Capítulo 13: "Fugitivos"

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Tremendos resultaban ser los latidos de los tres corazones allí presentes, pues uno sabía que se metían en problemas, pero al mismo tiempo, no le agradaba lo que veía y apreciaba hace rato. No obstante, otro se encontraba alarmado pero al mismo tiempo intentaba calmar su compás, mientras que el último, se aferraba a sus ideales y buena voluntad. Lo que no sabía aquel trío, es que la voz de Iris había penetrado profundamente en toda la capital, y que ahora todos sus habitantes se encontraban al tanto de que algo pasaba.
 
Momentos después de haber rescatado a la criatura, y más que nada, luego de la negativa de la chica, ambos escucharon venir murmullos desde dentro del palacio, el cual empezó a recobrar nueva vida, pues estaban al tanto de lo que allí ocurría.
 
—¡Diablos, nos descubrieron! —mencionó Alik al darse cuenta de lo que pasaba, y es por eso que apretó sus puños con fuerza.
 
—¡Seguramente escucharon mi canto! —mencionó alarmada.
 
—¡Por eso te dije que no hicieras nada! —él chasqueó la lengua y tomó del hombro a Iris—. Déjalo aquí y movámonos a otro lado, estoy seguro de que ellos sabrán qué hacer con él.
 
—¡No! —insistió Iris.
 
—En verdad eres una testaruda —se quejó a ojos cerrados.
 
—Yo también estoy de acuerdo en no abandonarlo —de repente, cuando miraron escaleras arriba a la dirección de donde provenían aquellas palabras, se dieron cuenta de que Léa los había atrapado.
 
—¡Princesa! —mencionó sorprendido Alik.
 
—¡Léa! —gritó también Iris.
 
—No hay tiempo para explicaciones. Pero lo que han hecho nos tachará de criminales —les aseguró la muchacha, de ahí miró al dañado zorro, y con cierto descontento, lo subió a sus espaldas—. Debemos irnos de aquí lo más pronto posible, así que yo lo cargaré.
 
—¡No, espera, yo puedo hacerlo, tú estás lastimada! —le recordó Alik.
 
—Muy bien, entonces hazlo tú —se lo encargó entonces a su preciado catalizador.
 
—¿Hacia dónde vamos? —preguntó Iris, quien empezó a correr junto con el grupo a una dirección incierta.
 
—No lo sé, por ahora debemos alejarnos lo más pronto posible de la capital Legizamon. Si nos quedamos... seguramente con la inestabilidad que hay en éste, probablemente nos ejecuten junto a este pobre zorro —anunció su majestad.
 
—Yo sé... de un lugar —dijo Zaid cerca del oído de Alik.
 
—Parece que el muerto tiene algo que decir —anunció el de mechones dorados.
 
—¡No le digas así! —se quejó Iris.
 
—¡Shh, no es momento para pelear! ¡Cualquier información nos viene bien ahora mismo! —aclaró la princesa—. ¿Cuál es su nombre, Iris?
 
—Es Zaid —le informó.
 
—Zaid, dinos a donde debemos dirigirnos por favor —se apresuró en decir aquello la rubia.
 
—Cerca de aquí... hay un pueblo, el cual es conocido como Taizan. Debemos desviarnos unos 30º al norte, allí no nos seguirán, pero...
 
—¿Pero?
 
—Esa zona está dominada por un reptiliano malicioso. Dicen que injusticia lleva más de diez años.
 
—¿Qué hacemos? ¿Vamos ahí? —interrogó Alik a su ama.
 
—No nos queda de otra. Luego analizaremos la situación más a fondo cuando lleguemos, por ahora es necesario alejarnos lo más pronto posible de la capital.
 
Ante la decisión precipitada tomada, y el apuro por escapar de sus posibles captores, el grupo de cuatro integrantes, tuvo que recorrer un bosque durante una tensa hora, hasta que por fin, llegaron a las cercanías del pueblo. Ante la falta de confianza, los tres que aún podían trasladarse, se asomaron entre unos arbustos, y miraron desde la lejanía la tierra que invadirían.
 
—¿Qué hacemos? —preguntó el más alto del grupo.
 
—Para ser sincera... —suspiró pesadamente la princesa—. No lo sé. No creo que nos reciban estando en pijamas, y cargando a un zorro que está mal herido, lo digo principalmente por el rumor que recorre todas las tierras vistas y por haber —ante semejante respuesta, todos se quedaron pensando en lo imposible, por lo que necesitaban una solución mágica a sus problemas.
 
