La Voz del Dragón

Géneros: Acción, Aventura, Fantasía

En época de guerras civiles -en donde los cuentos nos enseñan que las criaturas mitológicas iban por el mundo divisadas y reconocidas bajo el adjetivo de "reales" por los humanos- se concentra esta historia. Sin embargo, ¿cómo se puede estar seguro de que realmente estaban ahí estos seres? Yuki, nuestro protagonista, es puesto a prueba por el temible terrateniente que los gobierna, y al mismo tiempo, la justicia y cariño de su corazón. Gamilca, la hija de un médico extranjero, consigue percibir la tribulación de Yuki al tener que escoger a que lado inclinar su lealtad. Y es en este momento decisivo en la vida del joven, cuando una de estas criaturas se aparece ante él para acompañarlo en toda la historia a tomar las decisiones más importantes. Pero... ¿De dónde viene? ¿A qué se refiere realmente la frase "pocos son capaces de verlos"? Adelantadas a su tiempo, Gamilca se formula estas preguntas para resolver el verdadero conflicto y misterio de la historia.

Prólogo y Bienvenida

La Voz del Dragón

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La Voz del Dragón

 

Para mi hermana

 

 

 

Uno

 

Ya casi terminaba de imponerse la oscuridad de la noche frente a mis ojos. Un paisaje que, agradecía tener la agilidad para observar; pues solo estando en las alturas podría ser capaz de divisar tal deceso majestuoso como el del enorme sol, casi tan imponente como su existencia misma.

 Y todo aquel paisaje cobraba vida más allá de mis ojos, ya que en mi rostro, conforme aumentaba la velocidad, la brisa helaba y chocaba en diminutas pero eléctricas chispas. Lluvia y sol mezclados en un perfecto kitsune no yomeiri[1].

Todos mis sentidos percibían cada detalle, incluyendo al ser que me acompañaba sigilosamente al lado, quien seguramente experimentaba las mismas sensaciones, porque escuchaba bien todo su cuerpo como un río, sus escamas se agitaban de pies a cabeza por lo que seguramente eran continuos escalofríos.

Definitivamente el tiempo que había transcurrido en su compañía había hecho su trabajo, pues el temor que le profesaba a esta creatura había desaparecido casi en totalidad, en su lugar albergaba un enorme respeto y estima, además de una rotunda confianza.

Él conocía cada parte de mí. Me defendía cuando otros querían herirme, y me hacía fuerte cuando lo necesitaba. Ningún detalle se escapaba de su observación, constantemente se introducía en mí, conociendo hasta el último deseo escondido y obviado en mi mente. Él sabía lo que yo quería y necesitaba. Era mi protector, pero también mi atalaya.

 

 

Bienvenida

 

-¿No te encantaría poder ir a aquella montaña?

-Si pudiera llegar a ese lugar tranquilamente, la pasaría de largo y me iría lo más lejos posible de este lugar.

-Yo solo quisiera dejar atrás el muro, y preferiría poder verlo para saber que sobreviví a él.

-De ser posible desearía olvidar todo lo relacionado a este lugar. Se supone que las murallas te protegen, pero esta te asfixia al punto de olvidar cómo se siente el sol.

-Aoi… eres un exagerado. Allá afuera estaríamos peor teniendo que improvisar nuestra supervivencia cada día.

-Si consigues un simple trabajo, puedes comer, además, en esa montaña hay más que solo árboles. Podrías cazar tu comida o solo recogerla de la tierra. Me asusta que estés tan cómodo en este lugar.

-No es que esté cómodo. No conozco otra cosa.

-O a Yuki le gusta lo que Takahashi le hace.

-¡No empieces otra vez Aoi! Voy a irme. ¿No podemos tener una conversación sin que toques el tema?

-Tranquilízate, no te levantes. Solo estoy fastidiándote.

-Por eso me voy, suficiente me fastidian en el palacio como para tener que escucharte a ti también.

-Es que es impensable para mí. Quiero decir, tú obedeces de inmediato, no llegas a la habitación a veces, y todos sabemos lo que ese viejo podrido hace con los nuevos.

 - Esa etapa ya quedó atrás para ambos hace tiempo…

-Eso es lo que no comprendo. Ya estás entre sus tropas, con el deber de impartir el entrenamiento, pero sigues igual de dócil.

-¡No me hace lo que estás pensando! Ya te lo dije.

-¡Cállate! Vamos, acuéstate de nuevo, si alguien te escucha decir esas cosas, sería muy vergonzoso para mí ser tu amigo.

-¿Vas a dejar de hablar del tema?

-¿Me responderías una última pregunta con sinceridad?

-¿Qué?

