25. Noche de fiesta

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            —Por favor, no le menciones nada de esto a mi hermano. Él no sabe nada y prefiero ser yo la que le diga lo que está pasando —dijo Lissie en tono bajo.
            Stacy regresó a su mesa con un vaso lleno de agua fría y le dio otro a Peter. Se sentó al lado de su amiga y la miró con tristeza.
            —Siento que en parte es mi culpa. No debí haberte mostrado mis recuerdos.
Lissie negó con una media sonrisa en su rostro.
—El resultado final hubiera sido el mismo. Yo de verdad entiendo que haya mostrado interés por otra persona. Quizás si me hubiera dicho las cosas en su momento puede que el resultado final hubiera sido dudoso. Aunque una parte de mi sabe que lo mejor era dejarnos ir mutuamente. Comenzar de cero y dejar de hacernos daño.
            —Has tomado una decisión con madurez. Has sido valiente en admitir que los dos se estaban haciendo mucho daño —dijo Stacy.
            Liss se encogió de hombros.
            —Creo que no debí haberme ido así. Duele haberlo visto acostarse con otra mujer. ¿Pero quién soy yo para juzgarlo cuando admití que besé a Kyler? Ese fue el detonante para darme cuenta de que las cosas nunca iban a funcionar. Era hoy, mañana o quizás en dos años, pero la ruptura siempre iba a llegar.
            »Nos aferramos a este amor de años y no supimos manejar la situación. Fallamos los dos y ahora lo mejor y más saludable es terminar por completo. Mathias tuvo sus parejas y se aferró a mí. Lo más seguro es que ninguna de esas ex le hizo sentir lo que esta nueva chica con solo una conversación le hizo sentir. No soy estúpida. La forma en que la miró fue alucinante.
            —¿Fue como la forma que Kyler te miraba al principio?
            —Algo así —admitió Lissie—. Lo único que deseo es que esto no traiga problemas entre los chicos.
            —Toda esta pesadilla terminara en el olvido —dijo Stacy alentándola.
            —Jamás te culparíamos. Mathias de seguro está muy destrozado. Le costara darse cuenta de que tu tenías razón.
            —Yo te pediría saber cómo esta.  
            —No lo harás —notó él. Ella asintió.
            —Si me aferro a la idea de saber cómo sigue. Voy a terminar regresando por él y eso seria un error muy grande. Debo actuar de forma madura con esto.
            —Nos vemos en la fiesta, Lissie. Y solo quiero que sepas que has tomado una excelente decisión. No pareces la chica de 20 años que conocí.
            —Siempre he sido obligada a crecer de forma rápida. Supongo que esto es parte de.
            Peter se despidió con un beso en la mejilla y cuando partió Lissie volvió a sentir sus ojos aguados. Stacy le pidió al chef que le llevara la comida a la mesa. Tan pronto dejo a Lissie comiendo tomó su celular en manos y llamó a su novio. Tenía toda la intención de que Kyler supiera lo que paso. Si Mathias cometió el error pues fue su culpa. Kyler debería considerar su decisión de marcharse. Al fin de cuentas su amiga ahora tenía la vía libre de nuevo. Y su relación ya estaba ahí. Floreciendo de forma oculta. Quizás ahora Kyler tendría una oportunidad con ella.
            —Mi chica, no pensé que me llamarías tan rápido —dijo el chico sonriendo mientras bajaba las piernas del sofá. Kyler se encontraba entretenido con el periódico que le llevó Brad.
            —Brad. Quiero que pongas el celular en altavoz y me escuches bien lo que voy a decir. ¿Kyler se encuentra despierto?
            —Si está despierto —dijo llamando la atención del muchacho. Se acercó hasta él y puso el celular en altavoz—. Ya puedes comenzar hablar. Kyler está prestando atención.
            —¿Qué sucede, Stacy? Es demasiado pronto como para llamar. ¿Pensaste que había matado a tu novio? —se burló y eso arrancó una risa débil de Stacy. Brad lo notó y le dijo:
            —Te conozco lo suficiente para saber que has llorado. ¿Qué pasa? —exigió saber. La chica respiró hondo y se escondió en la cocina.
            —No he llorado por mí —dijo y se aclaró la garganta—. He llorado por Lissie. Descubrió que Mathias le oculto dos cosas importantes. La primera fue sobre la presencia de su exnovia en el pueblo. Supo que ella engañó a Mathias y le hizo creer que se habían acostado. Pero fue mentira.
