Capítulo 11: "¡No me convencerás!"

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Desde su llegada a la emblemática, pero a su vez, reconocida capital de Legizamon, no han podido evitar notar que el ambiente se tornaba algo nefasto, no porque fuera irrespirable, sino por el reciente e incómodo encuentro con el zorro mágico.
 
Luego de haber traspasado la entrada, el pequeño grupo se internó a aquel enorme palacio conformado por un millar de habitaciones, y que ocupaba todo aquel vasto territorio, por lo tanto, los negocios de éste mismo se encontraban también dentro del sobrecogedor edificio.
 
—¡Es enorme! —mencionó asombrado el morocho en lo que elevaba su cabeza para ver el techo de la increíble estructura.
 
—Yo tampoco había venido aquí antes, para serles sincera —informó Iris, quien buscaba disimular aún su tristeza. Sin embargo, no podía evitar recordar aquellos orbes azules con los que se había topado anteriormente.
 
—Bájame aquí Alik —le ordenó de repente la princesa.
 
—¿Por qué? Aún no puedes caminar —le mencionó el chico preocupado. Pero contrario a lo que podrían esperarse, un muchacho de cabellos carmín y un tanto alborotados, se hizo presente con un top negro que dejaba ver sus bien formados abdominales, por si fuera poco, en los brazos del joven, se percibían unas ligas igualmente del mismo tono oscuro, mientras que en su parte inferior, calzaba unos ajustados jeans crema.
 
—Sean bienvenidos... a la capital de Legizamon —anunció el nuevo personaje.
 
—La respuesta vino sola —mencionó con una sonrisa Léa, y entonces fue cuando Alik cayó en la cuenta cuando aquel ser se presentó. De igual forma, no pudo evitar toparse con la sorpresa, pero no solo a él le sobrevino tal sentimiento, sino que igualmente le pasó lo mismo a su compañera, ya que ninguno de los dos había notado la presencia de tal sujeto hasta ese momento. Después de que la ligera impresión desapareciera como vino, él bajó a su ama—. Yo soy la princesa Léa Milenios, y actualmente me encuentro en un viaje con mis dos catalizadores: Alik Reverse e Iris Lux —ambos bajaron la cabeza en señal de respeto al ser mencionados por ella.
 
—¿Reverse? ¿Esa familia de fracasados? —preguntó, y luego el chico desconocido rió, lo cual encendió la molestia del miembro de la estirpe mencionada. Sin embargo, Iris colocó su mano sobre el brazo de su compañero, quien hizo el ademan de que iba a violentarlo, y en cuanto éste notó el gesto de su compañera, ella le negó con su cabeza, de ahí que Alik miró con resignación al tipo, dejando a un lado la situación aunque le pesara—. Cambiando de tema. ¿En verdad eres de la familia Milenios? Aquella de la que se rumorea que ha logrado manejar el báculo de Sir Syrkei? —se acercó invadiendo su espacio personal—. Para serte sincero, no me la creo —declaró con una aterradora y desconfiada sonrisa.
 
—Ah —suspiró pesadamente Léa, quien no se dejó intimidar por el sujeto. Fue entonces que ella sacó una uña de guitarra hecha de cristal, en donde estaba grabado el símbolo real—. Esto es prueba más que suficiente —el pelirrojo al ver aquel signo, parpadeó unas cuantas veces, para luego volver a su original distancia.
 
—Así que es verdad —mencionó con desgane, y un poco menos irónico que antes—. ¿Y bien? ¿Qué los trae a la capital?
 
—Estamos buscando a algún guía para saber hacia dónde debemos dirigirnos, y creo que es este el lugar indicado para empezar, así como lo han pensado mis anteriores generaciones —notificó la rubia.
 
—Lamento informarte que has elegido un camino errado —le anunció a la futura reina, y luego, se frotó un poco sus rojillos cabellos—. ¿Acaso no han escuchado los rumores? Todos los zorros están ahora encarcelados, tanto en el exterior como en el interior, además, aquí casi no hay de esos seres.
 
—Claro que lo hemos hecho, pero... ¿en verdad todos los zorros están imposibilitados a ayudarnos? —preguntó preocupada Léa.
 
