Capítulo 36 - La gran esperanza

La verdad secreta

visibility

115.0

favorite

0

mode_comment

0


Estaban a punto de ser las doce de la noche. Yésika, mientras tanto, aún seguía en la terraza de la gran edificación que conformaba la estación interplanetaria de Stella Amoris. Sentada en el suelo y con los ojos rojizos de tantas lágrimas sin consuelo, ella miraba el enorme cielo estrellado, tratando de distraer un poco a su corazón partido en dos, sumergiéndose dentro de aquel enorme océano estelar.
Una vez que pasaron cuatro horas desde la partida de Yeik, Gache decidió aparecer por las escaleras para buscar a su acurrucada amiga de pelo puntiagudo.
—Che, Yess. Tus padres ya nos han venido a buscar. Hay que volver a casa.
—No quiero irme todavía. Solo un rato más —contestó ella.
—Yésika, ya sabés que después me van a putear a mí por…
—Solo acompáñame un rato más, Gache. Por favor.
Gache no pudo evitar sentir compasión al ver las lágrimas secas que marcaban el rostro de su amiga. De tal manera y sin decir nada, él caminó hasta su lado y quedó viendo, de pie, el cielo nocturno.
Down with the fallen- Starset
*
Entonces, luego de pensar un poco, él habló:
—Yess…
—¿Mmm?
—No quiero ser pesimista. De hecho, trato de ser lo más optimista que puedo… pero me preocupa la posibilidad de que Yeik… —No se atrevía a decirlo. Sin embargo, decidió que debía ser honesto con Yésika. —…me preocupa que Yeik no vuelva.
—Eso no va a ocurrir.
El canoso quedó sorprendido con la seguridad y firmeza de aquella afirmación. Luego del reciente episodio vivido por Yésika, él pensó que iba a estar más insegura del incierto futuro que aguardaba. Pero cuando se fijó en la mirada que ella tenía puesta en el cielo, supo al instante que era imposible que dudara. Podía notarse que sus ojos estaban llenos de esperanza:
—Ya he dudado de la lealtad de Yeik una vez… y no voy a volver a hacerlo. Ahora, más que nunca, él necesita que confiemos en su promesa.
La muchacha, de repente, extendió su mano hacia su compañero para que la ayudara a levantarse. Por lo tanto, Gache la puso de pie. Y cuando estuvieron listos para abandonar la terraza, Yésika dio su último vistazo a las estrellas:
—Él seguirá intentando por nosotros. Él va a regresar.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo