Capítulo 44: "El verano atrae el amor"

Soy un temerario mi amor ©

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Estábamos a punto de finalizar el primer juego, y la tensión no dejaba de ser más para nosotros que para los mismos jugadores, ya que éstos no parecían estar afectados por la presión, sino que se veían más agotados por el esfuerzo y el calor.
 
“De repente el silencio ha consumido los corazones de todos los presentes. ¿Acaso esto significa que pronto uno de ellos perderá?”
 
Aunque la presentadora había roto unos segundos el momento de paz en el lugar, nuevamente éste volvió a callar a todos, a excepción de una chicharra que sonaba a lo lejos. Las gotas de sudor surcaban por los pechos desnudos de nuestros conocidos, y al mismo tiempo, llegaban a los bordes de sus bañadores.
 
—Parece que ya se acabó tu pista de baile, así que dime, ¿qué vas a hacer? —Davis tomó un poco de airé, y luego le dedicó una sonrisa ladina a su contrincante. No obstante, el muchacho que competía contra él no parecía verse del todo afectado.
 
—A mí no me lo parece —mencionó el rubio dando a entender que la música no lo había abandonado, quien luego hizo rebotar nuevamente el balón para luego dar un elegante saltó y arrojar su pelota. En la siguiente escena, todo transcurría en cámara lenta. La forma en que Louis se elevaba puso en alerta a Davis, es por eso que accionó para así alcanzarlo en velocidad, y enseguida ambas pelotas se elevaron de forma conjunta en el aire, como si nunca hubiera existido la ventaja del rubio. Prontamente ya estaban surcando la mitad del camino, y llegando por fin a la esperada meta. Al comienzo, la pelota de Louis cayó dubitativa al borde del aro, pero llegó a entrar, y algo parecido había pasado con la otra, sólo que ésta dio unas cuantas vueltas en el aro hasta finalmente ceder. Los resultados eran evidentes, dejando en claro que ambos marcaron puntos iguales. Fue entonces que la presentadora decidió hablar.
 
“Al parecer los dos equipos llegaron a un empate, lo que nos lleva a la conclusión de darle un punto a cada uno.”
 
A pesar de los resultados, la gente de todas maneras aplaudió la participación de ambos equipos, pues los había conmovido la competición tan intensa que los dos tuvieron, pero los chicos no parecían muy felices que digamos.
 
—¡Diablos, perdí mi oportunidad! —el hermano de Gael, se pasó una mano por los cabellos; al parecer, estaba algo frustrado, y quizás para él era como haber perdido.
 
—Ya te dije que no ibas a poder —le mencionó Louis, quien luego se volvió hacia nosotros, restándole importancia a lo que iba a hacer Davis—. Ahora comenzará la siguiente. ¿Quién irá?
 
—Dado que empezaste tú, quizás debería ir yo —le dije al rubio.
 
—No, esperen, iré yo —ambos la miramos.
 
—¿Segura? —preguntó su hermano, y ella asintió.
 
—Soy buena nadando.
 
—Bien, entonces lo dejaremos en tus manos —le dije llevando mis palmas detrás de mi cabeza, pero antes de dispersarnos para beber algo, escuchamos los gritos de Gael, lo que hizo que volteáramos a ver.
 
—¡Inútil, ahora estamos empatados con esos bobalicones! —le reprochó a su hermano, quien chasqueó la lengua mirando a otro lado.
 
—No me dijiste que iba a competir contra su hermano —empezaron evidentemente a discutir.
 
—¡La culpa es tuya, ya te dije que eres un inútil! ¡No eres un atleta, eres un perdedor! —lo encaró Gael.
 
—¡Primos!, ¡tranquilos!, aún no termina esto —por lo que llegábamos a presenciar, ambos hermanos no se llevaban bien, ¿entonces por qué estaban juntos?
 
—Vamos Lili, Dalton, esto no es un show —mencionó Louis tratando de darnos a entender, que quería guardar las apariencias, aunque a mí me disgustaba muchísimo el comportamiento de Gael, es por eso, que a pesar de que el rubio me empujaba ligeramente para llevarnos a otro lado, me regresé, y me dirigí a ellos.
 
—¡Hey! ¿No te da vergüenza a ti hacer todo este escándalo? —le pregunté al pelinegro menor, quien dejó de estar interesado en la “ineptitud” de su hermano, para ahora concentrar sus insultos en mí.
 
—Y ahí habló el tarado número uno. ¿Acaso no sabes que deberías permanecer callado? —aclaró él, mientras que su hermano mayor hizo un gesto de desagrado.
 
—Ya basta, Gael, deja de hacer una escena —le mencionó calmadamente el que tenía el mechón rojo.
 
—¡No estoy haciendo una escena! —y parecía que iba a decirle más, pero su hermano mayor lo tomó del cuello, lo cual hizo inquietar a los que estaban mirando por pura curiosidad, pero también, extasiar a los que observaban por morbo—. ¡Suéltame! —exclamó molesto.
 
—Aunque eres el nuevo líder de los Miracle, eso no significa que no tenga en consideración que aún eres mi hermano, y que además, me debes respeto.
 
—¿Respeto? ¡Ja! —Lili, quien tampoco podía evitar mirar, se acercó ignorando las advertencias de su hermano, y también quiso intervenir, pues al parecer estaba preocupada por Gael; quizás aún ella lo consideraba su amigo a pesar de todo.
 
—No te acerques más, Lili, esto podría ponerse peligroso —le advertí en lo que la tomaba del brazo, pues a Louis se le había escapado.
 
—Pero qué tal si… —en medio de nuestra pequeña charla y la discusión de aquellos hermanos, un sonido de armas siendo cargadas se hizo notar, entonces fue cuando nos dimos cuenta que había un montón de sujetos apuntando al cuerpo de Davis—. ¡Pero qué diablos! —exclamé alarmado.
 
—¿Cuándo se llenó de gente armada? —preguntó ella ahora asustada, y quizás por lo mismo, se aferró al brazo con el que la tomaba.
 
—Será mejor que te calmes, hermano —le dijo Gael con un tono amenazante.
 
—Demonio —lo llamó él con desprecio, y entonces lo bajo lentamente—. Eres capaz incluso de levantarle la mano a tu propia familia —chasqueó la lengua molesto.
 
—Ustedes no son mi familia, sólo son herramientas —les informó, lo cual hizo que comprobáramos una vez más, la inexistente humanidad que poseía aquel monstruo.
 
Las palabras de Gael causaron dolor en el rostro de Lulubel, mientras que en Davis sólo podía apreciarse un odio creciente. Ante los demás allí presentes, a mí me causaba repugnancia, y quizás Louis compartía mi sentir, pero Lili, ella se veía angustiada.
 
—¡Cómo has podido transformarte en esto! —exclamó con cierto dolor, y además, acompañó aquel lamento con algunas lágrimas, cosa que provocó en mí que hirviera mi sangre. ¿Cómo se atrevía a hacerla llorar? ¡Cómo se atrevía a dañarla en mi presencia!
 
—Lili —miró el pelinegro a mi adorado Ángel, y luego pareció calmarse— ¡Jum! —hizo aquel descarado gesto, como si no le importará en lo más mínimo lo que sucedía, pero además, los matones parecieron comprender su accionar, para luego volver a ocultar sus armas.
 
—Sin vergüenza —dije entre dientes, y apreté bien mis puños haciéndolos sonar, pero cuando estuve por lanzarme sobre él, Lili me tomó más fuerte del brazo, e impidió que me tirara sobre él.
 
—Déjalo Dalton —me pidió.
 
—¡Pero!
 
—Sólo déjalo —insistió, por lo que yo chasqueé la lengua y me detuve.
 
—Es mejor dejarlo así —mencionó Louis, quien se acercó a nosotros—. ¡Ustedes son el uno para el otro! —dijo de repente, y claro que nos pusimos tensos, al mismo tiempo, Lili me soltó—. ¡Miren que no hacerme caso, en verdad es de temerarios! —después de escuchar esto, Louis hizo que me riera, ahora que lo notaba, era verdad, ella había venido a mi lado a ponerse a defender a los familiares de Gael, e incluso se preocupó por ese tarado, aunque no dijo nada al comienzo, pero se notó que quiso hacer algo por ellos.
 