El muchacho entre cerró los ojos con algo de molestia ante aquella insistencia, de ahí que decidió permanecer unos instantes en pleno silencio para meditar más adecuadamente sus palabras, más luego cerró sus ojos, y decidió hablar después del suspenso.
 
—La música cambió —murmuró Alik, quien escuchaba la melodía llena de un terrible, pero de un aterrador tono de misterio.
 
—No me dejan más opciones que contarles por qué los zorros han sido encerrados.
 
—¿Acaso no fue porque fueron todos contaminados? —preguntó la inocente Iris.
 
—No es precisamente por eso —le contestó el chico—. Para ser más concreto, sólo ha sido contaminado uno solo, pero no es de cualquier tipo —tomó un poco de aire, como si la historia que estuviera narrando, le causara una terrible congoja—. Hakim Vitali, es el zorro que fue poseído por la oscuridad, además, no se actualmente su paradero.
 
—No puedo creerlo —a Léa se le fue el aliento, e incluso a Iris. Sin embargo, Alik era el único que no entendía nada.
 
—No lo comprendo, ¿por qué están tan exaltados? ¿Qué tiene de especial ese zorro? —levantó una ceja.
 
—Alik... ¿cómo es que no puedes saber eso? —suspiró pesadamente su compañera, olvidándose a su vez de su malestar por el tema actualmente tratado—. Hakim Vitali es el que gobierna a los zorros, y además, tiene el poder de controlarlos en el caso de que alguien vaya a revelarse contra el reino.
 
—Exactamente —asintió Léa—. Además, lo extraño aquí es que él fuera contaminado, dado que es mucho más poderoso que los zorros que están bajo su mando, y no solo eso, él es un mago eterno que fue creado con esa base para que nunca llegara a ser corrompido bajo ninguna posibilidad. Pero si es verdad lo que dices, entonces quiere decir que definitivamente es verdad que hay un mal terrible acechando nuestra tierra.
 
—Así es, e imagino que ese es el motivo por el cual cargas con dos catalizadores —le dio la razón a la muchacha, para luego darle la espalda—. Tienen una enorme responsabilidad que sobrellevar.
 
—Sí —expresó la princesa sin mostrar ni un rastro de angustia, pero también entendía que ahora estaba en un callejón sin salida, y que debería ahora pensar en el cómo seguir. De todas formas, ya estaba atardeciendo, por lo que habían perdido casi un día entero caminando.
 
—Por ahora, solo puedo ofrecerles refugió, atención médica, y una buena comida —les informó.
 
—Por cierto, ¿quién eres? —le preguntó la rubia.
 
—Soy el remplazo temporal de Hakim Vitali, uno de los habitantes más conocidos y cercanos a él —de repente, fue interrumpido por Léa, quien mostró sospechas al instante de recibir aquel dato.
 
—Si en verdad eres tan cercano a él... ¿cómo es que no sabes dónde podría estar? —su alteza, no era para nada estúpida, eso, aunque lo pareciera, de ahí que exigió aquella respuesta en lo que posaba sus manos sobre su cintura, y entre cerraba uno de sus ojos con desconfianza.
 
—Que sea cercano o no, no influencia en las personas contaminadas, deberías saberlo... princesa —remarcó su nombre canturreando un poco, y luego anunció lo siguiente—. Pero ya terminamos la charla, así que vayamos adentro del palacio: les mostraré el comedor, el sanatorio donde podrá atender su pie lastimado, y les buscaré un lugar donde hospedarse.
 
Invadidos por la incertidumbre, además de la aprensión, y el dolor por dejar a un supuesto compañero atrás, el grupo sin más alternativas, se aventuró entre las paredes del kilométrico palacio. Nublados ahora por cosas que quizás ni pintaban a cuento: nuestros héroes comieron, bebieron, fueron tratados en cuanto a sus heridas aun por más leves que resultasen, para luego más tarde ir al encuentro con Morfeo.
 
La noche daba pinceladas de parecer tan tranquila como de costumbre, pero la realidad es que las cosas no eran tan así, en especial por la sonata de melancolía que sonaba, y la cual no dejaba dormir al pelinegro con mechas doradas.
 
