La Batalla de las Criaturas

Géneros: Acción, Aventura, Fantasía

Tags:

Brujas
Hadas
Aventura
Guerra
Magos

Continuación de Mystic Valley. Tras la muerte de una figura importante y el descubrimiento de la idea que tienen Eros, Lórien y Edwin, comienza una guerra. Alaia, Krilian y Arcto se unen para ir en búsqueda de todas las criaturas secuestradas y evitar un final terrible. Aunque... ¿todo terminará como esperan?

Capítulo 1 | El reencuentro

La Batalla de las Criaturas

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Habían pasado ya cuatro meses desde ese momento. El tiempo pasaba lento y abril había llegado con su “buen tiempo” pareciendo que habían pasado años, muchos años envueltos en el frío invierno. En los días de lluvia, en los cuales no había nadie por las calles del pueblo, salía a caminar bajo el paraguas, aunque a veces salía sin él sin ninguna razón específica. 
Un día mientras que caminaba me pareció escuchar la voz del director retumbando en mi cabeza diciendo “Routh irá pronto a ti, Alaia”. Miré a mi alrededor pero no vi a nadie. Era imposible lo que sucedía en mi cabeza, el director había fallecido hace cuatro meses, era imposible que hubiese escuchado su voz, además de depresión tenía alucinaciones, podían internarme perfectamente en un centro psiquiátrico.
Después de ese incidente regresé a casa rápido y me encerré en mi habitación durante días, realmente estaba perdiendo la cabeza con esa situación. La cabeza me daba vueltas, y ya no podía seguir culpando al golpe que me dió Edwin en la cabeza el día de la muerte de Viktor.
Después de varios días encerrada completamente en mi habitación, mi padre me pidió por favor que saliese de la habitación, que me duchara para despejarme y luego hiciese todas esas cosas que los médicos me habían aconsejado hacer. ¿Cómo podría seguir con mi vida habiendo visto hacerse cenizas a una persona así arrebatándole la vida? ¿Realmente la vida era tan frágil como para poder eliminarla de esa forma tan sencilla? Después de eso no volví a ver a Arcto y a Krilian lo vi poco tiempo. No supe nada de ellos. A Arcto le descubrieron haciéndose pasar por humano y le había traído muchos problemas... Krilian... él seguía absorto en su idea de hacer pagar a esos tres lo que hicieron. 
Finalmente, cansada de mi habitación, salí de ella y me dirigí al baño para darme una larga ducha, de hecho casi estuve una hora bajo el grifo. Me sequé el pelo y baje a “cenar”, solo comí dos bocados de aquel solomillo con dátiles que hizo mi padre y que realmente tanto me gustaba, pero no tenía apetito.
Todo lo que hacía cotidianamente, me recordaba a Arcto, Krilian, Routh, Polonia o Viktor. Ni siquiera sabía que había pasado con sus cenizas. 
Regresé a mi habitación tan rápido como en mi casa se terminó de cenar y me llevé una sorpresa inmensa al entrar. Arcto estaba en medio de mi habitación completamente mojado y con cara de pasar mucho frío. Estaba irreconocible, había crecido un poco de altura, su pelo también estaba un poco más largo. Sus facciones de cara se veían más maduras y algo azules y moradas por el frío.
-¿Te has olvidado ya de mí o qué? -Preguntó él temblando y sonriendo al mismo tiempo.
-No, no… Es que has cambiado, quiero decir… has mejorado.
-Gracias, aunque no puedo decir lo mismo de ti. Has adelgazado mucho, se te ve muy mal… -Me miró de arriba abajo- ¿Te están tratando bien? 
-Lo sé… -Le miré de arriba abajo- Si esperas un momento podrás secarte y cambiarte. -Hice una pausa- Y si, estoy bien. Lo mejor que puedo estar. 
-Hm… Vale… -Dijo poco convencido- No, no me lo creo. No estás bien. Les voy a matar a golpes a la gente de esta casa por dejarte así. -Dijo Arcto acercándose a la puerta de forma amenazante. Cuando fue a abrirla le detuve. 
-Para. No tiene nada que ver con ellos, de hecho me han intentado ayudar sin ningún éxito. 
-Sí sabes que te intentan ayudar… Deberías tener en cuenta sus palabras. 
-Lo sé, lo sé… solo que es muy largo de explicar. Quédate aquí que enseguida vuelvo. 
