Capítulo 2: "Lluvia de pétalos"

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A pesar del desdichado encuentro entre Alik e Iris, eso no significaba que el destino no hiciera lo suyo, y que les entregara situaciones que posiblemente no podrían superar por sí mismos. Por ahora, y después de tener su primera discusión, ambos decidieron apartarse el uno del otro.
 
—Siento que si me quedó contigo me va a dar algo, así que mejor me voy. Suerte en la competencia, la necesitaras —la intención de Iris no era herirlo, sino más bien, ofenderlo, pues así lo había hecho con ella al llamarla "chiquilla".
 
—¡Ja! Te arrepentirás de haber dicho eso después de verme cantar —anunció él, y le dio la espalda para luego retirarse al extremo más alejado del salón, o más bien, más distante de ella. Pero en cuanto se aisló de aquella multitud, empezó a percibir los rumores de los demás catalizadores, quienes reconocían su apellido y no escatimaban en ser crueles con él.
 
—¿Has visto? Es uno de los hijos de la familia Reverse —se escuchaba murmurar entre la multitud.
 
—Me da pena. Ese chico seguramente perderá al igual que sus generaciones pasadas —mencionó otro del montón.
 
Sin embargo, aun con todas esas malas lenguas: Alik se apoyó contra la pared, cerró los ojos, y colocó sus manos en sus bolsillos, ignorando de esa forma a los desagradables allí presentes. No obstante, una situación inversa parecía presentarse con Iris, quien al tomar la esquina contraria a la del morocho, era recibida con miles de halagos, pero aun con un trato tan bueno, se sentía un poco mal por Alik, pues la sensación de arrepentimiento le sobrevino al recordar el pasado del chico, y eso no le permitía prestar mucho atención a los de su alrededor.
 
El noble corazón de esta chica, era su principal tormento, pues aunque su familia era muy bien reconocida por ser elegida una y otra vez por los reyes de Shion, eso no significaba que tenían muy buena relación entre parientes, en especial el padre de Iris, quien entre entrenamientos estrictos y duros regaños, la formó como catalizador. Por lo general, los herederos de la familia Lux eran egocéntricos y carismáticos, pero iris era diferente. Su noble naturaleza no le permitía sentirse superior a los demás, y su comportamiento amable era tomado como una muestra de debilidad. A pesar de pasar por semejantes abusos psíquicos, desarrolló algo de orgullo, y se hacía respetar por aquellos que no lo hacían, aunque bueno, Alik era la excepción a la regla, más que nada, porque le brinda cierta compasión su situación.
 
De un momento a otro, las trompetas sonaron, dando aviso a la pronta aparición de la futura reina, quien en un bello: vestido glauco, ambarino y albino, sobrepuesto con una armadura, se presentó. La mujer con sus cabellos atados en una hermosa trenza que llegaba hasta su cintura, paseaba sus hermosos y soleados cabellos, sin mencionar, el agua marina de sus ojos que dejaba maravillado al público que por primera o milésima vez la observaban, y esto no dejaba exento a Alik.
 
—Bienvenidos sean todos los que están aquí presentes —una enorme y valiosa sonrisa se extendía por la faz de la futura reina, resaltando así aún más su belleza—. Soy la heredera al trono, Léa Milenios, y hoy los he reunido aquí por la tan esperada tradición de nuestro reino, la cual es llevar a cabo la búsqueda de la nota vanguardista, y para ello uno de ustedes será seleccionado para desempeñar conmigo tal tarea.
 
La introducción de la bella dama fue bastante breve, pues no necesitaba dar demasiados detalles acerca de la festividad, pues era sabido que la finalidad de este evento, era traer consigo la paz en todo el mundo.
 
—Sé que muchos están inquietos por saber cómo se desarrollará este evento —ella se puso de lado, y señaló con su mano el escenario que estaba montado detrás de ella—. Como han de saber, el catalizador que cautive la esencia de mi corazón, y que demuestre poseer más de una habilidad será el elegido, y por supuesto, tendrá nuestra familia a su disposición, lo cual significa, que podrán realizar algún deseo que tengan en lo más profundo de su corazón.
 
—¿Un deseo? —sin saberlo, tanto Alik como Iris repitieron estas palabras al mismo tiempo.
 
El chico tan apuesto, sabía bien cuál era su meta, no tenía dudas sobre ello, sin embargo, no se planteaba la misma situación con Iris, puesto que ella no poseían ningún deseo definido aún, no obstante, eso no le impediría indagar en ello, ya que tenía el firme ideal de que si lograba viajar con la princesa, llegaría a encontrar ese algo que le faltaba.
 
