La reina del Caribe

Mis poesías y relatos

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Cara a cara con la muerte, en la cumbre de aquella sangrienta batalla por la conquista. Como capitana debía acabar con la rival y apoderarse del botín. Estaban cada una junto al mástil de su propio barco, bajo las banderas que quedaban al descubierto, desafiándose la una a la otra, como iban a hacerlo sus capitanas. Los barcos se habían juntado y se había creado un fino pasillo entre ellas. Desenvainó su sable de asalto y se puso en posición de ataque, su rival la imitó y empezaron a acercarse la una a la otra por el pasillo de madera.
Su rival empezó con una estocada rápida, pero ella la evitó haciéndola a un lado, volvió a atacar por el otro lado, seguido dio la vuelta avanzando un paso hacia ella y la atacó de nuevo, le estaba ganando terreno y no podía permitirlo. Intentó atacarla desde arriba, pero su rival interpuso su espada y quedaron en lo alto, forcejeando por una lucha vital. Ella acabó cediendo y su espada cayó entre los suyos mientras la espada de su rival la atravesaba de lado a lado, no, la espada se había doblado al tocar su pecho como si fuera flexible, era flexible. Entonces sonó un pitido que señalaba el final del primer asalto.
–¡Tranquila Jane! –coreó su familia apoyándola.
Se quitó el casco de realidad virtual y miró a su rival con respeto, no todas eran capaces de darle una estocada.
Desde pequeña había practicado aquel deporte y aquel año la temática era la piratería. Desde hacía unos años se utilizaban cascos de realidad virtual para hacer los combates de esgrima más interesantes y realistas, pues una persona se ponía en mayor situación si parecía ser una situación de vida o muerte, por lo que los combates se hacían más intensos y emocionantes.
"Aún le quedan dos puntos. Tiene más fuerza que yo, ahora ya lo sé", pensó optimista para sus adentros. Se puso el casco de nuevo, se encontraban en una situación diferente, dos barcos estaban muy próximos y las tablas estaban echadas y se unían haciendo un pasillo entre los dos barcos, cada una estaba a un extremo del mismo y abajo había tiburones. Se pusieron en posición e iniciaron aquella danza mortal que enloqueció a los piratas que miraban.
Jane ya estaba advertida de la fuerza de su rival, debía evitar situaciones en las cuales ella saliera perdiendo por falta de fuerza, pero podía compensarlo con velocidad y agilidad y así lo hizo, tras unos agónicos y agotadores momentos consiguió un punto tras engañar a su rival haciéndole creer que iba a lanzarle un ataque por la izquierda.
Al quitarse los cascos todos coreaban y vitoreaban a las concursantes, en la pantalla del fondo se mostraba la batalla que ellas tenían en la realidad virtual y con aquello el público se volvía loco. Antes de seguir miró a su rival Jeena, una joven que sonreía de forma pícara, como si hubiera averiguado algo sobre ella que le permitiría ganar. Una vez volvieron a la realidad virtual se encontraron en una playa, parecía una pequeña isla sin más que la arena y ellas mismas, las cuales se prepararon.
El combate iba bien para ella, hasta que Jeena dio una patada a la arena y se la lanzó a Jane, esta se asustó pero se dio cuenta tarde de que no era real. Sonó aquel desagradable pitido de que había perdido aquel asalto. Rápidamente se quitó el casco y miró al árbitro que miraba hacia un lado, como si ella no estuviera allí.
–¡Árbitro! –le gritaban todos, incluida ella.
Se aclaró la garganta algo nervioso y habló por el micrófono.
–Es válido, punto para Jeena, le queda uno.
Nadie podía creer lo que habían escuchado.
"Ahora lo entiendo... es cierto lo que dicen de ella", la miró entonces con otros ojos, aquella mirada de antes de no decía "puede que gane, sino "Ganaré seguro, no importa lo que hagas"". "Ella tal y como han dicho gana todos los combates de forma extraña... ella es la hija del director de este centro, coordinador del club de esgrima", pensó ella con rabia. Se tranquilizó y pensó de forma fría. "Si eso es válido, lo que yo haga también lo será".
Estaban en lo alto de una muralla tras la cual a un lado estaba el hermoso mar, al otro una multitud que admiraba el combate que se avecinaba. Acabó el combate de forma rápida, sorprendiendo a su rival flotando por el aire, fuera del pasillo de piedra, entonces le dio una estocada en el pecho. Jeena se sorprendió ante aquello, se quitó el casco con rabia y fue a protestar al árbitro.
El lugar estaba en silencio, aquello suponía expulsión inmediata del torneo, pero el árbitro sólo pudo dar el visto bueno debido a que le despedirían si averiguaban que había dejado hacer trampas a la hija del director.
El último combate tenía como escenario otra vez la batalla pirata del primer asalto, "Acabará donde todo empezó", pensó Jane.
Avanzaron unos pasos, pero Jeena empezó a retroceder hacia su mástil y Jane la siguió, entonces Jeena cortó por la mitad su bandera, la cual fue volando hacia Jane, "No caeré dos veces". Jeena fue corriendo hacia su rival, la cual estaba tapada por la bandera y le dio una estocada en el pecho, pero no había nadie allí. Jane bajó la mano con la que sostenía la bandera para que su contrincante la mirara a los ojos, entonces le dio la estocada final desde abajo, se había agachado para evitar que la bandera le quitara visión.
Al quitarse los cascos los familiares y amigos de Jane la abrazaron, se quitó la coleta y sus largos cabellos morenos fueron libres.
–Eh... –le dijo Jeena–. Buen combate –le estrechó la mano.
El premio aparte del dinero, fue un viaje al Caribe con la familia, debido a la famosa película.
 

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