—Sé que estás despierta, así que... ¿podrías dejarme dormir de una maldita vez? —le pidió con cierto tono de molestia a su compañera, a quien nuevamente la obligaron a quedarse con él esa noche.
 
—Estaba durmiendo hasta que me despertaste —después de decir esto la pequeña niña, se acomodó más recelosamente en la cama.
 
—No, no es verdad. ¿Crees qué acaso soy un idiota?
 
—La pregunta está demás —respondió con plena seguridad.
 
—¡Maldita mocosa, no sabes más que hacer pelea! —se sentó sobre la cama el atractivo muchacho, y a continuación eso mismo hizo la más baja, mandando también a volar las sabanas.
 
—¡Es tu culpa por ser un descorazonado! —le reprochó con sus puños cerrados, y muy seria.
 
—¡No soy un descorazonado! —insistió él.
 
—¿Entonces porque no me ayudaste a convencer a Léa de liberar al zorro? —apretó los labios con disgusto.
 
—¿Acaso no escuchaste lo que dijeron? Además, si te crees tan lista, deberías entenderlo también. Si ese sujeto puede manejar a los zorros, es natural que estén todos encerrados —dio un buen punto el chico, lo que daba a entender que solo era distraído, y no un completo mamerto como lo planteaba la más "joven" de entre los tres.
 
—Sé a lo que te refieres, pero... —Alik levantó una ceja al ver la expresión de Iris, la cual se llenaba aún más de tristeza, lo cual empezó a preocuparlo—. Yo sentí algo en él, algo que no puedo explicar, además...
 
—¿Además? —repitió el chico cruzado de brazos.
 
Yendo un poco al pasado, Iris recordó el encuentro con el zorro, en el cual, en el momento en que sus ojos se interceptaron, una voz muy atractiva proveniente de lo que parecía ser un hombre joven, se instaló en su cabeza.
 
—"Tú, jovencita" —el tono era tierno, un poco cansado, pero también representaba al de un muchacho que no aparentaba tener más de veinte.
 
—"¿Yo?" —dijo en su mente Iris sorprendida, y esto lo pudieron ver sus demás compañeros.
 
—"Sí, me llamo Zaid. Por favor, necesito tu ayuda" —para ese momento, a Léa ya le había ordenado que se retirara, e Iris se opuso, pero mientras tanto, el zorro le seguía hablando—". Si me liberas, te juraré lealtad, y seré un gran protector para ti, así que por favor, piénsalo".
 
Después de recordar eso, Iris le comentó lo sucedido al egocéntrico de Alik, quien no hizo otra cosa que criticarla.
 
—Ya entiendo. Lo que tú quieres es un esclavo —dijo entre cerrando los ojos el chico.
 
—¡Deja de decir tonterías! —ella se levantó de la cama y lo empujó apenas en su pecho descubierto con ambas manos—. ¡Puedes comprender lo que dijo la princesa, pero no puedes entender que es nuestra oportunidad para hacernos con una de esas criaturas mágicas! Además, puede que él sepa algo sobre Hakim —mencionó muy segura de lo que decía—. Dicen que los zorros que al tener un amo, no caerían en el control mental de él, así que podremos contar con su ayuda y fidelidad.
 
—Aunque sea eso cierto, no creo que sea del todo una buena idea desobedecer a Léa —mencionó dudoso.
 
—¡Ay! ¡No se puede hablar nada contigo Alik! —ella se dirigió descalza hacia la puerta.
 
—¡Espera! ¿A dónde vas? —dijo sobre exaltado el de los mechones.
 
—¡Cállate, voy a ayudarle porque claramente no lo entiendes! —le reprochó ella, y abrió la puerta para salir de la habitación.
 
—¡Espera! —anunció Alik estirando su mano hacia su compañera, pero ella hizo caso omiso a este gesto, así que el otro a regañadientes, no tuvo de otra que ir detrás de ella para ver si la convencía de hacer lo contrario—. Insisto, esto es una muy mala idea —él ahora se encontraba caminando apresuradamente detrás de ella.
 
—¡Si te parece tan mala idea entonces no hubieras venido! —Iris no parecía que fuera a calmar su ritmo, más que nada porque se encontraba muy ferozmente decidida a rescatar a Zaid.

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