Capítulo 3: "Nuestros tonos"

Note Max ©

visibility

309.0

favorite

1

mode_comment

0


Quizás sea pronto para poder expresar esto, pero la realidad era evidente. La melodía se había quedado atrapada por completo en el corazón de todos los allí presentes, pero más que nada, los había dejado sin aliento. Ante tanto silencio, pequeños murmullos escaparon entre la gente, quienes se encontraban confundidos, pues sabían bien que la habilidad de la joven, era magnifica, y que si llegaban a ovacionarla, entonces podría significar ya la derrota de todos ellos.
 
Ante aquella reacción inesperada, Iris, quien volvió a tener su color anterior de cabello, bajó la mirada algo angustiada, pues creía que no había llegado a la persona deseada. Sin embargo, la "reina" Léa, se levantó de su trono y empezó a chocar sus manos con fervor, demostrando así lo encantada que estaba con su voz. Aquella provocación, hizo que la morocha se sobre exaltara y mirara de una manera un tanto tímida a la princesa.
 
—¡Eres grandiosa! —exclamó Léa emocionada y con una amplia sonrisa. A pesar de que ella no sabía que esa canción estaba dedicada para otra persona, se sintió realmente a gusto con su tonada. Por otro lado, la mayoría seguían siendo obstinados, y aunque Alik tampoco quería formar parte del accionar de la princesa, inevitablemente su cuerpo reaccionó por él, y le dedicó un aplauso lento acompañado de una mala cara, sin mencionar, que cierto rubor en ésta demostraba su vergüenza.
 
Al ver que el mismo desvergonzado había reconocido su esfuerzo, Iris se sintió alegre, y como si fuera una reacción en cadena provocada por ese bello pelinegro, el resto de catalizadores abandonó su dignidad para acompañar el ritmo de los sentimientos de la heredera, que luego, fueron seguidos de ovaciones.
 
—Gracias —Ahora que la pequeña catalizadora estaba más animada, hizo una reverencia y se dispuso a bajarse del escenario, pero fue detenida en el proceso por Léa.
 
—Espera —la rubia, le dedicó una amable sonrisa, una que expresaba amistad, y además, una cierta confianza que la misma Iris no comprendía—. Quería decirte que voy a respetar tu decisión aunque para mí ya sea algo evidente —las palabras de la princesa obviamente habían hecho que sus lazos se estrecharan más, y por consiguiente, la joven postulante sonrió de forma encantadora.
 
—Está bien —ella asintió a su vez y terminó de bajar del escenario, sumándose así con los demás.
 
Aunque Alik había reconocido su esfuerzo, su mal comportamiento no fue corregido por aquella melodía, lo que daba a entender, que en realidad ella no había logrado traspasarlo tan profundamente como se creía. No era culpa de Iris que Alik fuera todo un patán en ese aspecto, más bien, él no deseaba aceptarla, más que nada, porque la veía como su rival, y aun si no lo fueran, el ego que este muchacho poseía, eran tan grande, que probablemente de eso se trataba el impedimento. ¿Pero qué pasaría si en dado caso lograra traspasar esa barrera? En la situación del chico Reverse, quizás una canción no era la mejor forma de llegar a acariciar su alma, probablemente se necesitaba de algo más intenso... ¿pero qué?
 
Sea como sea, aquello era lo de menos por ahora, y la festividad seguía con gran entusiasmo su rumbo, pero no tan intensamente como en un principio, pues los demás que se habían postulado, parecían ser simplemente seres nada fuera de lo normal, ya que nadie más había captado de la misma forma la atención de la princesa aparte de Iris.
 
Ya llegando a la final, el ambiente parecía ser evidente, y se respiraba un aire de derrota por parte de los catalizadores que ya fueron juzgados por la futura reina. Pero en cuanto llegó el turno de Alik para brillar, Léa había dicho que tuvo suficiente, pasando por alto sin querer al miembro de la familia Reverse.
 
—Bueno, chicos, creo que el resultado ya ha sido decidido —mencionó la futura reina dirigiéndose a los demás, pero el morocho con las mechas doradas, no había tenido oportunidad para lucirse, así que inmediatamente interrumpió a la chica.
 
—¡Espere! —inesperadamente Iris lo acompañó en el grito, y eso llevó a que ambos se miraran desde la lejanía, pero no se dijeron nada. El miembro de la familia Lux decidió permanecer en silencio con algo de vergüenza, en cambio, el chico siguió hablando ahora por su cuenta.
 
—¡Yo aún no he sido examinado! —saltó de entre la multitud con una gran elegancia, y dejó boquiabiertas a las mujeres allí presentes que admiraron el físico del muchacho tanto como su cara—. He venido desde muy lejos, su alteza, así que déjeme exponerme también —aunque el joven tenía un gran ego, se inclinó frente a la princesa, quien se mostró sorprendida.
 
—Oh, pero si tú eres... —ella lo reconoció de inmediato, por lo que dijo lo siguiente—. Eres miembro de la familia Reverse. ¿Estás seguro que puedes satisfacer mis demandas? —preguntó con un tono un poco más severo, y algo de oscuridad en el rostro.
 
—No estoy seguro. ¡Estoy convencido! —exclamó él. Y sin siquiera esperar una señal de su parte, empezó a cantar.
 
La música provocó un terrible impacto al comienzo, puesto que al empezar tan de repente era como si ésta perforara tu pecho de improvisto, pero lo más impactante fue el hecho de que el escenario empezó a cambiar a: uno de relojes con toda clase de mecanismos, y una especie de ruinas, lo cual acompañaba perfectamente al ritmo roquero que tenía el joven Alik.
 
