Cap 76

Averno (YAOI)

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Cóndor temblaba de ira, ¿cómo era posible que todo les saliera tan malditamente mal? En cuanto lograban dar un paso en la dirección correcta volvían para atrás... Era frustrante, tan frustrante que el sentimiento empezaba a carcomer sus nervios y paciencia... En un ataque de ira incontenible Cóndor apuñaló innumerables veces al trajeado, de alguna forma tenía que desquitarse... Dorian sin embargo lo dejó ahí desahogándose y buscó con la mirada a Hans, hacía rato que no lo veía.. Empezó a buscarlo con urgencia al pasársele por la cabeza lo peor.
-Chicos.... Estoy aquí...- Dorian lo escuchó no demasiado lejos con voz lastimera y no tardó nada en ver un brazo ligeramente levantado entre los cadáveres del suelo reclamando atención.
-¡Hans!- Dorian corrió hasta él y lo agarró por el brazo para tirar de él y levantarlo.
-¡Aah, mierda!- Gritó y Dorian lo soltó como si quemara, se acuclilló a su lado y lo observó sin tocarlo tratando de averiguar lo que le pasaba.
-Hans, ¿dónde te duele?- lo vio incorporarse apoyándose en sus manos.
-Más bien qué no me duele... Dorian, no siento nada de cintura para abajo...- Se miró las piernas con gravedad mientras Dorian tragaba saliva. Lo revisó superficialmente notando que a su espalda tenía una gran mancha de sangre, le levantó la camiseta y halló la profunda herida, no hacía falta ser un genio para saber lo que había pasado. Suspiró con pesar y miró a Hans hincando una rodilla en el asfalto y comenzando a tapar la herida con un trozo limpio de camiseta para al menos detener la hemorragia.
-Hans... ¿Qué quieres hacer?- Intercambiaron miradas silenciosas en un ambiente pesado, ambos sabían que en ese estado solo sería una carga.
-Mira... Cuando Cóndor deje de agujerear a ese desgraciado me vais a llevar al hospital más cercano y después continuaréis siguiendo a Edgar, si os dais prisa a lo mejor no será demasiado tarde. - Hizo muecas al tratar de moverse y no conseguirlo.- Quiero que encontréis a ese chico y me lo traigáis al hospital de visita con un gran ramo de flores... Y ya que estamos una coreografía también... Los tres eh, que Cóndor no se escurra.
-De acuerdo.- Dorian sonrió y lo levantó en brazos con todo el cuidado que disponía.
Cóndor dejó de apuñalar a aquel tipo sintiéndose agotado en todos los aspectos... Levantó la mirada con cansancio y vio a Dorian cargando con Hans hacia la furgoneta con prisa... Se quitó de encima del cadáver agujereado y corrió hasta ellos preocupado.
-¡¿Qué ha pasado?!- se subió a la furgoneta con prisa mientras Dorian acomodaba a Hans como podía en la parte trasera apartando el cadáver de Mat y seguía haciendo presión en la herida. El cadáver cayó fuera junto al resto y justo después Dorian cerró la puerta.
-¡Rápido, al hospital!- Le gritó desde atrás y Cóndor aceleró enseguida dando volantazos sin parar.
-Ni se os ocurra bajar conmigo... Dejadme en alguna esquina o ya no os dejarán marchar las enfermeras...- agarró el brazo de Dorian.- Volved con vida.- Dorian asintió con firmeza y continuó taponando la hemorragia.
-Estamos casi en el hospital...- Cóndor se giró en el asiento para ver como iban las cosas atrás.- Mierda Hans, ¿qué ha pasado?- Frunció el ceño al verlo en el suelo del vehículo.
-Te lo contaré cuando volváis.- Le hizo una seña a Dorian para que le abriera la puerta, estaban en una calle secundaria donde no parecía haber nadie.- Cóndor.- Se detuvo antes de que Dorian lo bajara, levantó un dedo para señalar a ambos.- Amáis a ese chico así que luchad por él, vosotros estáis a tiempo aún...- Miró a la calle pensando en su esposa e hija, él ya lo había perdido todo, sabía lo que se sentía y no le deseaba eso a ninguno de los dos. Dorian sonrió y lo dejó en el asfalto de la calle.
-En cuanto nos pierdas de vista llama a una ambulancia.- le dejó un móvil.
-Sí, sí mamá...- Hans les dio una media sonrisa antes de que Dorian cerrara las puertas de la furgoneta y se pasara al asiento de copiloto junto a Cóndor. No tardaron en desaparecer en la primera esquina para volver a su búsqueda.
 
 
La oficina de policía estaba al tope de trabajo como de costumbre, los oficiales iban de un lado a otro sin parar por la increíble cantidad de trabajo que estaban teniendo últimamente... El revuelo general que había causado el caso de "Las ruinas rojas" era horrible. Demasiadas victimas y demasiadas personas que no querían saber nada... casi tantas como las que querían todos los detalles posibles.
El oficial encargado de los Mcdawell casi mordía la mesa de la frustración, no podían tocarlo de ninguna forma legal, estaba cubierto por todos lados y seguramente sería mucho más fácil bailar en un campo de minas que tocar un solo cabello de aquella cabeza pelirroja. Todo el mundo sabía que estaba involucrado pero faltaba lo más importante, pruebas, sin eso estaban atados de pies y manos.
-Hey Andrew, no te sulfures que la mesa no tiene la culpa...- le decía su compañero.
-Yo maldigo todo el dinero que haya utilizado ese cabrón para lavarse las manos de este asunto.- Dio fuertes toquecitos en la mesa con el dedo.
-Vamos... seguro que encontramos algo, ambos sabemos que los crímenes perfectos no existen.- Decía tratando de animarlo.
-Ya pero los encubrimientos perfectos sí.- Levantó la cabeza al escuchar jaleo fuera.- ¿Qué pasa?- señaló con el mentón hacia la nube de policías.
-Ni idea...
-¡Hey, vosotros dos!- se acercó uno de los policías.- Lleváis a los Mcdawell, ¿cierto? Pues hace un par de horas han robado el cuerpo del chico de la morgue.
-¡¿COMO?!- Andrew se levantó con fuerza de su asiento.- ¡¿Y POR QUÉ NO NOS AVISARON ANTES?!- Agarró al policía por la corbata.
--¡Chicos, una emergencia!- Salió otra policía gritándoles a todos.- ¡Ha habido una pelea entre mafias aparentemente en las afueras, moveos!- Todos los presentes se levantaron o dirigieron hacia la salida siguiendo el procedimiento de emergencia.
-Oye, ¿podría estar relacionado...?- Le preguntó su compañero.
-Las casualidades no existen.- Andrew tomó su abrigo y siguió al resto hacia la salida.

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