—No es eso, Lili es muy valiente —le indiqué.
 
—Pero yo no hice nada —mencionó ella algo nerviosa, y ahora que lo notaba, no había contradicho lo que dijo su hermano, y eso era curioso.
 
—Aun así, dejen de hacer eso, no me alcanzaran las vidas para defenderlos —nos advirtió, y luego de asentir, aunque eso fuera sólo una pequeña mentira, miramos a Davis y Lulubel, quienes estaban aún afectados por lo sucedido—. Ellos tienen sus propios problemas, así que será mejor no meterse demasiado.
 
Nosotros entendimos aquello, aunque no podíamos evitar sentir pena por ellos. Más al rato, pudimos notar que nadie se fue a pesar de la conmoción anterior, de ahí que me di cuenta de que todos los allí presentes pertenecían a algún tipo de mafia. Por otro lado, la muchacha que hacía de coordinadora, volvió a tomar el micrófono.
 
“Creo que les debemos una disculpa por la reciente conmoción, así que por favor, sírvanse unas bebidas antes de seguir con la competencia, ya que nos tomaremos unos minutos para liberarnos de la resiente tensión.”
 
La muchacha agachó la cabeza en forma de disculpas y se retiró del escenario.
 
—Iré a hablar con Davis —nos hizo saber Louis.
 
—¿Qué no fuiste tú el que dijo que no nos metiéramos? —le pregunté.
 
—Sólo tengo que hacerle unos cuestionamientos acerca de otras cosas —informó, y al ver una bandeja que se acercó con un par de limonadas, las tomó y nos las entregó—. Aprovechen para conocerse un poco más —nos sonrió, y luego se retiró.
 
—Ah… este tipo es estresante —mencioné una vez estuvimos a solas, pero a lo lejos podíamos ver como Louis se sentaba junto a Davis para charlar, mientras nosotros hacíamos lo mismo, sólo que al borde de la piscina.
 
—Louis sólo… está preocupado —respondió ella algo nerviosa.
 
—No me refiero a él, sino a Gael.
 
—Oh.
 
—No entiendo porque te pones mal por un sujeto como él, cuando yo… soy quien lucha todos los días por verte sonreír a mi lado —revolví mi bebida en lo que me quejaba. Quizás estaba un poco celoso por haberla visto hacer una escena por él, por otra parte, mordí la pajilla de mi bebida, y empecé a apretarla entre mis dientes con algo de frustración.
 
—Yo… lo siento Dalton, no es que no valore tu esfuerzo —ella estiró sus piernas, y apoyó su vaso sobre éstas—. Es que fue mi amigo, y verlo así, es bastante horrible —me notificó con algo de tristeza.
 
—¿Estás segura que él no te gusta? —me atreví a decirle. Sé que ella lo había rechazado, y también, sabía cómo era ella de preocupona, pero… no entiendo porque me inquieta tanto.
 
—¡No, ni un poco! —exclamó ella girándose hacia mí, lo cual me sorprendió—. Ya que a mí en realidad… a mí… —sus palabras se fueron ahogando mientras me miraba directamente a los ojos, y entonces aprecié como su rostro se empezó a colorar como también a llenar con un poco de sudor, para finalmente apartar su mirada avergonzada. Por algún motivo ella se había detenido, e iba a hablarle, pero fui interrumpido—. No preguntes, ya que yo… ¡no puedo decirte nada! —me contestó cerrando sus ojos con fuerza.
 
—¿Por qué? —estaba claro que eso no me importaba.
 
—Te dije que no iba a contestarte —de repente su mirada cambio a una más severa aun con esa apariencia enternecedora que la decoraba, y entonces yo suspiré.
 
—Eres muy cabeza dura —fue allí que ella rió.
 
—Lo siento, tengo mis razones —me mencionó jugando con el vaso.
 
—Está bien, esa es otra razón por la que te amo —le dije sonriendo con la pajilla entre los dientes, y ella, al parecer se ruborizó otra vez.
 
—Gracias, Dalton, eres muy… dulce —me agradeció con un poco de timidez. Yo por mi parte noté un pequeño avance, esta vez, a diferencia de otras, ella me había agradecido y no me había rechazado como siempre, lo cual me ponía bastante feliz.
 

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