Cap 65

Averno (YAOI)

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Uno de los investigadores responsables de Dan se encargó de llevarlo hasta el internado y les costó varios días llegar, pero mereció totalmente la pena. Meter a Dan en aquel internado sería un pequeño ensayo de la vida normal, además con suerte se terminaría relacionando con sus compañeros y desarrollando lazos así que mataban una bandada de pájaros entera de un solo tiro.
Dan tan solo observaba todo como si aquel asunto no fuera con él, mirando el hermoso paisaje por la ventanilla del coche hasta que este se detuvo frente a una gran verja donde el director del centro los esperaba muy inquieto, caminando de un lado a otro.
-Que sea la última vez que me hacéis algo así.- reprendió al investigador que salía del coche.
-No nos quedó más remedio, pero te estamos enormemente agradecidos. - gesticulaba exageradamente pero su gratitud parecía sincera.
-Solo me dais problemas...-se cruzó de brazos mientras dirigía su mirada al interior del coche, concretamente a Dan quien lo observó sin expresión.- ¿Ese es el chico?
-Sí, Dante ha progresado mucho estos meses y creemos que es hora de dar un paso adelante.
-Aunque tus jefes opinan lo contrario...- alzó una ceja.
-Ellos no lo conocen como nosotros, solo lo ven como un número más de su gráfico...-el tono venenoso apenas duró un segundo, enseguida volvió a la normalidad.- En fin, es un buen chico, solo necesita un poco de ayuda para integrarse.- le sonrió.
-Espero que solo sea eso, no conviene llamar la atención de nadie.- se agachó al nivel de la ventanilla del coche y dio unos toquecitos en el cristal para llamar la atención de Dan.- Oye, baja de una vez.- Dan se lo quedó mirando pero al final hizo lo que le pedía.- Bueno, bienvenido a tu nuevo hogar.- miró al investigador quien asintió con aprobación.- Sígueme... Dante.
Dan dudó en seguirlo o no, pero el empujoncito que le brindó el investigador antes de irse le sirvió como apoyo para empezar a caminar y cruzar la verja.
El director le mostró todo el centro y le explicó cómo funcionaban las cosas allí aprovechando que todos los alumnos estaban en sus clases, lo incluiría en la programación al día siguiente si es que era posible. Dan seguía al hombre sin rechistar y sin una opinión propia de todo aquello... no se sentía impresionado de la inmensidad del lugar y tampoco nervioso por todas las novedades, solo caminaba tras el director hacia los dormitorios y la que sería su nueva vivienda.
-Las habitaciones son compartidas, no podemos darte un trato especial y darte una individual así que esta será la tuya.- sacó una llave maestra y abrió la puerta que tenían frente a ellos.- Tu compañero es... intenso, pero podríais llevaros bien.- al entrar en la habitación casi se tropiezan con el desorden que había dentro.- Tendré que hablar con él para que despeje tu lado... Han mandado ropa y otras cosas que podrías necesitar... oh, el uniforme también, cuando puedas ve a buscarlas a dirección.- Miró un segundo a Dan y suspiró.- Bueno, aquí tienes tu llave, eres libre de hacer lo que quieras.- le entregó la llave y salió para olvidarse del problema.
Dan guardó la llave en su bolsillo y salió de la habitación andando en dirección contraria a la que habían recorrido para pasear un poco más, no tenía mucho que hacer realmente. Prosiguió su camino por aquellos pasillos vacíos hasta llegar a las puertas de la biblioteca que no dudó en atravesar con interés. La bibliotecaria lo miró por encima del puente de sus gafas, pero no dijo nada. Dan recorrió los pasillos y empezó a sacar libros de todos los géneros sin discriminar como si fuera un niño en una tienda de golosinas hasta que se decantó por un ejemplar de historia del arte, lo tomó entre sus manos y se sentó en una de las mesas para empezar a leerlo.
El tiempo se le pasó volando y no salió de allí hasta que la bibliotecaria anunció que era la hora de cerrar, la mujer estaba encantada con la presencia de Dan pero las normas eran las normas y de todas formas Dan llevaba muchas horas allí aparcado... aunque sí le permitió llevarse aquel libro.
Dan no quería dejar aquel maravilloso lugar pero no le quedó otra así que decidió volver a su habitación. Por el camino ya vio el movimiento de los estudiantes en horario libre, todos lo ignoraron como si fuera uno más mientras iba por ahí, así que no le costó regresar hasta su puerta tranquilamente... Pero antes de abrirla escuchó sonido en el interior. Abrió la puerta sin más. Un chico pelirrojo estaba de espaldas recogiendo aquella leonera y no tardó en volverse a mirar a Dan.
-¿Mmm? Tú debes de ser mi nuevo compañero.- dijo en tono aburrido.- Soy Mat, si no me molestas nos llevaremos bien.- dijo como presentación y se lo quedó mirando unos segundos hasta que soltó un resoplido.- ¿Eres mudo o qué?- dijo algo molesto.- Como mínimo preséntate joder.
Dan no había podido hacer otra cosa que abrir mucho los ojos mientras observaba fijamente la cara de Mat, algo en sus facciones le provocaba una intensa repulsión y generaba un poderoso sentimiento de odio que por suerte no se reflejaba en su cara. No entendía por qué sentía aquello así que decidió no tomar en cuenta sus impulsos.
-Me llamo... Dan.- le salió un hilo de voz.
-Este es tu lado, no toques mis cosas y no me molestes.- lanzó la última camiseta que estaba en el suelo a su cama y se dedicó a ignorarlo.
Dan tragó saliva y salió de la habitación algo apresurado y confundido con su propia reacción, necesitaba calmarse. Caminó preguntando a otros alumnos por indicaciones para llegar hasta dirección para recoger sus cosas tal y como había dicho el director... que al parecer no eran más que un par de cajas, lo que era realmente triste. Mientras cargaba las cajas y regresaba a su habitación, al doblar una esquina chocó con alguien provocando que todo cayera sin remedio.
-¡Mierda, lo siento!- una rubia cabellera se agachó para recoger las cajas que había tirado mientras Dan hacía lo mismo.- Perdón, no miraba por donde iba... ¿eres nuevo?- el chico miró a Dan con curiosidad y le sonrió.- Me llamo Shun por cierto.
-Yo Dan...- apiló de nuevo las cajas y las levantó.
-Encantado, nos vemos.- Shun continuó su camino a lo largo del pasillo,apresurado y Dan el suyo preocupándose tan solo porque nadie lo atropellara de nuevo.
Antes había pasado demasiado tiempo en la biblioteca, se dio cuenta de esto cuando supo que ya habían servido la cena, así que tendría que aguantarse el hambre para la mañana siguiente. No había vuelto a ver a Mat desde que se presentaron, aunque tampoco lo echó mucho en falta, estuvo organizando su armario y preparando su uniforme para el día siguiente con calma, asegurándose de que no se dejaba nada dentro de las cajas antes de aplastarlas para tirarlas.
Mat llegó un rato más tarde con una bolsa de deportes y todo sudado, Dan lo miró un segundo y procedió a ignorarlo tal y como le había pedido el mismo Mat, quien dejó su bolsa en su desorganizado lado y se metió en el baño dejando escuchar el agua de la ducha a Dan. No mediaron palabra ni siquiera antes de acostarse en sus respectivas camas... pero justo después de apagar las luces algo dentro de Dan despertó.
 

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