Cap 63

Averno (YAOI)

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Tiró con fuerza de sus amarres sin un resultado satisfactorio, provocando tan solo el seco sonido del apretado cuero que rodeaba sus extremidades en el vacío de la habitación. Estaba confundido, ¿qué había pasado? ¿dónde estaba? Y lo que más le preocupaba en ese momento... ¿dónde estaba Cóndor? Lo último que recordaba era estar corriendo hacia Edgar y escuchar a Cóndor gritar su nombre... Edgar... Edgar había matado a Carter... Apretó los dientes con ira contenida, debía salir y encontrar a ese desgraciado para acabar con él.
 
Escuchó el sonido metálico y pesado de una puerta abriéndose muy cerca suyo a lo cual no supo como reaccionar así que simplemente se removió un poco en el incómodo sitio mientras unos pasos se acercaban.
 
-Parece que el sujeto ya está despierto...- escuchó una voz no demasiado emocionada que hablaba en kurdo. Dan a lo largo de su vida había aprendido una inmensa cantidad de idiomas así que no supuso mucho esfuerzo comprender lo que decía por lo que dedujo que estaba en posesión del bando enemigo... y los problemas seguían. - Veamos...- parecía estar pasando hojas.- Sí, no creo que haya ningún problema de aquí en adelante, proceded.
 
Un chasquido metálico fue acompañado del movimiento de donde estaba tumbado, Dan estuvo tentado de empezar a gritar pero su experiencia le decía que no hiciera aquello... Por el momento solo trataría de averiguar lo que pasaba. El viaje continuaba y algo de luz atravesaba la venda que cubría sus ojos recordándole a los pasillos de un hospital pero eso era imposible, la calma que los rodeaba era inquietante, muy por el contrario que el continuo vaivén de los médicos y enfermeras de los hospitales. Pasaron una puerta con la que prácticamente chocaron y pocos metros después se detuvieron.
 
-Oh... Cuando me lo dijeron pensé que me estaban tomando el pelo pero...- Otra voz se fue acercando desde un lado hasta que Dan supo que lo tenía justo encima.- De verdad eres tú...
 
Alguien le quitó la venda de los ojos y la repentina luz le hizo cerrarlos y apretarlos fuerte por puro reflejo antes de volver a intentar abrirlos para acostumbrarse, tenía un gran foco brillante delante bastante molesto que le dificultaba ver, pero nada le habría evitado la desgracia de contemplar la espeluznante cara del tipo que lo estaba observando tan atentamente que parecía estar congelado.
 
-¡Sí eres tú!- se separó y alzó sus brazos al cielo como señal de victoria. Dan aprovechó para echar un vistazo a lo que le rodeaba... Vale, no era un hospital pero sí un laboratorio, uno bastante descuidado debía añadir... Los papeles se amontonaban sobre las mesas e incluso en el suelo, los instrumentos se dispersaban por todo el lugar sin orden alguno y ni hablar de la porquería, seguramente no limpiaban aquel lugar desde su construcción.- Esto es un sueño hecho realidad...- se acercó de nuevo el hombre a Dan frotándose las manos como quien tiene delante un gran festín.
 
-Ya tienes lo que querías así que el jefe espera resultados pronto.- una voz venía de la puerta pero Dan no pudo girar la cabeza lo suficiente como para mirar quien era el dueño.
 
-¡Por supuesto!- juntó sus manos e hizo crujir sus articulaciones con satisfacción.- Bueno, pues empecemos de una vez...- A Dan no le gustaba nada la idea de quedarse allí, menos oliéndose lo que venía a continuación así que volvió con sus intentos por liberarse.- Cielos, no hagas eso o será más difícil para mí... Comencemos con algo sencillo para ir calentando.- se giró para revolver entre sus cosas.- No te mentiré, esto va a doler... pero eres inmortal así que no importa, ¿no?- sin previo aviso hundió un bisturí en su brazo hasta atravesarlo y tocar la camilla metálica en la que estaba.
 
-¡Argh!- Dan soltó un sonoro grito más que nada por la sorpresa del ataque.
 
-Aah... esto no será suficiente.- dejó el bisturí clavado dejando que la sangre brotara hasta empapar todo el brazo de Dan y fue a buscar más utensilios, regresando poco después con una sierra médica que no tenía precisamente pinta de ser nueva. Agarró la parte alta del brazo de Dan para que no se moviera y arrancó el bisturí para colocar el filo de la sierra sobre la herida que ya empezaba a cerrarse.- Ah, no, ni hablar.
 
Empezó a mover la sierra frenéticamente evitando que se curara, cortando hasta que pudo ver el húmero entre la carne y la sangre. Hizo mayor presión a pesar de los gritos ahora agónicos de Dan que inundaban la habitación. El hueso se partió y los músculos cedieron ante la fuerza ejercida separándose del resto del cuerpo. Aquel hombre agarró el brazo de Dan, lo desató de la correa que aún lo mantenía junto a Dan y lo agitó frente a sus ojos con una alegría que no era para nada sana. Dan observó su propio brazo arrancado en las manos de aquel indeseable y le lanzó una mirada furibunda que no duró mucho ya que tuvo que girar la cabeza para vomitar la bilis de su estómago vacío.
 
-Increíble...- aquel loco se acercó para ver como la carne de su muñón ensangrentado se movía tratando desesperadamente de reparar el daño causado.- No me dejaron entrar en el depósito cuando te encontraron y te estabas regenerando pero no importa.- abrió los ojos emocionado.- Esto es de verdad asombroso.- Dan le escupió con desagrado parte de la bilis que aún se mantenía en su boca, ¿por qué siempre le tocaba lidiar con los más trillados? Consiguió moverse gracias a la falta del agarre de su brazo perdido pero enseguida lo empujó de vuelta haciendo chocar su espalda con la placa metálica de la camilla.- No te vayas ... esto solo era la introducción.
 
El tiempo pasaba, Dan continuó bajo los caprichos de aquel enfermo mental que solo le dejaba descansar cuando tenía que redactar los informes para su jefe... sus compañeros osaban llamar a ese degenerado doctor... eso no era un doctor, era un psicópata encerrado en un laboratorio con recursos muy peligrosos. Dan había perdido la cuenta de las veces que le había amputado las extremidades o se había dedicado a investigar sus órganos con toda la calma del mudo tan solo moviéndose para que no se cerraran las heridas. Lo sometió a pruebas con medicamentos experimentales, efectos de armas biológicas, de vez en cuando alguna que otra extracción mortal de órganos... Digamos que violaron todos los derechos humanos habidos y por haber muchas veces. Su única atadura a la realidad era Cóndor cuya cara se volvía más difusa con cada experimento que se llevaba a cabo en su cabeza... hasta que al final consiguieron borrarlo del todo.
 
Pasaba el tiempo y Dan tras esa indigesta cantidad de sufrimiento se había enterrado en lo más profundo de su propio ser, no quería ser lastimado, estaba harto de que revolvieran su cerebro como si fuera una ensalada y así, gradualmente su alma desapareció, dejando un cuerpo perfecto e indestructible a merced de cualquiera que desease hacer algo con él. Así pasaron diez años, diez largos y tortuosos años.

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