Capítulo 25: "Mudanza y fiesta"

Soy un temerario mi amor ©

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La vida me mostraba un relajado y terrible panorama; era una mezcla entre calma pero también de angustia. Estar solo en esa habitación de hospital no me traía ningún buen sentimiento, aunque al mismo tiempo era contradictorio, porque de alguna manera, sentía como si alguien estuviera velando por mí en algún lugar no muy lejano. La inquietud hizo que me pusiera a ver a mi alrededor buscando al ser que probablemente me estaba vigilando, pero luego suspiré con alivio al notar que no había nadie; un instante después me detuve a observar mi muñeca, la cual estaba completamente vendada. Vaya que había tomado un riesgo muy grande cuando me defendí de esa manera, pero no tuve muchas opciones; tenía que pelear por mi vida. Al rato, entró de nuevo Louis, pero esta vez parecía que estaba intentando hacer pasar a alguien al interior del cuarto.
 
—Vamos, no seas tan dura, ¿acaso no ves que está mal? Apenas pudo sobrevivir —yo abrí mis ojos con un poco más de interés al escuchar las evidentes palabras de él.
 
—¡No quiero, y en primer lugar no quería venir! ¡Me has obligado! —chillaba del otro lado una chica, pero no cualquier chica, era Lili, y estaba seguro de eso, ¿sino con quién más podría pelearse así?
 
—¡Ya deja los berrinches a un lado! —empecé a tensarme al escuchar la evidente pelea. Nunca antes me hubiera imaginado que vería hablar así a Louis, y mucho menos a Lili.
 
—¡No quiero! ¡Te voy a golpear idiota! —esa forma de hablar de ella me recordaba a alguien, lo cual me hizo sonreír a medias aún con más nerviosismo.
 
—¡Ya basta! —finalmente, el rubio logró hacer que su hermana entrara de un tirón. Había sido poco caballeroso, pero creo que Lili no le permitía más opciones.
 
En cuanto intercambiamos miradas, ella se ruborizó muchísimo, y enseguida giró sobre sus talones queriendo escapar por el costado de su hermano, pero el otro intercepto su intención y puso su brazo en su camino impidiéndole el escape—. Compórtate de una vez —le mencionó en voz baja y con un tono amenazante, lo cual hizo que ella entrara en razón, y de mala gana, volvió a voltearse hacia mí; pensé por un instante que iba a decirme algo, pero el increíble e incómodo silencio nos embargaba a los tres.
 
—Ya que no tienes la iniciativa, voy a decirlo yo —rompió el mal ambiente aquel rubio para luego agregar—. Hemos decidido que ya que estás solo, te ofrecemos quedarte en nuestra casa como si fueras parte de nuestra familia —mencionó con una gran sonrisa.
 
—¿Qué? —ya sé que mi expresión siempre era la misma ante algo inesperado, pero no podía evitar repetirlo. Otra vez, estaba en otra situación extraña, pero era peor, ¿entonces pasaría a ser su hermano?—. ¿Me estás diciendo que voy a ser su hermano postizo? —sé que era una forma absurda de describirlo, pero me estaba asustando al respecto, aunque no implicaría para mí una especie de impedimento en el caso de que fuera a pasar.
 
—No exactamente Dalton —aclaró con mala cara el de ojos azules, pues ya parecía estar harto de tanta pendejada junta—. Sabemos que puede que necesites protección, y los policías antes que nada pasaron por nuestra casa. Sabían que nosotros también somos parte de tu círculo de amistades, y dado que hay un asesino ahí afuera que desea verte muerto por algún extraño motivo, pedimos que estuvieras bajo nuestro techo al programa de protección de testigos —¿así de fácil habían logrado que me ingresaran a su casa?, ¡pero qué va!, lo bueno de esto era que podría pasar más tiempo con Lili, pero más que nada quizás tendría la oportunidad de verla en distintas facetas que nunca antes me habría atrevido a zambullirme.
 
—¿Entonces me quedaré con ustedes? —dije con evidente alegría. Probablemente Lili me vería como un idiota, pues mis padres estaban muertos, pero ahora mismo me rodeaba la maravillosa idea de estar con mi futura esposa viviendo bajo el mismo techo; sería perfecto de no ser porque Louis estaba con nosotros.
 
—Así es. Y no tienes que preocuparte de trasladar tus cosas, ya están en nuestra casa —ahí es cuando me quedé con el ojo cuadrado, pues… ¿cómo que ya tenía mis cosas en su casa?, ¿cuántos putos días me había quedado inconsciente?; para mí no había pasado más de un día.
 
—Espera, ¿entonces hace cuanto que estoy inconsciente? —le dije con nerviosismo.
 
—Desde ayer. Pero viendo la forma en la que te encontramos… —ahí lo interrumpí elevando mi mano cerca de su rostro en lo que cerraba los ojos.
 
—Ve más despacio. ¿Me encontraste con Lili? —volví a abrir mis parpados para verlo, y él asintió con cierta diversión.
 
—Claro, deberías haber visto lo preocupada que estaba ella cuando te vio. No te soltó hasta que te subieron a la ambulancia —dijo con una gran sonrisa.
 
—¡Oye, no le cuentes ese tipo cosas! —le reclamó ella con mucha vergüenza, y su hermano por su parte sólo rió.
 
—Entonces ella sabe de… —de repente, me colocó un dedo sobre mis labios, enviándome directamente a callarme, al parecer, ella no sabía sobre los aparatos de la mafia. Entonces me contuve y aparté suavemente la mano de Louis mirando ahora la expresión de confusión por parte de Lili.
 
—Bueno, ¿y entonces como es que llevaste todas mis cosas a la casa de ustedes? —el simplemente me giñó el ojo, lo que hizo que me asqueara por dentro, y entonces lo escuché decir.
 
—Es un secreto —y hasta ahí quedó el interrogatorio por ahora—. Por cierto, hablamos con los médicos, y dijo que ya estás dado de alta —eso significaba que ya me podía ir, por otro lado, cuando quise volver a mirar a Lili, ella ya no estaba ahí; ¡nos habíamos re descuidado!
 
—¿Dónde está Lili? —pregunté algo alarmado, y naturalmente, Louis también miró a sus alrededores, notando así la falta de la presencia de su hermana.
 
—¡Se me ha escapado! —dijo, y rápidamente se fue hacia la puerta, pero antes de irse me miró—. Iré a buscarla, luego te veo en casa. Hay una llave debajo de la alfombra, y sé que sabrás encontrar tu cuarto, así que te dejó, ¡nos vemos! —y enseguida salió corriendo.
 
—Bueno, ¿para qué esperar? —me levanté casi enseguida, pero al hacerlo de ese modo, me mareé, así que esperé unos segundos. Para más tarde ya me estaba cambiando de ropa, al parecer, Louis se había tomado el tiempo para buscarme un conjunto; quizás más adelante debería agradecerle, ya que me ha estado ayudando mucho desde que lo conozco. Una vez finalizado todo lo anterior, firmé unos papeles de la institución, y antes de irme, me atraparon los policías para interrogarme. Les respondí sinceramente, hable sobre todo lo que había pasado, pero ellos me hicieron comentarios inesperados.
 
—Señor Dalton, tiene que saber que ya está en la mayoría de edad, y que entendemos que su relación con sus padres no era la mejor —no podía creer esto, ¿entonces no habían creído mi versión?
 
—¿No me estarán tratando inculpar?, ¿verdad? —les dije seriamente.
 
—No decimos eso, simplemente no se encontraron huellas del perpetrador —aclaró el investigador—. No encontramos sangre de ningún tipo en la escena del crimen, solamente la suya.
 
—No puede ser. Yo lo golpee con la laptop y sangró de su cabeza. ¡Estoy segurísimo! —les afirmé, pero ellos no parecían del todo creerme. ¿Ahora que seguía? ¿Me meterían en la cárcel por un crimen que no había cometido?—. Fácilmente Gael pudo haber regresado y limpiado, yo no estaba en condiciones de moverme, aparte, yo tenía solamente mí sangre en mi ropa —les aseguré, y ahora que lo pensaba, mi ropa, ¡claro!, seguro que tenía sangre de Gael encima, después de todo, él se me subió luego de que lo golpeara—. Quizás en mi ropa tengan la prueba que les hace falta —les sugerí, ellos se miraron y asintieron, entonces los llevé al cuarto donde pase la noche para buscar las prendas, pero no estaban ahí. Como no encontré nada, busqué a una enfermera que pasaba por ahí, y le pregunté qué sucedió con la bolsa que contenía mi ropa sucia, entonces ella sólo contestó que en realidad no había tal bolsa, por lo menos ella no vio nada, pero vio a otra enfermera salir de ese lugar, y eso yo no me lo esperaba. Estaba desconcertado, ¿y ahora cómo iba a zafar de los agentes?
 
—Disculpe señor Alvey, pero si no hay pruebas, deberemos arrestarlo de forma preventiva —no podía ser, ¿cómo iba a salir de esta? Fue entonces que recordé el dispositivo de Louis, lo apreté esperando que él llegara a mi rescate, y ahora que lo pensaba, me estaba volviendo demasiado dependiente de él; me va a costar muy caro esto.
 
Más tarde, el maldito aún no había llegado, y a mí me pusieron en la sala de interrogatorio. Intentaron sacarme cosas que no iban al caso, pero me mostré firme y les aseguré que no había hecho nada. Pasaron alrededor de unas dos horas hasta que por fin ese maldito se dignó a aparecer. Cuando lo vi entrar, me levanté de golpe.
 
—¿Dónde estabas? —le pregunté casi a los gritos, pues había tenido que soportar bastante, y no era para menos: había pasado por el cruel asesinato de mis padres, luego que casi me muero, y apenas salía del hospital ya querían dar por hecho que yo era el asesino—. ¡Me ven como el posible asesino de mis padres esos malditos! ¡Tampoco entiendo cómo es que todas las pruebas acerca de ese sujeto desaparecieron!
 
—Cálmate, primero que nada —me hizo una pequeña seña con las manos indicando que bajará el tono de mi voz.
 
—¿Cómo quieres que me calme con todo lo que malditamente está pasando? —le reproché.
 
—Sólo tranquilízate, les expliqué la situación —ahí caí en la cuenta, y lo miré realmente serio.
 
—¿Tienes a la policía de tu parte también? —le pregunté.
 
—Sí, ¿por qué te crees que estás saliendo de aquí? —me informó, y eso me puso realmente tenso; ¿qué tan profundo había caído?
 
—Diablos, contigo no puedo bajar la guardia —bajé un poco la mirada resignado, no es como si me estuviera arrepintiendo de haber conocido a Lili, o en lo que me metía, simplemente estaba estresado—. Bueno… ¿y qué fue lo que les dijiste? —retomé un poco más la calma mientras él me guiaba a la salida.
 
—No mucho, simplemente que no eras culpable, y el que lo dudara tendría que vérselas conmigo —se le escuchó decir con una amable sonrisa.
 
—No entiendo que tan reconocido eres, pero en verdad esto me inquieta un poco —le comenté de mala gana.
 
—Ya te acostumbrarás —me aseguró, y de repente se detuvo en seco—. Ah, debo decirte algo. Hoy tendremos una fiesta de bienvenida para ti en uno de nuestros clubes secretos. Así que tendrás que prepararte bien para esta noche —yo me quedé mirándolo y ya, no iba a seguir sorprendiéndome, supongo que era normal que alguien que formaba parte de una mafia poderosa tuviera ese tipo de cosas, y que las considerara normales, ¿no?
 
—Entiendo, por cierto, ¿encontraste a Lili?
 
—Sí, ahora mismo está en casa preparando todo para esta noche.
 
—Bien, y enserio… ¿ella no lo sabe?
 
—No, y como ya te lo dije, es mejor así —pasamos un buen rato en silencio, hasta que llegamos a la casa de Lili. Me quedé mirando un momento el pórtico, y luego se me ocurrió decirle lo siguiente.
 
—¿Qué va a pasar con Gael? Lo han encarcelado, ¿no? —él sólo se detuvo y empujó un poco la puerta sonriendo antes de entrar.
—Es mucho más complicado de lo que parece. Y no, él sigue libre —suponía que tendría más explicaciones más adelante, así que simplemente no dije nada más, ya que quería concentrarme en la fiesta que nos deparaba, además, estaba seguro que el resto de mis dudas me las aclararía él más tarde.

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