—¿Qué es esta música? —se preguntaban muchos impactados por la envolvente canción.
 
—¡Su tono sigue subiendo, incluso ha cambiado el escenario! —los que estaban ahí resultaron impresionados tanto como la misma princesa, después de todo, hablábamos de un miembro de la familia Reverse. En lugar de quedar todo hasta ahí, empezaron a notar como el cabello de ese muchacho cambiaba de un negro a un albino con características propias de mechones rojos. Ahora, y por último, su pelo se había atado con una cinta roja dejando ver también como el polvo de estrellas salía de sus hermosos ojos dorados, para luego expandirse por la misma sala.
 
—¿En verdad es un Reverse? —se preguntó cautivada Iris, quien juntó sus manos en un gesto de emoción, y al poco, empezó a saltar entre los que estaban allí como si estuviera en un concierto—. ¡Alik, Alik, Alik! —por si fuera poco, la misma canción parecía controlar su voluntad, por lo que Iris no pudo evitar darle ánimos a ese desvergonzado.
 
Ahora mismo, el castillo se había convertido en un recital, en donde los espectadores eran los mismos catalizadores, incluyendo a la princesa y a Iris. La sala explotaba de emoción, e incluso algunos se animaban a seguir la letra que desconocían sin éxito, aunque había una excepción entre el público, así que se imaginaran quien era.
 
 "Nuestro futuro nos espera,
 
Y aceptaré nuestro destino de crear...
 
¡Un nuevo mundo!,
 
El mañana va a empezar,
 
¡Nuestros ojos lo verán!" 
 
La canción estaba cumpliendo su cometido, y traspasaban más allá los corazones de la comunidad que allí se reunía, pero a pesar de ello, había algo que a Alik no le gustaba, y eso era que notó como Iris lograba acompañarlo en ésta melodía que él mismo inventó. Enseguida decidió tomar medidas al respecto, así que hizo lo siguiente: intencionalmente volvió más difícil la pronunciación sin dejar que el ritmo o la letra se vieran afectadas, pero aun con esa medida, ella seguía interfiriendo. No obstante, en lugar de desprestigiarlo, hacía que su valor aumentara, y esto Léa no pudo pasarlo por alto. Que dos catalizadores cantaran en conjunto, era algo altamente significativo, por no decir único en el reino, ya que daba a entender que ellos estaban hechos para estar juntos a la hora de recitar los canticos, obteniendo como resultado, que sus fuerzas se multiplicaran indiscriminadamente. Por otro lado, la heredera no los interrumpió, y escuchó atentamente hasta el final.
 
Cuando el chico guapo finalizó su "concierto", él soltó un suspiro ligero, pues había dedicado mucho esfuerzo a la hora de realizar ese ligero cambio en la melodía, pero más que nada, ahora le echaba la culpa a Iris, quien se puso en su camino, y por obvias razones, tenía más motivos para seguirla odiando. Mientras tanto, por el lado del miembro de la familia Lux, ella se sentía igualmente algo agotada, más que nada por la travesura de Alik, después de todo, era de idiotas aumentar la dificultad en la pronunciación, y eso conllevaba a hacer un doble esfuerzo. Sin embargo, ella no descartaba que la canción fuera maravillosa, pero le daba lástima que la cantara tal tipo de personaje.
 
—¡Bravo, bravo! —se paró nuevamente la heredera, y aplaudió otra vez con entusiasmo.
 
—¿Eh? —expresó algo confundido el pelinegro, quien ahora tenía su cabello de forma normal después de cantar.
 
—¿No lo comprendes? ¡Has estado excelente! —el joven y engreído muchacho, sonrió con entusiasmo, y aunque sus sentimientos al principio fueron de enojo, su alma ahora se regocijaba. Y como era de esperarse, miró altivo y victorioso a la chiquilla con la que antes se había peleado, quien no dudo de regresarle una expresión llena de desgane.
 
—Entonces he ganado, ¿verdad? —mencionó seguro de sí mismo.
 
—Se trata de algo más valioso que eso —anunció Léa apartando su trenza hacia atrás, y luego, dirigió su mirada hacia la ojizarca chica—. Iris de lux, sube al escenario también por favor —le ordenó a la pequeña, quien se mostró algo confundida, pero aun así no desobedeció la orden de su majestad.
 
—¿Qué? —el pelinegro no entendía que pasaba, especialmente, cuando vio volver a la chica que tanto le disgustaba subir al escenario y pararse junto a él.
 
—Ambos han tenido un excelente desempeño, y no, no puedo conformarme con uno de ustedes, además, está escrito que cuando una pareja de catalizadores es encontrada, no pueden separarse bajo ningún concepto, lo cual significa...
 
Ante las palabras de la futura reina, los rostros de ambos se empezó a deformar, y ahora Iris se estaba lamentando internamente por haber cantado sin darse cuenta, pero ella no era la única persona que lo hacía, sino también Alik. El apuesto muchacho, quería morir antes de ser el compañero de esa plana muchachita, pero las cosas no saldrían como ellos querrían.
 
—De ahora en adelante —tomó algo de aire la princesa Léa—. ¡Serán mis catalizadores personales!
 
Se lamentaron internamente los dos al recibir tal magnífica noticia, pero con una falsa sonrisa demostraron su "felicidad" a la futura reina que al fin los había elegido tal y como ellos deseaban.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo