27. Un viaje sin boleto de regreso

Obscuridad (Sombras y Fantasmas #1)

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            Lissie saludó a Betzy con una sonrisa radiante en su rostro. La secretaria se sorprendió de ver a la joven nuevamente en la empresa. Siendo ella de las pocas que sabía la realidad sobre ese fugaz noviazgo. Le entristeció saber que su jefe no estaba con ella. Después de tanto tiempo y al final el destino terminó alejándolos de nuevo.
            —El señor ha dado autorización de que pasaras. Siempre es un placer verte, linda.
            Lissie rio y se despidió de ella.
            Al entrar de nuevo a esa oficina sintió una especie de nostalgia. Muchos recuerdos llegaron a su mente. Vio a Mathias levantarse de la silla giratoria y verla acercarse con cuidado.
            —Es una sorpresa tenerte aquí —dijo sincero.
            —Que hayamos roto no significa que dejemos de ser amigos. Te dije que nuestro destino era no estar juntos como pareja. Fuiste mi mejor amigo antes que mi novio. No quisiera que eso dejara de ser así. ¿Tú quieres romper nuestra relación de años de forma trágica? Porque yo no —aclaró la clarividente.
            Mathias disimuló una sonrisa que no llegó a sus ojos. Lissie suspiró y terminó acortando la distancia. Ella no quería hacer las cosas incomodas para él. Estaba consciente de lo mal que lo estaba pasando en esas semanas.
Un matrimonio inesperado, una ruptura definitiva, el deseo de no olvidar lo que una vez lo hizo feliz. La impotencia de saber que no puede tomar la decisión que quiere.
            Lissie conocía a Mathias tan bien. Que sabía que el muchacho siempre haría caso a las decisiones de su padre. Ellos lucharon hasta el cansancio para llegar hasta allí. Y Lissie conocía al Sr. Lorrinson. Sabía que no era un mal hombre y que amaba a su hijo sobre todas las cosas. También sabía que siempre buscaría lo mejor para ellos los empleados que trabajaban dentro de la empresa. Y aunque le doliera aceptarlo, nunca la consideró como algo bueno por sus orígenes.
            Darse cuenta de que eran demasiadas cosas en contra mas que las que estaban a favor. Era triste. Buscó la mirada perdida de Mathias. Él huía de sus ojos azules y eso a ella no le gustaba. No quería convertir es relación en algo incómoda para ambos.
            —Yo he estado dando muchas vueltas a lo que pasó —comenzó diciendo.
—He tenido la oportunidad de analizar lo que dijiste. Siempre he admirado que tuvieras razón en todo —dijo mientras volvía a sentarse en la silla.
            —Los dos cometimos errores y no supimos lidiar con ellos. Sin embargo, de verdad creo fielmente que nuestra relación de pareja hubiera terminado muy mal. Eres un hombre increíble Mathias. Y mereces a una mujer igual de increíble a tu lado. Con el tiempo nuestro amor solo será de amigos, de familia. Nuestro error fue idealizar una relación futura cuando no éramos capaces de darnos cuenta de la verdad.
            —No sigas con esto —pidió Mathias. Le estaba doliendo.
            —Mathias, te perdonó por haberme ocultado las cosas. Ahora soy yo la que no quiere que te sientas culpable. No importa las circunstancias. Cometimos un error ese día y punto. Y yo necesitaba decirte que te perdono por eso. De corazón, con sinceridad. Mírame a los ojos y comprueba que no te miento. Me conoces mejor que nadie, mejor que mi propio hermano. Sabes cuándo miento. Mírame y comprueba lo que digo.
            Mathias le hizo caso. Lissie le estaba perdonando su error en la relación con la verdad. Lo estaba haciendo y eso solo lo hacía sentirse terrible. Una lágrima resbaló por su mejilla y ella hizo una mueca. Lo más parecido que tenía a una sonrisa. Estiró su mano y le limpio la mejilla.
            —Yo te perdono por todo. Y solo quiero que sepas que no quiero que te vayas de mi vida.
            —No me iré de tu vida. Seguiré estando aquí, de otra forma, pero aquí. Todo estará bien, Mathias. Te lo aseguro.
            Él negó colocando una mano sobre la de ella. Pegándola en su mejilla.
            —No puedo pensar en la felicidad. Tú no serás la que vaya a desfilar en el altar. No serás tú la que tendrá a mis hijos. ¿Cómo me pides que sea feliz cuando tú eres la razón de mi felicidad?
