Capítulo 12 ; recordando al alba

Cuentos de Media luna

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Castillo de Hreidmar, ala este, la gran Torre de la tormenta, habitación real.No conté los minutos pasados desde que aquel maldito enano se marchó lejos de mi lo cual agradecí. Me había propuesto la más burda de las ideas, el problema era que tenía a mis compañeros atrapados. Además era consciente del error garrafal que ya habíamos cometido al subestimarlo, más me valía no hacerlo nuevamente,  sobretodo  ahora que sus vidas dependían de mi obediencia.Pero, no estaba dispuesta a permitirle cumplir sus malintencionadas ideas sobre mí. ¿Pero como lo haría? Cierto era que me había librado de mis cadenas pero a cambio, encantó la habitación desapareciendo con ello la única posibilidad que pude pensar para escapar.–¿Dónde estáis cuando más os necesito, Nébula… Wagner…?  –Mmm … – se oyó en la oscura habitación.Di un gran respingo que me hizo tropezar y caer sobre mi trasero, Layla acababa  de despertar y el alivio que sentí no tenia precio.–¿Dónde estamos? –En la misma habitación donde nos cambiamos ¿qué te ocurrió? Te dejé en el gran salón, a salvo.–Ni lo menciones, otro de esos malditos sirvientes me cogió por sorpresa con uno de esos endiablados hechizos suyos y me noqueo sin darme oportunidad.–Lo tenían todo calculado…–¿Y tu? ¿Que te paso a ti?–Me obligaron a luchar contra Tyler… pero ya sabían de ante mano que todo era una treta, en realidad fuimos nosotros los que caímos de cabeza en su trampa…La ira y la impotencia se mezclaban en mi provocando una ola de odio sobre cada uno de nuestros enemigos, si sólo pudiese salir de esta maldita habitación los haría trizas uno por uno, me juré.–¡Si sólo pudiera salir! ¡maldición! –No entiendes la situación ¿Verdad? – me interrumpió Layla con mirada derrotada.–¿Qué? ¿a que te refieres?– Estamos en gran desventaja, estamos luchando por separado ¿lo entiendes? Además puede  que no lo hayas notado pero hay  tres reyes cero aquí. Y lo peor de todo es que los chicos ya estarán apunto de darse de bruces con el tercero.–Pero creí que, Hreidmar los había atrapado…–Sólo tiene a Wolf por ahora, sin contarnos a nosotras.–¡¿Entones donde están los demás?! – dije desesperada.–Calma, calma, tranquilízate y trata de sentir su Nafilice .Cerré mis ojos aterrada de no poder sentir nada y que el presentimiento que me oprimía el pecho fuese cierto. Me concentre y en mitad de la oscuridad lo vi con claridad, ocho llamas azules brillando con intensidad. Pero… no pude hayar una novena, lo que me inquietó sobremanera.–¡No puedo sentir  a  Jay! –¿Por casualidad te duele en el lugar donde tienes la marca? –¿Cómo sabes tu– iba empezando pero Layla me interrumpió –¡No es el momento, sólo contesta si o no Nattalie!–No, no me duele.–¿Tampoco te brilla? – alzó una ceja al ver mi cara tras lo cual, puse los ojos en blanco.Con gran extrañeza lo hice, deslicé el escote del vestido y admiré la marca en mi pecho, debajo de la clavícula derecha y que, desde siempre había tenido como marca de nacimiento, la cual seguía igual.–No, no brilla ni veo nada diferente ¿qué pasa con ella?–Que alivio, gracias a Dios – dio un suspiro.–No lo entiendo ¿qué tendría que ver la marca con- Hice memoria  y  un recuerdo vino veloz a mi, la noche del ataque de los Umbrax Jay dijo que tenía una igual, y que ambas nos unían, dijo que el motivo  era  el echo de ser mi guardián. Pero no hace mucho comprendí que no se estaba muriendo y me jugaría el cuello a que tampoco lo atacó una sombría ¿pero porque mentirme entonces?.–Jay comentó que tiene una igual y que nos unía, también dijo que se la hizo una sombría.–Es cierto la misma marca, las cuales os unen, por eso el pudo localizarte y por eso mismo si estuviera en peligro tu podrías sentirlo.