-¿Por qué a pesar de todo lo que hace ese hombre, tú lo sigues sin protestar y con buena cara?

-¿No es obvio? Ya se va a morir, y no tiene hijos. Necesita depositar su confianza en alguien que crea que será igual que él.

-Para verte tan inútil y servicial, tienes ideas bastante sombrías. Pero… mientras te haces su mascota preferida, promete que no le harás nada a los pequeños niños que trae.

-¿Cómo voy a hacer algo así? –Un derechazo en el hombro debería ser suficiente para callar al sujeto a mi lado-. Quisiera que recordaras que soy yo quien los oculta y defiende.

-¡¿Por qué me golpeas?!

-Por idiota.

-Arruinas mi único momento de paz en el día.

-¿Cortar leña te da paz?

-Estar acostado en esta pequeña colina donde si ves al cielo, los muros desaparecen, eso me trae paz. Recuéstate Yuki, siente la libertad con las corrientes de aire y las nubes.

-Me voy a quedar dormido, estoy agotado.

-Cómo si fuera posible con tanta gente pendiente de nuestros movimientos.

-Deberías callarte y disfrutar tu momento de paz.

Aoi y yo siempre habíamos sido muy cercanos, desde que llegó al palacio yo me llevé muy bien con él. Takahashi Sama[2] dice que es porque nuestros años se complementan. Sin embargo, aunque yo siempre le sonreía, a él le tomó tiempo sonreír.

Un día, antes de que amaneciera lo llevé a este lugar, pensando que estaba harto del palacio y querría ver mejor el sol. Ese día vi a Aoi llorar por primera vez. Pasaron casi diez años para que me dijera lo que le había pasado. Pero aquella mañana a sus seis años, mi mejor amigo me sonrió por primera vez mientras el sol se acomodaba en el este.

Luego de esa vez, él se ofrecía todo el tiempo para ir por leña y quedarse tumbado aquí, disfrutando del paisaje más lejano del palacio, arrastrándome con él y anhelar juntos la libertad. Y aunque ya nos habían atrapado y golpeado dos veces por holgazanear, siempre terminamos aquí al finalizar la semana.

-¿Qué piensas?

-Que deberíamos regresar.

-No empieces… Takahashi no ira a ningún lado. Además hoy es día de concubinas, no te atenderá.

-Te lo advertí. Ponte en guardia.

-¿Vas a pelear conmigo?

-Ponte en guardia. –Me puse de pie y empuñé las manos-.

-De acuerdo. –Él también se puso de pie, pero con las manos abiertas.

-Aoi…no… una pelea limpia. Aoi…

-¡Muere fenómeno!

-¡No Aoi! ¡Cosquillas no!

El caucásico hombre de pelo largo, jamás peleó conmigo. Él nunca quiso golpearme, así que en los entrenamientos de cuerpo a cuerpo, terminaba haciéndome caer del modo más sencillo que encontró. Un día que no podía dormir tocó mi espalda para despertarme y… encontró mi debilidad.

-Eres demasiado sensible, y así pretendes quedarte con el imperio de Takahashi.

-Jamás has peleado conmigo limpiamente, no sabes qué tan fuerte soy.

-Sí… eres toda una maravilla…

- Por hoy te dejaré ir, ya tengo hambre.

-Eres un tragón… creo que esa es la verdadera razón de tu cercanía al viejo.

-Puede ser…

Camino al palacio, Aoi veía con melancolía hacia atrás como siempre. Intentando descubrir el modo de volar por encima y huir. Sabía que perdía el tiempo si intentaba hablar con él de regreso. Hasta que llegábamos a la aldea, ahí se enfurruñaba y aunque ya me escuchaba, tampoco me respondía.

-¡Ey! -En la fase de resignación de Aoi, a unos metros de la entrada del palacio, uno de los soldados me llamó.

-¿Es a mí?

-Yuki. Quieren que vayas al herrero.

-¡Voy! ¿Puedes llevar la leña por mí Aoi?

-Quisiera un perro así de obediente. Dame eso.

-¿Qué debo ir a traer?

-No lo sé, Ryu solo me dijo que debías ir y se fue a dar la primera ronda.

-De acuerdo, ya regreso.

-Apresúrate. Ya vamos a cerrar las puertas.

-Sí.

De camino al herrero, un escalofrío comenzaba a subir por mi espalda sin razón alguna. Sentía que alguien me observaba o estaba muy cerca de mí. Comencé a caminar a prisa para poder regresar pronto.

Al llegar al lugar me encontré con el negocio ya cerrado. –Si es que se le podía llamar negocio-. Todo estaba oscuro y en silencio, incluso dentro de la casa. Mi escalofrío crecía. Volteé a ver de qué se trataba, y entonces me di cuenta que no me encontraba solo del todo.

