Cap 64

Averno (YAOI)

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Dan tenía la vista fija en la luz que enfocaba su ojo derecho que por medio que unas pinzas metálicas y gastadas permanecía abierto mientras en él se depositaban las motas de polvo que había en el aire sin poder evitarlo. En todos aquellos años tan solo habían limpiado el laboratorio un par de veces contadas y porque estuvo a punto de convertirse en un auténtico peligro biológico...así que seguía pareciendo un lugar casi abandonado.
 
El doctor caminaba haciendo círculos en la habitación mientras redactaba uno de los innumerables informes que le pedían sus superiores dando toquecitos en el boli sobre el folio que tenía en la carpeta, de vez en cuando se tomaba en serio su trabajo y dejaba a un lado su personalidad esquiciada.
 
-Mmm... El sujeto sigue sin mostrar ningún tipo de reacción emocional a las pruebas.- el tono aburrido del hombre daba hasta sueño. Tomó uno de los bisturís que tenía a su disposición en una bandejita y acercó la hoja hasta el intenso ojo azul de Dan que seguía abierto.- No muestra ni miedo...- hundió la hoja hasta hacer un profundo corte que atravesó la esclerótica dejando que la superficie se llenara de sangre.- Ni dolor...- dijo disgustado. Sacó el bisturí y lo dejó de nuevo para apuntarlo todo, observando al mismo tiempo la muy lenta regeneración por parte de Dan.- El sujeto ha dejado de reponerse con rapidez, mi hipótesis es que su sistema de regeneración está ligado a su estado emocional... Seguiré trabajando en ello.
 
En cuanto terminó de redactar el informe se dedicó a comer alguna clase de bocadillo que le habían traído en algún momento de la mañana, masticaba sin ningún tipo de reparo a pesar de estar observando aquella escena tan visceral. Alcanzó su botella de agua que siempre tenía para sus largas sesiones y tras sacarle el tape derramó todo el líquido sobre la cabeza de Dan, retirando la sangre para mostrar por un momento el corte del ojo a la perfección antes de volver a inundarse con el espesor de la sangre.
 
-Esto dejó de tener gracia hace mucho...- tiró la botella vacía dejando que se estrellara contra la pared, encaminándose a la puerta para tomar el aire.
 
Era normal que se aburriese alguien como él, que disfrutaba de los gritos de los sujetos de pruebas al ritmo que caía la sangre al suelo... pero Dan con el tiempo había dejado de chillar así que el mismo doctor perdió el interés y terminó haciendo ese trabajo... como trabajo que era, una rutina. Dan sin embargo llevaba en un estado que rozaba el vegetativo demasiado tiempo, no se había levantado de aquella camilla en años y ya ni siquiera lo amarraban por la nula resistencia que ofrecía... Muchos se habían aprovechado de ello en todos los sentidos posibles pero Dan estuvo ausente en todos ellos.
 
Pero ese día lo recordaba bien porque fue diferente, se pudo escuchar un gran estruendo recorrer los pasillos a modo de eco hasta llegar al laboratorio, obligando al doctor a salir a averiguar qué pasaba... ¿o quizás escapar? Dan nunca lo sabría... A medida que el sonido se acercaba podía distinguirse que era una mezcla entre gente corriendo y disparos. Se acercaban más. Gritos en diferentes idiomas. Un sonido metálico... La puerta del laboratorio había sido abierta y Dan supo que un grupo de personas había entrado.
 
-Oh, dios mío...- una mujer apareció en su campo de visión, sacó un walkie-talkie y le habló.- Chicos, hemos encontrado al objetivo...- dejó el aparato y se centró de nuevo en Dan.- Tranquilo chico, ya estamos aquí.
 
-Joder, ¿qué le han hecho en el ojo?- uno de los, ¿policías? No... llevaban uniforme pero no parecían algo tan simple. El hombre sacó algo similar a un trapo y comenzó a quitarle la sangre de la cara.- Será mejor que lo saquemos rápido de aquí.- lo levantó en brazos de la camilla y lo llevó con él mientras el resto del grupo se ponían en formación para defenderlos de ser necesario.
 
-Vamos.- la mujer dio una señal y todos salieron a paso ligero aniquilando a cualquiera que se cruzara en su camino.
 
Por suerte no tuvieron muchas dificultades... aquel lugar estaba en medio de la nada y no contaba con una seguridad muy digna, eso fue lo que Dan decretó al verlo todo desde fuera, un helicóptero los esperaba junto a otro grupo de soldados y un par de médicos que lo recibieron enseguida para atenderlo... Lo sedaron de inmediato.
 
 
Al despertar, Dan no hizo nada más aparte de abrir los ojos y mirar al blanco techo de la habitación. Le parecía lo más limpio que había visto en su vida pero quizás era efecto de haber estado en una pocilga por tanto tiempo. También sentía la comodidad de las sábanas y la cama... como estar en una nube... Cerró los ojos relajado pero su calma se vio interrumpida enseguida.
 
-Buenos días.- escuchó una voz femenina que seguramente pertenecía a una mujer algo mayor.- Soy la doctora Smith y estaré a cargo de usted por el momento.- sonaba decidida, confiable y seria.- ¿Podría decirme cómo se encuentra señor Dante?
 
Dan tan solo abrió los ojos de nuevo pero ni ladeó la cabeza para mirar a la mujer, estaba demasiado dañado como para ser capaz de responder nada.
 
-No se preocupe, sé por lo que ha pasado y ya estamos trabajando en un programa para volver a integrarlo en la sociedad... Conocemos su condición a la perfección pero nadie en estas instalaciones se aprovechará de usted, le dejaré descansar.- se levantó y salió sin más.
 
Dan, o más bien el cascarón vacío en que se había convertido ni siquiera decidió si confiar en aquella mujer o no... aunque tampoco le importaba.
 
Horas más tarde, tras la comida le explicaron que había sido rescatado por un equipo especial que había descubierto localización por un descuido del enemigo... También que tendría que recibir tratamiento por todas las heridas que tenía y no sanaban y que esperaban su colaboración en el tratamiento... A lo que Dan por supuesto no dijo ni una palabra, seguía ausente.
 
Lo sometieron a múltiples terapias que no dieron grandes resultados y en cuanto se recuperó físicamente lo mandaron con reputados psicólogos para que lo trataran y estudiaran a la vez... no consiguieron gran cosa con sus trucos, solo algunas pequeñas reacciones a diferentes estímulos... pero no se rindieron, continuaron con persistencia logrando poco a poco que el trozo de carne que habían encontrado comenzara a responder como una persona.
 
En cuanto Dan pudo sostener una pequeña conversación cambiaron los métodos, lo llevaron a casas de acogida especiales del gobierno para que le ayudaran en un entorno cotidiano... Lo cual fue un gran paso para Dan, comenzó a tomar intereses y despertó su hambre por el conocimiento, como un niño, solo que a una velocidad de vértigo... Pero cuando decidieron dar otro paso con el progreso de Dan queriendo enviarlo a un internado les denegaron el permiso al equipo que lo trataba, consideraban a Dan inestable y no apto para estar con otros chicos de su aparente edad... Aunque claro, esto al equipo le importó una reverenda mierda, consiguieron por medio de favores meter a Dan en el internado de forma no oficial para que sus superiores no lo encontraran y fingieron que Dan estaba en otro lugar para que progresara más rápido y así pudiera de una vez por todas comenzar una nueva vida.

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