El comienzo del fin parte 6

Hermanos de un mismo cuerpo

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Sentí como me quemaba el estomago y mi cuerpo se impulsaba con fuerza hacia atrás hasta chocar contra algo que espero haya sido una pared. Quise preguntar que sucedía, pero estaba sin aire, el querer articular una palabra me era casi imposible, por momentos mi visión se nublaba, y veía como mi padre se acercaba caminando de manera tranquila. caí al suelo, intentando levantarme logre arrodillarme, pero cuando levante la mirada, papá estaba justo a un lado de mi en silencio.
-¿Por que haces esto? -Pregunte mientras una respiración demasiado irregular me acompañaba 
-Nunca fuiste mi hijo, ahora que al fin me lo confirmaste... Supongo que no hay una razón entonces de por que debería contenerme contigo -Respondió de manera tranquila pero calmada, como nunca antes había escuchado hablar a papá 
-Mientes 
-Claro que no miento -Respondió -. TU mismo lo dijiste, no eres mi hijo
-No lo quise decir de esa manera... Tu lo sabes -Intente explicar mientras el sujetaba mi cabello y me levantaba como si pesara menos que una pluma 
-¡MIRA! no compartimos ningún tipo de lazo, muestra tu verdadera forma y pelea  -Levanto la voz de manera espontanea 
Con fuerza pap... Azazel me tiro hacia el otro extremo de donde nos situábamos 
-Vamos transformate, ese cuerpo debe soportarlo ¿verdad? -Exclamo -. Después de todo tu "papi" te lo regalo 
-¡El no es mi padre! -Grite mientras hacia fuerza para levantarme 
-Admítelo chico, solo eres una abominación igual al resto -Agrego de manera cortante 
Lermin estaba equivocado, yo tenia razón, el contar mi secreto... Cambiaría sus formas de verme. Vamos, que deseaba desde lo mas profundo de mi ser que fuera al revés. Cuando al fin logre mantenerme en pie y sin balancearme a los costados, en mi cabeza resonaba la palabra abominación. Esto estaba sucediendo de nuevo... Lo mismo que sucedió cuando los demonios jefes aliados nos traicionaron a mi y Belcebú, estaba perdiendo el control, no debía pasar, habría caos de nuevo.
-¡CÁLLATE! -Grite 
-O si no ¿que? -Pregunto Azazel
Entonces, esto sucedió de nuevo, la ira me invadió, sentimientos demasiado grotescos y oscuros me invadían, ideas como el asesinato, la violación y toda acción que cause dolor a otra persona se integraban en mi cabeza. sentía como mi cuerpo ardía, dolores punzantes en mi frente surgieron de la nada, ¿alguna vez sintieron como su cabello se prendía fuego? ¿No? Bueno es como cuando tratas de decolorar el pelo... Pero multiplicado por diez. Una explosión, casi como una llamarada de fuego salio expulsado de mi, sabia muy bien lo que eso significaba, no era necesario un espejo para ver como lucia ahora, mi musculatura se había incrementado, mi cabello ahora lucia como si fuera una fogata, mis ojos lucían como los de un reptil con la diferencia de que la esclerótica... Eso es la parte blanca de nuestros ojos, bueno esa parte era negra como las de los demonios y mi iris totalmente rosado, supongo que todo lo contrario a los ojos que suelen tener los ángeles, esclerótica blanca e iris celeste; De mi frente salia unos cuernos largos y totalmente negros con una especie de polvo parecido a las cenizas que se situaban de manera aleatoria sobre ellos y mis alas... Unas alas completamente negras, el dolor que causaba el tener que usarlas, la simple briza que lograba rosar mis alas daba un ardor insoportable
-Bueno vaya cosa resultaste ser -Murmuro Azazel
-Corre -salio una voz de mi interior con un efecto que parecía que hablaba mas de una persona al mismo tiempo
-¿Que? -Pregunto confundido
En menos de un segundo mi cuerpo se movió por si mismo y estuve a unos centímetros de Azazel, de una sola bofetada lo mande a volar hasta chocar de manera tal vez poética e irónica en el mismo lugar de la pared en la que segundos antes el me hizo golpear. No paso ni unas centésimas de que colisiono contra la pared y, yo sin saberlo bien ya estaba a su lado, mis brazos se movían inspirados por el odio que me ocasiono sus palabras antes y, acertaban en su torso de manera rápida y dolorosa
-¿Eso es todo? -Pregunto sin problemas Azazel
-No -Respondí de manera inconsciente 
En eso no comprendía, era yo quien respondía, pero no este yo, mi cuerpo se movía pero no por mis pensamientos, se movían por mis sentimientos, era esclavo de mis sentimientos, como antes, como la ultima vez, en el infierno, las palabras abominación y monstruo ahora no solo salían de las bocas de los demonios que ese momento me atacaban, quien yo llamaba padre, también se le unió
-Veo que esta forma de ataque es muy salvaje, algo que en el infierno no enseñan -. Exclamo mientras Azazel esquivaba mis ataques -. Eres preso de tu lado salvaje Aramis
-¡Cállate! -Grite
-Maneja al monstruo que hay dentro de ti Aramis, toda tu vida estuviste al tanto de quien eras, tal vez no de quien era Khoul y quien era yo pero tu siempre supiste el peligro que eras para todos -. Siguió hablando -. Entonces Agarra al monstruo por los cuernos y dómalo. Justo como Khoul con  su purgador
Me mantuve en silencio, sus palabras tal vez no estaban erróneas, intentaba calmarme, el poder lograr apagar este fuego en mi interior me resultaba imposible
-¡No soy un monstruo! -Grite para luego embestir a Azazel 
-Ese es tu error, el creer que no eres un monstruo, pero mírate, aquí estas... Guiándote solo por tus sentimientos, ¿como no quieres que no te llame monstruo si te comportas como uno?
-¡No es mi culpa ser lo que soy!
-¿De quien mas es? ¿de tu padre lucí?
-¡No es mi padre!
Ambos nos dimos un golpe en el rostro que nos empujo hacia atrás y quedamos un poco alejados 
-Entonces demuestra que no eres su hijo. Demuestra que no eres un monstruo, que tu si puedes controlar tu odio irracional, que tu eres mi hijo y que el pasado ni la sangre define quien seras
-¡No quiero! -Grite y me eleve presa del dolor que conllevaba usar mis alas
-Al menos lo intente -Agrego mientras el sacaba sus alas y volaba en mi dirección
Ambos nos acercábamos rápidamente, mientras Azazel demostraba como sus ojos se iluminaban
-Tu no eres... -Dije con odio a unos metros de Azazel
 hubo una explosión y todo el lugar se lleno de polvo, al parecer Ouli y Armando nunca entrenaron, estuvieron observando nuestra batalla desde el principio
-Hijo... Aramis -Gritaba Azazel que sobrevolaba la zona que no se lograba ver nada
Todo quedo en silencio, mi cuerpo se sentía cansado, pero como si no me importara me levante, el dolor... Me era indiferente, salí de la zona y vi como Azazel bajaba rápidamente 
-Hijo ¿estas bien? -Pregunto con preocupación intentando agarrarme para que no me caiga por las heridas que tenia por mi cuerpo
-No me toques -Exclame con enojo empujándolo hacia atrás -. No me digas hijo
-Hijo, todo lo que dije antes, era para provocarte, para ver tu potencial, sabia que tu no ibas a atacarme enserio si no te enojaba, discúlpame -Excuso Azazel
-No, tenias razón, yo tenia razón, soy un monstruo y tu no eres mi padre, ¿cuanto tiempo estuviste presente en mi vida? ¿Meses? -Respondí -. Ja, solo eres alguien a quien rescataron del infierno para hacer de símbolo paterno, nada mas -Exclame con odio mientras me alejaba mal herido del lugar.

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