Capítulo 23: "Grito de esperanza"

Note Max ©

visibility

218.0

favorite

0

mode_comment

0


Perseguidos por un mal autentico, y bajo el ala de la señorita Léa, Alik Reverse, uno de los catalizadores que más es juzgado por su pasado, hoy se encuentra atrapado entre la espada y la pared. Víctima de una situación que está fuera de su completo control, nuestro amigo, se ve forzado a buscar respuestas para poder liberar a su colega.
 
—¿Qué es lo que puedo hacer? —se preguntó en lo que veía con desesperación la situación, y la terrible tensión del momento hacía que su cuerpo empezara a sudar.
 
—¡Alik, debe de haber algo que puedas hacer! ¡Piensa! —le gritó Léa, quien fue apretada más por el látigo de ese sujeto para que se callara, y eso la obligó a soltar un grito de sufrimiento.
 
—¡Léa! —preocupado, volteó un momento hacia ella y luego volvió con Iris, quien empezaba a ponerse algo pálida por su falta de reacción—. Es más fácil decirlo que hacerlo —mencionó entre dientes, pero luego cerró los ojos, lo cual fue interpretado por los enemigos como una señal de resignación.
 
—Ese chico ya se ha dado cuenta de que no puede hacer nada. Al final, tanta palabrería de su parte fue en vano —mencionó el reptiliano que reía sin pudor.
 
—Tendré que hacerlo —mencionó Alik, quien ahora volvía a estar en sí, y decidido tomó algo de aire.
 
—¿Qué va a hacer? —preguntó el sujeto con extrañeza al ver que Alik no se entregaba a la desesperación.
 
—¿Quizás…? —murmuró True para sí mismo en lo que observaba con detenimiento.
 
Sí, ante tal caos, se pensaba que Alik había perdido las esperanzas, pero no era así. Cuando él cerró los ojos, recordó lo que había leído con su amiga en la biblioteca, así que decidido, creyó que lo ideal era empezar con el ritual para hacer de Zaid, su propio subordinado.
 
—¡Escucha bien mi canción, zorro estúpido! —le gritó el chico de mechones dorados, y enseguida se llevó una mano al pecho preparándose para cantar.
 
La mirada de Zaid era fría y sin emoción pero pareció acatar la petición de su viejo compañero, más adelante, ambas lunas apagaron un poco su luz para luego concentrarse en enfocar a un único individuo, el cual era el catalizador, quien poco a poco su cabello empezó a tornarse de un hermoso albino con reflejos carmesí, y seguido de eso, sus ojos empezaron a soltar ese genérico polvo estelar para así más tarde llegar a escucharse una hermosa melodía de piano junto a unos claros pero llamativos latidos.
 
—Uno… dos… tres —el muchacho aclaró su garganta y empezó a cantar con una hermosa suavidad que atraparía hasta el más frío de los seres.
 
“Mi corazón está caído,
 
Pero mi vida está alzándose,
 
No obstante aquí estaré,
 
Esperándote suavemente como podrás ver.”
 
“Quiero relatarte un futuro,
 
En donde no haya penas para ninguno,
 
Así que ven, sígueme,
 
Mi mundo es para ti así que no llores...”
 
Alik estiró su mano poco a poco hacia Zaid, quien pareció empezar a reaccionar frente a su canto mientras unos pequeños brillos dorados flotaban a su alrededor, y aquel gesto, le permitió aflojar un poco el agarre del cuello de Iris, así que eso hizo que la chica pudiera volver a respirar. Para este punto la melodía subió un poco más su ritmo.
 
“El momento es ahora, no hay pena alguna,
 
Toma mi mano y nademos juntos,
 
Repitamos que en conjunto somos invencibles, invencibles
 
Imparables
 
“En esta vida los grandes son los que nunca se rinden,
 
Ven demostremos que podemos como ninguno,
 
En este planeta azul lleno de conflictos,
 
Nuestro lazo superará,
 
El final.”
 
A todo esto, incluso los maleantes se ven atrapados por el canto tan poderoso de Alik, quien no escatima en lo que hace, así que poco a poco se acerca a Zaid, quien va bajando la guardia para con Iris, lo que le permite a ésta soltarse, y luego se aparta para que su compañero siga con lo suyo, hasta que por fin lo ve llegar con el zorro y le toma de la mano, en ese momento, ambos son rodeados por un circulo blanco.
 
“Aquí me encuentro tratando de entrar en tu corazón,
 
Relatándote un posible feliz final,
 
Tomados ahora con ambas manos,
 
Formemos un lazo de unión incorruptible.”
 