Traté de moverme despacio para regresar, pero alguien me llamó desde los campos de cultivo. Traté de divisar algo, pero ya había oscurecido demasiado, y las luces más cercanas eran muy débiles para llegar a la ubicación del sonido.

-¿Quién es? –Saqué mi catana[3]- muéstrate.

-Baja el arma, si quisiéramos pelear, ya te habríamos matado.

-¿Quisiéramos?

-Baja la voz y acércate.

Mis ojos comenzaron a acostumbrarse a la oscuridad, por lo que pude ver una sombra encorvada en una vía de agua. Entonces distinguí otra silueta, esta era femenina y estaba unos carriles más lejos. Tratando de mantener la calma, giré para ver si nadie me observaba, pero había una enorme mancha oscura a contra luz. Un hombre enorme e intimidante, sin embargo, cuando le presté más atención, me percaté de que era tan familiar como mi espada.

-Ryu ¿qué está pasando?

-Obedece Yuki.

Me acerqué con mucho recelo a la sombra más cercana que me había llamado. Poco a poco se fue levantando para quedar cara a cara frente a mí. Se trataba de alguien un poco mayor que yo, y que no recordaba haber visto en mis vigilancias.

-¿Quién eres?

-¿Te gusta vivir con Takahashi?

-¿Por qué tanto misterio? ¿Qué quieren?

-Tranquilo, no te alteres Yuki –dijo la mujer tranquilamente- no pretendemos hacer nada malo.

-Te voy a volver a preguntar ¿Te gusta vivir con Takahashi?

-Yo…

-Déjame reformular la pregunta, porque es obvio que tú tienes muchas comodidades ¿Te parece bien el modo de gobernar de Takahashi?

-No. Pero tampoco…

-No me interesa.

-Daigo… a lo que veníamos.

- No tenía pensado hablar contigo y sigo sin estar de acuerdo en incluirte. Quiero que quede claro que me desagradas.

-Ni siquiera sé quién eres. No he hecho nada para ofenderte.

-Que seas la mascota fiel de ese monstruo, y el posible sucesor, ya me fastidia bastante. Saber que hay un mocoso que pretende seguir con este gobierno infernal… hizo que el plan de terminar con la vida de Takahashi quedara inconcluso.

-Daigo, es suficiente.

-¿Matarlo?

-¿Qué? ¿Le deseas una larga vida?

-Daigo… detente.

-No Ryu, él no me convence, y estoy casi seguro de que ira a decirle a ese maldito viejo lo que tenemos en mente si le decimos.

-No soy ningún chismoso, si tus planes no funcionan es porque no eres lo suficientemente fuerte para realizar lo que te propones. No porque yo me meta en tu camino. Hay muchos como tú, afirmando poder matar al terrateniente cuando quieran. Pero no tienen el coraje para hacer más que hablar.

-Escúchame bien idiota. No soy como tu amiguito. No hablo de mi amo y luego voy muy feliz a cenar a su lado cada noche con el resto de inútiles como tú. Yo tengo dignidad, y tengo seguro lo que voy a hacer aunque mue…

-¡Con Aoi no te metas!

Me arrojé sobre él, y cuando lo tenía en el suelo golpeé su estómago y ambas rodillas. Comencé a asfixiarlo con mis propias manos, y me perdí en una ira que no había experimentado desde la primera vez que me habían dicho que estaba con Takahashi por placer. Cuando reaccioné a mis acciones, Ryu me tenía sujeto de los brazos.

-Me equivoqué, creí que tu amante era el viejo –dijo el extraño jadeando mientas se limpiaba la sangre de la boca-. Pero parece que se trata del joven de pelo largo.

-No lo sigas provocando o lo suelto. Sabes que puede matarte.

-Te dije que no iba a ser capaz de ayudarnos –el sujeto hablaba sosteniéndose de la mujer que había corrido a ayudarlo para levantarse-. Es un cretino.

-Ni siquiera le has explicado lo que quieres, solo te pusiste a decir estupideces como siempre.

-No me importa lo que planea, no quiero que me  lo diga. Él tiene razón. No voy a ayudar a un miserable como ese.

-Yuki, tranquilízate, escúchanos primero.

-No. Habla con Aoi, el seguramente querrá ayudar a que todo esto termine, y será más útil que este tonto que cree ser superior.

-No podemos –la mujer habló- Aoi es demasiado susceptible a los sentimientos y podría delatarnos sin darse cuenta. Además, tú eres el más cercano al terrateniente, es más fácil que él te escuche a que escuche las palabras de Aoi que lo ha retado más de una vez. Por favor Yuki.

