Cap 71

Averno (YAOI)

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El ambiente que había en la habitación del motel que ocupaban aquellos tres poseía un nivel de pesadez que si se midiera daría unas considerables cifras negativas... Aunque la tensión se reducía cada vez que Cóndor salía para recabar información en las calles, era el único experimentado en eso así que ninguno se lo reprochó, bueno, Dorian sí pero terminaron convenciéndolo... Al final Hans y Dorian se quedaron como buenos chicos en la habitación sin causar problemas de más...
 
En pocos días hubo un vuelco informativo tanto en las habladurías de las calles como las públicas gracias al bombazo que resultó el descubrimiento del negocio ilegal de Aaron y la gran cantidad de víctimas en su interior, caso al que apodarían como "Las ruinas rojas"... Da igual la cadena que pusieran en el pequeño televisor de la habitación o incluso de la radio, no se hablaba de otra cosa. Hans iba cambiando de informativo en informativo con el mando a distancia, aburrido y sin descubrir nada que no supiera ya, incluso fue corrigiendo ciertos datos que mencionaban los estirados reporteros.
 
-La gente jamás se hará una idea de lo que ocurría realmente ahí.- Dijo algo serio, retirando la mirada de la pantalla para observar a Dorian quien leía el periódico del día con exactamente las mismas noticias.
 
-Aunque se supiera no lo harían público... al menos no detalladamente.- Pasó las grandes hojas.- Y de todas formas no hay muchos supervivientes y los que queden no hablarán.- Continuó su lectura.
 
-Cierto... Después de todo, lo que pasaba ahí era un poquito ilegal, sería un viaje rápido a la cárcel.-se levantó de la cama ya cansado de tener el culo pegado al colchón.- Maldita sea... Cóndor está tardando...
 
Como si esas palabras fueran un conjuro de invocación la puerta de la habitación se abrió dejando ver al albino entrar mientras se quitaba la capucha que le cubría la evidencia de identidad.
 
-Hablando del rey de Roma...- Dorian se levantó también ansioso por las novedades.
 
-Vamos, vamos... Dinos, ¿buenas o malas noticias?- Hans se acercó.
 
-Pues ambas...- Sacó su coleta de dentro de su camiseta y cerró la puerta.- Tenemos problemas por un lado pero una buena oportunidad por el otro...
 
-Joder, dilo de una vez y no nos dejes así.- Hans estaba a un paso de tirarse por la ventana de la impaciencia.
 
-Déjame hablar.- suspiró.- Bueno, esa gran oportunidad es que me han dicho que la policía va a ir a la casa de Edgar para hacerle algunas preguntas acerca de su hijo muerto, o quizás vaya él al departamento... Aunque eso lo dudo.
 
-¿Qué? ¿Por qué?- Han no se callaba.
 
-Porque es un tipo importante, ¿o has visto a muchos altos cargos ir a comisaría como si fueran carteristas? Si no lo culpan por un delito tampoco hay razón para ir.- Dorian se sentó de nuevo.- Y entonces supongo que seguiremos a Edgar o a la policía ¿cierto?
 
-Exacto pero ahí entra el problema real, Edgar está furioso y ha desplegado a un maldito ejército de sus hombres para clamar venganza por su hijo... ¿Adivináis a quién busca, eh?- Ya le habían dado alguna cifra  acerca de la cantidad de hombres que había por las calles pero esa información siempre era exagerada o una simple invención pero eso no quitaba el peligro que corrían.
 
-Bueno, entonces solo tendremos que escondernos mejor.- Dorian ya estaba determinado.
 
-Sí, tampoco hay más opciones... Aunque de poder yo elegiría la casilla del tanque y arrasar con todos.- Hans se encogió de hombros mientras los otros ponían los ojos en blanco evitando soltar la más mínima sonrisa o solo avivarían la tontería de Hans.
 
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Mientras tanto Dan miraba el techo, para variar. Estaba tan aburrido de hacerlo... había contado todo lo contable, desde burbujitas de la pintura a simples rayas y eso era muy triste. Ni siquiera escuchaba algo más a parte del tintineo de las esposas... Edgar se iba cuando le daba la gana y comía cuando quería como si Dan fuera una nevera, no tenía idea de lo que hacía pero no parecía nada bueno... Había que decir que si tenía que ver con Edgar directamente no podía ser bueno así que...
 
Levantó un poco la cabeza al escuchar la puerta abrirse esperando que Edgar entrara... pero al ver que no se trataba del trajeado pelirrojo sacudió sus manos provocando el ruido metálico para que el chico de no más de veinte años que acababa de poner sus pies en la enorme habitación lo notara y Dan sonrió al ver por fin la salvación a aquel suplicio.
 
-¡Chico, aquí, ayúdame!- le gritó junto al sonido de las esposas.-¡Me tienen secuestrado, rápido busca la llave de esto!
 
Levantó un poco sus manos para mostrarle las esposas pero al ver que el chico no se dirigía a él frunció el ceño. Lo vio ir a la cocina y abrir la nevera para sacar ingredientes... y el resto se lo tuvo que imaginar porque salía de su limitado campo de visión, solo escuchó las sartenes y el sonido del aceite caliente... ¿qué diablos?
 
-¡¡EH!!- le gritó frustrado.-¡AYUDAME MALDITA SEA!
 
El chico salió de la cocina inexpresivo con un plato de comida humeante con el que fue en su dirección... Ahora que se fijaba, hacía movimientos casi robóticos y no había dicho ni una palabra, a demás de no parecer importarle que hubiera alguien esposado a una cama contra su voluntad. Se acercó y arrodilló junto a la cama, tomó un tenedor que había traído consigo y pinchó algo que parecía algún tipo de carne empanada y lo acercó a la boca de Dan quien al principio ladeó la cabeza sin parar negándose a comer como si fuera un niño pequeño... pero los rugidos de su estómago reclamaban el alimento de todas formas así que terminó cediendo a regañadientes...
 
-¿Quién eres?- preguntó entre mordiscos pero no recibió ninguna respuesta a parte de una mirada perdida con la que recordó a Shun. Le dio un escalofrío.
 
Desistió de hacer más preguntas inútiles, era desperdiciar saliva así que lo analizó... Lo estuvo observando y con lo que había estado haciendo decretó que se trataba de algún tipo de encargado de la limpieza y ahora cuidador de la "mascota"... Incluso limpió el cuerpo de Dan con cubo y esponja ya que aparentemente no disponía de una copia de las llaves de las esposas para soltarlo... Todo bastante incómodo para Dan pero tampoco tenía de qué quejarse, al menos ya no podría morir de hambre y tampoco estaba sucio... solo faltaba arreglar lo de las esposas y aquella cama que deseaba desde lo más profundo de su alma quemar varias veces hasta que no quedaran ni las cenizas.

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