—No pospongamos más la llegada de mi nuevo compañero, y comencemos —anunció ella, y dio las indicaciones de a qué zona deberían ir para presentarse ordenadamente.
 
Los guardias fueron los encargados de dividir a las personas entre mujeres y hombres, por lo tanto, aquellos aspirantes, serían testigos de lo que pasaría, pero separados en dos grupos. Una vez hecha la división, lo que no se esperó, es que Iris fuera llamada primeramente a presentarse, y más que nada, ha pedido personal de la futura reina.
 
—¡Que se presente el representante de la familia Lux! —anunció la joven mujer.
 
—¿Tan pronto? —Iris murmuró para ella misma, quien se encontraba ahora un poco nerviosa por abrir el evento, pero eso no significaba que no iba a dar lo mejor de ella. Fue así, como entre murmullos, y expresiones de asombro, la pelinegra se deslizó entre la gente hasta subir al escenario.
 
—Por fin puedo conocerte, mi futura catalizadora —mencionó Léa con altas expectativas sobre ella. Sin embargo, Iris apretó los labios un poco y entre cerró los ojos.
 
—Buenas tardes, majestad. Me llamo Iris Lux, represento a esa honorable familia —en lo que daba su presentación, buscó entre el público a ese descortés muchacho, hasta divisarlo. De parte de él, recibió una expresión de molestia y quizás mezclada también con celos, pero eso no le afectó—. Aún no puedo asegurarle que yo sea la elegida, así que no apresure los juicios. Por ahora, deseo que se les dé la misma oportunidad a todos.
 
—¡Oh! ¡Eres un encanto, incluso te muestras tan humilde! ¿Pero cuántos años tienes? —preguntó la heredera con evidente curiosidad.
 
—Tengo veintiún años —le hizo saber. Al momento en que ella reveló su edad, todos se impresionaron, pues su figura no aparentaba sus años, es más, se veía como una persona de catorce.
 
—¡Impresionante! —sonrió con gran gusto—. Pero bien, dejemos eso más tarde, ahora vamos a escucharte, además, hay muchos otros que también esperan su turno.
 
—Sí, y gracias su majestad por darme esta oportunidad —la pequeña Iris sujetó de ambas esquinas su vestido e hizo una reverencia.
 
—No hay de qué, ahora empieza —a continuación, la reina ordenó al resto guardar silencio.
 
Un dato importante a saber es que los catalizadores no necesitan de instrumentos, o micrófonos, sólo requieren concentrarse y la música surgirá para los que están a su alrededor. Su poder se extiende dependiendo de qué tan grande sea su sentimiento empleado en el canto, por lo que varía en el público, incluso, con su canto pueden transmutar los alrededores en los que se encuentran.
 
Iris estiró sus manos hacia el público, y prontamente, un suave viento atrajo la música que ella necesitaba junto a una sutil pero profunda melodía que estaba acompañada de llamadores de ángeles, y un hermoso ritmo de piano. Más tarde empezó a entonar para introducirse en la canción, pero eso fue suficiente como para crear un escenario blanco lleno de flores silvestres junto a una pequeña cascada que destacaba detrás de ella.
 
—Estoy segura que hoy me escucharas, ya que sé que mis palabras no te llegan entonces voy a usar mi canción, pues... no hay sentimiento más profundo, que aquel que se expresa en una melodía —las palabras de Iris se escuchaban en eco, sin dejar de escucharse la sonata, y por supuesto, esas leves palabras al terminar, fueron el preludio para liberar su voz.
 
"Los sonidos de los árboles,
 
Alientan a mi voz llegar a ti,
 
Retuercen mi alma,
 
Y te buscan en lo más profundo de los bosques
 
Ese corazón que tienes convertido en mil pedazos,
 
Por favor escúchame.
 
Déjame sanar, ese horrible, terrible dolor."
 
La canción estremecía a los allí presentes, pero lo hacía más en alguien en especial, es decir, en Alik, quien no pudo evitar llevarse una mano al corazón y apretar su camisa.
 
—¿Qué es este sentimiento? —él entre cerró los ojos sin saber que había sido cautivado por la voz de aquella joven mujer. Pero que además, sin saberlo, esa melodía era dedicada para él, para sanar su corazón lleno de pesar.
 
En ese momento los cabellos de la joven empezaron a cambiar a un níveo esplendoroso, y sus ojos azul cielo, despedían un brillo tan intenso que soltaba polvo de estrellas, logrando así hacer brillar el polvo en el mismo aire. El cambio de color y ese intenso fulgor en los ojos de la chica, le daban a entender al alto pelinegro, que no la tendría fácil, pero que además, el poder de esa chica ocupaba dos funciones, pues eso era lo que significaba el cambio de colores. 
 

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