-Ustedes llevan las de perder. Yo solo me uno al bando ganador. Además, una vez termine el entrenamiento, yo puedo salir de aquí.

-Estúpido… si intentas escapar te van a matar tus propios subordinados.

-¡Daigo cierra la boca!

-No Yuki… tú no eres ese tipo de persona. Yo lo sé. Conocí tu verdadera personalidad hace mucho.

-¿Qué? Ni siquiera sé quién eres.

La mujer se acercó a la luz para que pudiera verla bien. Sonrío para mí, y me hizo una pequeña reverencia algo particular que había visto antes, pero no recordaba exactamente en dónde. Lo que tenía seguro era que había sido en una pe...pequeña.

-¿Nadeshiko?

-Agradezco que recuerdes mi nombre.

-¿Eres la niña de aquella vez?

-Sí Yuki, tú me salvaste esa vez. Por eso sé que tu naturaleza no es egoísta y cruel, te pusiste frente a mí y recibiste los golpes por una pequeña, y gritabas que yo solo era una niña.

-Es diferente.

-No lo es. Yo llevaba las de perder en ese momento. También los niños a los que consuelas cuando son traídos aquí. Tú sabes que todo lo que estamos viviendo es injusto, que hay muchos abusos y pobreza. Sabemos que en el nuevo escuadrón de batalla que está creando Takahashi, después del general Toya, tú tienes el mayor cargo. Tienes que ayudarnos.

-¿Y qué se supone que quieren que haga? ¿Apuñalarlo por la espalda como si nada? Les recuerdo que ese palacio solo tiene soldados, aprendices de soldados y veteranos de guerra, todos obedeciendo las leyes de Takahashi ¿No se han puesto a pensar en por qué a nosotros, que es a quienes nos ha ido peor en cuanto a sus aberraciones, hemos permanecido en sumisión? No es tan fácil ir contra él. Es como una posesión. Es como ser leal contra tu voluntad.

-Yuki, al decir eso quiere decir... que consideras ayudarnos.

-Dependerá de lo que quieren que haga. Y una disculpa humilde del prepotente de ahí.

-Olvídenlo… podemos hacerlo sin él, y no tengo nada para disculparme.

-Daigo…

-Les daré tiempo para considerarlo. La otra semana yo cuido las puertas. Ustedes sabrán que hacer para entonces.

-De acuerdo, cuando la luna toque el centro del cielo tendrás que ir al torii[4]. Alguien te estará esperando ahí.

-Entiendo, debo irme. Espero tus sinceras disculpas Daigo-san[5].

El hombre escupió, y sujetó a Nadeshiko por los hombros retirándose, mientras Ryu se acercaba a mí después dirigirle una mirada reprimiendo el comportamiento de su compañero de revolución, y así negando con la cabeza por sus actos.

-Antes de que te vayas. Toma esta funda. Sería muy sospechoso que llegaras sin nada.

-Claro. Me voy entonces. Nadeshiko, fue bueno ver que sigues bien.

-Gracias Yuki –dijo ya algo lejos- nos veremos.

Regresé aturdido al palacio, y el guardián se quedó viendo mi cara, estaba bastante molesto por tener que abrir sin ayuda las grandes puertas solo por mi causa. Le agradecí con seriedad recordándole la diferencia de rangos, y si le parecía conveniente pelar conmigo.

No sabía exactamente en qué me había metido al aceptar darle seguimiento al plan, cualquiera que fuese que tuvieran ellos. Pero por alguna razón tenía más miedo a lo que pudiera tener molestando mi espalda.

Llegué al salón principal para tomar mi cena junto a todos los demás. Aoi me veía extrañado, y Toya se reía a regañadientes cuando entré. Ya me suponía lo que esa risa me representaría en unas horas, y lo peor de todo, las chicas no vendrían hoy.

-¡Yuki hijo mío! ¿En dónde estabas?

-Fui por una funda que había olvidado Takahashi sama.

-¿Tu funda no se encuentra en buen estado?

-Usted sabe que deseo que mis pertenencias no se confundan con las de los demás, además, así podrán ser reconocidas si en algún caso llegara a fallar en una batalla, ahora que voy a salir a combatir me pareció necesario.

-Hijo mío, no hables así. No podría enviarte a una batalla en la que creyera que vas a perder.

-Por eso con veinticinco veranos encima aun lo tienes aquí preso ¿verdad viejo? –Aoi había bebido más de la cuenta otra vez-. No tienes vergüenza hombre pervertido.

-Yuki…

-Sí señor. Vamos Aoi.