—Entonces eso explica lo que yo sabía. Lo juzgamos muy mal, Stacy —dijo el muchacho. Kyler se mantuvo en silencio analizando todo.
            —No, Brad, nosotros lo juzgamos bien. La segunda visión que tuvo Lissie fue sobre la infidelidad de Mathias. Él se acostó con una mujer que conoció en un restaurante. Él muy imbécil no pensaba decirle nada a Lissie después de ella haberle contado todo. Si ella no hubiera tenido esas dos visiones, no habría sabido nada. Porque Mathias tampoco pensaba contarle sobre Isla. Ella lo supo por mí.
            —¿Cómo esta, Lissie? Ponla al celular.
            —No —rápido negó la chica—. Esta afectada. Termino la relación con Mathias. Dice que se dio cuenta en esa casa que la relación ya estaba destinada a fracasar. Solo que fueron estúpidos para no darse cuenta. La escuche susurrar una oración. «Perdí a los dos hombres que más me han importado, en un solo día.» Dios, no ha parado de llorar.
            Brad miró a Kyler como si estuviera esperando alguna reacción de su parte. Él simplemente miraba hacia la pared blanca del hospital.
            »Hoy es la fiesta. Conociéndola, va a fingir que todo está normal para no levantar sospechas.
            —No la dejes sola ni un segundo. Los clarividentes deprimidos tendemos a buscar la sobrecarga de energía que provoca cruzar fantasmas. O incluso solo hablando con ellos. Lissie es más del tipo de clarividente que agota toda la energía mental y se queda como un zombi ante las personas.
            —¿Eso es una amenaza? —intentó sonreír.
            —Solo… cuídala. Siento como si esto fuera en parte mi culpa.
            —¿Tu culpa? Dios, Kyler, tú solo no hiciste nada. Ella fue la que te beso al fin de cuentas y fue la que te ayudo a regresar. Eres uno de esos dos chicos más importante en su vida. Grábatelo en la cabeza. Chicos, debo colgar la llamada. No quiero perderla de vista.
            —¿Quisiste que yo supiera la verdad para evitar que me fuera? —preguntó Kyler antes de que Stacy finalizara la llamada. Ella sonrió de lado y agradeció que él no la viera.
            —Efectivamente. Si eres listo, no te iras de su vida para siempre. Te mantendrías cerca y luego atacarías con todas tus fuerzas.
            —¿Esa es tu forma de decirme que me das tu bendición? —Kyler sonrió por primera vez de forma sincera. Escuchó a Stacy reír.
            —Para obtener mi bendición necesitas mucho más que caerme bien. Créeme. Brad, no te olvides de llamarme a las diez de la noche.
            Colgó la llamada sin dejar que Brad hablara. Regresó al lado de su amiga esperando que todo fuera para mejor.
****
            Lissie terminó de colocarse el collar y caminó de forma lenta hasta el gran espejo de su cuarto. Miró su reflejo admirando como la tela se envolvía en su figura de forma delicada. No le gustaban los trajes exagerados. Así que había terminado comprando un traje de manga larga color marfil. La espalda era el punto más llamativo del traje completamente descubierta.
Contrató a una estilista y ella hizo milagro con sus risos rebeldes. Le hizo unas trenzas discretas por debajo de la nuca. Dejando caer dos flecos al frente. Los pendientes eran largos y le daban un look discreto y juvenil al mismo tiempo.
            Lo más que destaco fue que dejaran el maquillaje lo más natural posible. Y así fue justo lo que hicieron. Respiró hondo y fue hasta la cama para ponerse los tacos blancos.
            A diferencia de lo que muchos pensaban. Ella si disfrutaba los tacos y el vestirse como una princesa. Que odiara las fiestas no significaba que odiara también todo el esfuerzo que estás llevaban. Volvió a mirarse en el espejo y sonrió.
            Ella era hermosa y se sentía hermosa.
            El sonido de su celular la alerto. Se acerco y respondió.
            —¿Hola?
            —¿Estás lista para la fiesta? —preguntó Kyler.
            Lissie sintió un terrible aleteo en todo su estómago al escucharlo. Sonrió como tonta.
            —Tristemente si ya estoy lista.
            —No dejes que nada empañe tu sonrisa.
            —¿Lo has visto? —preguntó.
