Capítulo 5: "El viento también canta"

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Durante las noches en el brillante reino de Shion, en el viento paseaban melodías dependiendo de los sueños que sus ciudadanos tenían, así que algunos escuchaban desde canciones épicas, hasta tonadas desgarradoras, pero la excepción era el castillo, en donde las sonatas siempre eran magistrales, muy propias de un elegante reinado.
 
Volviendo a la habitación de ambos catalizadores, la heredera aún no había dicho la razón de su inesperada visita.
 
—¡Es cierto! Amigos, he venido especialmente no sólo para saludarlos, sino también a comentarles sobre el viaje que nos espera —anunció la futura reina, quien ahora había captado la atención de ambos.
 
—Adelante, princesa, te escuchamos —aseguró Iris, y la rubia asintió.
 
—Como sabrán, nuestra misión es muy importante. La nota vanguardista se encarga de purificar los corazones de la gente, y de mantener la paz en todo el planeta, curando también las zonas que posiblemente sean contaminadas por los seres de oscuridad —ella hizo una leve pausa para tomar algo de aire—. La realidad, es que nuestro viaje no será nada fácil, y estoy segura que ya han aparecidos enemigos que se opondrán a nuestra misión —la expresión en el rostro de la princesa, se ponía cada vez más seria.
 
—¿Eso significa que también habrá gente que desee obtener la nota vanguardista? —preguntó Alik.
 
—Así es, después de todo, ese objeto trae consigo un gran poder, y si se descubre la manera correcta de usarlo, entonces podría cumplir cualquier tipo de deseo —aseguró la princesa.
 
—Era de esperarse, es por eso que siempre se hace esta costumbre para elegir a un catalizador lo suficientemente poderoso como para hacer semejante misión —se cruzó de brazos la más baja.
 
—Espera un segundo, pero en esta nueva elección han sido dos los elegidos —interrumpió Alik.
 
—Tienes razón, y eso me deja un mal sabor de boca —aclaró iris, quien entre cerró los ojos algo preocupada e inquieta.
 
—Estoy segura de que están pensando lo mismo que yo —anunció la rubia—. El mal que se aproxima para esta generación es muy poderoso, y que ustedes puedan usar más de una habilidad con sus voces, no es casualidad.
 
Así lo planteaba la princesa del reino de Shion, dejando a ambos héroes con una inquietante sensación. No obstante, ellos no eran los únicos que tendrían que prepararse para una contienda inevitable, porque el mal también se estaba preparando para poner sus garras sobre aquella pieza mágica.
 
—¿Los preparativos ya están hechos? —preguntó un joven que se encontraba mirando por una ventana, y de espaldas a uno de sus más allegados sirvientes.
 
—Sí, su majestad. El carruaje está listo, y con él la noche trae una tonada dominante, así que este sería el momento adecuado para partir —el sujeto que estaba inclinado frente a la persona que llamada "majestad", le informó sobre la actual situación.
 
—Aquel que puede interpretar el viento, puede usarlo a su favor —aseguró, y enseguida, se giró mostrando por fin su rostro.
 
El muchacho, que poseía una larga y albina capa con capucha, tenía unas vestiduras poco comunes: sobre su torso se extendía un buzo de color blanco con un par cordones rojos que salían de su capucha, sus manos estaban cubiertas por unos guantes negros como la nada, y sus pantalones del mismo tono umbroso, lo cubrían hasta llegar a sus botas de tinieblas.
 
—Sigo mirándolo, su majestad, y no puedo evitar maravillarme con su belleza —mencionó el esclavo, quien lo admiraba con la cabeza en alto, pues el color de su cabello era muy único, pues reflejaba el color de la crema, y sus ojos azules, despedían el brillo del cielo, el cual atrapaba a este lamentable sujeto.
 
—No es para tanto —mencionó aquel chico, quien con dos dedos se acarició un pequeño mechón de pelo trenzado, y luego empezó a caminar hacia su vasallo—. Vamos a movernos, Belfry —éste hombre elevó su mirada hacia el cielo nocturno—. Recuerda agendar este día, ya que será la fecha en que yo, Hakim Vitali, habré hecho historia.
 
—¡Sí mi señor! —volvió a bajar la cabeza en señal de respeto, y a continuación se pusieron en marcha.
 
