler. Odio sentirme así —dijo entre sollozos. Peter la apretó en su abrazo.
            —Llora. Yo estoy aquí —dijo. Ella asintió y se dejó ir en el llanto.
            Había terminado con Mathias y no se esperaba que fuera a doler peor que la primera vez.

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