            Ella negó y tragó saliva. Su garganta estaba seca.
            —Mathias, he visto adrede algo de tu futuro. Ya sabes… una mujer despechada hace locuras. Mis locuras siempre son soñar con las visiones que no me atrevo a buscar despierta. Al parecer nunca fui esa chica para ti. Me duele un poco saberlo ahora. Pero Dios sabe porque hace las cosas. Y porque nunca me dejo ver tu futuro —mintió con descaro.
            Debía convencerlo de que su futuro juntos no existía. Para que él fuera capaz de seguir adelante.  
—¿No estábamos destinados? —preguntó dolido.
—No, no lo estábamos. Hay otra cosa que debo decirte.
—¿Mas dolor?
—Alissa Betans está embarazada.
            Mathias dejó caer ambas manos a sus costados. Mirando a Lissie con expresión atónita. Ella no quitó la mano de su mejilla. Puso su otra mano en su rostro y lo tomó entre sus manos. Él estaba sorprendido.
            »No te bloquees. Sé que es algo que no te esperabas.
            —¿Cómo puedes decirlo de forma tan tranquila? —preguntó. Lissie parecía tener una máscara en su rostro y le estaba consolado. «¿Cómo ella podía consolarlo si de su engaño salió un hijo? Eso debía tenerla destrozada y más ella seguía allí a su lado.
            Ella sonrió de lado y le acarició la mejilla.
            —Estoy tranquila porque sé que tú serás capaz de lidiar con esta noticia. De hacer lo correcto. Recuerda una cosa, Mathias. Los niños no deben pagar por los errores de los adultos. Tu futuro bebe no tiene la culpa de nada. Recuérdalo.
            —Esto solo deja en claro que nuestra relación queda rota. Inminentemente.
—Seguiremos siendo amigos. Ahora quizás no vayamos a vernos mucho. Me voy de viaje y no sé cuándo vaya a regresar. Más, espero poder estar para tu boda. Dejarte saber que siempre tendrás mi apoyo.
            —¿A dónde iras?
—No estoy segura todavía. Se que debo resolver demasiadas cosas.
            —Me gustaría que las cosas fueran diferentes.
—A mí también.
Se vieron interrumpidos cuando la puerta del despacho se abrió y por ella entro una joven castaña y con una mirada relajada. Lissie y Mathias se levantaron de la silla.
            Era la primera vez que tenía frente a frente a la prometida de su exnovio. La chica con la que él se acostó cuando estaban juntos. Lissie admitió que era guapa. De su misma estatura y con el pelo más corto.
            —¿Eres la famosa clarividente? Es un gusto conocerte, soy Alissa. —dijo estirando su mano a modo de saludo.
Lissie sonrio y tomó su mano.
—El gusto es mío Alissa Betans.
            —No esperaba verte aquí, si soy sincera. ¿Quieren que los deje a solas?
Mathias fue a responder más Lissie se le adelanto.
—Ya me estaba por ir, Alissa. Ha sido bueno verte.
            Alissa dudo en si respondía o no.
            —Yo me disculpo por todo lo que sucedió.
            Lissie de verdad vio en ella una mujer inteligente y dispuesta a todo por ayudar a quienes le importan. Observó a Mathias de reojo y sonrió. Él estaría en buenas manos.
            —No tienes nada de lo que debas disculparte. Las cosas siempre pasan por algo. Mucho éxito en tu relación.
            Alissa se quedó atónita con la actitud tan tranquila de la clarividente. Mathias supo en ese instante que todo terminó.
            Lissie en el camino se encontró con Peter. Sonrió al verlo.
            —No estas llorando como la última vez —dijo con una media sonrisa en su rostro. Ella asintió.
            —Soy una mujer madura, Peter. Ya tengo 22 años —dijo como si ese dato fuera la gran cosa.
            —¿Quieres que te acompañe al estacionamiento?
            —Seria agradable. —dijo.
            Peter se entretuvo hablando de cosas graciosas y sin importancia. Ella comprendió que él solo quería distraerla y lo agradeció enormemente.
            Al salir del despacho comprendió dos cosas:
1.      Ya no habría más Missie en su vida.
2.      Terminar una relación por segunda vez apesta.
            Mathias sería papa y ese debía ser su principal preocupación. No el buscar la forma de terminar con ese matrimonio para estar con ella. Soltó un largo suspiro y al llegar al auto miró a Peter.
            —Deben estar preparados para esta noche —el chico la observó con el ceño fruncido y ella aclaró—. Mathias será papa, Peter y necesita a sus mejores amigos para lidiar con esta noticia.
            —Santa madre, ¿estas segura? —preguntó Peter sin poder creerlo.
            Ella se cruzó de brazos con las cejas alzadas.
            —Soy clarividente. Veo fantasmas y veo el futuro también. ¿Lo olvidas?
            —Mathias hoy querrá beber hasta perder el conocimiento.
            —Lo mismo pienso. En estos momentos se encuentra con Alissa.
            Peter la observó con curiosidad.
            —¿Qué opinas de ella? —preguntó Peter con miedo a entrar en terreno peligroso. Lissie se encogió de hombros.
            —Es una chica increíblemente amable. De seguro la adoraran.
            —Más que a ti, no —dijo el muchacho riendo. Ella asintió y se despidió.
            —Peter, fuiste un excelente amigo durante todo este tiempo. Que nadie te diga lo contrario.
            —Gracias, Lissie.
****
            —Así que es definitivo. Te vas a esa isla en busca de respuestas —Brad todavía estaba desconfiado entre los planes de su amiga.
            —Necesito encontrar a la persona que hizo este collar y mis investigaciones dan hasta la isla perdida del horizonte. Este collar es la llave de un diario de mi madre. Ese diario no estaba en la caja que me enviaron. Lo que significa que hay alguien que no desea que yo sepa la verdad de los últimos años. Debo ir y saber cómo brega ese objeto.
            —No puedo creer que la vendedora de verdad tuvo razón. Ella nos lo advirtió —dijo Brad.
            —Iras sola y eso no me gusta ni siquiera un poco —dijo Stacy tumbándose en el sofá.
            —¿Crees que a mi si me gusta la idea? No tengo ninguna otra opción.
            —Podríamos ir contigo.
            —Ni pensarlo. Están trabajando muy duro en la apertura del nuevo negocio. No lo atrasare por mis cosas. Además, los llamare. Lo prometo.
            —Bien —espetó Brad sin estar convencido—. ¿Iras a la boda de él?
            Lissie se encogió de hombros.
            —No estoy segura. No sé si estaré a tiempo.
            —Si no vas, la gente hablara demasiado. —dijo Stacy burlona. Lissie le tiró con una almohada.
            —Me da igual lo que piensen los demás.
            —Solo esfuérzate un poquito por regresar.
            Ella asintió y continuaron hablando.
****
            Echó la pequeña maleta en el baúl del auto y luego hecho la mochila de viaje en la parte trasera del carro. Ese día había sido lo más silenciosa posible. Durante la semana se había despedido de su hermano y de sus amigos. La idea de dejarlos por tiempo indefinido no le gustaba en lo más mínimo. Le dolía mucho esa parte de su corazón lastimada.
            Sin embargo, era momento de terminar esa misión de vida.
            Encontrar a los asesinos de sus padres.
            Lissie sospechaba que Albert Craberr tuvo mucho que ver en ese accidente. Su madre no dejaba de decir Ellos y en la actualidad Albert es el líder.
            Ese hombre junto al resto de los integrantes también estaban desaparecidos. ¿Y si ellos estaban vivos y escondidos? Ella iba a dar con ellos de alguna forma y los haría pagar por dos cosas.
1.      La muerte de sus padres.
2.      Por lo que le hicieron a ella esa noche.
            Esas personas no se saldrían con la suya. No lastimarían a nadie más y ella se aseguraría de que sus hijos no tuvieran que verse involucrados en una situación parecida. Sin miedo cerró la puerta del auto y se montó en el asiento piloto.
            Era momento de dejar su antigua rutina. Era momento de escuchar a sus sueños y hacer por una vez lo que estos le decían en las noches. No se trataba de venganza. Se trataba de hacer justicia.
            Y eso es justo lo que iba hacer.
            Encendió el auto y se perdió entre las calles.
            La tarde caía en el horizonte dándole espacio a la oscuridad que proporcionaría la noche. La lluvia comenzó a caer a cantaros y Lissie sonrió mirando por la ventana veía las gotas caer.
            —Alguien está triste —fueron sus palabras antes de mirar la carretera y perderse en sus pensamientos.
 
Fin
  • Dalas-image Dalas - 10/04/2019

    ES GENIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL <33333333333333 Escribirás más libros???

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