-¿Qué? ¿Nanami y Kaede no iban a venir a entretenernos hoy?

-Aoi, necesitas dormir… -lo ayudé a levantarse y salir del salón cerrando la puerta tras de mí- vamos a la habitación amigo.

-Lo que necesito no es dormir, es una mujer, o voy a terminar como todos ustedes.

-Sinceramente no mides tus palabras ¿Qué habría pasado si dices eso frente a todos?

-Me ahorrarían el trabajo de acabar con esto.

-Aoi…

-Hablo en serio Yuki. Tú sabes lo que tuve que ver antes de terminar aquí, y de todos modos ser obligado a servirle al hombre que…

-Ya Aoi, duerme.

-Eres un imbécil ¿sabes? Tú eras muy pequeño, por eso no sabes exactamente qué te trajo aquí, pero si ves a ese hombre como tu padre ¿Por qué te acuestas con él?

-Ya te dije que no es eso lo que hago ahí dentro. Tu imaginación es repugnante.

-Sí claro… mejor acuéstate conmigo hombre. Soy más guapo y hoy no me trajeron mujeres.

-Y se supone que el enfermo trastornado soy yo, no puedo más contigo… Me voy a comer.

Regresé con los demás y el ambiente había cambiado bastante. Los que acababan de salir de esa etapa a la que el terrateniente llamaba “entrenamiento de indiferencia” se habían ofendido y molestado, y los hombres que ya estaban listos para comandar el nuevo escuadrón como Toya y como yo, habían recordado ese momento en el que habían llegado aquí.

Todos estaban teniendo un mal sabor de boca en ese momento. Y como todos en el lugar –incluyéndome- preguntándonos por qué seguíamos aquí, sirviéndole a ese hombre que nos había destruido la vida, y en qué momento habíamos dejado de recordarlo, o nos había dejado de afectar como para hacer su voluntad.

-Hijo acompáñame –Otra vez me quedaría sin cenar-. Que les aproveche a todos.

-¡Gracias señor! –gritaron todos al unísono- ¡Buenas noches señor!

-Sí señor.

-No, esta vez no a mi habitación. Vamos al jardín.

-Sí señor.

-Quiero discutir algo importante, pero antes quiero hablarte de otra cosa.

-¿De qué se trata señor?

-¿Qué piensas de mi imperio?

-¿De qué forma?

-En general.

-Diría que administró muy bien su vida, y escogió algo que lo haría beneficiarse hasta cuando ya no pueda moverse.

-Es por eso que deposito en ti mi confianza. Tienes la misma visión que yo. Todos piensan que soy un demonio, pero la vida se trata de ser inteligente para vivir bien, tú y los tuyos. Tú entiendes eso Yuki. Hasta ahora no te había dicho algo muy  importante, eres el hijo de un terrateniente también; por eso traes en las venas el liderazgo. Tienes la capacidad de crear un imperio y ampliarlo.

-Yo… no sabía eso. Gracias por pensar así de mí señor.

-No lo pienso hijo, lo veo. Sabes ganarte la confianza de los tuyos, hasta el punto en el que no necesitas que te obedezcan por temor o entrenamiento, sino por su propio criterio, por lealtad. Pero hay algo en lo que no has podido hacer mucho, y es que te importa lo que dicen de ti o de los que quieres. Eso te podría hacer perder la cabeza en una batalla.

En ese momento creí que alguien nos había espiado en los campos de cultivo y había informado a Takahashi. Comencé a ponerme muy nervioso creyendo que sacaría el tema de un momento a otro.

-Lo lamento señor…

-Te pusiste muy rígido de repente. No te pongas así, es solo una observación, porque quiero pedirte algo. Aoi tiene eso que tú no. Ese nivel de indiferencia hacia lo que le dicen o le hacen, pero esa actitud puede crear una revolución. Por esa razón necesito que encuentres el modo adecuado de sacarlo de tus tropas.

-Señor… Aoi es mi mano derecha.

-Lo sé hijo, por eso quiero que ésta sea tu última prueba. Si logras hacerlo, habrás demostrado que eres un verdadero líder. No siempre podemos ser fieles a quienes queremos, eso podría costarnos la vida, y si esas personas nos aman tanto, seguro quieren vernos bien y con vida, así que debemos pensar en lo que ellos quieren, si lo que deseas es una excusa.

-No comprendo señor.

-… acompáñame a mi habitación. Te lo explicaré mejor.

El suelo estaba más frío que de costumbre a medida que nos acercábamos al lugar. Tenía miedo de caer en una trampa. Me sentía tan atónito y entristecido por lo de Aoi, que no noté si me habló mientras se abrían las puertas de su habitación.

-¿Qué pasa señor?

-Siéntate, ahora mismo voy contigo.

Takahashi comenzó a buscar algo en un baúl que tenía al fondo de la habitación. Hasta que encontró unas pinturas, también sacó unas catanas viejas –mi corazón se paró al ver las armas-. Concluyó su búsqueda con un obi[6] amarillo.

-¿Qué es todo eso señor?

-La vez pasada que te llamé fue porque quería que practicaras lo que el doctor extranjero te había enseñado ¿recuerdas?

-Sí.

-¿Qué dirías de mi salud?

-Pues…

-No lo escondas. Sé que voy a morir pronto. He vivido setenta fructuosos años, y lo entiendo ¿Te acuerdas de lo que te enseñé cuando no permití que aceptaras el regalo de la hija del doctor?

-No se puede recibir un regalo sin conocer su historia.

-¡Correcto Yuki! Me enorgulleces todo el tiempo.

-Gracias señor.

-Pues tengo que contarte como comenzó esto… -tomó el obi- Esto fue el origen. Yo estaba enamorado de la dueña de este hermoso obi, pero ella era la mujer de alguien a quien yo no podía odiar. Decidí dejarla atrás y desearles felicidad; en ese momento descubrí que sin familia, podía hacer más fortuna, y con mayor velocidad, sin embargo me sentía bastante solo. Yo comencé este castillo a la edad de veinticinco años, y así como tú, me gané la confianza de muchas personas. Entonces se creó la aldea con la gente que me había  seguido. El hombre que había desposado a esa mujer también quiso venir, y ella venía de una ascendencia de sacerdotisas, así que se encargaron de crear un templo para mantener bendecidas nuestras tierras.

-¿El templo que está hasta el otro extremo del palacio?

-Correcto. Pero ella no era una buena mujer. A ella le gustaba el dinero, y un día en el verano, nos embriagamos con su esposo, y le dije que si moría le dejaría todo lo que había construido. Entonces ella vino hasta aquí unas semanas después de eso, y se metió a esta misma habitación quitándose todo. Yo estaba regresando cuando la encontré acostada. No quise perder la oportunidad, pero tampoco pude aprovecharla, en ese momento entró mi amigo, y las cosas…

En el obi estaban envueltas ambas catanas. Cuando les quité la envoltura noté que no se trataba de óxido, sino de sangre. Pude deducir por mi cuenta el resto. Aquel hombre atacó a Takahashi sin dudarlo –eso explicaría su forma de caminar- y Takahashi con su experiencia lo mató.

-De la manera más dura aprendí que quien desarrolla sentimientos afectuosos es quien pierde. Era mi mejor amigo. Pero tenía que proteger mi vida. Tuve que decidir entre sobrevivir o ser un buen amigo. Aquí estoy. Con muchas cicatrices  como para contarlas, pero con la vida realizada.

-¿Y las pinturas señor?

-Son mis tierras, este es el regalo que quiero darte. Traje a alguien que pudiera plasmar exactamente todo lo que hay aquí adentro de los muros.

-Señor… usted…

-Sí, te aviso que si muero pronto, todo esto será tuyo. Espero que des la talla.

-Señor… para mí esto es un gran honor… no pensé que me creería capaz de sostener este lugar. –No tan rápido al menos, esto definitivamente era una trampa-. Le agradezco tanto.

Observaba aquellas pinturas con un tremendo terror en el pecho y una terrible carga en los hombros, pues no creía que fuera otra cosa que una trampa, además, si alguno de mis compañeros se enteraba de esto, no tardarían en matarlo, y aquí dentro se haría una guerra terrible. Todos morirían antes de ser libres. De verdad temía por lo que Takahashi planeara.
El me quitó las pinturas poniendo todo en su lugar nuevamente, volteando a verme solo para confirmar que ahora yo estaba al tanto de la úbicación del "genesis" del Valle. Una vez aquello quedó en su lugar, volvió conmigo haciendo que me levantara para escoltarme a la puerta.

-El Valle del Cerezo no puede tener otro dueño. No soy tonto, hoy vi como todos querían matarme en la cena. Eres el único que no me ve con ese odio como para deshacer todo lo que he creado.

-Señor, no crea que espero más, no creí que con tan pocos años y poca experiencia, me considerara para algo así, no podría desear más. Pero ¿qué pasaría si dejo que la gente entre y salga de aquí? Aun no comprendo por qué están los muros.

-Saca a Aoi de tus tropas y lo entenderás por tu cuenta.

-Sí señor.

-Serás un excelente terrateniente.

-Gracias señor.

-Puedes retirarte. Descansa hijo.

-Buenas noches señor.