–Mientras no lo cacen puede apañárselas sólo, la cuestión ahora mismo está en ¿como vamos a salir nosotras? –Muy buena pregunta.*********************************************Castillo de Hreidmar, piso subterráneo, prisión desolada.Había  pasado la última hora tratando de escapar sin éxito de esta fría celda, no tenia tiempo que perder en este lugar, mis compañeros estaban apunto de alcanzar la Torre asignada a nuestra misión, pero ahora entendía que era una misión suicida, ya lo había dicho Fafnir antes de dejarme sólo en mi soledad.*FlashbackSentí un dolor inmenso al ser arrojado contra una pared dura como el acero, cuando enfoque la vista vi a Fafnir frente a mi, con una sonrisa burlona en el rostro y un gesto de superioridad.–Vaya si la rata se ha despertado.–¿Qué planeáis hacernos y los demás? ¿dónde están mis amigos? ¡habla!–Silencio, no estas en posición de exigir nada, así que pórtate bien chucho.–¡Maldito miserable, me vengare de ti en cuanto salga de aquí! –Como si eso fuese a ocurrir, estáis acabados todos vosotros, uno por uno caeréis, ahora mismo un grupo se acerca a la Torre, ¿pero sabes quien les dará la bienvenida? Mis hermanos.–¡No imposible, no puede ser, yo los maté! –Fingieron su muerte con magia eso es todo, ahora los que morirán serán tus camaradas, irónico no crees – comenzó apartarse y a caminar hacia la puerta pero se detuvo frente a ella y habló – por cierto ¿no crees que sería precioso ver a la princesa vestida de blanco? –¡Bastardo, acabaré contigo y con tu desgraciado padre como le pongáis una sola mano encima! Grité pero sólo se fue riendo a carcajadas y sin darme mayor información, tenían a Nattalie y con ella a Layla y me tenían a mi,  sin contar que Igdrix había caído con Niddhör. Las cosas iban de mal en peor debía salir de la celda a como de lugar, mis chicos no podían ser  rivales para semejantes enemigos y yo lo sabía demasiado bien.*fin de Flashback*Por otro lado debía rescatar cuanto antes a Nattalie o de lo contrario no quería ni pensar en las atrocidades que ese maldito sádico pensaba hacerle.*********************************************Me encontraba saliendo de las catacumbas dejando atrás a Niddhör, cuando sentí los diferentes Nafilices de mis compañeros, era extraño Cerberus y Nattalie habían desatado ambos un rey cero, pero había un aura aún peor, Fafnir había hecho su aparición.–¡Maldición! ¡¿No será que nos han descubierto?! Recorrí a toda prisa los pasillos del Castillo, cerca de la gran entrada. Casi parecía un sueño extraño, estar en el mismo lugar que tantos años, demasiados como para llevar la cuenta, añore.Mil imágenes sobre este lugar podrían robarme la cordura y ahogarme en recuerdos. Pues este castillo no fue siempre de Hreidmar, hubo un tiempo en el que solo nos perteneció a nosotros dos.*Flashback*Castillo de cristal, Valhala , capilla de la santa Unión.Hoy es el gran día, el día en que tal vez y sólo tal vez pierda al amor de mi vida por toda la eternidad. Sin mucho esfuerzo he entrado a la capilla, observando desde el final, esperando un milagro aparecer.La diosa que oficiará la ceremonia hace un gesto y todos los asistentes enmudecen súbitamente. Y su silencio da paso al canto celestial de las valquirias, pasos resuenan no muy lejos de la entrada y no tarda mucho en entrar en mi campo de visión la imagen mas bella de toda mi vida.La veo, radiante como un cálido amanecer en el  más  crudo invierno, esta envuelta por un precioso vestido blanco que no seria suficiente jamás para hacerle justicia, suave y delicado es la tela de seda pero nunca equiparable a mi amada la cual luce un rostro que irradia la mas profunda tristeza y de sus preciosos ojos se ha perdido todo rastro de vida, pareciese que la llevasen a la muerte.Camina del brazo de su padre, quien orgulloso y feliz no se percata de la desdicha de su amada hija. Pasean a paso lento hasta donde veo a su prometido, aquel que jamás podrá hacerla feliz, no lo ama, nunca lo amó y sin embargo sus padres decidieron demasiado a la ligera  que debería ser así.Pero la lástima, la amistad y la lealtad son los sentimientos que la bella dueña de mi corazón ha sentido por aquel pobre desdichado que resulta ser también mi mejor amigo. Sin embargo mentiría si dijese que me arrepiento de sentir lo que siento o que me siento culpable por lo que estoy apunto de hacer.En cuanto llega al lado del ridículo novio, todos se sientan nuevamente y la oficiante habla.–Hoy es un día de gran dicha para todo Valhala, pues nuestros príncipes hoy van a contraer nupcias bajo las leyes del santo Valhala y en presencia de nuestro magnánimo monarca - dijo señalando unos pasos por detrás de ella a Odín quien estaba sentado en su trono .–No hay mayor felicidad que esta  – dijo Odín – Cerberus... Te criado, te he adiestrado y dado cobijo, te he tratado como si fueses mi hijo y hoy, te entregó mi bien mas preciado  – dijo con máximo orgullo al mirar a Nébula  –  mi princesa, mas que mi nieta mi hija y única heredera al trono, el alma mas pura de todo Valhala.–Abuelo... – dijo mi amada al borde de las lágrimas.–¡Juro bajo la estrella que la protegeré con mi vida, tanto a todo Valhala como a Nébula!–No esperaba menos del futuro rey, bien Brunilda prosigamos con la ceremonia.–Como ordenéis mi señor – miro cara a todos los invitados nuevamente  –  bien, es hora de que declaréis vuestro amor, primero recitad vuestros votos y voluntades antes de realizar la sagrada marca.–Yo Cerberus, hijo del rey Hoodum, perteneciente al gran Valhala, juro bajo la estrella que he venido a este lugar libremente.–Yo... – Nébula dudó y cerro sus labios .–Vamos querida no seáis tímida princesa.–Yo... Yo Nébula hija de Ignus dios del tiempo, juró bajo la sagrada estrella que he venido... He venido... Libremente a este lugar – terminó a duras penas al borde de las lágrimas.–Bien, es hora de que comencemos los votos .–Yo, Cerberus de la estrella del gran Can, prometo cuidarte, amarte y respetarte como nunca antes nadie lo ha hecho, te ofrezco mi vida y corazón para que hagas de mi lo que desees mientras permanezcas a mi lado.–Bellas palabras de nuestro futuro rey ¿y que tiene que decir a ello su prometida? –Yo.. Pues.. Yo.Aquella fue mi señal para entrar en acción, la habitación bloqueaba cualquier tipo de Nafilice, arma o hechizo solo debía cumplir con mi plan y estaríamos a salvo.Pasee por el pasillo, nadie advirtiendo mi presencia, levanté mi mano cuando estuve casi al final de aquel maldito pasillo y grité.–¡Yo me opongo!–¿Igdrix? –  los ojos de Nébula estaban a punto de salirse por el asombro.Toda la sala comenzó a murmurar en desaprobación y la cara de mi amigo mostraba su confusión. Mis padres se levantaron en consecuencia .–¡¿Igdrix que crees estar haciendo?! – dijo mi padre pero no podía mirarle mis ojos no se despegaban de ella.–Sabes que jamás te podrá hacer feliz – dije con suavidad.–Igdrix amigo, vamos, ya hablamos de ello, estoy seguro que es la mujer de mi vida  –  Cerberus me puso una mano en el hombro restándole importancia al asunto.–No hablaba contigo, Cerberus.–¡Igdrix no! ¡No me hagas esto! – intervino Nébula viendo mis intenciones.–No me hagas esto tu a mi – cogí su rostro entre mis manos y pegue mi frente a la suya  –  no me empujes tu a perderte.–¡Esto es una ofensa! – espeto Lunafreya.Todo el mundo gritaba y acusaba pero yo solo podía preocuparme por ella, por el miedo por mi que reflejaban sus ojos, ojos que no tenían mas cabida que yo. Igual que para mi jamás habría nadie mas que ella. Tome su mano con valentía y encare a todos los presentes.–Esta mujer jamás a amado a mi amigo, toda su vida a sido forzada a fingir un sentimiento que en su corazón nunca existió – la miré de reojo con sus grandes y frágiles ojos en mi  – pero sin saber cuando, atraves de los años los dos nos enamoramos, nos amamos y por ello ¡yo me opongo! – eche a correr con su mano en la mía – lo siento Cerberus, nada personal.Escuchaba a la gente desde fuera, lástima que lo tuviese todo previsto colocando fuera una barrera que les impediría salir. La guíe sin mirar atrás hasta el tele trasportador del Baifrost. Llegamos unos segundos después a Alfheim, recorrimos con sumo cuidado el bosque de ringford hasta llegar a lo mas profundo donde Elfaria nos esperaba.–Bienvenido, Igdrix, Nébula.–Lo hemos hecho, hemos huido.–Y venís a mi, buscando una unión, vosotros repudiados de Valhala. Supongo que me valdría para herir a Odín y le debo un favor a la joven.–Gracias  – susurró mi amada.–Muy bien hoy, aquí delante de los espíritus de la naturaleza y de toda vida, yo Elfaria pido a los cielos bendigan esta unión. Bien os toca.–Yo Igdrix de la estrella del gran cazador, juro bajo este cielo que nunca te dejare caer, te amaré hasta mi último aliento incluso mas allá de eso, viviré por y para ti, donde tu vayas yo iré, mi vida, mi corazón y todo cuanto tengo y soy, es tuyo ahora.Lagrimas comenzaron a brotar de sus preciosos ojos, mientras una temblorosa sonrisa adornaba su hermoso rostro, con el dorso de su mano se limpio unas cuantas antes de hablar.– Yo Nébula de la estrella de Andrómeda, juro por la sagrada estrella amarte y seguirte toda la eternidad, mi vida, alma y corazón siempre han sido solo tuyos, prometo hacerte feliz igual que tu lo has hecho, juro que te protegeré y salvare si es necesario igual que tu has hecho conmigo, jamás me alejare otra vez de tu lado.–Bien, como reina de Alfheim yo os declaro marido y mujer, que está unión sea atada con los  lazos del amor. Podéis marcaros ¿porque sois tan barbaros? Pero en fin – se encogió de hombros con indiferencia .–¿Lista? – pregunté con suavidad, dio un asentimiento colocando mi mano a la altura de su pecho.–La quiero aquí  – cerró los ojos con fuerza  –  para no olvidar nunca pase lo que pase lo que nos une – abrió los ojos de nuevo mientras mas lagrimas fluían.–Jamás vas a volver a olvidarlo. Me oyes  – besé su frente y susurre las palabras  –  con el corazón en un puño y el destino en la otra, que su lazo te ate a mi.Una marca rojiza fue cobrando forma poco a poco, von la forma de dos luna mirando en distintas direcciones atravesadas por una línea y todos los símbolos envueltos por un gran circulo. Seguía llorando cuando tomo mi mano derecha y la giro hasta tener a la vista mi muñeca he hizo lo mismo que yo le había hecho ahora, nada ni nadie podría jamás separarnos.–Ya hemos acabado, ahora iros de aquí, ambos sabéis que Valhala no estará satisfecho con este final, jamás.– Lo sabemos.Tome a mi ahora esposa de la mano y corrimos nuevamente hasta llegar al Baifrost con rumbo a Nidavellir el lugar que ha sido testigo de cada uno de nuestros encuentros, donde sin ella saberlo había creado un Palacio solo para ella, para nosotros.Una vez en Nidavellir le puse una venda en los ojos, ella se quejaba pero no iba caer en sus engaños que también conocía debería esperar esta era una sorpresa que no podía ser descubierta antes de tiempo. Tras una hora mas o menos y el sol cayendo en un precioso atardecer, Me coloqué  a su espalda para susurrar a su oído. –¿Preparada? – el amor y el nerviosismo a partes iguales me envolvían. –¿A que se debe tanto secretismo Igdrix?Le solté con sumo cuidado la venda mas sus ojos seguían cerrados, roce su oreja con mis labios en una simple caricia, que hizo el efecto deseado logrando arrancarle un escalofrío y un suspiro de placer. La abracé  desde atrás pegándola a mi pecho ella sonreía juro por dios que era la imagen más hermosa que jamás vi en todos mis largos años.–Ábrelos, creo que te vas a sorprender – dije con una sonrisa triunfal.