Gracias a la canción de Alik, sumado a su tacto, el brillo en los ojos de Zaid empezó a volver haciendo que al mismo tiempo algunas lágrimas surcaran por las mejillas de éste debido a la emoción, y esas mismas gotas saladas, contagiaron una sonrisa en el rostro de los tres amigos al ver que éste se recuperaba. No obstante el trabajo no estaba terminado, pues aún ese escudo se posaba sobre sus cabezas, así que una vez soltó la mano de Zaid, Alik sin terminar aún la canción llamó con uno de sus dedos a Iris, quien fue invitada sutilmente a compartir la melodía, de ahí que ella no dudó ni un segundo para responder a su llamado, en donde pronto se puso a cantar con él cambiando el rumbo de la letra a una más comprometedora, sin mencionar que los cabellos de la chica también cambiaron como los de su pareja. Y ahora, apoyados espalda con espalda, arrancaron juntos.
 
“En este momento los dos,
 
Nadando en un mar de lágrimas,
 
Con nuestras vidas enlazadas,
 
Ambas se pertenecen,
 
El uno al otro”
 
“Nos poseemos mutuamente,
 
Narramos sólo una historia,
 
La vida de la resistencia,
 
Es el inquebrantable hilo rojo que tenemos.”
 
Ambos elevaron sus manos y dejaron ver como en sus meñiques un hilo rojo aparecía ocupando gran parte de los sus alrededores, pero además, empezaba a romper la barrera. Ese inconveniente por el que pasaban los villanos, hizo alertar a la princesa, quien no dudó en aplicar fuerza contra sus ataduras para luego lograr liberarse, y aprovechando la incapacidad de sus agresores le dio una firme patada al reptialiano en su zona más sensible, lo que provocó que éste se encogiera en su lugar agarrando sus partes nobles.
 
—¡Maldita niñata! —gritó el sujeto adolorido, y Léa sonrió victoriosa. No obstante, True buscó escapar, pero la futura reina lo llamó para que no lo hiciera.
 
—¡Espera, aún no hemos acabado! ¡Todavía tenemos que salvarte! —le mencionó la rubia.
 
—¿Salvarme? —el último habitante de Babil se detuvo interesado, pero las cosas no terminaron ahí, pues la canción siguió su curso hasta acabar con el escudo.
 
—Estos malditos —gruñó con gran dolor Cruil, quien enseguida se levantó apartándose de ellos.
 
—¡Ah! ¡No te escaparás cobarde! —lo señaló con su dedo la princesa, quien luego dejó expuesto un colgante que tenía un pequeño cetro, el cual arrancó de su cuello en un solo movimiento, y lanzó al aire—. ¡Yo, la princesa Léa Milenios, la principal heredera del reino de Shion, convoco tu poder! ¡Gran báculo de Sir Syrkei! —y frente a esta gran invocación, una poderosa luz cegó a los allí presentes, tanto a los que ya habían roto la barrera como a sus enemigos.
 
El báculo enseguida tomó un tamaño propio para ella, y con esto, se dejó ver a más detalle su forma. El dichoso objeto tenía dos empuñaduras, una en el medio y otra en la base con el mismo diseño cada una, es decir, poseían una calavera bañada en oro antiguo; a lo largo, se distinguían marcas en espiral que llegaban hasta la cabeza del mismo, y que en cuya punta, se apreciaba un orbe de fuego ardiente.
 
—¡Es hora de purificar tu maligno ser, Cruil! —dijo la princesa ya con el báculo en mano.
 
—Que frase más cliché —se le escuchó decir a Zaid, quien estaba sentado en el suelo debido a lo cansado que lo había dejado el ritual.
 
—¡Nosotros te ayudaremos princesa Léa! —anunciaron los catalizadores en conjunto.
 
—¡Pues adelante! —respondió con felicidad la chica.
 
—¡Imbéciles! ¡Yo les enseñaré a respetarme como lo hice con este pueblo que ahora está hecho cenizas! —exclamó el reptiliano, quien hizo uso nuevamente de su látigo, el cual fue en dirección a la rubia, pero la misma utilizó su báculo para golpear en reiteradas ocasiones el arma ajena, y así, desviar muchos de sus ataques que terminaban por dejar increíbles heridas en la tierra.
 
Acompañados por el sonido de la batalla, y también de una guitarra que le daba una sazón picante al ambiente, los chicos empezaron a cantar en conjunto y a la vez, se turnaban, lo cual les permitía usar sus poderes combinados para hacer más fuerte a su ama.
 
La dulzura y gracia de la voz de Iris, hacía que las heridas que recibiera Léa aun siendo los más leves rasguños, fueran curados al instante, pero también, brindaba la calma mental suficiente a la futura reina como para responder correctamente durante la batalla, mientras que las expresiones varoniles de Alik junto a su canto carismático, no sólo potenciaba los ataques de la princesa, sino que también la motivaba a seguir luchando.
 
—¡Maldita Léa Milenios! —gruñó el malandrín, quien no tardó en arremeter contra ella y así  enredar su arma en el bastón divino, para entonces limitar con ese movimiento a la princesa, pues ésta no dejaba de esquivarlo—. Ahora te voy a enseñar lo que es verdaderamente bueno, niñata —el sujeto tironeó del látigo, y allí fue cuando el objeto liberó una tremenda descarga que se movía como una peligrosa serpiente hacia Léa.
 