-¡Yuki! Casi lo olvido. Si me pasara algo inesperado, si no muriera por mi salud, hay algo para ti al fondo de ese baúl. Recuerda que es el ácido más potente que la tinta.

-Lo recordaré, pero no diga eso señor, sé que podrá decírmelo en persona.

-Yo no lo creo hijo…

No me habló más. Se dirigió a la puerta y la cerró en mi nariz. Había tenido demasiadas emociones ese día. Era como un juego de astucia. Ryu, Daigo y Nadeshiko sabían que iba a heredarlo todo, pero parecía que Takahashi ya tenía planeado el contraataque a la jugada que ellos habían planeado, al punto de dejarme recomendaciones ocultas.

Yo era la única pieza de este tablero, y darle mi lealtad o mi espalda a cualquiera de los dos, era suicidio, y al mismo tiempo salvación. Tenía que tener mucho cuidado con demostrar mis emociones a cualquiera de ellos.

Podía con todo, pero ambos lados me probaron con lo único que me hacía perder la compostura “Aoi”. Ambos bandos sabían que era el método inminente para destruirme o ganarme, mi debilidad, mi amigo.

Era como si solo ellos conocieran las reglas del juego, pero yo tuviera que jugarlo. Y lo que era peor, tenían un rehén por si se me ocurría defraudarlos. Que estuviesen utilizando al pobre Aoi para su juego sucio me enfermaba.

 Cuando regresé a la habitación todos estaban ya acostados, y Aoi estaba revuelto entre mis cosas y las suyas. Traté de moverlo sin despertarlo para qué no hiciera escándalo, pero mis esfuerzos fueron en vano, porque abrió los ojos y comenzó a reírse entre los dientes.

-¿Otra vez fuiste a recibir cariño?

-Duerme borracho.

-¿Por qué si no es “eso” no me dices que hacen?

-Me odiarías si te lo dijera.

-¿Te da mujeres a escondidas? –Se sentó de repente y abrió los ojos de par en par-. ¿Lo hace?

-No.

-Entonces no te puedo odiar. –Volvió a acostarse-.

-¿Y si me hiciera terrateniente?

-Te felicitaría, aunque se supone que el ebrio soy yo.

-Bien. Duerme entonces.

-No lo hago porque me lo ordenas, realmente tengo sueño.

Se dio la vuelta e instantáneamente se quedó dormido. Al parecer no despertamos a nadie esta vez, y eso me ponía los pelos de punta en estas situaciones. Había un total silencio cuando no quería quedarme solo con mis pensamientos, quería que me distrajeran y olvidar las enormes cargas que me ponía Takahashi sobre los hombros.

Y lo que era más aterrador aun. Quería que hubiera ruido o algún testigo. El escalofrío crecía, y podía presentir que lo que fuera, estaba cerca. Era algo grande, posiblemente peligroso. No entendía que me estaba causando tanto miedo dentro del corazón.

Hasta que quedé paralizado por completo al escuchar  algo parecido al viento chocando con las hojas de los árboles, o el arrullo de un río, lo que podría ser catalogado como un sonido relajante, sin embargo, esa potencia sonora estaba a dos centímetros de  mi cabeza.

Vi a los lados y todos parecían dormir tranquilos, no había ninguna sombra en el pasillo tras las puertas de papel en mi cabeza. Pero yo escuchaba perfectamente la respiración de algo muy grande. Podría ser un oso si no estuviera la muralla, pero…

-Parece que estás en un lío. Estás a punto de tomar un arma de doble filo.

La voz era rasposa y profunda. Si fuera un humano diría que hasta algo irónica. Pero no era el caso; pues el sonido no parecía provenir de un espacio pequeño, sino de una cueva, lo que me alertaba sobre una boca enorme. Decidí quedarme quieto y en silencio, tal vez se trataba del cansancio.

-Aunque me ignores no vas a dejar de escucharme. Además, creo que soy el único con el que podrás desahogar lo que te está pasando. Ya que decirle a tu amigo que su vida es un juguete para otros no es buena idea.

Estaba petrificado de escucharlo responder a mis pensamientos, fuera lo que fuera no era humano, sabía lo que pensaba, era enorme, y lo peor de todo, no podía verlo. Lo buscaba con la mirada, pero nada.

-Por ahora es muy pronto para mostrarme, también, estoy seguro de que morirías al verme. Por eso prefiero que te acostumbres a mi existencia primero. Y una cosa más, estás buscando en dirección equivocada.

“De acuerdo, por lo que dices, no necesito articular palabra para que me respondas. Eso es bueno, realmente no puedo mover un musculo en este momento. Lo escondería, pero si escuchas mis pensamientos, no tiene caso. Hay algo más importante ¿Qué eres?”