            —No, solo que Stacy si me lo conto. Lissie, tú no tienes nada de malo. Eres hermosa, inteligente, brillante y la chica más fantástica que he conocido. Sería bastante tonto engañarte.
            —De seguro él no piensa lo mismo que tú.
            —Sus razones tendrá para haberte engañado de esa forma. Pero no permitas que eso empañe tu esencia.
            —Estoy bien, de verdad estoy bien Kyler.
            —Ten una buena noche —dijo terminando la llamada.
            Lissie se llevó el celular hasta su pecho y se forzó para no llorar. Todo quedaría en el pasado. Era momento de dejar todo lo malo atrás.
De comenzar de cero y esta vez… darle la razón al tiempo.
            —Srta. Lissie, su amiga ya se encuentra en la sala. Dijo que no subiría con los tacos hasta aquí. También quiero decirle que su hermano y sus amigos también se encuentran allí. Por lo que escuche, planean irse todos juntos.
            Lissie frunció el ceño y se giró para verla.
            —¿Todos juntos? ¿Todos, todos?
            El ama de llaves asintió. Lissie sintió un estremecimiento por todo su cuerpo.
            —Muchas gracias por avisarme. Ya voy bajando.
            El ama de llaves salió de la habitación y Lissie se quedó con el corazón latiendo descontroladamente. La maquilladora le retocó el maquillaje y en la cartera de mano le hecho lo necesario para que se retocara en la fiesta. La estilista también le dijo unos trucos para que el peinado no se arruinara. Ambas mujeres salieron de su habitación y ella espero unos minutos más.
            Mathias estaría allí junto al resto. Ella fingiría que todo estaba bien. No arruinaría la noche de nadie más. Ya suficientemente estaba arruinada. Respiró hondo y con la cartera en mano salió de la habitación para ir hasta la sala.
Al llegar a la sala sintió las miradas de los cuatro chicos. Stacy la miró con una sonrisa de oreja a oreja. Si suficiente tenía Mathias auto compadeciéndose, ahora viendo a Lissie iba a morirse. Cosa que hizo porque al verlo vio al chico sorprendido y tratando de contener el control de no rogarle allí mismo para regresar.
            —¡Lissie! No puedo dejarte salir de aquí así —dijo su hermano. Ella se miró y se echó a reír.
            —¿Qué? No vengas a ser payaso ahora. ¿Por qué no dejarías que tu hermana guapa salga muy guapa a una fiesta de la alta sociedad? ¡Deberías avergonzarte! ¿Sabes cuántos chicos quisieran tenerme de hermana? ¡Millones! Y tú solo quieres encerrarme cuando me arreglo demás —Edward se llevó una mano a la boca para ocultar su risa.
            —Tú te ves fenomenal. Hoy habrá muchos ojos sobre ti.
            —¿Y eso qué? Tampoco es como si debiera importarnos lo que piense la gente. Edward y Peter, sean sinceros conmigo. Luzco fenomenal o tengo que cambiarme el traje.
            Ellos se dieron una mirada y Peter puso expresión de pensar. Lissie lo taladró con la mirada.
            —Tú luces malditamente increíble —bromeo Edward.
            —Te ves maravillosa —dijo Mathias. Ella le sonrió.
            —Lo sé.
            —Vayámonos ya —anuncio Esteban.
            Stacy la tomó del brazo.
            —¿Todo bien? —le preguntó en voz baja.
            —Sobreviviré, Kyler me llamó—respondió y le sonrió.
            —Ese hombre comienza a ganar puntos conmigo. Como bien te mande a decir, nos iremos juntos.
            —¿Y porque de pronto nos iremos juntos? —preguntó Lissie.
            —Ese es justo el problema. Es una fiesta te alta costura, ya sabes como son. ¿Dos chicas llegando sola? Los buitres iban a querer picar. Hablando con Edward esta tarde hemos llegado a la conclusión de que por supuesto tenían que ustedes aceptarnos. Tú como mi hermana y una de las herederas de la compañía Lorens, vendrás conmigo. Stacy estará con Edward. Los periodistas nos verán entrar juntos y después de eso ustedes son libres de escaparse si lo desean.
            —Como si eso fuera de verdad posible. Tío Rexford ha dejado claro que debemos estar hasta el final. ¿Qué te parecen los planes de estos idiotas? Si lo vemos desde el lado positivo, mejor para nosotras. ¡No vamos a conducir!