La noche era la misma para todos, pero bailaba el son de diferentes maneras. Mientras otro tipo de calamidad se trasladaba por la tierra, Alik, Iris y Léa, terminaban su charla.
 
—Bien, ya que tienen las cosas claras, y lo importante que es esto para nuestro mundo, me retiraré. Que pasen una buena noche —mencionó entre risas la heredera, y levantó su mano para despedirse de ellos, para luego finalmente cerrar la puerta. Sin embargo, el chico Reverse, se mostró descontento, y aunque lo estaba, no podía medir palabra, ya que la muchacha se fue tan rápido, que no le dio tiempo de plantearse una estrategia mejor para entablar una charla con ella.
 
La mano de Alik pasó por su cara con angustia, y al mismo tiempo, Iris lo miraba con cierta sospecha, pues su comportamiento tan considerado con ella, le hacía pensar que quizás él era atraído por la muchacha.
 
—¿Y a ti qué te pasa? —le preguntó de forma descarada.
 
—No me pasa nada —se quejó el más alto, y se dirigió a la otra punta de la habitación, esta vez, con la intención de quedarse cerca del balcón. Sin saberlo, o más bien, sin el más mínimo remordimiento, Alik ignoró que su leve comentario, había logrado despertar enojo en su compañera. Pero Iris no lo confrontó, simplemente optó por dar una leve respuesta, mostrando lo ofendida que se encontraba.
 
—¡Ja! Ya veo —la chica, ahora se arrepentía de haber mostrado preocupación por aquel personaje. ¿Por qué debería sentirse mal por ese chico que tanto la despreciaba?, se preguntaba, y dejando de lado esa idea momentáneamente, fue en busca de su muñeco, el cual tomó del suelo, pero antes de retirarse, le echó una mirada al muchacho, quien se había puesto cerca del balcón y ahora observaba las dos grandes lunas que destacaban en el cielo nocturno, sin mencionar, su semblante lleno de pesar, el cual inevitablemente le hizo caer en la duda nuevamente, pero debido a su increíble bondad, no pudo evitar preguntar otra vez sólo para cerciorarse —. ¿Estás seguro que no quieres hablar de eso?
 
—Que insistente eres —suspiró él cerrando los ojos.
 
—No te estoy obligando a contarme nada, es sólo si quieres —Iris se abrazó a su muñeco, y un poco tímida, le dio la espalda.
 
—¿No te burlaras, ni creerás que soy un mentiroso? —elevó un poco más su vista en lo que se apoyaba contra el ventanal que daba hacia el exterior con su antebrazo.
 
—No. ¿Por quién me tomas? ¿Por ti? —le dijo Iris algo descontenta por recibir ese desagradable comentario, pero inesperadamente Alik se rió de ella, lo cual provocó que la muchacha inflará sus mejillas—. Eres un... —antes de que ella completara la frase, el de mechones dorados la interrumpió.
 
—Bien, te lo contaré, pero quedara entre nosotros —él volteó a verla, y la despampanante figura de Alik se destacó por primera vez para Iris. Como si se tratara de un bello fantasma, ambas lunas iluminaban intencionalmente el cuerpo del alto muchacho, destacando su belleza, e igualmente, llenando de un rubor momentáneo las mejillas de la más baja—. La realidad es que yo conozco a Léa. La conozco perfectamente, pues todo empezó cuando éramos niños.
 
La joven Iris pestañó ante su confesión, pues nunca imaginó que él fuera cercano a la princesa. Pero entonces, ¿por qué había pasado por alto al chico si ya se conocían?
 
—Si lo que dices es verdad. ¿Por qué te ignoró, y por qué tenías esa invitación? —le preguntó ella—. Posees el sello real, y estoy segura que eso no era ninguna copia.
 
—En eso tienes razón, no es ninguna falsificación, es un original enviado precisamente por ella misma —mencionó—. Y no me extraña que no me reconociera, después de todo, han pasado muchos años desde nuestro último encuentro —Alik sacó de entre sus ropas la tarjeta y empezó a mirarla con nostalgia—. Todo sucedió cuando apenas tenía cinco años...
 
La compañera del chico Reverse se sentó en el suelo sosteniendo a su pequeño conejo de juguete, y se dispuso a escuchar la historia de su nuevo "amigo". Y sin saberlo, ella se estaba volviendo un poco más cercana a él, a su ahora endeble camarada.

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