Cap 67

Averno (YAOI)

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Las caras de sueño de los estudiantes no tenían precio, caminaban todos en una misma dirección en modo automático ya vestidos con los uniformes seguramente con unas ganas increíbles de prenderle fuego al lugar. Dan consiguió cambiarse sin ver a Mat que había salido temprano para su suerte, su instinto le decía que no se relacionara con él así que le haría caso... Pero su soledad no era buena, tuvo que apañárselas dentro del comedor sin comprender nada y sin nadie que le explicara, entre toda aquella multitud era imposible ver a Shun y cuanto más levantaba la cabeza para buscarlo más miradas atraía.
 
Terminó comiendo en una esquina, incómodo por aquella atención indirecta que le daban sus nuevos compañeros, ninguno parecía querer acercarse a hablarle y eso lo hacía todo aún más difícil.
 
La hora del desayuno terminó y eso significaba que comenzaban las clases, los profesores lo presentaron como era debido y lo orientaron para que siguiera las lecciones correctamente... Pero el ambiente era raro, ni siquiera sus vecinos de mesa le dirigían la palabra, Dan llegó a preguntarse muy seriamente si es que había hecho algo que no debía pero por mucho que repasara sus acciones una y otra vez nada encontraba. Y la tortura silenciosa continuó hasta la hora de la comida, cuando por fin los dejaron libres de todas aquellas pesadas materias escolares.
 
Dan cambió la trayectoria esta vez, no quería pasar por la misma incomodidad que en el desayuno así que compró un par de sándwiches en una de las máquinas expendedoras que estaban repartidas por todo el lugar y se dirigió a la biblioteca. Escondió la comida entre la ropa de su uniforme y se perdió entre los estantes para buscar un lugar tranquilo en las mesas del fondo... que había pensado que estarían vacías pero no, Shun estaba ahí sentado con una gran pila de libros que no estaba ahí para decorar.
 
-Shun.- Dan le tocó el hombro y Shun del susto por poco no se cayó para atrás en la silla que estaba sentado.
 
-¡Ah!- soltó un gritito gracioso y en cuanto vio a Dan reírse su rostro se tiñó de rojo.- ¡¿D..de qué te ríes?!- se tapó la boca él mismo para dejar de gritar.- ­­¿Qué haces aquí?- lo miró interrogante.
 
-Comer.- le mostró uno de los sándwiches con una sonrisa maliciosa.- ¿Y tú?- inquirió.
 
-Lo mismo.- detrás de la pila de libros ocultaba su propia despensa personal. Ambos se rieron por lo bajo y Shun lo observó pensativo.- Sí, definitivamente el rumor es mentira.- dijo más para sí mismo pero al ver la cara de confusión que le ponía Dan se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta.- Ah... Por ahí dicen que estás loco y que justo acabas de salir de un manicomio, no sé quien lo ha difundido pero es increíble teniendo en cuenta que solo es tu segundo día aquí pero deberías tener cuidado...
 
Dan parpadeó sin comprender, ¿por qué decían aquello, qué pasaba, quién había sido...? De repente comenzó a dolerle la cabeza casi al mismo tiempo que el recuerdo se difuminaba como pintura corrida por culpa de un vaso de agua caído sobre el papel. Dan sintió como lo arrancaban de su propia consciencia a cambió a un dolor agonizante que lo golpeó como si hubiera caído en un tanque con agua helada... Y de un momento a otro notó el peso de sus propios párpados y lo cansados que tenía los ojos tras estos. No estaba dentro de un flashback, ya se había terminado y aquella cantidad saturada de información poco a poco se fue asentando en su cerebro.
 
El dolor de cabeza que tenía en ese momento solo le corroboró sus teorías, estaba tumbado y con una sensación fría y pesada que le recorría el cuerpo de arriba abajo, pero dejó de prestarse atención a sí mismo cuando escuchó algo caer a su lado con un golpe sordo, de haber podido habría saltado a un lado del susto pero solo se mantuvo ahí en la cama esforzándose por poder abrir los ojos.
 
-Parece que ya ha terminado...- La inconfundible voz de Edgar se dejó escuchar no muy lejos de Dan, parecía complacido, con aquel tono arrogante que solía usar con todo el mundo y que jamás se le olvidará porque la tenía grabada a fuego en la memoria, más ahora que la había recuperado. Escuchó la madera del suelo crujir bajo el peso de Edgar al acercarse.-¿Lo ves John? Sí que podías.- Apartó el cuerpo del médico que era lo que había provocado el ruido sordo, el esfuerzo había sido demasiado grande y había muerto nada más terminar de devolver los recuerdos a Dan... Edgar apoyó una de sus rodillas en la cama y aprovechando que Dan todavía no podía moverse lo esposó para evitar desperfectos.- Cumplirás tu parte del trato Dante, quieras o no...
 
Colocó sus manos alrededor del cuello de Dan solo que en lugar de apretarlo para asfixiarlo como habría hecho su hijo lo acarició, delineó su mandíbula hasta tocar los labios de Dan que lamió antes de introducir su lengua en un profundo y lento beso que hizo dormir a Dan de nuevo para tener su ansiada comida de vuelta. Edgar se relamió y ajustó su corbata mientras llamaba a alguien para que se encargada del cuerpo del médico.
 
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A más de unos cuantos kilómetros de distancia se encontraban Cóndor, Hans y Dorian, los tres de pie en la carretera con el coche que habían tomado prestado completamente descompuesto... a eso se le llama karma.
 
-Para la próxima yo elijo el coche.- Hans refunfuñaba desde el capó del coche mientras tenía el pulgar levantado a la espera de que apareciera algún buen samaritano que no pasara de ellos como de la mierda.
 
-¿Y de quién fue la idea de venir por este camino? "Confiad en mí, este esta es la carretera más directa a la ciudad"- Cóndor estaba colgando casi por la ventanilla del conductor mientras le hacía burla.
 
-Dejadlo ya...- Dorian no tenía pensado salir del coche para nada, no era conveniente con su apariencia.
 
-¡Pero esta carretera lo era! Al menos hace un par de años sí...- A punto estuvo de bajar el pulgar desanimado pero justo en ese momento un coche que se acercaba empezó a disminuir la velocidad a la vez que encendía los intermitentes.- ¡Estamos salvados!
 

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