            —Lo que es estupendo porque me duele el culo de tanto guiar en el día de hoy.
            —Vaya finura —dijo Edward riendo. Stacy lo ignoró.
            Durante el camino Stacy se entretuvo hablando de su nueva banda favorita. Ella le prestaba atención porque eso la mantenía alejada de todos los pensamientos. Peter no le había dicho nada y Mathias había sido muy cuidadoso con sus movimientos en la casa.
            Llegaron al hotel donde sería la famosa actividad y ella forzó una sonrisa. Tomó el brazo de su hermano.
            Si dejaba ir su mente, escucharía todos los pensamientos de esas personas. Era lo odioso de que todos supieran sobre tu don. Aunque muchos de ellos simplemente creían que era una mentira. Un juego que se salió de control. Esos eran los pensamientos que más detestaba.
Recordó lo que Kyler solía hacer. Eso la hizo pensar en que quizás para distraerse podía hacer lo mismo. Saludaron a los conocidos y fingió una sonrisa cordial ante los otros. Sentía todas las miradas sobre ella y apretó el brazo de su hermano. Este rio un poco.
            —Espero que esto valga mucho la pena —dijo en tono bajo. Escuchó la suave risa de su hermano.
            —Me gustaría responder que así será.
            Entraron al local y fueron saludaron a todo aquel que se acercaba. Visualizaron al tío Rexford en una de las mesas de entremeses y fueron hasta donde él.
            —Tío —dijo Lissie con una sonrisa—. Espero que estés complacido de verme —apunto. Su tío rio y le dio un fuerte abrazo.
            —Siempre es agradable tenerte de vuelta. Estoy muy feliz de tenerte aquí —se acercó más a ella y le susurró—. Hay un anuncio muy importante.
            Lissie asintió suave y lo miró confusa.
            —¿Y de qué trata ese anuncio? —preguntó ella en el mismo tono bajo.
            —Es un secreto. Pero creí necesario que estuvieras aquí. Casi nunca vienes realmente. Una vez al año no hace daño.
            —Por supuesto, tío. En eso te doy la razón —caminó junto a su hermano hasta la mesa y se sentó al lado de Stacy. Cuando los chicos se fueron a hacer negocios ella rápido miró a Stacy—. Parece que van a anunciar algo importante. Quizás un nuevo contrato con otra empresa o quién sabe.
            —Da igual lo que sea. Estaremos aquí hasta el final.
            Ella rio y comenzaron hablar sobre la decoración. A ambas les gusto y eso fue raro.
            Mathias estaba alejado de todos y Peter se acercó.
            —¿Estas consiente de que te lo que has hecho? —preguntó su amigo con tono serio. Mathias asintió dándole la espalda—. Quizás y todavía puedas recuperar su confianza. Quedar como… amigos. Porque concuerdo con Lissie, es lo mejor para los dos—susurró Peter.
            —No tengo justificación. He cometido el peor error de mi vida y ahora me duele como no te imaginas. El alcohol, la ira, el estrés, todo, absolutamente todo estuvo en mi contra y cuando estoy solo soy un imbécil.
            »Siempre me estoy cegando ante las personas. Creyendo que todas son excelentes. Bajando la guardia. Y maldita sea, no aprendo de esta mierda y mira lo que hago. Fui un imbécil.
            Peter le coloco una mano en el hombro.
            —No seas tan duro contigo mismo. Todos cometemos errores —dijo pensando en el suyo propio. Algo muy parecido a lo que estaba viviendo su amigo—. Debemos aprender de ellos y lidiar con las miradas del resto.
            —Tú me conoces y en el último tiempo has sido el más que lo has hecho. Sabes que yo no soy ese tipo de hombre. ¡Aborrezco a esos tipos! —Mathias apretó la copa de vino y Peter temió que fuera a romper el vaso con sus manos.
            —Dale tiempo al tiempo. Lo cierto es que cuando una clarividente habla es porque tiene razón. Y si ella vio que todo estaba destinado al fracaso. Lo justo es que la dejes ir y te des la oportunidad de sanar.
            —Me duele que haya tenido que ver esa visión.
            —Ya déjalo Mathias. No ganas nada si sigues reprochándote eso. Lo que paso ya paso y no puedes regresar el tiempo atrás.