- Podríamos decir que soy una parte de ti, por eso te escucho y tú a mí, así que tampoco es necesario que me temas.

“Seré más específico ¿Qué forma tienes?”

-Como parte de ti te advierto que lo mejor es esperar ¿Estás seguro de quererme ver?

“No realmente. Pero es necesario”.

-Tú lo pediste.

Sobre mí divisé unos ojos iguales a los de las serpientes y los gatos, la diferencia estaba en que cada uno era del tamaño de mi cara. Tenían un color claro que no podía distinguir en las penumbras, pero eso no fue lo peor, un sonido de cascabel desvió mi vista a un cuerpo albino cubierto de escamas y cuatro enormes patas como las de las aves. Era un cuerpo que se enredaba por toda la habitación.

-Aunque no lo creas, soy tímido.

Y entonces, al regresar mi vista a lo que estaba hablando sobre mí, vi la mandíbula que doblaba el tamaño de ancho y largo a la mandíbula de un cocodrilo. Los dientes eran gigantes, filosos, y estaban demasiado cerca de mí. Tenía cuernos largos como gacela, y una melena de león que hacía un camino sobre todo su lomo.

“Un dragón”.

-En efecto. Espero no te asustes demasiado, después de todo no voy a hacerte nada, es ilógico. Si te lastimo me lastimaría a mí también, así que no corres peligro.

“Un dragón”.

-Vamos… no vas a quedarte en la misma línea ahora, hay un asunto más importante que debemos discutir.

“Supones que no me tengo que quedar petrificado porque simplemente una de las más grandes y agresivas creaturas mitológicas apareció frente a mí sin más, y dice que no va a dañarme, pero tiene sus colmillos a un centímetro de mi cara. Por eso debo estar tranquilo y hablar de algo más importante”.

-Me parece ofensivo que me llames agresivo, eso es grosero. Solo porque no conozcas a más dragones no te da derecho a generalizar, además según tus cuentos somos guardianes, no asesinos.

“¿Hay muchos por esta zona?”

-No estoy seguro, recuerda que soy parte de ti, he visto hasta donde tú puedes ver.

“Muy bien, ¿qué es eso tan importante que debemos discutir como para que te presentes así?”

-El futuro.

 

 

 

[1] Entre las leyendas de la cultura japonesa está el kitsune no yomeiri (bodas del zorro) referente al fenómeno  natural que ocurre cuando llueve, aun con el cielo despejado.
[2]  Sama es un honorifico que se utiliza para personas con una alta posición de cualquier índole.
[3] Espada japonesa
[4] Arco tradicional japonés ubicado en la entrada de los templos principalmente.
[5] Terminación respetuosa a una persona desconocida de edad similar.
[6] Cinturón de tela que se utiliza para sujetar el vestuario tradicional japonés (el kimono).
  • E.O PRODUCUIONES-image E.O PRODUCUIONES - 05/08/2019

    - Hola soy un critico profesional (es decir que no se una puta mierda y que hablo de una cosa sin haberla leído ni visto) me ha parecido una obra de arte y creo que puedes llegar al estrellato... ¿he? ¡lo ha escrito una mujer!, mmm... ahora que lo leí con más detenimiento es una basura.

  • AJ Franklin-image AJ Franklin - 13/04/2019

    He leído un poco de tu historia, pinta muy bien! Espero que sigas adelante. Yo ando escribiendo una historia de fantasía medieval también, pasate por mi perfil si te apetece.

  • AnaTraves-image AnaTraves - 09/04/2019

    Oh! Me ha encantado! Te seguiré leyendo, la historia está genial, además con ese toque de misterio que tanto me gusta. A la espera de nuevas publicaciones!

  • wrixy-image wrixy - 08/04/2019

    Sigue asi! tiene muy buena pinta!

  • oldhunter-image oldhunter - 08/04/2019

    para cuando mas ??

  • Yobama-image Yobama - 31/03/2019

    Bajo al super vuelvo en 5 min

  • zubtimefour-image zubtimefour - 31/03/2019

    Creo que la pag esta bugeada perdón por los comentarios repetidos muy buen trabajo me encantó espero que continúe muy pronto

  • zubtimefour-image zubtimefour - 31/03/2019

    Mientras lo leo no puedo dejar de pensar en un anime no por que los nombres de los personajes sean japoneses sino más bien por que la historia da para ello

  • zubtimefour-image zubtimefour - 31/03/2019

    Mientras lo leo no puedo dejar de pensar en un anime no por que los nombres de los personajes sean japoneses sino más bien por que la historia da para ello

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