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La verdad secreta

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A pesar de su arduo trabajo, el supervisor de los viajes interplanetarios aún continuaba realizando su trabajo dentro de las salas de control. Curiosamente, justo en aquel momento, le tocaba supervisar el viaje del transbordador perteneciente a Yeik Lix, para evitar cualquier tipo de desperfecto.
Hace mucho que no se había desconectado de su labor, de manera que no tenía ni la más remota idea de qué hora era. O, por lo menos, así fue hasta que un reloj cercano en su escritorio marcó las tres de la mañana con un pequeño sonido. Y cuando eso ocurrió, no tuvo la oportunidad siquiera de reaccionar al golpe que había recibido en la nuca.
—Rápido y silencioso, Rai. Realmente sabes hacer golpes muy efectivos.
El de cabellos celestes, luego de golpear al empleado con el mango de su espada, la guardó en su estuche y observó a su líder, serio y en silencio. De manera contraria, Ártika, quien estaba detrás de él, no podía contener su risa maliciosa, y mucho menos cuando observó a las cámaras de seguridad que custodiaban la habitación:
—Ouch, parece que nos han descubierto. Es una lástima que pronto ya no podrán encontrarnos nunca ¡Ja ja ja!
Entonces, sin más tiempo que perder, ella avanzó hacia la pantalla y observó los datos del recorrido del transbordador del joven Lix. Luego de eso, miró el tablero de control con deseo y maldad.
—¡Tantas opciones para elegir! —rió la muchachita— ¿Cuál botón crees que deberíamos apretar, Rai?
El chico, quien se mantenía detrás de su líder, prefirió no pronunciar palabra alguna. No quería involucrarse en la decisión.
—Oh… qué aburrido eres, Rai. Pero no te preocupes, elegiré por ti. —Luego de observar la pantalla, se volvió al tablero nuevamente con una sonrisa—.  Veamos…  parece que Yeik va a viajar por un tiempo a Orbis Surgens… ¡Claro! ¿No era eso lo que yo le había prometido?
Ártika volvió a reírse con energía. Pero más que hacerlo por sus palabras, ella en realidad lo hacía por sus pensamientos.
—Bueno, lamento anunciar que habrá un cambio de planes, Yeik. Tu planeta de destino ya no será Orbis Surgens…
La pequeña muchacha, luego de realizar un par de comandos con el teclado, observó fijamente un interruptor que se encontraba en medio de todo el tablero, el cual tomó con mucha suavidad y delicadeza.
—…y lamento anunciar también… que el viaje tampoco tendrá regreso.
Una vez que accionó la palanca, la policía irrumpió en el cuarto repentinamente. Sin embargo, allí ya no había nadie, solo un pobre empleado inconsciente. Entonces, cuando se adentraron a aquella sala de control, los oficiales solo pudieron observar con incredulidad y preocupación el siguiente mensaje en pantalla:
 
“PELIGRO: DESVÍO HACIA PLANETA NO AUTORIZADO”
*
(FIN DE LA HISTORIA)

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