—¡Ah! —gritó la princesa aterrada, pero luego le mostró su lengua a su contrincante acompañada de una disimulada sonrisa—. Esa confianza tuya te costará la derrota —había fingido estar asustada, y de ahí respondió antes de ser electrocutada agitando su báculo, el cual  inmediatamente manipuló el viento a su alrededor para luego cortar en dos el látigo antes de que la electricidad llegara a su destino.
 
—¡Qué! —se le escuchó decir horrorizado al hombre reptil, pues ahora se había quedado sin opciones para defenderse.
 
—¡A llegado tu hora, Cruil Vash! —gritó la chica y apuntó su báculo al malhechor—. ¡Oh amo y señor, ten piedad de aquellos que han perdido el camino, pues tuya es la responsabilidad de guiarlos! ¡Libera tu puridad! —allí fue cuando una luz platinada envolvió al sujeto, quien empezó a rogar por clemencia.
 
—¡No, no volveré a hacer maldades, lo prometo! —sin embargo, sus suplicas fueron en vano, porque Léa estaba más que decidida a terminar con su trabajo.
 
—¡Renacer es lo único que te queda! —y así, para sorpresa de todos los allí presentes el cuerpo del abominable ser se encogió tanto, que se volvió un recién nacido envuelto en unas cómodas mantas.
 
—¿Qué diablos? —dijo Alik con sus ojos bien abiertos, pues no podía creer lo que estaba viendo.
 
—¡Purificación completada! —se le escuchó decir a Léa luego de haber terminado con aquel sujeto.
 
—Sorprendente —alegó Iris, quien se acercó a la pequeña criatura que parecía dormir plácidamente.
 
—Ahora tú… —miró la princesa al joven True, quien se señaló a sí mismo con una cara llena de estupor—. Sí, tú amigo. Ven aquí —le extendió la mano a él—. Dame el micrófono.
 
—¿Qué vas a hacer con él? —preguntó con cierta desconfianza el no muerto.
 
—Confía —le dejó como respuesta.
 
Aún con dudas en su corazón, True Elevis, víctima de las circunstancias, le acercó su micrófono, en el cual estaba encerrada su alma. Para cuando Léa tuvo en su poder el dichoso objeto, convirtió su báculo en una llave, la cual metió en una pequeña cerradura del instrumento, y allí, liberó algo de su interior; un orbe luminoso que luego volvió al cuerpo de True.
 
—¡Wow! —todos expresaron con sorpresa, mientras que en el rostro de Elevis volvía la confianza y la alegría.
 
—¡Mi alma! ¡Ha regresado mi alma! —festejó a gritos y se lanzó a los brazos de la futura reina, quien correspondió su gesto de alegría—. ¡Muchas gracias!
 
—No hay porque —mencionó Léa igualmente alegre, y se separó del chico.
 
—Ahora que este muchacho ha recuperado su alma, ¿qué hacemos con él? —preguntó Iris mientras tomaba al bebé entre sus brazos, y se lo mostraba a su grupo.
 
—Es verdad. No tengo ni idea —movió los hombros en un gesto de preocupación la rubia.
 
—Yo puedo encargarme de él —se ofreció True con una agradable sonrisa.
 
—¿Seguro? Esa cosa te ha causado muchos problemas —le dijo Alik en lo que estaba posando una mano en su cintura.
 
—Sí —asintió el chico y tomó a la criatura entre sus brazos—. Todos merecemos una oportunidad de corregir lo que hicimos mal, y creo que puedo hacer algo por él.
 
—Entonces contarás con mi apoyo —afirmó Iris con una suave sonrisa.
 
—Gracias —le respondió True.
 
—Por cierto, ¿qué van a hacer con su pueblo y la otra aldea? —consultó la princesa.
 
—Ahora que él no está, los guardias se irán, y creo que… voy a hacer resurgir mi pueblo con la ayuda de Natalla.
 
—¿Esa señorita? Bueno, es agradable saberlo —aseguró Zaid uniéndose a la conversación.
 
—¿Y qué va a ser de ustedes? —preguntó el pelicastaño.
 
—Nosotros deberíamos seguir con nuestro viaje, pero considerando las circunstancias, creo que nos quedaremos un poco más y descansaremos antes de partir —aseguró la futura reina.
 
—Comprendo, entonces déjenme ofrecerles el descanso que tanto buscan; será lo mínimo que pueda hacer por ustedes.
 
—Está bien, te lo agradecemos muchos —aceptó con gusto la rubia.
 
Para ser sinceros, habían pasado días muy tensos, y su estado mental como físico no era el mejor en ese instante, así que les vendría bien por lo menos descansar dos días antes de retomar el viaje hacia otro país, de ahí que nadie se opuso, y entre todos regresaron al pueblo de Taizan.

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo