El principio de mi caída

Muerde o Muere

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Bien, aquí viene el momento más triste y amargo de mi vida.
Para evitar hablar de otras personas, porque no me interesa estar mencionando a nadie, vamos a cambiar los nombres. Mi objetivo aquí es contar mi experiencia personal, y cómo llegué a superarlo, no estar nombrando a gente que ya ha ocupado demasiado tiempo en mi vida sin derecho.
 
Hasta mis 12 años recuerdo que era un niño normal. Ni feliz ni triste. Me mantenía en un estado emocional bastante neutral en general y no recuerdo estar nunca extremadamente contento ni extremadamente triste. Me lo pasaba bien cuando tocaba y mal cuando tocaba.
 
Cuando llegué a los 13 años, me entró diabetes mellitus tipo 1. Esto me deprimió un poco, obviamente. Pero al mismo tiempo, me sirvió para ver la vida de otra manera, y algo dio una patada dentro de mí para volverme incluso más positivo y activo de lo que era antes. Empecé a convencerme de que podía alcanzar cualquier cosa y que debía ponerme las pilas si quería disfrutar mi vida al máximo… ¡así que así lo hice! Comencé a ser muy muy positivo, y me convertí en una versión muy mejorada de mí mismo. Siempre positivo, siempre pensando en cosas buenas, con proyectos y ganas de hacer de todo en mi cabeza.
 
Pero esto sólo duró unos años hasta que me “contagiaron” depresión. Como si de una enfermedad vírica se tratara.
 
Cuando tenía sólo 16 años, me fui de casa de mi madre y me fui a vivir solo. Bueno, “solo”. En realidad compartía habitación en un piso con otras 20 personas. Pero como era sin mis padres, se podría decir que me “independicé”.
 
Ojalá hubiera tenido a alguien detrás para avisarme de todas las mierdas que debía evitar. Así que espero que yo con esto te pueda avisar para que no tengas que pasar por nada similar a lo que yo viví.
 
Me mudé a Barcelona centro de nuevo (ya que mi madre decidió volver a Tenerife varios años después, no es un dato relevante pero he pensado que tal vez no entendías por qué decía que volví a Barcelona) y al poco de llegar, empecé a recopilar algo de famita porque hice un vídeo que se hizo medio viral para la época. Consiguió como 200mil visitas en una semana, ¡y eso era un montón para aquellos tiempos! Así que todo lo que no había ligado antes en mi vida (porque era un crío sin mucho atractivo) lo estaba haciendo resumido en meses.
 
No sé cuántas citas tuve, conocí a muchas chicas, pero ninguna me “atrapaba”, simplemente lo pasábamos bien un tiempo y ya luego perdía el interés.
 
Pero llegó una, a la que llamaremos... Concepción.
Y Concepción tenía una cosa que no tenían ninguna de las demás. Tenía una depresión de caballo. Una depresión tan fuerte que el contínuo espacio-tiempo se deformaba si te acercabas a ella. De forma figurada y también literal.
 
¿Sabéis estos gráficos en cuadrículas cuando se representa la masa de un agujero negro, cómo cae en picado por la inmensa masa que contiene? Seguro que alguna vez lo habéis visto. Pues eso era acercarse a ella. Era entrar en el horizonte de sucesos. El punto del agujero negro donde ya no podías volver atrás y escapar de sus garras.
 
Concepción era sin lugar a dudas la persona más horriblemente tóxica que he conocido en toda mi vida y que he tenido desgracia de encontrarme.
 
Y yo, como un estúpido imbécil… quise ayudarla.
 
Antes de continuar, necesito darte un consejo:
No ayudes nunca a nadie.
 
Esto viene bastante absurdo viniendo de una persona que está escribiendo un libro de autoayuda, incluso puede parecer contradictorio. Pero déjame explicarte la diferencia.
 
Una persona como Concepción nunca leería este libro. Y si lo leen alguna vez, sería sólo para ponerse a ofenderse por cualquier estupidez y sacar una captura de algún párrafo sacado de contexto para conseguir famita en Twitter y hacerse los dueños de la justicia moral.
 
Y la gente como Concepción nunca leerá esto porque las personas como ella no buscan progresar, no buscan mejorar, ni estar bien. Su vida entera se basa en la basura que ellos mismos crean y se retroalimentan de eso. Incluso su sistema de atraer a la gente se basa en puros victimismos para que sientas penas por ellos y tengas la necesidad -casi obligación- de AYUDARLES, porque no hacerlo, sería como abandonar a un perrito moribundo en medio de la calle. Te sentirías como una persona horrible si no te acercas para ayudar a una persona así.
 
Pero lo que no sabes, es que las horribles personas, son ellos. Todo aquel que esté en un pozo del que no se quiere recuperar nunca, es porque quiere estar así.
 
¿Y cuál es la diferencia contigo? Pues que estás leyendo esto. Así que enorgullécete de que no eres como Concepción. Tú quieres mejorar, y estás haciendo algo por ello. Si no, no habrías llegado hasta aquí, aunque estemos por el principio del libro.
 
Así que diferénciate rápidamente de toda esta gentuza depresiva que les gusta vivir en el constante victimismo, incluso inventándose historias para que los demás den por ellos lo que ellos no son capaces de dar por sí mismos.
 
Porque al menos tú, quieres mejorar. Recuérdalo.
 
Volviendo al tema…
  • AarKing-image AarKing - 24/06/2019

    Genial, Dalas <3

  • Patitotruji-image Patitotruji - 04/06/2019

    cada cuánto suele subir capítulo ?

  • Patitotruji-image Patitotruji - 04/06/2019

    cada cuánto suele subir capítulo ?

  • Tin-image Tin - 04/06/2019

    Me ha encantado, espero con ansias la continuación.

  • Alphashin-image Alphashin - 02/06/2019

    Espero el siguiente capitulo, esto me esta pareciendo excelente.

  • MiG-image MiG - 24/05/2019

    En este capítulo leímos sobre Concepción, Concepción se hace la vistima diciendo que tiene depresión para manipularte No seas como Concepción

  • MiG-image MiG - 24/05/2019

    Esta es Concepción: O /l\ A Concepción se hace la vistima diciendo que tiene depresión para manipularte No seas como Concepción

  • Shei-image Shei - 23/05/2019

    Gracias, de verdad muchisimas gracias, se que es un simple libro, pero por como yo estaba, leer esto me pone muchisimo mejor

  • Aldonso2004-image Aldonso2004 - 22/05/2019

    Tengo 14 años. Hace poco conocí a una persona como Concepción, que incluso me había dicho que estaba planeando suicidarse (obviamente era falso porque sus problemas eran cosas que todo mundo vivía). Y gracias a estas recomendaciones y de lo que yo mismo me daba cuenta he abandonado la amistad que tenía con ella, y ahora que recuerdo todo aquello que sucedió, solo recuerdo sufrimiento y tristeza que ella misma me había inculcado. De hecho hasta recuerdo sentir ese agujero negro al verla. Que bueno que me aleje de ella y gracias por escribir esto, que me ayudo a tomar la mejor decisión.

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