Capítulo 36: "Preparándote para el mal, mi amor"

Soy un temerario mi amor ©

visibility

246.0

favorite

0

mode_comment

0


Cuando pensaba que las cosas se estaban arreglando, Lulubel plantó la semilla de la duda, y fue así como todo se desequilibró de nuevo. Llegué a pensar que Gael se había rendido ante los intentos de conquistar a Lili, pero viendo y repensando la situación, me topé con la posibilidad de que lo que suponía fuera una absurda mentira, pero que además, esa presentación antes hecha, fue sólo para demostrar su superioridad, y que podría atrapar a mi ángel entre sus manos en cualquier momento, lo que significaba que no había evitado el conflicto por su prima, sino que lo hizo por Lili.
 
—¿Qué? ¿En verdad crees que sea capaz de hacer eso? —me dijo ella alarmada, y no le respondí, pues me estaba yendo hacia donde ellos ahora se encontraban, y ese lugar era la habitación del rubio. Una vez me topé con la puerta, la abrí sin tocar, y ambos se sobre exaltaron por alguna extraña razón.
 
—¡Lili! —grité—. No podemos bajar la guardia con Gael, ya que he entendido por qué hizo lo que hizo en el velatorio —les comuniqué.
 
—Dalton, nos asustaste —mencionó Louis, quien atrapaba unas lágrimas que se le escapaban con su pañuelo—. ¿A qué te refieres con eso? —al parecer capturé la atención de ambos al decir aquello.
 
—Verán…  Gael quería demostrarnos que él ya tenía el poder para enfrentarte, y eso sólo era la punta del iceberg. ¿Por qué digo esto?, es por el hecho de que él ya te tiene como su enemigo, ya que te ve como un impedimento para llegar a  obtener el amor de Lili.
 
—Pero ella no lo ve más que como un amigo —dijo girándose él hacia mi dirección, ya que ambos me estaban dando la espalda, y una vez tuve los ojos de los dos fijados en mí persona, proseguí.
 
—Creo que no piensa aceptar un no como respuesta —me enderecé luego de decir esto.
 
—Supongamos que lo que dices es verdad. Entonces debería tomar medidas al respecto —yo asentí, pero Lili lo miró preocupada.
 
—¿Qué estás diciendo? ¿No ves acaso lo peligroso que son?, por otra parte, ¿en verdad piensas competir contra él? —dijo con cierta severidad y angustia entremezcladas, pues quería dar a entender que ella no quería ver a su hermano implicado otra vez en aquellas mafias.
 
—¿Acaso no prestaste atención al vídeo?, sé defenderme perfectamente, aunque el que está aquí presente no —explicó en lo que me dedicaba una divertida sonrisa, mientras que yo simplemente fruncía el ceño. A pesar de que mi bello Ángel deseaba hacer que su hermano entendiera, no lo lograba, y lo más seguro es que se debía a que ella era, o muy imprecisa, o él muy cabeza hueca. De todas maneras entendí la indirecta de Louis, entonces en lo que me ponía firme le respondí.
 
—¡Si tengo que aprender a pelear, lo haré con todo gusto, siempre y cuando sea por el bien de mi dulce flor! —sin darme cuenta, ya empezaba a llamarla por los sobrenombres que le dedicaba en mi cabeza, por lo demás, esperaba que no me recriminara por ello.
 
—De esta manera deseaba tenerte —mencionó, y entonces lo observé cruzarse de brazos, además, reflejaba en su rostro cierto aire de satisfacción.
 
—¿Qué? —exclamó ella confundida, quizás por lo de ambas partes: una por lo que yo había dicho, y otra por la falta de entendimiento de su hermano frente al peligro—. ¿Vas a meter a Dalton en la mafia también? ¡No voy a permitirlo! —le hizo saber a su hermano, así que lo tomó de repente de la oreja y tiró de ésta.
 
—¡Ay! —empezó a quejarse el rubio en lo que era tironeado por ella fuera de la habitación, pero al mismo tiempo en lo que se peleaba con su hermana él me gritaba—. ¡Antes de empezar con lo que sea, toma la laptop nueva que hay en la caja de mi escritorio, es para ti!
 
—¡Tú y yo tendremos una larga charla hermano! —amenazó el amor de mi vida en lo que veía asomarse a Lulubel por la puerta.
 
—¿Qué pasó? —preguntó muy confundida la rubia en lo que dejaba pasar a los otros dos a la sala.
 
—Pelea de hermanos —le hice saber, y luego me incliné hacia el escritorio de Louis, para revisar lo que me había pedido—. Esto es… —encontré por fin la laptop, y la saqué de su caja, a su vez, me senté en la cama del chico, y lo mismo hizo Lulubel en señal de compañía, pero yo no quería que estuviera allí presente, por lo que le dediqué las siguientes palabras—. ¿No vas a irte luego de todo lo que ha pasado? —le pregunté, y ella se negó.
 
