Cap 61

Averno (YAOI)

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Dan se revolvió del agarre de Carter, tenía que salir de allí y encontrar a Cóndor antes de que fuera demasiado tarde, estando en el campo de batalla con Edgar cerca... no, no se fiaba ni un pelo , su instinto le gritaba que fuera a buscarlo y su propia experiencia también.
 
-¡Quítate del medio Carter!- lo empujó hasta lograr tirarlo al suelo, caminó rápidamente hasta la entrada de la tienda y se detuvo un segundo para mirarlo.- Tengo que ir...
 
 
Corrió a la velocidad máxima que le permitían sus débiles piernas por todo el campamento, en esos momentos se le hacía mucho más grande de lo que realmente era... buscaba la cabellera blanca de Cóndor entre las cabezas de los soldados que se cruzaban en su camino ya preparados para subirse a los camiones sin resultado, por supuesto.
 
Llegó al punto de empezar a gritar su nombre y preguntar a todos los que pasaban por delante pero la mejor respuesta que había obtenido era un "Aparta, estás en mi camino" así que apretó los puños y siguió al rebaño verde y metalizado que empezaba a hacer cola para subir a su puesto del camión. Evitó las miradas de los oficiales que los supervisaban escondiéndose tras los otros soldados que alzaban una ceja ante su presencia... pero no hacían más, ese no era su problema, ya tenían bastante con preocuparse de sus propios culos.
 
Subió a uno de los camiones junto al resto... saltaba a la vista que no debía estar ahí, no llevaba nada de la equipación, tan solo el uniforme sucio a medio abrochar y una cara de terror total pero no por lo que estaban pensando todos los presentes precisamente. Dan se movió por el inestable camión, inquieto, tratando de ver los otros vehículos por los huecos de la tela que los separaba del exterior pero era una tarea inútil, solo alcanzaba a ver la silueta de los camiones que avanzaban con precaución por el irregular terreno.
 
El camino se hizo largo pero seguramente solo era la impresión de Dan por los nervios y el miedo. Los camiones se detuvieron esta vez sin ninguna clase de problema y los soltaron a todos como si de niños en un patio se trataran, cada soldado se movilizó rápidamente y se colocó en su grupo guiado por un oficial que no dejaba de gritar, dejando a Dan evidentemente apartado del resto, una ficha que no encajaba que buscaba algo sin parar entre los demás grupos...
 
-¡Dan!- escuchó a lo lejos, se giró rápidamente y persiguió esa voz con desesperación hasta dar con ella.- Mierda Dan... no salgas corriendo así...- Carter lo tomó por los hombros.- Si buscamos dos terminaremos antes.- Dan lo miró decepcionado.- Oye, he tenido que cambiar mi puesto con el dueño de este uniforme... bueno, él estaba contento de no tener que venir a morir aquí.- señaló su equipo.- Je, al contrario que tú yo tengo que proteger mi vida como sea.- se acomodó el uniforme y el arma que le colgaba del hombro.
 
-Ya... gracias por venir.- habló sin ganas sin querer mirarlo a la cara.
 
Prosiguieron la búsqueda lanzando gritos observando que donde estaban solo habían descargado la mitad de los camiones, lo que les dificultaba la tarea bastante. Caminaron lo más alejados posible de los soldados que preparaban sus pequeñas bases ya que allí se concentraría el fuego enemigo... a Dan no le importaba pasar por el medio y terminar como un colador pero debía pensar en Carter así que dar un rodeo era lo más inteligente.
 
Horas más tarde Dan miraba al suelo de tierra seca que describía perfectamente como tenía la garganta, sus esperanzas iban disminuyendo con cada paso que daba pensando que tal vez y solo tal vez ese era su castigo por enamorarse...
 
Carter empujó a un lado a Dan metiéndolo en una casa ajena para ponerlo a cubierto antes de que un par de balas de alto calibre impactaran justo donde habían estado segundos antes.
 
-¡Mierda, no estés en las nubes que no es momento para eso!- lo reprendió con toda la razón del mundo.
 
-Lo siento...- Dan agachó la cabeza deprimido.- No sé qué me pasa...
 
-Yo si lo sé.- lo miró mientras se levantaba del suelo.- Y lo comprendo pero deja de preocuparte, lo encontraremos... y joder, Cóndor tiene más posibilidades de salir de aquí con vida que cualquiera de estos soldados, no lo infravalores.- le extendió un brazo para ayudarlo a levantarse. De repente abrió mucho los ojos y soltó una carcajada.- Jajajaja ¿no hemos vivido esto antes?
 
-Quizás... jajaja- no pudo evitar reírse también.- Bueno, pongámonos en marcha.
 
-Sí... pero deberíamos ir con más cuidado.- cargó su arma por si acaso.
 
-No quedan civiles así que podemos movernos por las casas sin problemas.
 
-Si es que no hay algún estúpido como nosotros paseándose por ahí.
 
-No somos estúpidos sino estrategas.- se hizo el digno. – Suena mucho mejor.
 
-Ya, ya... tú delante querido escudo humano.- extendió el brazo con pompa invitándolo a abrir la puerta opuesta de la habitación.
 
-¿A dónde ha ido parar todo ese respeto que me tenías?- de todas formas abrió la puerta y se asomó para comprobar que no hubiera nadie fuera.
 
-Sigue ahí pero mis ganas por vivir lo superan.- Siguió a Dan hasta la siguiente casa.
 
Pasaron varias horas entrando y saliendo por diferentes casas mientras escuchaban los disparos acercarse y alejarse, como si se movieran en una dimensión diferente pero finalmente decidieron aproximarse donde suponían estaban los integrantes de los camiones que se habían separado, una opción arriesgada pero debían tomarla tarde o temprano... Se acercaron lo máximo que les permitían las casas y sus casi opacas ventanas para comprobar el perímetro.
 
- Oye Dan creo que deberíamos salir, desde aquí no llego a ver si Cóndor está entre esos soldados.- Carter se asomó un poco por un hueco pero escondió la cabeza de inmediato por temor a convertirse en una tiza de billar.
 
-Sí... tu espera aquí.- Dan caminó en cuclillas hasta la puerta con toda la intención de salir a revisar, al asomarse alcanzó a ver las espaldas de algunos soldados... Lo mejor que podía escuchar eran sus gritos y la del oficial que gritaba a pleno pulmón órdenes sin parar. Dan se quedó quieto, completamente paralizado al reconocer esa voz y justo en ese momento se volvió. Edgar por un segundo lo miró confundido... pero después le siguió una ira que hacía centellear sus ojos ámbar.
 
-Tú... pequeño...- Edgar dio un paso en dirección a Dan pero este se descongeló y corrió dentro de la casa de nuevo, agarró a Carter y tiró de él con urgencia.
 
-¡Dan, ¿qué pasa?!- Carter se asustó mucho por aquella reacción.
 
-¡Corre y no mires atrás!- Ambos corrieron y saltaron por ahí sin saber si Edgar los estaba persiguiendo pero el sentimiento del terror y la adrenalina los había invadido terminando en vete tú a saber dónde... estaban completamente perdidos. Se detuvieron al no verse capaces de seguir corriendo.
 
-Mierda Dan...- Carter trataba de recuperar el aliento.- Eso fue muy loco.
 
Dan no pudo ni responder, estaba demasiado ocupado muriéndose en el suelo por el cansancio pero el sonido de la madera crujir le hizo ponerse alerta... ¿Edgar los había seguido después de todo? Carter se aferró a su arma y apuntó a todos lados muy nervioso, Dan buscó posibles vías de escape pero estaban totalmente arrinconados, una estupidez por su parte... Esperaron con el corazón en la garganta a que ese leve sonido se convirtiera en pasos que poco a poco se iban acercando a su posición, Carter estaba al borde del infarto y Dan ya se resignaba a su destino... Pero en la puerta apareció Cóndor, con el ojo cubierto por vendas, un uniforme que estaba más próximo a la casi semidesnudez de Dan que al equipo de Carter, además de ir armado solo con un cuchillo casi al mismo nivel de nerviosismo que ellos.
 

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