Cap 72

Averno (YAOI)

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Edgar observaba impasible las cifras millonarias que subían y bajaban en la pantalla de su ordenador, no necesitaba ni moverse para ganar dinero, lo que en cierto modo resultaba muy aburrido. Se acomodó en su silla de cuero y respiró hondo mientras fulminaba a la inocente maceta de la esquina con la mirada... Había citado a la policía en su oficina y no tenía tiempo ni humor para esperar a la incompetente autoridad local. Juntó las manos con impaciencia, frunciendo el ceño inconscientemente mientras pensaba que todo eso no estaría pasando si hubiera prestado algo más de atención a su hijo. Se frotó los ojos cansado mientras recibía un pequeño aviso por un comunicador de parte de uno de sus empleados diciéndole que ya habían llegado los agentes.
 
Edgar se levantó al ver la puerta abrirse dejando ver al empleado que había guiado a los dos hombres que venían a hacerle unas preguntas, pasaron justo detrás y el empleado salió casi al instante dejando a los agentes con Edgar en el despacho.
 
-Por favor, siéntense.- Edgar abandonó su mesa para sentarse en un sofá que estaba frente a otro idéntico con una mesita en el centro, solía utilizarlos normalmente para hablar de negocios o con compañeros de oficio. No dejó de mirar a los dos hombres, cruzó una pierna de forma elegante y les dio un permiso simbólico con su silencio para que hablaran.
 
-Señor Mcdawell, como ya sabe venimos a hacerle unas preguntas acerca de su hijo Matthew Macdawell.- El policía estaba nervioso, era tan evidente, como que el sol sale de día...Sacó un archivador lleno de hojas que por poco se le resbala de las manos y terminó poniéndolo sobre la mesa.
 
-Siéntate y déjamelo a mí.- El otro agente lo empujó un poco para que se estuviera quieto, parecía nervioso pero más bien por el comportamiento de su compañero que ya empezaba a sudar.- Señor Mcdawell, su hijo fue asesinado en una de las habitaciones de la tercera planta del edificio por el chico que encontramos cerca, aparentemente hubo una pelea y los dos terminaron muertos... Pero solo es aparente, aún hay mucha investigación que hacer.- miró los archivos.- ¿Podría decirnos donde estaba la noche del incidente?- observó a Edgar.
 
-Estaba aquí, trabajando.- no se dejó perturbar por la mirada experimentada del hombre, ya había tratado con muchos como él.
 
-¿Alguien puede corroborarlo?- Fue apuntado cosas.
 
-Claro, el empleado que los ha traído hasta aquí, se quedó conmigo para encargarse de unos papeles importantes.- Hablaba con firmeza, sin dudarlo pero aquel hombre no cambiaba su expresión escéptica.
 
-¿Y tiene idea de cómo su hijo ha podido llegar hasta ese lugar? Por lo que tenemos entendido asistía a un internado que está a unos kilómetros de aquí.- Analizaba todas las reacciones de Edgar tratando de descifrar su cara seria sin lograr nada, era una máscara invariable.
 
-¿Trata de decirme algo agente? No sé cómo llegó mi hijo hasta allí, como comprenderá hacía tiempo que no lo veía, es un internado después de todo.- Se cruzó de brazos interpretando el papel de padre ofendido.
 
-Por supuesto.- Cerró el archivador mirando su reloj, interiormente frustrado por no sacar nada en claro para su caso.- Volveremos a hacerle preguntas otro día señor Mcdawell.- Esperó a que su nervioso compañero se levantara y se encaminaron a la puerta.
 
-Esperad.- Edgar los detuvo con voz autoritaria.-Quiero que me devuelvan el cuerpo de mi hijo.-Se levantó del sofá.
 
-Lo siento señor pero hasta que la investigación no termine todos los cadáveres se quedarán en la central a cargo de nuestro forense... Pero en cuanto haya finalizado se le entregará el cuerpo de su hijo al igual que sus pertenencias que llevaba en ese momento.- Hablaba casi como un robot, como si hubiera dicho esas mismas palabras mil veces antes.
 
-Oye...- le susurró su compañero.- Es su padre, podrías decírselo de otra manera.- lo reprendió.
 
-Es nuestro trabajo y si todos los cadáveres se devolvieran antes de ser investigados no se resolverían los crímenes.- Frunció el ceño y fue hasta la puerta para abrirla.- Adiós señor.- cerró la puerta dejando a Edgar solo en su despacho... Habría ordenado que mataran a aquel agente si no fuera porque sería demasiado evidente quién era el culpable. Movió la pierna conteniendo la ira, no quería que abrieran a su hijo como si fuera una rana de laboratorio.
 
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Al final Cóndor, Dorian y Hans habían decidido separarse un tiempo para buscar información por diferentes partes de la ciudad, estando siempre en contacto y con el toque de queda estricto en la habitación de motel para poner lo que hubieran sacado en común, simple... No era mal plan ya que el tiempo corría en su contra.
 
Dorian observaba el bar en el que estaba desde su posición privilegiada en una de las mesas del fondo del local, tenía que encontrarse con una mujer que les proporcionaría información a cambio de un precio justo... Los informantes no estaban de parte de ningún bando y solo se movían por dinero así que podían ser muy útiles.
 
Dorian estaba encorvado sobre su mesa, asomado a su cerveza que ya estaba tibia por el rato que llevaba esperando... Hasta que una mujer llamativa entró al local, no podía llevar más fosforito encima porque no le quedaba piel, incluso lucía una peluca fucsia con rizos exagerados que le llegaba a la cintura y en cuanto se dirigió a donde estaba Dorian el pobre casi se infarta al verla, especialmente por las capas de tres kilos de maquillaje con purpurina que llevaba en la cara.
 
-Tu... ¿eres Maika?- Dorian alzó una ceja.
 
-¿Quién si no?- la chica... mujer... llevaba tanto maquillaje que era imposible saber su edad. Bueno, la chica ahuecó su cabello y se sentó a su lado.- Mira cielo, mi tiempo es oro así que o sacas la pasta o yo me largo.
 
-Ten.- Dorian frunció un poco el ceño pero de todas formas sacó un fajo de billetes que tan pronto como salieron desaparecieron.
 
-Muy bien chico, ¿qué quieres saber?- se acomodó en el asiento, tomándose la libertad de robar un trago de la cerveza de Dorian.- Que asco, está caliente.- dejó el vaso de nuevo.
 
-Necesito información acerca de Edgar Mcdawell, sé que la policía ha ido a interrogarle así que necesito saber cuándo volverán a su casa.
 
-Alto amiguito.- levantó una de sus uñas excesivamente cargadas con brillantitos.- Te equivocas en una cosa, la policía no ha ido a su casa.- sonrió.- La policía fue a su oficina, Mcdawell sabe cubrirse las espaldas, no eres el primero en pedir información acerca de ese monstruo.
 
-Bueno, ¿entonces?- Se les había jodido el plan, no podrían ni acercarse a las oficinas de Edgar para seguirlo desde allí gracias a su ejército que los buscaba. La chica se acercó a él confidente y a la vez divertida al ver las caras preocupadas de Dorian.
 
-Oh... por las calles se ha comentado que Mcdawel está furioso porque no le devuelven el cuerpo de su cachorro muerto, no es la mejor información que he dado pero algo es algo.-se encogió de hombros. Dorian daba toquecitos a la desgastada mesa pensativo hasta que se le ocurrió algo
 
-¿Sabes donde tienen el cadáver?
 

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