—No, esto me concierne tanto como a ustedes —esa respuesta me hizo fruncir el ceño.
 
—¿Por qué? —la interrogué.
 
—Porque me gustas, Dalton. A decir verdad, estoy enamorada de ti hace mucho tiempo —ésa no me la esperaba para nada a pesar de que ya la había escuchado decir algo de eso antes, pero ella allí estaba, declarándose ante mí.
 
—Sabes que no pienso aceptarte, ¿verdad? —mis ojos se relajaron. Sí, podría ser que era un patán, y esta era la segunda persona del círculo de matones que se presentaba para decirme esto, y yo que creía que me había por fin librado de Louis, ahora viene ésta…
 
—¿Por qué? —exclamó completamente sorprendida. A lo mejor ella sabía que no tenía novia oficialmente hablando, pero yo no creía lo mismo.
 
—Amo a la hermana de Louis —le aclaré.
 
—¡Qué! —se puso de pie enseguida completamente sorprendida.
 
—No sé de qué te impresiona tanto si lo dije en frente tuyo mucho antes —le resté poca importancia en lo que abría la laptop y procedía a encenderla.
 
—¡Pero ella ni siquiera parece que le gustes!
 
—“Parece”, pero se trata de que ella aún no lo sabe, pero todo es cuestión de tiempo, porque estamos predestinados —ella me miró haciendo un gesto de desaprobación.
 
—No entiendo cómo es que estás tan seguro de eso —se le escuchó decir con recelo.
 
—Estoy seguro porque la amo —en cuanto la pantalla se encendió vi que me pedía una especie de contraseña, lo cual me extrañó.
 
—¿Qué es eso? —ella miró la pantalla interrumpiendo un momento sus reclamos.
 
—Es una contraseña —yo fruncí el ceño.
 
—Ya sé que es una contraseña, pero yo no tengo… —me interrumpí—. ¿O quizás sí? —dejé el aparato un momento sobre la cama, y fui corriendo a buscar el papel que me había dado Louis junto al localizador el día que lo conocí. Una vez que lo encontré, me regresé y me volví a sentar para poder colocar el código que tenía—. Debe de ser esto —le mostré el papel a la chica, y luego lo usé.
 
—¿Eso es un código? —mencionó ella inclinándose para ver lo que hacía; al parecer tenía mucho interés en este asunto.
 
—Sí, me lo dio Louis un tiempo después de saber que era el hermano de Lili —le comuniqué y luego logré entrar al sistema, pero antes de eso tuve que completar un formulario un tanto extraño.  De repente, apareció en el escritorio una ventana que soltaba serpentinas, y en éste se leí lo siguiente: “¡Felicidades!, ahora eres parte de la mafia de los Parisi. No olvides guardar bien tu contraseña, y mantenerte alejado de los problemas a menos que te necesitemos.”. En cuanto terminé de leer el mensaje, sentí como si se me bajara la presión, por eso mismo me llevé una mano a la cabeza en lo que me inclinaba entre mis piernas.
 
—¿Estás bien? —preguntó ella, al parecer mi acompañante no veía del todo el problema en el que me había metido gracias a ese tarado, ahora sí tenía mis motivos para enfadarme y a grandes rasgos.
 
—Voy a matarlo —mencioné entre dientes, y me levanté de inmediato para ir a donde se encontraba Louis, con quien luego me choqué saliendo de la sala, y apenas supe que era él, le puse la laptop contra el pecho para más tarde empezar a reclamarle—. ¡Cómo se te ocurre meterme en esto cuando te dije miles de veces que no lo hicieras!
 
—¿Acaso crees que puedes entrenar así nada más? Para poder darte una formación como se debe, debes hacerte parte de la mafia. Pero bueno, no sólo eso —Lili apareció con cierto apuro detrás de su hermano y Lulubel a mis espaldas—. Para eso, he tenido que mover ciertos hilos para lograr que formes parte de la familia Parisi oficialmente; nuestra familia, nuestra mafia Parisi —me aseguró, y yo lo tomé de las solapas muy molesto.
 
—¡Te dije que no puedo permitir que Lili se vea más implicada en esto!
 
—¡Despierta Dalton! ¡Lili ya está demasiado implicada gracias a Gael, y que tú te entrometas más no significa que el peligro que ella tiene vaya a disminuir! Sin embargo, mientras esté con nosotros, va a ser un blanco menos perceptible para él, así que sólo confía en lo que voy a hacer. Esta vez no te defraudaré —lo miré directamente a los ojos, el hermano de ella parecía hablar enserio, pero aun así me costó soltarlo de la ropa, y más tarde chasqueé la lengua.
 
—Más te vale que hables enserio —introduje mis manos dentro de mis bolsillos en lo que lo miraba de reojo. Él por su parte sonrió con cierta satisfacción, y contestó finalmente.
 
—Por supuesto.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo