Capítulo 45: "Burbujas"

Soy un temerario mi amor ©

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Hoy definitivamente era un buen día, pues sentía el corazón iluminado producto de aquel alago que ella me había propinado; ¡era evidente, nuestros lazos se estaban fortaleciendo! Al poco que ella me dijera aquello, yo volteé mi mirada hacia el frente, y sonreí felizmente. Por primera vez en mucho tiempo, sentía aquellas olas de felicidad, las cuales sólo había experimentado cuando la veía de lejos. Sin embargo, eso ahora había cambiado, y podía expresarme con gran regocijo a su lado.
 
—Chicos, tengo noticias —era una lástima que el momento se rompiera tan pronto, pues Louis vino a interrumpirnos.
 
—¿Qué pasó? —le pregunté levantando la mirada, y Lili también lo observó curiosa.
 
—Al parecer, Davis no vino solamente con el objetivo de ayudar a su hermano en la competencia —recalcó, y luego se agachó a nuestra altura.
 
—Ah, no es como si eso fuera nuevo después de lo que me contaste —me apoyé sobre una mano en lo que cerraba uno de mis ojos; era obvio que él había venido con otras razones.
 
—Muy perspicaz de tu parte Dalton —sonrió él—. Ya te dije que es un hombre muy atlético, pero también muy fuerte.
 
—¿Estás diciendo que tendrán que enfrentarse a él en algún momento? —su hermana se introdujo en la charla con un tono de preocupación.
 
—Así es, y quizás sea más pronto de lo que esperamos —entre cerró los ojos Louis, quien mostraba una expresión seria ahora.
 
—Vas a tener que entrenarme rápido para poder defender a Lili como corresponde —le mencioné.
 
—Sí, lo sé.
 
—Me gustaría que todo esto no estuviera pasando realmente —dijo ella con algo de angustia.
 
—No hay mucho que hacer —se rió suavemente el rubio.
 
En cuanto terminamos nuestra pequeña charla, la coordinadora hizo nuevamente acto de presencia. Entró con plenas energías al escenario, y tomó el micrófono con alegría.
 
“¡Muy buenas tardes queridos invitados! ¡Y lamento una vez más que hayan sufrido por lo acontecido hace un rato! Ojalá las bebidas que recibieron gratuitamente hayan apaciguado un poco la angustia de sus corazones. Pero bien, ahora viene lo importante, ¡la segunda competición!, ésta se dará dentro de la piscina, y las reglas son simples. Otro miembro del grupo será selecto, y tendrá como obligación completar tres vueltas dentro de la alberca. Aquel que no logré ese objetivo, será penalizado, bueno, a excepción de los que ya hayan logrado un empate. Y ahora, sin demoras, ¡a reunirnos todos para la competición!”
 
—Al parecer ya es hora —mencionó el rubio, quien luego se puso de pie.
 
—Sí, espero que tengas mucha suerte Lili —le dije en lo que me levantaba con ellos.
 
—¡Gracias! Verán que ganaré —se le escuchó decir con ánimos, y se fue a posicionar junto a los competidores.
 
—Bien, ahora vamos a apoyarla —yo asentí por lo dicho por Louis y nos pusimos a cierta distancia. Esta vez no necesitábamos estar muy cerca de nuestro compañero de grupo.
 
Quizás el descanso fue bastante corto, pero como Lili estaba en buenas condiciones, eso no sería problema. Por otro lado, le di un pequeño vistazo al grupo de Gael, y por lo que noté, estaba cuchicheando con Lulubel, quien al parecer sería la siguiente en participar de su grupo. Al rato ella se acomodó en línea con los demás competidores.
 
“¡Es hora! En sus marcas, listos… ¡fuera!”
 
Gritó aquella mujer, y enseguida los elegidos se echaron de cabeza dentro del agua. Mi hermoso Ángel había logrado entrar con una gran velocidad, pero la prima de Gael tampoco lo hacía mal, después de todo la encabezaba por el momento. Ambas nadaron con gran ímpetu hasta llegar al otro lado, y enseguida voltearon dentro del agua cambiando de dirección.
 
—Lulubel es muy rápida —le dije al rubio algo alarmado.
 
—Sí, no esperaba que fuera a hacerle competencia a ella —mencionó un tanto serio.
 
—¡Adelante Lili! —quería alentarla con todo mi corazón, es por eso que enseguida mis pulmones se expandieron para impulsarla a seguir.
 
Una vez más el aire se llenó de emoción, y los presentes aclamaban por la intensa batalla que se estaba dando en la alberca. Muchos saltaban en las gradas, y otros elegían a quien alentar en el momento, mientras tanto, Lili ya se encontraba en la segunda vuelta.
 
—¡Lo haces bien enana! —gritaba Louis a mi lado, quien no se había quedado atrás de mí con los ánimos.
 
—¡Vamos, vamos, una vuelta más! —le decía.
 
Lulubel se veía algo cansada ya para la mitad del recorrido, y es por eso que Lili logró adquirir ventaja.
 
—¡Eso es! —dije cerrando un puño en el aire, sin embargo, ocurrió algo que no me esperaba. De repente, mi bella flor había desaparecido en el agua—. ¿Dónde está Lili? —pregunté alarmado.
 
—¡Yo tampoco la veo! —mencionó Louis, quien se separó de mí para ir a hablar con los coordinadores debido a la reciente desaparición de su hermana, mientras tanto, yo aún la buscaba con la mirada, y no pude evitar notar que Lulubel, quien había llegado primeramente al otro lado, miró con cierta preocupación la zona central de la piscina, fue entonces cuando lo supe, Lili se estaba ahogando.
 
—¡Lili! —me metí dentro del agua sin pensarlo, pero al mismo tiempo, alguien más también lo había hecho, e incluso, me había superado en velocidad. Para cuando pude distinguir quien era, ellos ya estaban tomando aire, por esa razón también salí a la superficie—. ¡Davis! —lo llamé, y él giró su cabeza hacia mí. Ahora él sostenía a mi amada inconsciente.
 
—Dalton —me llamó por mi nombre, y luego agregó—. Hay que llevarla a la orilla —yo asentí y nos fuimos nadando lo más pronto posible, y en cuanto llegamos, él le hizo los primeros auxilios en su pecho, pero no le hizo el boca a boca.
 
—No está reaccionando —mencionó preocupado el que tenía el mechón rojo.
 
—Hazte a un lado, le haré respiración —le dije, y él asintió en lo que ahora la gente se arremolinaba alrededor nuestro. En cuanto me vi en una posición favorable, empecé a ayudarla. Cuando menos me di cuenta, ya estaba acariciando sus labios contra los míos, y al fin, después de un corto esfuerzo, Lili se levantó precipitadamente, y se aferró a mis hombros con algo de fuerza en lo que tocia algo descontrolada—. ¡Lili!, ¿te encuentras bien? —la sujeté también de los hombros evidentemente preocupado, pero con dulzura a diferencia suya.
 
—Ah, sí… lo siento —mencionó ella ahora un poco más tranquila, pero a su vez temblaba por el susto. Vi venir entonces tanto a Louis acompañado de un salvavidas con la coordinadora, pero también al resto del grupo de Gael.
 
—¡Lulubel, pudiste haberla ayudado! —gritó Davis, quien al parecer había notado que Lulubel dejó pasar la situación en el momento.
 
—Pero es que… —se encogió ella de hombros, y miró a otra parte algo avergonzada, quizás por el reciente regaño.
 
—No la culpes, ella sólo hacía su parte, cosa que tú no eres capaz —la defendió Gael. A todo esto, yo los miraba a ambos con desdén, tanto a la rubia como a su primo.
 
—Ya no importa —los interrumpió Louis—. Gracias por ayudarla, Davis, y tú también Dalton. Ambos hicieron un buen trabajo —después de recibir este pequeño elogió de parte de su hermano, Davis asintió orgulloso, mientras que yo simplemente sonreí, y finalmente, la coordinadora se atrevió a hablar.
 
“Parece que no dejan de ocurrir cosas en este evento. Pero… no podemos detenernos aquí, así que dictaré que por imposibilidad de una de las concursantes, este evento de la competición se verá relegado, más que nada porque casi ningún participante ha podido con las tres vueltas, así que el siguiente evento entrará en vigencia dentro de media hora. Por favor, a todos los competidores que aún planean participar, verifiquen sus condiciones antes de ingresar.” 
 
Una vez dicho aquello, la mujer se bajó del escenario, y Louis tomó en brazos a su hermana.
 
—Llevaré a Lili a descansar un poco —me anunció—. Tendrás que ganar la última parte de la competición sí o sí —me mencionó—. De otra manera perderemos —yo por mi parte acepté lo que me decía.
 
—Espera, quería saber qué fue lo que pasó antes de que te la lleves —le dije a Lili, quien ahora me miraba un poco cansada.
 
—Me dio un calambre —informó ella.
 
—Ya veo, ¿y en verdad Lulubel vio cuando te ocurrió aquello?—le pregunté interesado, y ella asintió.
 
—Sí, pero imagino que su espíritu competitivo no le permitió detenerse a ayudarme —se rió con cierto positivismo, pero a mí no me causaba ninguna gracia. Ella pudo haber fallecido en ese momento, y no me lo hubiera perdonado.
 
—No es divertido, Lili, pudiste haber muerto —la regañé.
 
—No pude haberlo hecho, porque… los tengo a ustedes —mencionó  con una dulce sonrisa. Por lo que llegaba a entender, ella confiaba plenamente en nosotros, y debido a eso no pude evitar sonreír más relajado. Sin embargo, eso no quitaba que quizás Lulubel fue influenciada por Gael, quien desde mi punto de vista, quería ganar a toda costa, cueste lo que cueste, aún si implicaba poner en riesgo la vida de la mujer que amaba, o decía hacerlo. Más tarde, Lili se retiró con Louis y el salvavidas, quien se encargaría de revisarla para ver que estuviera completamente bien.
—Esto no se quedará así —mencioné en lo que veía a Louis alejarse con Lili en brazos, y apreté el puño observando al morocho más bajo de ese grupo de tres—. Te voy a vencer, Gael.

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