—Yo sé puedo ayudarlos —mencionó repentinamente Zaid, quien con una increíble fuerza de voluntad, se desprendió de la espalda de Alik, para luego, ponerse de pie.
 
—Espera, Zaid, no estás en condiciones —pero él puso una mano cerca del rostro de la morocha, logrando así interrumpirla.
 
—Usaré mis poderes. Pero mi hechizo sólo durara un rato, así que por favor, elijan sabiamente lo que van a llevarse —todos miraron con confusión al apenas conocido zorro, quien ahora empezó a relatar un hechizo pronunciando las palabras al inverso—. "Odraugser ed sesoid"
 
Después de hacer semejante pronunciación, enseguida una cabaña pequeña emergió de la tierra; dentro de la susodicha se podían apreciar como su puerta se abrió dejando entre ver el interior, el cual poseía miles de trajes, como comida entre otras cosas que les sería de utilidad para el viaje.
 
—¡Impresionante, nos has salvado! —gritó de felicidad Léa, quien fue la primera en ingresar al lugar.
 
—No me lo puedo creer —Alik también entró al sitio junto a la muchacha, pero Iris, se quedó a fuera.
 
—Voy a curarte también Zaid —anunció con toda la su buena intención Iris, quien posó su mano sobre el pecho del rubio muchacho.
 
—No —mencionó él, quien tomó la mano de ella y le sonrió con dulzura—. Entiendo tus intensiones, pero no es conveniente, más que nada por el motivo de que pasaría lo mismo de antes.
 
Angustiada, Iris se quedó mirando a Zaid y él a ella. En ese pequeño instante, ellos no sabían que Alik había ido para buscar a su compañera, para que también viera las maravillas de ese lugar, pero su malestar lo invadió y se quedó mudo ante la escena, eso, hasta que no pudo soportarlo más.
 
—Disculpen, pero no tenemos tiempo que perder —dijo de mala gana el catalizador.
 
—Oh, sí, es verdad —asintió Zaid, quien luego miró a su futura ama—. Estoy seguro de que allá dentro hay muchas cosas que nos servirán, en especial si quieres tratar mis heridas, así que vamos.
 
—Está bien —aceptó la idea la niña gótica, e inmediatamente todos se internaron dentro de la cabaña.
 
Sin decir ningún comentario respecto del momento en que pasó Iris con Zaid, Alik se buscó un traje, e inmediatamente encontró su antigua ropa, lo cual lo puso nuevamente de ánimos.
 
—¡Genial! ¡No puedo creer que tengas esto! —mencionó el pelinegro volteando hacia Zaid, pero él estaba demasiado ocupado eligiendo unos bellos vestidos para la tierna Iris.
 
—¿Por qué no este? —le preguntaba con una bella sonrisa.
 
—Luego veré la ropa, mejor voy a atender primero tus heridas —le rogaba ella, pero Zaid insistía.
 
—No te preocupes, siendo un zorro mágico, mis heridas se van curando más rápido que las de un humano corriente —seguramente ese detalle se les escapó, pues la pequeña soltó un "oh" como expresión al escucharlo, como también al recordarlo—. Así que ahora... ¡pruébate este hermoso vestido, estoy seguro que te quedará espectacular princesa!
 
—¿Princesa? —murmuró Alik por lo bajo ya muy malhumorado—. ¡Aquí la única princesa es Léa Milenios, escuchaste! —lo increpó Alik.
 
—¿Léa Milenios? —preguntó el chico, y luego volteó a ver a su majestad.
 
—Lamento su comportamiento —se disculpó la rubia.
 
—¡No tienes de qué preocuparte! —le aseguró él, y luego miró a Iris—. Sin embargo, para mí ella es mi princesa.
 
—Que interesante —dijo Léa con una expresión divertida, mientras tanto, a Alik se le volaban más los pelos por los nervios. No obstante, la más baja no llega a entender del todo el enojo del otro y mucho menos a que venía la mirada tan encantadora de Zaid.
 
—Diablos... ¿esto es enserio? —Reverse se llevó una mano sobre la cara con estrés, mientras que Léa, la verdadera princesa, se fue a terminar de cambiarse para luego volver con una armadura combinada con un vestido.
 
—¿Qué tal me veo? —su reaparición era majestuosa, y no, no tenía uno en forma de campana, pero sí que se abría de ambos lados para facilitar sus movimientos, en cuanto al color de éste, era un rojo profundo, y poseía unos tacones de plata hechos de acero. Por encima de su torso, había también un protector que se ajustaba bien a sus curvas como a sus senos.
 
—Le queda muy bien princesa Léa —aseguró Iris.
 
—¡Es excelente! —dijo casi babeándose el pelinegro.
 
—Yo pienso que tiene buen gusto, pero MI princesa lo posee aún más —tanto Léa como Alik miraron con mala cara a Zaid—. Por favor princesa, usa esto.
 
—Ahh... si tanto insistes —ya cansada la más baja de tantos ruegos, tomó el vestido color crema con unas cintas que traía como complementos, y se lo llevó a probárselo. Al salir al poco después, se encontraron con una imagen completamente diferente.
 
—¡Qué hermosura! —exclamó estirando sus brazos el rubio.
 
—¿Pero qué diablos? —mencionó Alik anonadado.
 
—¡Wow! ¡Pero qué lindo es ese vestido iris! ¡Ahora sí pareces una niña encantadora!
 
—No lo digas así —soltó aquellas palabras un poco avergonzada de lo que le decían.
 
Al contrario de su anterior vestimenta, este vestido poseía un aura angelical por sí mismo, y entre los pequeños detalles como las mangas tres cuartos, o los múltiples volados que poseía, el color crema combinaba igual de bien que su largo, el cual destacaba hasta sus rodillas. Como toque final, ella poseía unos listones que separaban unos pequeños mechones que ahora se encontraban trenzados, y no podemos pasar por alto, que en sus pies cargaba unas medias trasparentes claras, con sandalias albinas.
 
—Bueno, de todas formas no podemos quedarnos así. Aun con estas ropas pueden descubrirnos —aclaró Iris—. ¿No tienes algo más que pueda hacer que pasemos desapercibidos? —preguntó ella en lo que Alik se tomaba un momento para colocarse su nueva pero antigua ropa.
 
—Sí, tengo lo que buscas —aseguró Zaid. Fue entonces que él se puso a revolver unos roperos y de ahí sacó unas capas negras con capuchas—. Esto servirá.
 
—Bien, entonces hay que ponérnoslas —Léa asintió ante la idea de Iris, y todos se colocaron el dichoso objeto sobre sus cabezas y cuerpo.
 
—Tomaremos algunas provisiones también Zaid, espero que no te moleste —le anunció Léa en lo que tomaba una mochila y empezaba a guardar suplementos que les brindarían algo de ayuda en su viaje.
 
—Como dije, no necesitan avisarme; tomen lo que necesiten —volvió a decir el zorro, quien ahora se veía al soñoliento al igual que Iris.
 
—No se ven bien ninguno de los dos —mencionó un poco preocupado Alik, pero en realidad más lo estaba por la más pequeña.
 
—No es para menos, uno está usando una magia muy poderosa, lo cual demuestra que realmente desea ayudarnos, y el otro ha exagerado al usar sus poderes de catalizador; Iris está agotada —luego de terminar de llenar la mochila, Léa le ordenó a Alik que cargara con la chica—. Zaid parece que ya puede caminar por sí mismo, pero aún no está en condiciones como para cargar con Iris, así que te tocara hacer de caballo de nuevo —sacó su lengua irónicamente, y salió de la choza primero.
 
—Qué remedio —suspiró el pelinegro con cansancio y se inclinó para que ella se subiera—. Vente de una buena vez.
 
—No quiero, me pegaras tu estupidez —a pesar de todo, ella aún se sentía resentida con Alik, y esto no cambiaría de acá a un tiempo.
 
—¡Deja de ser tan quisquillosa, estamos en una situación en la que no podemos ser detallistas! —le reprochó molesto Alik.
 
—No deberías mostrarte tan altanero con una dama, eso te descuenta puntos con ella —le aconsejó Zaid.
 
—¡Tú cállate, zorro pesado!
 
Ahora la aventura tomaba otra especie de giro, uno en el que nuestros héroes se transformaban en fugitivos, y en donde deberían tomar todas las precauciones posibles para evitar ser capturas de forma errónea. Quizás lo más significante de todo este asunto, era la aparición repentina de Zaid como el cuarto miembro del grupo, ¿pero sería realmente alguien a tener en cuenta a futuro?

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