El comienzo del fin parte 16

Hermanos de un mismo cuerpo

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Debo domarla, esquivo sus mordidas. Debo ganar esto, debo hacerlo... Por el. Intenta golpearme con su cola, logra darme y empujarme hacia atrás. Debería escuchar a Athos, debería parar, tomar un descanso, debería, pero no puedo. El no esta hace ya dos días, nadie lo encuentra, el y Belcebú desaparecieron, como si de magia se tratara, y vaya que la magia es normal aquí. Siempre fue bueno, es por eso que debo ser el fuerte aquí, normalmente la bondad siempre es confundido con la debilidad, mientras que uno tiene el poder de perdonar y olvidar... El otro se deja manipular
-¡Khoul para! -Gritaba Athos -. Ambos están cansados
Debería... Parar. No, debo seguir, logro darle un puñetazo seguido de una patada demasiado fuerte en el hocico, da un pequeño aullido de dolor, eso me despierta de mi trance, y logra sacarme de esa burbuja en la que pensaba en todo 
-Disculpa pequeña, no fue mi intención -Explique mientras me acercaba al purgador y  acariciaba esa melena nocturna
Mi supuesta compañera, reacciona de manera positiva a mis acaricias y Athos miraba feliz esta escena 
-Que te salio masoquista ¿eh? -Bromeo Athos
La purgadora cambio sus rasgos faciales de felicidad a unos amenazante, que clavo en Athos y dio un pequeño gruñido
-Bueno, bueno, bueno y también no tiene sentido del humor -Agrego mientras levantaba sus manos, como si dijera "no hice nada"
-¿Esto no es domar? -Pregunte 
-A ver... Sube -Dijo Athos al mismo tiempo que tomaba distancia 
Intente subirme en ella, pero no tarde en casi estar sobre ella, para que la purgadora  empezara a sacudirse y rugir como si yo fuera una mosca muy molesta
-Si, creo que ya sabes cual es la respuesta -Dijo Athos mientras veía como salia volando 
-Creo que si
-No te desanimes, tu querida amiga, al menos se deja acariciar y con el tiempo que van conociéndose, es un milagro
-¿Que decirte Athos? Tengo un encanto para las féminas 
-Wow wow wow, alto ahí casanova. Por cierto ¿Cual es su nombre? 
-¿Su nombre? No lo se, todavía no pensé en eso -Dije mientras ella posaba como si fuera una exposición canina
-Sabes, hay algo que... -Río Athos interrumpiéndose a si mismo -. Belcebú no te lo dijo, pero, esa cosa que esta posando ahí, como si estuviera en una pasarela, es una purgadora reina
-¿Eso que es? 
-Son las que mandan a los demás purgadores
-¿Tu como sabes de eso? 
-Bueno yo... Yo tuve un purgador... Bueno una purgadora para ser exacta
-Y ¿Que paso con ella? 
-Ella -Dejo un silencio, para poder poner el ambiente un poco serio -. Ella murió en la segunda guerra
-Oh... Disculpa Athos, yo no quería traerte recuerdos tristes -Dije sintiendo una culpa indescriptible
-No importa, fue hace tiempo
-Disculpa, pero, ¿Puedo saber como paso? -Pregunte con delicadeza, aunque ni toda la delicadeza del mundo serviría para preguntar de manera cordial una cosa así
-Fue en la segunda guerra, ella cubría a Azazel y Zacarias en tierra, quienes luchaban contra los Voides y otras especies como el Danag, que es la especie a la que perteneció la madre de Dracula. Mientras que yo batallaba junto a Belcebú y Alucard en aire, nos enfrentábamos a los "Sang volantes"; eran cosas rojas sin forma, que poseían unas alas muy parecidas a los murciélagos, estas cosas, las grandes, te atrapaban e intentaban clavarse en tu cuerpo para succionar todo tu interior mientras que las mas chicas intentaban hospedarse en tu cabeza para poder licuar tu cerebro y controlar tu cuerpo. Todo estaba bajo control, íbamos ganando, tomábamos terreno, pero Alucard fue golpeado por un proyectil de sangre que lanzo un Danag en tierra, este perdió el control de sus alas y empezó a caer, yo intente ir a socorrerlo pero una de esas cosas, una muy grande quiso agarrarme, Belcebú me advirtió, un poco tarde pero funciono, logre esquivar lo suficiente como para que no se clave en mi, pero el golpe fue suficiente como para tirarme, luego todo me pareció muy confuso, solo sentí como caí en algo suave, cuando abrí los ojos vi como estaba en el lomo de mi purgadora, ella volaba con rapidez, esquivando a los Sang volantes, intentando alcanzar a Alucard, pero una de las cosas se logro pegar en ella, y luego otra y otra y otra... No sabia que hacer, estaba tan confundido, ella rugió con fuerza y ahí, justo ahí, vi lo mas triste y honorable que pude haber visto, ella con todas esas cosas pegadas a su cuerpo y succionando todo su interior, ella seguía queriendo alcanzar a Alucard, quien caía en picada, un golpe a una altura así, tal vez no moriría, pero las heridas que obtendría, la guerra en la que estábamos, era segura su muerte. Ella, mi pequeña Liz, logro alcanzarlo pero, el hijo de puta mas grande que vi de esas cosas, apareció de la nada, y se pego a su ala izquierda, no tardo en desintegrar esa ala. Yo gritaba que todo iba a estar bien, que la salvaría, ella de reojo me logro mirar, cerro sus ojos y estoy seguro que lo que vi fueron unas lagrimas caer de esos preciosos ojos violetas, soltó el rugido mas fuerte que escuche salir de ella y me empujo de su lomo con un movimiento, lo suficientemente fuerte como para darme tiempo en el aire a volar, entonces la guerra dejo de estar ahí, la guerra dejo de rodearme, eramos solo ella y yo, observando su dramático final, entonces con su ala derecha dio un aleteo tan fuerte que logro empujar a Alucard quien estaba a su lado, quien cayo encima de un Danag hembra. Entonces, ella empezó a desintegrarse -Dejo de contar esto Athos con una sonrisa nostálgica para limpiarse unas lagrimas que cayeron de esos marrones claros llenos de tristeza -. Y así fue el como perdí a mi purgadora y Alucard encontró el amor de su vida. 

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