¿A Family? / DDLG/ABDL

Géneros: Fanfic, Misterio, Romance

Leven Thurston, esposo de Samuel, decide, luego de tanto cansancio por la misma rutina todos los días, conseguirle a su chico una pequeña "muñeca" para jugar, escuchando sus quejas adorables de nunca poder ser el dominante, encuentra a Rose, decidido a que ella complacería a Sam, y a él mismo en su lucha contra la rutina. Ambos querrán hacerla feliz a toda costa, y a Sam le alegrará mucho su nuevo obsequio.

Chapter 1

¿A Family? / DDLG/ABDL

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Samuel estaba descansando, se abrazaba a una almohada y uno de sus pies con una calceta que estaba a punto de salírsele, estaba fuera, casi colgando de la cama. Me gustaba verlo de vez en cuando mientras trabajaba, a veces lo despertaba besándolo, me gustaba molestarlo.
Nuestra vida era algo rutinaria, de lunes a viernes eran despertarnos a las 6 de la mañana, irnos a nuestro negocio, en el cual él era mi secretario, luego volver a las 2 de la tarde, cocinar, almorzar, ir al jardín, sentarnos en una larga banca mientras yo leía un libro y Sam se acostaba en mis piernas y dormía con mis caricias, más tarde él se iba con Vicky y Lauren al cine o de compras y yo me quedaba haciendo trabajos o los planos para nuestro nuevo hogar. Los sábados y domingos eran casi de dormir todo el día, a veces Samu continuaba escribiendo un libro que hace tiempo lo hacía… otras veces y esto era casi usual, buscábamos nuevas posturas en el Kama Sutra, las probábamos en una habitación al final del pasillo.
En la casa teníamos varias habitaciones, de las cuales no utilizábamos 3, dos de ellas las hicimos habitaciones para invitados, y la última era de Sam, cuando apenas habíamos congeniado, actualmente ya no utiliza ese espacio, sólo cuando se enoja conmigo, pero su enojo se le pasa con una buena follada. Está abarrotado de libros y de algunas de sus cajas que nunca llegó a desempacar, le había comprado ropa por lo que no utilizaba la que tenía en esas cajas.
Las habitaciones estaban en el segundo piso, en el primero sólo estaba la gran cocina, mi precioso ojiverde me había pedido muchas cosas para remodelar ese sitio, yo se lo concedí, todas las reformas que él quiso fueron hechas durante el viaje que habíamos hecho por su cumpleaños a España. Luego nos casamos allá, fue una muy hermosa ceremonia, y dentro de muy poco sería nuestro aniversario de un año, comenzaba a hacer frío, el equinoccio llegaba lentamente, el jardín se llenaba de hojas de colores y yo estaba cansado… de nuevo, una vez más, me cansaba no saber qué hacer… ¡claro que estaba feliz con Sam! Pero me aburría nuestro día a día, por lo que había ordenado hacer una habitación, para una niña.
Samuel y yo éramos bisexuales, cuando nos conocimos yo estuve con una mujer y a él le acababa de romper el corazón un hombre algo mayor para él, el punto era que teníamos poco más de 24 y jóvenes y tontos enamorados, nos conocimos mejor, a los meses terminé con aquella mujer y Sam tuvo un contratiempo con su antiguo trabajo, la persona para la que trabajaba había perdido todo por una infracción no resuelta y no pagada. Sam no pudo costear su departamento y le ofrecí mudarse conmigo hasta que consiguiese trabajo. Al poco tiempo mi empresa tuvo un gran reconocimiento a nivel mundial, tuve muchos golpes de suerte en la bolsa y con grandes emprendedores, le di un empleo a Samu como mi secretario y desde ese momento todo estuvo excelente, nos llevábamos muy bien. Un día mirábamos una película, ésta era de una pareja gay, no nos incomodó y ambos concordamos en no sacar la película. Cuando la pareja comenzó a rozar sus labios dirigí sin querer mi mirada hacia Sam, él me miraba y yo a él, lo vi sonrojado, al principio no entendí muy bien por qué, al segundo me digné por ver hacia abajo, estaba erecto, digamos que no me resistí a jugar con él.
 
 
Nuestra vida ya estaba en repetición, día a día, el sexo era genial, nunca era igual, sin embargo eso no me preocupaba, lo que sí era seguir en la rutina diaria.
Entonces, pensándolo bien me decidí, hace tiempo yo había leído un foro, era sobre algo llamado DDLG, el fetiche me pareció interesante, más así nunca le di importancia, hasta ahora.
Meses atrás llamé a ciertas personas para hacer y averiguar todo lo necesario, una de las habitaciones de invitados ya estaba totalmente trasformada, la habían terminado de pies a cabeza, desde la elegante y enorme cama, algo alta y con barras para simular una cuna, con mantas gruesas y acolchadas, hasta los estantes con peluches suaves y aterciopelados. El techo blanco se recubría de estrellas de colores brillantes, a Sam le gustaría si lo viese, esperaba que a él le gustase la idea de tener a una niña con diferentes fines, me atraía la idea de que ambos tuviéramos como… un amante por así decirlo, podríamos jugar con ella de manera sexual y jugar con ella como si fuera una niña pequeña, no lo sé, me emocionaba todo lo que vendría en unos días.
 
- ¿Levy?- Sam se movió en la cama, se cubrió ya que la ventana estaba abierta y las livianas cortinas blancas volaban elegantemente. El sol que denotaba estar yéndose lentamente, aún persistía y entraba por las persianas dándonos luz y algo de calor, ni siquiera había prendido las luces aún- ¿qué hora es Levy?- A Sam le gustaba decirme así, aunque no me quejaba, me gustaba más que Leven. Me levanté y me acerqué a él, me arrodillé para mirarlo al rostro, le acaricié el cabello mirando sus adormilados ojos.
 
-Son las siete… casi las ocho, Sami, te has dormido bastante travieso- asintió sonriente.
 
-Hay que cortarte el cabello- se quejó- aunque… no, me gusta, puedes hacerte una coleta y tal vez, y si te quitamos algo de cabello por los lados te quedará genial- reí negando, a él le gustaba cortarme el cabello.
 
-Lo que tú quieras Sami, venga, vamos a ver una película en la sala, he encontrado una muy buena, y vamos a probar todas y cada una de las posturas- carcajeó a la vez que lo echaba hacia atrás y me ponía encima de él en la cama, me apoyé con las rodillas y tomé sus muñecas para ponerlas sobre su cabeza, con la mano libre que tenía le fui levantando la camisa.
- ¡Levy, tienes las manos frías!- se quejó- basta Lev- reí.
Me acerqué para besarlo pero se movió, algo sorprendido por aquello dirigí mis manos a sus tetillas y se las apreté levemente.
- ¡Ouch! ¡Levi basta!- Cuando pude besarlo, lo solté y nos sumimos en un profundo beso, le recorrí el cuello y se lo mordí viendo cómo se erizaban sus vellos y su pene comenzaba a crecer.
-A ver, ¿cuándo entenderás que yo debo poder besarte siempre?- negó con el ceño fruncido.
-Cuando nos casamos no creo haber oído al sacerdote decir “en salud, enfermedad y mientras sus frías manos te congelan el cuerpo”- carcajee- ¡es cierto!
-Vale, pues vamos a calentarte travieso.
 
<3 <3 <3 <3 <3 <3
 
Ya era tarde, estábamos en domingo, eran las once de la noche y mañana era nuestro aniversario, mañana iría a buscar a la niña, había contratado a una persona para que hiciera el trabajo sucio para mí, fue algo complejo y difícil, las personas en los orfanatos no podían vivir en aquellos lugares con más de 18 años, y yo necesitaba a una niña con al menos 18 años, no podía ser menor por diferentes cuestiones. El punto era que pasé mucho tiempo hablando con este hombre el cual estaba a kilómetros de donde vivíamos, él tenía más acceso para mostrarme su mercadería… odiaba hablar de tal manera, pero era el lenguaje que se implementaba, George, o como se hacía llamar, tomaba a los niños y niñas que no sabían dónde ir luego de sus 18 años y los llevaba a un sitio al este de donde nos encontrábamos, bastante lejos. Vendía a estas pobres almas a personas como yo… con dinero y poder. Me pasaba, cada dos días un archivo que se borraba en dos horas, no se podía copiar o pasar de ninguna manera, tampoco grabar ni fotocopiar, por lo que elegir a alguna niña entre tantas fotos y descripciones en tan poco tiempo se me había hecho complicado. Pero al final, cuando pensé que las 150 hojas se habían acabado, él agregó 5 más luego de dos días, y allí encontré a una niña peculiar, tenían poca información de ella pero servía, parecía tímida y era bonita, algo más delgada de lo que me gustaba, pero tenía un bonito trasero, cabello largo hasta su cadera y unos ojos verdes, casi tan lindos como los de Samuel. Vi que era alérgica a las nueces y que había estado en 13 hogares adoptivos, en las descripciones decían que la habían devuelto porque no era lo que esperaban, en otras decía que les costaba que ella tuviera confianza, que tenía problemas en las instituciones… Omití todo eso y le pedí a George que me la vendiera, tenía que ir a sólo un par de kilómetros, ella estaría en un conteiner y yo sólo debía pedir la llave número 222, la pagaría y listo, me iría de allí y se la traería a Sam como un obsequio, de seguro será lo más extraño que alguien pudo darle a otra persona como regalo de aniversario.
Esperaba que Rose fuera tan bonita como en las fotografías y videos.
 
Sam me había dicho que alguna vez le gustaría ser el dominante como alguna que otra vez fue con las chicas con las que estuvo, por lo que concedería a Rosita.
  

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