            —El chico ese que estuvo acosándola en sueños. Ahora resulta que logró mover algo en su corazón. Ella lo beso y aunque me revienta la existencia. ¿Con que cara puedo ir yo a decirle a ella que lo que hizo está mal? Yo hice algo mucho peor.
            —¡Basta! Detesto a este Mathias melancólico y que provoca pena al mundo.
            —El amor es un asco —susurró Mathias volviendo a mirar el cielo.
            —Lo que es un asco es el no saber con quién compartirlo. Pronto conocerás a la indicada.
            —Quizás… —fueron sus únicas palabras antes de regresar dentro con los invitados.
****
            Stacy le tocó el hombro a su amiga al ver a su tío subir al escenario junto al padre de Mathias.
            —Supongo que ahora es que viene la noticia —dijo Lissie. Estaba cansada de sonreír. Tuvo que rechazar varias ofertas de baile. Estaba agotada y quería dormir hasta tarde. Su hermano se había perdido junto con el resto de los chicos. No había mentido, notó ella.
            —Muy buenas noches a todo el mundo. Estoy enteramente agradecido de que se hayan dado cita en esta magnífica fiesta. Primero, daré gracias a mis amigos cercanos por haber asistido. Luego debo agradecer a una persona especial. Como todos ya habrán notado, mi sobrina Lissie Lorens se encuentra presente en la actividad. Cielo, saluda al resto —ella quiso taladrarlo con una mirada furiosa. Sin embargo, volvió a montar su sonrisa forzada y saludo a los presentes con un gesto de mano.
            »Como anfitrión principal siempre me gusta darle la oportunidad a mis amigos de dar noticias importantes en las fiestas. Y hoy no es para menos. Dejare al Sr. Lorrinson decir lo que tiene para compartir.
            Lissie puso su alarma de alerta y busco a Mathias por el local. Su padre nunca tenía nada bueno que decir. Y si estaba en el escenario era un peligro. Lissie había dejado de hacer caso a las palabras del Sr. Lorrinson. Supo que había mandado a llamar a otras personas y luego lo ignoró.
            —¿Dónde estará Mathias? Él debería estar en primera fila —susurró Lissie.
            —Amiga… —susurró Stacy.
            —Por favor, desmole la bienvenida a la futura Sra. de Lorrinson, la hermosa Alissa Betans.
            Lissie sintió todo el mundo detenerse.
            —¿Qué es lo que ha dicho? —preguntó Lissie mirando hacia el escenario. Stacy tomó su mano por debajo de la mesa.
            —Yo creo que ese señor ha dicho… —pero no logró terminar. Miró hacia el escenario y vio como la joven desconocida subía a él—. Mierda, mierda y más mierda —soltó en un murmullo.
            Lissie fue entonces que la vio. La larga cabellera castaña, los ojos color miel y un cuerpo un poco delgado, pero tonificado. Envuelto en un traje azul celeste. Sintió como toda la sangre se desvanecía de su cuerpo. Mirando con sus ojos bien abiertos hacia el escenario. Sus palabras se perdieron con el aire. Esa era la visión que tuvo en casa de Kyler. ¿Cómo no lo supo antes?
            —Es ella. La chica de la visión.
            Stacy apretó aún más fuerte su mano. Tragando con fuerza.
            —La fecha para el matrimonio entre la Srta. Betans y el joven Mathias Lorrinsons está estipulada para el 21 de diciembre del 2016. Les aseguro que aquí los presentes recibirán la cordial invitación. Gracias a nuestro anfitrión, Rexford Lorens. Un gran amigo íntimo que siempre nos acompaña en estos momentos. Gracias a todos los presentes. Yo como padre de un joven tenaz, sé que esto es un paso duro para toda persona. Deseémosle feliz compromiso a la pareja.
            Se escucharon los aplausos pero ya Lissie comenzaba a caer en un profundo pozo sin fondo. Sus ojos picaban como nunca y se esforzó a si misma ser fuerte. Stacy no soltó su mano en ningún momento y eso permitió que ella no se derrumbara. Al alzar la mirada la imagen que tuvo fue horrible. Mathias le tomaba la mano a la chica, Alissa y le sonreía. Le dolió demasiado. Porque eso no lo vio venir.  
            Lissie dio un brinco en la silla cuando unas cálidas manos se posaron en su hombro. Alzó la cabeza y vio a Edward molesto.
            —Debemos sacarla de aquí, ahora —le dijo a Stacy sin mirarla. ¿Tan mal se estaba viendo? Se preguntó mientras quería llorar.