Salí corriendo de mi habitación y fui al baño a coger toallas. Luego fui a la habitación de mi hermano y le cogí prestados un pantalón y una camiseta viejas y regresé a mi habitación. No me habían pillado al menos.
-Ten, esto te servirá. Creo. -Le dije ofreciéndole la ropa y las toallas.
-Gracias. Por cierto, tengo una sorpresa para ti. Pero todavía no puedo dártela. Espera con paciencia, ¿vale? Pronto volveré. 
Arcto se secó con las toallas y me devolvió la ropa de mi hermano, realmente no le iba a quedar bien. Escuchamos como alguien caminaba por el pasillo y se metía en una habitación, supuse que era mi hermano que iba a dormir. 
-Si esperas un poco, podrás salir sin que nadie te vea. -Bajé mi voz. 
-Ya he entrado sin que nadie se entere. Puedo hacer lo mismo. 
-Es verdad… ¿Cómo has entrado? 
-Sorpresa. -Dijo él mientras se acercaba a la puerta de mi habitación- Pronto nos veremos, Alaia. 
Arcto salió de mi habitación y no tardé mucho en salir tras él, pero en el pasillo no había nadie. Era imposible que Arcto hubiese salido de mi casa tan rápido… pero con las cosas del mundo mágico uno nunca podía fiarse de nada. Volví a mi habitación, me tumbé en la cama y me puse a dar vueltas a las cosas. 
Tras la muerte del director el internado se llenó de policías de ambos mundos. Descubrieron que Arcto era un centauro y no un no mago y fue repudiado por los alumnos, además de ser sacado del internado. Al no tener tutor legal, que era Viktor, acabó bajo las autoridades mágicas, todo esto lo sabía porque nos escribíamos cartas y me contaba que le seguían dando la medicina porque la pedía, pero que no se encontraba nada a gusto, quería escaparse y volver con Krilian y conmigo. 
Después del incidente Krilian estuvo muy distante, cada vez faltaba más tiempo a clase y llegó a un punto en el cual se encerró en su dormitorio y no pasaba nadie. Ni siquiera yo. 
Finalmente, el internado fue cerrado a los dos meses de la muerte del director, no encontraron un suplente fiable y más criaturas fueron desapareciendo, pero nunca hallaron a esos tres ingratos.
Regresé a mi hogar y no supe nada de Krilian después de la clausura del internado. El dolor de cabeza volvió a mí y decidí irme a dormir, esperando de nuevo que Arcto regresara.
Pasaron los meses y llegó el verano, terminé el curso escolar de milagro, mis notas bajaron muchísimo.  
Al no tener ninguna distracción, daba más vueltas a todo lo que había ocurrido meses atrás. La muerte de Viktor, la clausura del internado, el distanciamiento con Krilian, mi alucinación auditiva con la voz de Viktor, la visita de Arcto y sus últimas palabras diciendo que pronto regresaría. Me pasaba los días encerrada en casa, sin ir a ningún lado. Finalmente agobiada por estar tanto tiempo metida en casa, salí a caminar por uno de los senderos que había en el bosque que rodeaba el pueblo. 
La tranquilidad que había en la naturaleza me había ayudado a despejar mi cabeza, o eso creía yo. De pronto unas palabras resonaron en mis oídos. “Pronto te encontrarás con Routh, aunque no pudiste ir a por ella.” de nuevo escuché la voz del director.
Miré a mi alrededor, eso no podía ser posible, no había nadie cerca y el director llevaba muerto seis meses. ¿Realmente estaba alucinando o era mi deseo de ver a Routh de nuevo?
Rápidamente regresé a mi casa. No había nadie y no podía quitarme de la cabeza lo sucedido en el bosque. Intenté buscar una razón lógica, tal vez mi imaginación me había hecho pasar una mala pasada y por eso me había parecido escuchar la voz del director.
Para relajarme me metí en la ducha. Duré una hora y media bajo un chorro de agua templada. Al salir de la ducha escuché un sonido extraño que provenía de mi habitación. Estaba sola en casa así que era imposible que hubiese alguien más.
Sin ningún miramiento salí del cuarto de baño con una toalla grande tapando mi cuerpo y otra toalla más pequeña puesta en mi cabeza. De mi habitación seguían saliendo sonidos desconocidos para mí. La puerta estaba entreabierta y aproveché eso para mirar en el interior. Vi una persona intentando colocar bien las cosas de mi escritorio. Aunque estuviera de espaldas pude reconocer a la figura. 
-¿Arcto? -La figura se giró sorprendido- ¿Cómo has entrado? 
-¡Caray! Pensaba que no había nadie…  Quería darte una sorpresa. -Miró las cosas que se habían caído- Lo siento… No pensaba que iba a tirar todo… -Le observé. Desde la última vez que le vi, solo le había crecido un poco más el pelo- ¿Estás enfadada? 
-¿Eh? ¡Oh! No, no, no. No te preocupes por esas cosas. Luego las recojo… Solo te observaba, no has cambiado mucho desde la última vez. 
-Hm…  yo no podría decir que has cambiado desde la última vez, sigues muy delgada, aunque has engordado un poco, eso es bueno. -Hizo una pausa. Me observó de arriba abajo y alzó una de sus cejas- Por cierto, ¿me vas hacer un baile sexy? La toalla provoca un poco. -Me dijo señalando la toalla. 
-¡Oye! Estaba duchándome…  si esperas un momento me pongo decente. 
-Un momento que se volverá una larga media hora seguramente. -Dijo entre risas. 
Le saqué la lengua y volví corriendo al baño. Me puse ropa limpia y me sequé el pelo. En quince minutos estuve fuera. Regresé a mi habitación y me encontré a Arcto sentado en mi cama mirando distraído alrededor, había recogido lo que había tirado. 
-Ya regresé. Ahora volvamos al tema principal. ¿Cómo has entrado? 
-Por la ventana. -Dijo tranquilamente. 
-¿La anterior vez también entraste por la ventana? 
-Sí, al menos la anterior vez entré sin hacer ruido. 
-¿Cómo saliste de aquí? Salí al pasillo y ya no estabas. 
-A veces la magia es sorprendente. 
-¿Cómo me encontraste?
-Routh ayudó bastante, aunque me costó entenderla, ya sabes, no la entiendo, solo escucho un tintineo. 
-¿Routh? 
-¡Alaia! -Gritó Routh saliendo de uno de los bolsillo del pantalón. 
Routh voló hacia mí y me dio un “abrazo” en la cara. Yo casi me pongo a llorar al verla. Bueno, casi… realmente me puse a llorar al verla. 
-¡Routh! ¡Te echaba de menos! ¿Estás bien? ¿Dónde estabas? 
-Ahora ya estoy bien… Lórien me dañó las alas y alguna parte más y no me he recuperado hasta hace poco, las hadas tardamos bastante en recuperarnos… Estuve todo el tiempo en casa de Luka. Él se sorprendió al verme y al conocer la noticia de la muerte del director… 
-Por cierto Alaia… ¿Has hablado con Krilian? -Intervino Arcto. 
-No. En el internado la cosa ya se torció y llegó a un punto que ya ni nos comunicabamos… -Me encogí de hombros. 
-Vaya… Al menos a mí me ha ido algo mejor… Luka se volvió mi tutor legal…  así que volví a casa con Krilian se me hizo raro ver que no se hablaba de ti, por eso te he preguntado si hablabas con él, me sorprendió ver a Routh…  y creo que nos llevamos mejor porque la estuve cuidando… lo mejor que he podido con la ayuda de Luka. 
-Tuve una idea preconcebida de él, aunque se burle a veces…  Es agradable. -Dijo Routh un poco avergonzada.
-Bueno, yo he venido aquí para llevarte. - Finalizó Arcto. 
-¿Qué? ¿A dónde? -Pregunté yo.
-A casa de Luka. Tenemos que recuperar al oso y a todas las criaturas mágicas. -Dijo Arcto.
-¿Y cómo lo vamos hacer? 
-Comenzando la mayor aventura de nuestras vidas.
-¿Y Krilian? Seguramente nos dificulte el avance, quiere venganza. 
-Estará de acuerdo con que debemos hacer algo, ahora se ha relajado bastante, así que no creo que nos dificulte mucho el lograr nuestro objetivo. -Dijo Arcto con una sonrisa pícara- ¿Qué dices? 
-¿Sobre qué?
-La aventura, recuperar a las criaturas y salvar el mundo. ¿Comenzamos? 
Le miré un tanto dudosa. ¿Qué íbamos a hacer contra esos tres? Las criaturas mágicas seguían desapareciendo y nadie sabía a dónde iban, tampoco sabíamos como iban de avanzados en su plan, ese Ser que querían crear tal vez estuviese ya a punto. Era completamente una locura arriesgarse a tanto, una locura que seguramente alguien debía hacer. 
Miré a Arcto sonriente y respondí. 
-Comenzamos. 

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