–¿Más que cuando irrumpiste en mi boda y me secuestraste para casarme contigo? – dijo con un deje juguetón y un gesto travieso en el rostro.–No creo que ese será siempre mi recuerdo favorito, la cara de tu madre no tenía precio.Su  cuerpo se tenso enseguida y su estado de ánimo decayó en picado, ella y su madre jamás habían tenido una buena relación después de lo ocurrido yo diría que iría mucho peor.–No dejaré que siquiera te roce un solo pelo – le prometí  – y ahora esposa mía, abre los ojos.Su risa por fin lleno el frío silencio, era una genuina y tímida, la amaba por ello, lentamente los fue abriendo y su sorpresa me hizo sentir satisfecho con mi decisión, se giró en mis brazos con los ojos anegados en lágrimas, de felicidad pensé.–¿Es de verdad? ¿es nuestra? –Yo diría que si ¿Por qué no entramos a comprobarlo, mi querida esposa?–Contigo nunca hay un no, mi amado esposo – sus labios rozaron los míos con ternura.En un impulso desesperado mi autocontrol cedió y la cargué en brazos, a lo que ella respondió con una risa de felicidad acompañado de chillidos divertidos. Abrí la puerta de una patada y nos dirigí directamente a nuestra alcoba, sonaba raro casi ilusorio tan siquiera pensarlo. Nuestra casa, nuestra vida, nuestra alcoba. A partir de ahora no éramos Igdrix y Nébula éramos uno sólo, para siempre.Una vez frente a la puerta la deje en el suelo, para rogarle nuevamente que cerrarse sus ojos mientras abría la puerta y la introducía dentro, para dejarla justo en mitad del lugar antes de pedirle que los abriese.–Ahora, puedes abrirlos.– Por la estrella … es precioso, Igdrix no se que decir,  te amo.Una sonrisa burlona se abrió paso en mi rostro, le había gustado,  sabía que iba a estar nerviosa y triste así que me decante por la previsión y prepara un ambiente que le recordaste que conmigo no debía temer, prepare una escena que haría llorar a un artista, pétalos de rosas por doquier, el vino favorito de mi mujer en una mesita, la chimenea ardiendo, flores de distintos colores adornaban cada rincón, una enorme cama de blancas sábanas y cortinas de tul trasparente igual de blanco puro como ella.Mirarla recorrer con la mirada cada detalle me encogía el corazón, la amaba más que a nada, más que a nadie, había renunciado a todo sólo por ella. Había perdido más de lo que ella misma creía pero no me importaba, estábamos juntos, era mía y eso era lo único que realmente importaba.Avancé hasta ella con paso determinado, y mi boca busco la suya, ya no había nada a entre nosotros, sólo éramos ella y yo en nuestra casa,  y pronto, en nuestra cama. Aquella noche le entregué todo cuanto tenía tanto en cuerpo como en alma, fui su dueño como ella era la mía, explore cada rincón cada rincón de su cuerpo como ella había explorado mi alma. Me perdí en ella hasta el alba.*Fin de flashback*–Aquello solo nos duró unas semanas, luego Lunafreya se la llevó y la sacrificó. La siguiente vez que la vi yo era un desconocido para ella y murió en cuanto traté que recordara. Apreté mi puño en consecuencia de los amargos recuerdos. Tenía que llegar donde estuviste, teníamos que ganar, esta vez pasase lo que pasase teníamos que ganar. Me apresuré por las escaleras rumbo a la prisión donde se hallaba mi antiguo mejor amigo. Pues no podría actuar sólo, mi plan requería refuerzos y codo con codo lucharíamos contra todo una vez más por la mujer que los dos amábamos.*********************************************Había pensado en cómo liberarme de aquella maldita y maloliente prisión por más de una hora y ninguno de mis intentos había sido acertado. Estaba apunto de perder la cabeza pensando en lo mal que estaría Nattalie, poco a poco el alba estaba más próximo mientas estaba sólo en mi soledad y el silencio me acompañaba.Cansado, decidí cerrar los ojos un rato, mi oído se agudizó y podía escuchar las gotas de agua al caer, los lobos aullando en el bosque, los búhos cantaban mientras lentamente la oscuridad me fue llevando y los sonidos se hacían más y más distantes.Una luz segadora me deslumbró, miré alrededor una brisa suave  acariciaba mi pelo, el sol resplandecía y el cielo era amplio y muy azul. Estaba al cobijo de un gran árbol en mitad de una pradera o eso supuse.