            Se levantaron y caminaron con paso lento hasta donde su tío.
            —Tío, debo irme. El jetlag ya me está pasando factura hoy —dijo con su sonrisa más dulce. El hombre la miró a ella y luego a su amiga. Asintió y sonrió.
            —Que estuvieras aquí dice mucho de ti, sobrina. Gracias por venir. Nos veremos pronto.
            —Por supuesto tío y usted no debe estar muy tarde aquí. Ya es una persona mayor —bromeo ella un poco.
            El hombre rio y luego Edward se encargó de sacarla de allí. No quiso buscarlo con la mirada. Si lo hacía se iba a romper a llorar en ese instante.
            Cuando estuvo afuera y bajó las ya desoladas escaleras. Comenzó a sentir arcadas. Las controlo con fuerza.
            —No sabíamos nada. Mathias sabía que en las últimas semanas su padre estaba raro. Cuando este le confirmó que no llevaría a nadie a la fiesta, parece que fue el detonante. Todo esto se va arreglar.
            —¿Arreglar? Como piensan arreglar algo que ya sucedió. ¿No lo vieron? Muchísimas personas saben sobre ese matrimonio. ¿Creen que aceptaran tan campantes el engaño? Edward, tú conoces esta sociedad de mierda en la que vivimos. Sabes cómo son los matrimonios aquí.
            —Mathias y tú estaban juntos. El padre de Mathias tendrá que cargar con el anuncio. ¡Fue su culpa! —el chico estaba exasperado. Pero es que él no sabía todo lo que ella sabía. Comenzó a llorar y no permitió que él se acercara.
            —Solo déjalo, ¿de acuerdo? Hoy ha sido el peor día de mi vida desde un comienzo. El peor de todos. Y lo único que deseaba era poder tener una noche tranquila.
            —¡Lissie! —la llamó Esteban y alzar la vista él se abalanzo sobre ella para abrazarla—. Lo siento tanto. Jamás te hubiera expuesto así.
            Su hermano no comprendía que su llanto era por demasiadas cosas. Lo abrazó escondiendo su rostro en su pecho.
            —Odio este día.
            —Esto se va a resolver —intentó animarla. Ella negó.
            —No, hermano, eso no va a suceder. Lo vi. Vi a esa chica subir al escenario. Pero no sabía de quien se trataba. Ahora sé que es la chica que se acostó con Mathias en mi ausencia y para colmo será su esposa —cuando soltó esas últimas palabras Lissie se separó de su hermano. Viendo su rostro transformarse. Luego vio a Edward mirándola atónito.
            —¿Qué has dicho? —dijo entre dientes. Ella comenzó a negar.
            —No he dicho nada. Solo llévenme a casa. Te lo suplico, Esteban. Llévame a casa —le imploro.
            —Dijiste que…
            —Se exactamente lo que dije. Por favor, sácame de aquí. No lo soporto más.
            Esteban miró a los ojos azules de su hermana y sintió como su corazón se destrozaba en mil pedazos. Ver su dolor, verla llorar así lo detestaba. Se juró a si mismo ir a golpear al causante de sus lágrimas.
            —De acuerdo, mi pequeña hermanita. Vamos a casa —dijo. Miró a Stacy y esta comprendió al instante lo que quería decirle. Que se quedara con ellos esa noche—. Edward, quédate aquí con Peter. Intenta averiguar lo que al parecer nosotros no sabemos.
            —De acuerdo —dijo el chico y miró a Lissie sintiéndose también mal.
            —No seas cruel con él, Edward. Nunca olvides que ustedes son como hermanos. Habla con Peter —le pidió Lissie con voz suave. Edward asintió.
            —Lo haré. Solo porque tú me lo estas pidiendo.
            Durante el camino Lissie estuvo despierta con la cabeza en las faldas de Esteban. Stacy fue quien terminó conduciendo sin ningún problema.
            Al llegar a la mansión Stacy se bajó del auto y le dio las llaves al chofer. Caminó junto a Esteban y con una Lissie muda. Llegaron a la habitación de ella y Stacy le pidió a la ama de llaves que le ayudara a poner a su amiga cómoda. Esteban aprovechó ese momento para ir a su cuarto a cambiarse.
            —No lo entiendo —dijo en un susurro—. Duele tanto este lugar —dijo señalándose el corazón.
            —Señorita, vamos a que se dé un baño.
            Ella no quiso y comenzó a llorar de nuevo. Jamás Stacy la había visto así.
            Se dio un baño rápido en la bañera y se puso su pijama favorito.
            —Esteban ya está ahí afuera. Aprovechare para bañarme —dijo su amiga. Lissie asintió y sonrió un poco.
            —Tengo que decirle la verdad.
            —Sí. Te diría que esperaras a mañana. No creo que Esteban vaya a estar por la mañana a tu lado. Aprovecha ahora.
            Ella asintió y llegó a la habitación. Su hermano estaba en la cama.
            —Ven, como en los viejos tiempos. Yo cuidare tu mente.
            Ella se acurrucó a su lado.
            —Se lo que dije y es verdad. Pero quiero que sepas que pasaron muchas cosas antes de eso y que… yo no quiero que rompas tu amistad con Mathias. No quiero —dijo en voz baja.
            —Debes decirme la verdad. Eso que yo no sé y entonces tomare mis propias decisiones. Me parte verte llorar así. Les prometí a nuestros padres que serías la chica más feliz del planeta. Y ahora estoy fracasando en eso.
            Ella negó.
            —Es mi culpa. En parte todo es quizás mi culpa.
            Lissie comenzó a decirle todo. Sin dejarse ningún cabo suelto. Se guardaría para si los detalles más importantes para ella simplemente. Esteban la escuchó sin interrumpirla. Cuando terminó él la abrazó aún más fuerte.
            —Con todo lo que me has contado, haces ver a Mathias como otra víctima de las circunstancias.
            —Todos lo hemos sido.
            —¿Amas a ese otro chico? —preguntó.
            —Me importa, tengo sentimientos creciendo por él. Y creo que si me hubiera quedado otra semana más. Me hubiera enamorado por completo. Él decidió irse antes de que pudiera ser otra cosa. Dijo que no estaba preparado para cualquier tipo de rechazo. Y lo deje ir porque sabía que en estos momentos yo no podía darle lo que él deseaba.
            —Y ahora simplemente sucedió esto —ella asintió y dejó caer su cabeza en la almohada.
            —Los perdí a ambos y en una misma noche. Tengo mi corazón roto en miles de fragmentos.
            —Suerte que eres una chica independiente, trabajadora y capaz de arreglar ese corazón roto.
            —Y suerte que tengo al mejor hermano, ¿verdad? —Esteban le beso la frente.
            —También.
            Stacy salió del baño con una sonrisa en su rostro.
            —Tienes mejor aspecto, linda. —dijo acomodándose en el otro extremo de la cama.
            —Quiero dormir esta noche y olvidarme de todo.
            Esteban ocultó sus mechones despeinados.
            —Ha sido un día agotador.
            Los tres chicos se quedaron dormidos de inmediato.
            Lissie abrió sus ojos sintiendo sus ojos pesados. Se dio cuenta que estaba en el mismo lago de siempre. Ese que tenía un cementerio al lado. Un rayo de esperanza se instaló en su ser y lo buscó. Kyler estaba recostado en la misma piedra de la vez anterior. Y al verla su rostro se iluminó.
            —Estas aquí. Pensé que estarías muy agotada.
            Ella pensó que él no volvería a meterse en ese lugar de su mente. Fue lo que dijo esa tarde en el hospital. Sus ojos se aguaron cuando se acercó a él. Kyler la envolvió en un fuerte abrazo.
            —Lo sé, Brad me lo dijo. Lissie, yo lo siento tanto. Quizás debí haber indagado más en su futuro. No lo hice por respeto a tí.
            —Quizás y debiste haberte olvidado de la moral esta vez. Así yo no tendría un corazón roto en miles de pedazos.
Se acercaron a la orilla y él se acostó en el césped verdoso. Lissie hizo lo mismo. Se giró y se encontró con su rostro observándola.
            —Duerme Lissie. Es justo lo más que necesitas ahora. En el plano terrenal, tu hermano y tu mejor amiga te acompañan. En el plano de los sueños, te estaré acompañando yo.
            Ella sonrió con la mirada triste.
            —Me gusta esa idea —murmuró.
—Cuidare tus sueños —dio mientras se acercaba y la acomodaba a su lado. Lissie dejó caer su cabeza en su pecho. Cerrando sus ojos en ese plano y dejándose llevar.
           

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