–¿Qué estas haciendo aquí? ¿no te había dicho que me esperases junto al río? – dijo mi ángel  junto a mi lado.–¿Nattalie? – dije acariciándole el rostro con los dedos.–¿Nattalie? ¿Cerberus estas bien? – me fijé bien en su rostro.–Nébula – acogí su bello rostro con ambas manos y pose mi frente en la suya respirando con ansia su aroma que flotaba en el aire.–¿Quién si no? – río y posó ambas manos sobre las mías sus ojos relucían con amor – siempre me encuentras, siempre te encentro, hay algo que siempre nos une ¿recuerdas? La lancé a mis brazos sin poder refrenarme ante la ansiedad que sentía, no sabía porque pero estaba delante de mi, sabía quien era y me amaba ¿qué más podía pedir? Había vuelto a mi. Y necesitaba comprobar que era real, su olor, su calor,  sus palabras no podía ser un engaño.–¿Qué te pasa tan de repente? ¿todo va bien? –Ahora si… estaba perdido, pero tú me has encontrado – la abrace con mayor fuerza y ella me correspondió en comprensivo silencio.No me percaté en un principio cuando empezó a cantar a mi oído, una canción  que sólo nosotros conocíamos, una canción que ella escribió sólo para mi, como regalo de bodas unos días antes de nuestra unión y entonces lo comprendí, era un recuerdo, mi corazón se rompió en mil pedazos y mi alma se desgarro un poco más ante la cruda realidad.Pero ella era tan real, me negaba abandonar aquel lugar, sin importar si era real o no, quería aferrarme a ella un poco más. Me acomode en su regazo, mientras acariciaba mi pelo y seguía cantando feliz.–¿Me amas? – las palabras abandonaron mis labios antes de que me diese cuenta si quiera.–¿Cerberus? – preguntó Nébula preocupada y desconcertada.–Por favor… dame respuesta necesito saberlo, con sinceridad.Me indicó que me incorporará y una vez frente a frente me miró con seriedad a los ojos, tomó mi mano en la suya y la besó. Ahueco mi mano en su rostro y se acurruco en ella. Luego movió de nuevo mi mano y la guió sobre su pecho donde su corazón martilleaba con gran fuerza y gran velocidad.–¿Sientes eso? – me respondió su mirada clavada a la mía – te juré mi mano y corazón el día que nos comprometimos oficialmente, he estado a tu lado toda la vida ¿cómo no puede ser eso amor?Me quedé mirándola ,  en silencio incapaz de responderle, yo ya sabía la respuesta aquella pregunta pero este momento era nuestro, no tenía que luchar por su amor, ni por destruir a la que un día creí ser lo más cercano a una madre que había conocido, no tenía que estar a la defensiva ni alerta ahora éramos ella y yo.–Lo daría todo por ti, todo – acerqué mi rostro al suyo y bebí de sus labios – no importaría el tiempo ni cuántas veces, siempre serás tu.–Cerberus, no digas eso…suenas como si me hubieses perdido .Su rostro estaba lleno de preocupación pero mi corazón nunca había estado más nítido que en aquel momento, pasado, presente o futuro no importaba, una o mil vidas ella era lo único que deseaba. Y deseaba como jamás desde nada antes  que recordara el amor que los dos compartíamos, que aún podíamos compartir.–Júrame bajo la estrella que siempre vas a volver a mi, pase lo que pase, estés donde estés, Júrame que tu corazón siempre será mío.–Lo juro bajo la sagrada estrella.Selló su promesa con un beso que para mi abarcó una eternidad, mientras aquella sensación permaneciese conmigo no me faltarían jamás las fuerzas para seguir luchando por este amor que trasciende el tiempo. Miré los ojos de mi amada, dos enormes mares tormentosos de un azul profundo, sus labios se movieron pero no podía oír su voz. Cada vez con más nerviosismo y desespero trataba de decirme algo,  mi cuerpo comenzó  a elevarse en el aire y una voz por fin fue escuchada en medio de las tinieblas.–¡Despierta maldito inútil o yo mismo acabaré  contigo! ¡no es momento de dormir maldita sea! – gritó zarandeando las rejas de mi celda.–¿Igdrix? – dije medio ido aún.–¡Jackson si no te importa! ¡levántate, la tiene, ese mal nacido la tiene!–Lo se… estuve presente… pero no pude hacer nada – mi puño golpeó con gran fuerza la pared sobre la que estaba recostado.–¿Y a que estas esperando, una invitación? – dijo con sarcasmo.–¡¿Te crees que no se que el tiempo corre en nuestra contra?! ¡pero no puedo salir de aquí, ya lo he intentado!–No con el hechizo adecuado – susurró mirando sus  pies.–¡Primero muerto, jamás usaría algo que ese hombre me hubiese enseñado! –¡Si sigues así quien va acabar muerta es ella! ¡¿eres consciente de ello?! –Yo… – dije sin saber que decir. –¡Puedes ser un maldito cabezota y quedarte hay el resto de tu penosa vida pero yo no pienso dejarla morir, no esta vez me oyes, sin importar el costo, ni lo bajo que deba caer! ¡jamás volveré a fallarle! Con aquella declaración  valiente  Igdrix salió de la habitación dejándome completamente sólo de nuevo. El estaba dispuesto a todo mientras que yo ¿qué es lo que había hecho? Nada, pero esto no puede seguir así, no se trata de mi sino de ella.–Muy bien, es hora de ser un chico malo por un buen rato – hice crujir mis nudillos y me preparé – ¡Llamas de Helheim, romped las cadenas que hombre se torne bestia! Llamas fantasmales me envolvieron y podía sentir el cambio en cada molécula de mi cuerpo, mis manos se tornaron zarpas afiladas mi piel remplazada por pelaje marrón oscuro mi cabeza fue sustituida por tres, ahora daban honor a mi nombre Cerberus el lobo guardián de tres cabezas.A medida que mi tamaño aumentaba los barrotes iban quebrándose, de un solo zarpazo terminó de caer y fui libre, volví adoptar mi forma habitual pero no era tan sencillo, seguía manteniendo orejas, cola y zarpas. Era lo que se conocía como híbrido. Un estado entre hombre y animal. Pero bien podría tomar buena ventaja de mi estado si con ello lograba salvarla.*******************************************Llevaba varias horas en cautiverio sin sentir la repugnante presencia de mi capturador, Había desatado a Layla casi de inmediato  en cuanto despertó pero no habíamos conseguido ningún avance en nuestra fuga. Layla pensaba con calma sentada a los pies de la cama mientras yo paseaba por todo el lugar, sin hallar respuesta.–¡¿Cómo demonios vamos a salir de aquí?! –Cálmate,  los necesitan vivos para hacerte chantaje no los atacaran tan a la ligera.–Pero no puedo hacer nada desde aquí ¿o es que piensas que debería ceder a su propuesta?–¡Eso jamás y lo sabes! Esa decisión nos costaría demasiado, más incluso que nuestras propias vidas, sería el fin.–¿Y que me sugieres que haga? Todo esto ha sido culpa mía, por querer saber más acerca de mi misma… –Escúchame bien Nattalie, ahora eres nuestra líder dependemos de tu coraje, no puedes echarte atrás si tomaste esa decisión fue porque todos nos beneficiaríamos de ello.–Si… pero mira en que ha acabado… estamos a contra reloj una vez amanezca…  –Lunafreya vendrá, lo se, para entonces ya deberíamos estar muy lejos.Volví a pasarme por todos lados hasta que con un gruñido de frustración me apoyé en un borde de la chimenea la cual se movió . –¿Un pasadizo? –¡¿De verdad estuvo hay todo este tiempo?! –No es momento de cabrearse princesa, vamos.Layla dirigió la marcha hacia el interior de aquel pasadizo que se abrió ante nosotras sin buscarlo, hayamos la respuesta y con e lo nuestra libertad. Era hora de devolverle la hospitalidad a Hreidmar y lo haría con sumo gusto.

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